jueves, 16 de diciembre de 2010

Edward Middleton Manigault




Edward Middleton Manigault (1887 - 1922) tuvo una carrera breve pero aclamada como un pintor modernista, ceramista y fabricante de muebles. Creyendo que el ayuno podría aumentar su sentido de la conciencia y la creatividad y que le permitiría "ver colores no perceptibles para el ojo físico", ayunaba durante largos períodos mientras trabajaba en la pintura.

Aunque Manigault mostró una paleta increíble, esta práctica condujo a su muerte por inanición a los 35 años. Después de su muerte, Manigault cayó en el olvido durante muchos años, en gran parte debido a la escasez de obras conocidas (en un momento dado, destruyó hasta 200 de sus obras porque creía que eran indignas de su firma).

Recientemente, sin embargo, ha habido un renovado interés por su obra, debido a un pequeño círculo de eruditos y coleccionistas. Manigault nació en London, de familia importante, sus padres alentaron su interés por el dibujo. A la edad de 18 años fue encargado por su ciudad natal para hacer representaciones de los edificios públicos, que fueron reproducidas y vendidos como postales.

En 1905 se trasladó a Nueva York para asistir a la New York School of Art, donde fue apadrinado por Kenneth Hayes Miller. En poco tiempo se convirtió Manigault en el centro de la escena artística de Nueva York, su arte fue coleccionado por J. Paul Getty y Arthur Jerome Eddy y mostrado en las prestigiosas Armory y Whitney. Como pintor fue versátil y muy emocional.

En 1915 la vida de Manigault cambió bruscamente cuando interrumpió su exitosa carrera como pintor para ser voluntario como conductor de ambulancias en la Primera Guerra Mundial. Fue enviado a Flandes, lugar de algunos de los combates más intensos. Después de la exposición al gas mostaza, sufrió una crisis nerviosa y fue dado de baja. Desde este momento su salud poco a poco se deterioró. Al volver a Nueva York se encontró con dificultades para concentrarse en la pintura. Fue ayudado a pasar sus episodios de depresión su esposa, Gertrudis, con quien se había casado apenas unos días antes de ir a la guerra. A pesar de su deteriorada salud, Manigault se mantuvo experimentando en la creacion de obras brillantes.

Buscando un clima más suave y un ritmo más lento, los Manigaults se trasladaron a Echo Park en 1919, comprando una casa en San Lemoyne en Fellowship Park. Este cambio le llevó a centrarse más en las artes decorativas, y produjo hermosas cerámicas y muebles. También recibió un encargo lucrativo para diseñar cubiertas para Oneida.

Beth A. Beth A. Venn describió a Manigault como: visionario modernista en un catálogo publicado por Hollis Taggart Galleries en Nueva York: "Parece ser que casi inmediatamente después de su llegada a California, Manigault con entusiasmo se entregó a la premisa básica del movimiento Arts and Crafts - que la artesanía y trabajos manuales podrían ser elevados al nivel de estética de la pintura"


El error fatal de Manigault fue cuando aceptó un trabajo en San Francisco. Con Gertrude en Los Ángeles, no había nadie para controlar su ayuno. El 25 de agosto de 1922, Gertrude recibió un telegrama diciendo que Manigault estaba muy enfermo. Ella tomó el tren a San Francisco y cuando llegó lo encontró demacrado y semi-inconsciente. Cuando lo ingresó en un hospital, el médico dijo que haría falta aproximadamente un mes para que recuperase sus fuerzas. Nunca lo consiguió.

El 31 de agosto Manigault fue declarado muerto debido a inanición y neurastenia. Se había martirizado por su arte. La obra de Manigault forma parte de la colección permanente del Museo de Arte de Columbus en Ohio y del SC Gibbes Museo de Arte en Charleston, SC

Historic Echo Park

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Michelangelo Pistoletto



Pintor y escultor nacido en Biella (Italia) y formado con su padre, un restaurador de cuadros que le imprime una fuerte impronta clásica. Comenzará haciendo una pintura cercana al Pop-Art de Warhol. Se vinculó desde muy joven al Arte Povera y a Germano Celant reivindicando la ironía ante el mercado artístico e implicando perceptivamente al espectador en la obra. En efecto, el Povera rechazaba las jerarquías y contaba con la complicidad del público.


