sábado, 10 de septiembre de 2011

Cristina García Rodero













El túnel del pasado

ANTONIO MUÑOZ MOLINA 03/09/2011


Lo que casi no han sabido contar en España la novela ni el cine lo ha ido contando durante más de treinta años Cristina García Rodero con su cámara fotográfica. Las novelas españolas, como las películas españolas, tienden a situarse en un presente sin pasado o en un pasado sin presente. Hay películas de un juvenilismo tan extremo que roza la lobotomía, o bien que suceden en una posguerra entre tenebrosa e idílica, en la que siempre hay niños sobrecogidos y callados y adultos que murmuran a causa de su condición de vencidos o que exhiben con grotesca simpleza su condición de vencedores. Entre el país de unas películas y el de las otras parece que no hubiera ninguna conexión.

Y en cuanto a los novelistas, ni siquiera nos cabe la disculpa inapelable de la falta de medios. Ambientar una película en una ciudad de otra época es mucho más caro que ambientarla en un pueblo, y la falta de dinero favorecerá siempre el intimismo por encima de la épica. Pero a los novelistas nos cuesta igual una escena de masas en la Gran Vía de Madrid en los años cincuenta que un encuentro furtivo entre dos amantes en un prado, una conversación a gritos en un bar de copas de ahora mismo que una larga panorámica sobre los cambios en la vida de un pueblo a lo largo de varias generaciones. Y sin embargo nos ha faltado demasiadas veces y nos sigue faltando la capacidad de atención y de recuerdo necesaria para contar la historia más poderosa que tenemos, que no es la del puro pasado ni la del puro presente, sino la de la mezcla de los dos: el pasado lentísimo que parecía eterno y de pronto cambió a toda velocidad, casi de un día para otro; y el presente que tantas veces se nos vuelve conflictivo o difícil de comprender porque parece que un pasado sin remedio lo ahoga; y entre el uno y el otro la mezcla de lo que en cada tránsito se pierde y lo que se gana, entre lo valioso que no se supo conservar y se malbarató y lo sórdido que perdura como una especie de condena.

En todo se ha ido fijando Cristina García Rodero desde hace más de treinta años. Cuando el único relato posible parecía en España el del cambio político y la modernidad acelerada en las capitales de los últimos setenta, de los primeros ochenta, ella se fue a fotografiar las romerías y las ferias de los pueblos más apartados. La obsesión oficial era demostrar lo modernos que nos habíamos vuelto; también, contradictoriamente, recuperar raíces ancestrales, revivir tradiciones, inventarlas si hacía falta. Cualquier cosa antes que mirar lo que realmente estaba delante de los ojos. Porque el franquismo había prohibido el carnaval, su recuperación se convirtió en un empeño cultural prioritario, incluso en lugares donde el carnaval nunca había existido o donde no había tenido ningún lustre. Carnavales y fiestas vernáculas de cualquier pelaje se convirtieron en una gran industria municipal a la que se empezaron a dedicar en los primeros ochenta ríos incalculables de dinero. Ahora que se publican las cifras pavorosas de la deuda que asfixia nuestra economía uno se pregunta qué parte de ella corresponde a los despilfarros lúdicos de una cultura oficial que increíblemente no parece haberse interrumpido ni este verano de penitencias financieras, cuando en los mismos periódicos que cuentan la quiebra de los ayuntamientos vienen las noticias sobre las ferias beodas en las que se corren vaquillas a costa del dinero público, y en las que se ha hecho tan célebre ese toro Ratón que ha corneado ya a unos cuantos juerguistas.

Ese país de ahora mismo que parece de hace mucho tiempo es el que le salta a uno a la cara en las fotos de Cristina García Rodero. En el Círculo de Bellas Artes de Madrid el formato grande de las copias impone de una manera más terminante su presencia. García Rodero es tan buena en lo que hace que uno tiene la impresión de