Inmerso en los movimientos artísticos del Turín de posguerra, como otros muchos artistas leerá críticamente las transformaciones industriosas de esta ciudad. Se convertirán en agentes sociales de crítica. Lo político y sus conflictos están muy presentes por ejemplo en “Mapamundi” (”Mappamondo”, 1966-1968), en que denuncia la manipulación. Actuará en una película: “Buenos días Michelangelo” (”Buongiorno Michelangelo”, 1966) de Ugo Nespolo, en la que recorrerá las calles de Milán con su obra “Escultura de paseo” (”Scultura da passeggio”, 1966) un enorme globo terráqueo.
Las obras precedentes aluden a los problemas de la realidad y se incluyen dentro de la serie “Objetos en menos” (”Oggeti in meno”, 1965-1966) en los que juega con la percepción, conjugando el espacio virtual y el real de la obra de arte. Formalmente remiten al típico objeto minimalista a través de objetos del mundo cotidiano, que reivindica materiales pobres en contra de la dictadura comercial del arte.


En ellos, Pistoletto se libera de algo, es decir lo hace cosa, quizá siguiendo esa tradición finisecular que llevó a poetas como Mallarmé o Rilke y a artistas como Rodin a volcar sus angustias en sus creaciones. En estos objetos, más que una liberación de angustias, hay una liberación de ideas y conceptas, un concepto mucho más comprometido y menos individualista.
Recordemos que todas estas obras hay que verlas en el contexto del mayo del 68, es decir un revulsivo ante el armisticio posterior a la Segunda Guerra Mundial ante la situación del mundo: problemas de hambre y pobreza derivados de la descolonización, Vietnam, Indochina, Argelia…


Posteriormente se irá desvinculando de las ideas sobre el Povera de Celant, para crear las suyas propias. En “La última palabra famosa” (”La ultime parole famose”, 1967) pone en jaque al lenguaje y sus estructuras lógicas y racionales como elementos de la sociedad a combatir. Busca nuevas formas de expresión, frente al lenguaje estereotipado y lleno de significados vacuos en su devenir histórico, que sólo nos llevan a mantener las mismas estructuras y convencionalismos sociales.



Experimentará con los soportes usando espejos y hojas de acero pulido reflectantes en los que incluye el concepto de espacio ilusorio de tradición renacentista. Aquí está presente el concepto del cuadro dentro del cuadro, el espectador directamente apelado, la reflexión y metáfora sobre la pintura presente en maestros universales como van Eyck, Velázquez o Manet.

Realizará una serie de cuadros negros sobre fondo de acero inoxidable en la que imprime serigrafías fotográficas de personas: “Una mujer” (”Una donna”, 1993). Se crea un cuadro-espejo que resume en su materialidad, en un sólo plano el pasado (fotografía) con el presente (reflejo del espectador). El arte es entendido como lugar de encuentro, con responsabilidad ética y capacidad de relación. Se ve apelado directamente, tanto él como su mundo, al mezclarse con las figuras del cuadro. Crea una tensión entre lo inmóvil y la movilidad del espectador y añade el concepto de siniestro en la aparición del doble. Se convierte en el otro del mundo ilusionista del espejo-reflejo.

Destacables son dos obras más: “Vietnam” (1965) que remite a una época temprana de su producción y por tanto muy influida políticamente. Usando una gran variedad de materiales con un sorprendente resultado: lápiz de grafito, óleo, papel trasparente y acero pulido realiza un espejo en el que superponen dos personajes con una pancarta de “Vietnam” en medio de la cual se reflejan los espectadores, formando una especie de umbral que pretende comprometer con la causa.



La otra, “El pintor” (”Il pittore”, 1993) es tan sólo el dibujo de un lienzo sobre el espejo, de modo que el espectador aparece como agente conformante de la obra de arte, como hacedor y protagonista, enlazando con todos los pintores que se autorretrataron en esta postura durante el pasado: Velázquez, Goya…

En ocasiones se han leído estas obras como verdaderos happening en los que el artista juega con la participación y el movimiento del espectador. Si así fuera sería de una manera muy peculiar y merecería un detallado análisis a parte.
El espejo se concibe como el ojo de las cosas, que están frente a él y dentro de él, es el que realiza el autorretrato, son ojos con memoria, por tanto, al captar porciones de realidad en la que estamos nosotros mismos. También está vinculado a las corrientes del Nuevo Realismo de los años sesenta. Dentro del movimiento está el concepto de cuadro como gran obra y del fragmento como su totalidad.


Con “Pozos” (”Pozzi”, 1991), una instalación que subvierte el concepto tradicional de espejo, sitúa espejos poligonales enmarcados sobre el suelo, de modo que se refleje todo lo superior, desde el techo, hasta los paseantes. Asomarse a estos espejos, es como asomarse a un pozo lleno de agua, a lo profundo que no es otra cosa que la superficie: nuestro rostro, un rostro en ocasiones lleno de miedos atávicos y oscuro, un rostro oculto. Pero también hay, obviamente una lectura perceptiva y dialéctica con el espacio al reflejarlo fragmentariamente.
Sus cuadros reflectantes, instalaciones de bombillas o acumulaciones de ropa vieja siguen en la línea Povera, pero quieren ir más allá al no quedarse sólo en una reflexión objetual sino conectarla con un determinado contexto social.



Desde “Jaula espejo” (”Gabbie specchio”, 1975/1992) obra tomada y retomada hasta la saciedad, muestra espejos sin ninguna impresión formando ángulos variados: abierto u obtusos dispuestos laberínticamente como un trasunto de las imágenes veloces del mundo actual y de las complejas relaciones metropolitanas, que impiden toda comunicación metafísica.

En la famosa “Venus de los trapos” (”Venere degli stracci”, 1967), y también en “Orquesta de trapos” (”Orchestra di stracci”, 1967) amontona ropa vieja borrando o confundiendo los límites entre belleza y suciedad. En la citada Venus una pila de ropa sucia a parece ante la copia escultura clásica de espaldas al espectador, cuyo paño impoluto contrasta con los trapos multicolor.
En ellos y citando el famoso poemario de T. S. Eliot: “La tierra baldía” hay un intento de mostrar lo que queda del arte y de la realidad, fragmentos de basura, de trapos usado en una era procaz y abyecta.


Interesado por lo teatral, en 1967 funda el grupo teatral “Zoo” cuyas escenografias están llenas de objetos en espectáculos relacionados con “Fluxus” y “Living Theatre” al aunar el texto con la música y lo gestual, en una moderna y mucho más anárquica “obra de arte total”.

Desde 1992 es profesor en la Academia de Bellas Artes de Viena. En su afán por unificar arte y sociedad o por dejar que el mundo penetre en el arte y éste se convierta en el reflejo de aquel, inaugura en 1998 la Fondazione Pistoletto.


mundoarte

lunes, 13 de diciembre de 2010

JORGE CASTILLO




Jorge Castillo Casalderrey, (Pontevedra; 1933), pintor español.


Pasa su infancia en Argentina, donde su padre, negociante y viajero, tuvo que radicarse por razones políticas y donde morirá en plena Guerra Civil Española.

Desde sus primeros años ya dibujaba incansablemente, realizó una serie de ilustraciones inspiradas en los relatos de "Corazón", de Edmundo de Amicis, libro en aquellos años de divulgación considerable.


Fue un irregular estudiante, inicia trabajos manuales y escribe relatos. Un accidente callejero le lleva a trabajar en una industria mecánica, donde aprende dibujo técnico. Comienza a conocer la pintura contemporánea y lee incansablemente.

A partir de 1950 se dedica intermitentemente a la pintura y traba amistad con gallegos notables residentes en Buenos Aires, como Laxeiro, Manuel Colmeiro Guimarás y Luis Seoane.


Permanece en la Argentina hasta 1956, año en que viene a España y cumple el servicio militar en Zaragoza, donde parovecha el tiempo libre para pintar. En 1958 traba amistad con Juana Mordó, entonces a cargo de la Galería Biosca. Se relaciona con artistas españoles de renombre. Extiende inicialmente su nombre a París y fija residencia en Barcelona, donde se casa en 1961 y enviuda dos años más tarde. Se instala en París y conoce a la italiana Marienza Binetti, quien durante años ejercerá una intensa influencia en el artista, y a la que retrata incansablemente. Su obra se abre caminos en toda Europa y en Nueva York en los años finales de la década de los sesenta. Su tríptico de grandes dimensiones titulado "Palomares", sobre el incidente de la bomba atómica perdida por los norteamericanos en aguas del bajo Mediterráneo, alcanza fama mundial.

En 1969 es invitado a residir y trabajar durante un año en Berlín, donde realiza numerosas pinturas, grabados y esculturas. En los años sesenta la fama de Castillo se consolida, y sus exposiciones se producen en las principales galerías del mundo, lo que da lugar a que escriban sobre Castillo los más importantes críticos. En 1977 aparece la primera monografía sobre el artista gallego, escrita por Werner Haftmaum. En 1982 se vincula a la célebre galería Marlborough, árbitro del arte contemporáneo en Estados Unidos.

Nuevas monografías en diversos países entre ellas la escrita por Carter Ratcliff. Sus esculturas se emplazan en lugares públicos de las ciudades más importantes del occidente europeo. En España se consagra definitivamente con la publicación de la citada monografía de Ratcliff por ediciones La Polígrafa. Adquieren obra suya importantes museos, como el Guggenheim de Nueva York, donde al artista fija su residencia y tiene un amplio estudio.



En su ciudad natal, Pontevedra, se le dedica una sala especial durante la celebración de la Bienal, en 1988. La citada galería neoyorkina y el Meadows Museum de Dallas, Texas, le dedican grandes exposiciones que se repiten en Barcelona y Santiago de Compostela durante el año 1990.

La obra de Jorge Castillo figura en museos de todo el mundo, desde Estados Unidos a Jerusalén. Compostela será sede de su museo permanente, por acuerdo del artista con la Junta de Galicia y el Ayuntamiento de Santiago.

Se aproxima al surrealismo, del que parten muchas de sus creaciones, aunque también está cerca, a veces, de un cierto hiperrealismo muy personal.

Hay una etapa puramente testimonial, auque subjetivizada, en sus cuadros de Nueva York, donde la perspectiva de las arquitecturas gigantes de esta urbe es disculpa para ejercicios plásticos inconfundibles.

Tanto como su pintura importan su escultura y su obra gráfica, probablemente el aspecto que lo ha divulgado más en ámbitos internacionales.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Albert Bloch



Albert Bloch (1882-1961) fue un pintor estadounidense asociado a Der Blaue Reiter (El Jinete Azul).

Nació en San Louis, Missouri. Estudió arte en la Escuela de Bellas Artes de San Louis. Entre 1905 y 1908 trabajó como caricaturista e ilustrador para el semanario literario y político The Mirror, de William Marion Reedy. De 1909 a 1921, Bloch vivió y trabajó principalmente en Alemania .

Tras el final de la Primera Guerra Mundial , Bloch volvió a la Estados Unidos , enseñando en la Academia de Bellas Artes de Chicago durante un año, y luego de aceptó un puesto de Jefe Departamental de la Universidad de Kansas hasta su jubilación en 1947.



sábado, 11 de diciembre de 2010

Carlos Alcolea





Me pregunto cuántas inquietudes le cabían a Carlos Alcolea en cada cuadro. No es difícil sentirse atraído por esa suerte de locura que convierte su pintura en una especie de palimpsesto de emociones y lecturas. él mismo se ha definido como un ser enfermizo, y de hecho sufrió una enfermedad grave siendo un niño.


Así, sólo desde esa actitud, capaz de destilar la oscuridad metafórica de un sueño y, al mismo tiempo, formular complejas ecuaciones a partir de formas matemáticas como la banda de Moebius o la todavía más compleja botella de Klein, podemos entender todo lo que en un único cuadro era capaz de concentrar Alcolea. Ese interés por la topología y, en concreto, por las superficies no orientables, llegará a ser una obsesión -Dassein, Autorretrato, Moebius y su amigo, Mickey Mouse, Las gafas, Alcolea por la mañana desayunando, etc.-.


Y de obsesiones se alimentaba Alcolea cuando trataba de pintar; tanto que en una ocasión se refirió a sí mismo como un cuerpo organizado para pintar, que no existe sino pinta. Literatura y pintura eran sus principales preocupaciones, y sabía jugar tan bien con ellas que, con la debida distancia, estimo que algunas de sus obras son de las que mejor han sobrevivido al paso del tiempo de aquel conjunto de artistas que consiguieron renovar la pintura figurativa en la España de los 70.


Carlos Alcolea (La Coruña, 1949-Madrid, 1992) es un artista clave para entender lo más singular de la nueva figuración madrileña. Lo advertimos al repasar rápidamente algunas de sus exposiciones individuales: galería Amadís, galería Buades, MEAC, galería Juana de Aizpuru… Mientras, entre sus colectivas descubrimos las míticas 1980 y Madrid D.F., entre otras.

Pero, sobre todo, nos damos cuenta de su valía cuando analizamos el modo que tenía de releer y plasmar sus influencias y pasiones: Hockney, Katz, Duchamp, Matisse, el abismo literario de Genet, Sartre, Lacan, Deleuze… Porque Carlos Alcolea era, más que nada, un gran lector capaz de asumir con naturalidad lo aprehendido y escupirlo con forma de pintura inquieta, esa que nace de la reflexión y del conocimiento. Si para algunos las ideas estropean la pintura al pensar que éstas no permiten dar salida al deseo irrefrenable de dar forma a las cosas, ése no es el caso de un Alcolea capaz de someter la imagen más líquida y congelarla; su defensa de Duchamp desde la pintura es significativa al respecto.

La pintura de Alcolea es una lucha contra la realidad. La necesidad de evasión le dará forma de disparate. La realidad de sus personajes y paisajes semeja haberse derretido. Todo es producto de derivar la imagen, de reconducirla. De ahí que no sea casualidad que sus personajes sean Mickey, Moebius, la reina de Inglaterra, Alicia en el país de las maravillas o a través del espejo, unos borrachos, él mismo… y sus paisajes escaleras, piscinas o Finisterre.

Alcolea buscaba el desdoblamiento a modo de necesidad interior. Como en los cuadros de Bacon, el cuerpo tiende a escaparse y la figura casi desaparece. Por eso Deleuze llega a encontrar a Bacon con Lewis Carroll y cita un fragmento de su Alicia que bien podríamos encajar en la pintura de Alcolea: “se borró muy lentamente… terminando por la sonrisa, que persistió algún tiempo después de que el resto del animal hubiera desaparecido”.


Finalmente, señalaré que aunque Alcolea fue “un pintor ajeno al drama” -como señala en el catálogo el comisario, Fernando Huici-, en sus últimos trabajos rompió con toda su poética anterior legando unos cuadros sombríos y pesados que ya en sus títulos nos anuncian otras búsquedas: La sombra de Joseph Beuys, Después de…, El arcipreste de ETA, Grupo de ‘católicos’ mirando cómo baila el Papa o Lágrimas de cocodrilo. Más que nunca podríamos recuperar una irónica frase que cerraba uno de sus textos: “Pintura haciéndose el muerto”; Alcolea dixit.

Ref- DAVID BARRO- EL CULTURAL

Willem Maris








Willem Maris (1844-1910)

Willem Maris, nació en 1844 en la Haya. Recibió sus primeras clases de arte de sus hermanos Jacob y Matthijs. Durante algún tiempo fue a una academia en la Haya y despues continuó sus estudios con el pintor de ganado Stortenbeker. En Mauritshuis en la Haya, Willem copió obras del pintor de animales del siglo XVII Paulus Potter. Desde niño Willem salía al exterior para dibujar el campo. En 1901 escribió en una carta: 'Recuerdo, que incluso, antes de los doce años, yo estaba en los campos dibujando vacas... estaba casi siempre trabajando fuera, en verano en los campos y en invierno en los graneros". Maris pintor muchos paisajes holandeses con animales, especialmente vacas y patos.

rijksmuseum

Ignasi Pinazo i Camarlench










Valencia 1849 - Godella 1916
Ignacio Pinazo recoge en su biografía todas las penalidades de un muchacho atraído por la pintura que vive en el seno de una familia humilde. Nació en Valencia en 1849 y tuvo que ganarse la vida desde muy joven, haciendo de platero, decorador de azulejos, sombrerero o pintor de abanicos. Inicia su aprendizaje artístico en serio a los 21 años, obteniendo su primer éxito tres años más tarde en Barcelona. En 1874 obtiene una pensión para trasladarse a Roma, a cargo de la Diputación valenciana. Al regresar a su ciudad natal, abandona la temática histórica imperante en la época para dedicarse a realizar escenas familiares - Lección de memoria -, figuras desnudas o recoger momentos de la vida popular, anticipándose así a Sorolla tanto en la temática como en el estilo, con una pincelada suelta y alegre, empleando tonos oscuros inspirados en Ribera y Ribalta. Sus obras le situaron entre los mejores artistas de finales del siglo XIX. Falleció en Godella en 1916.

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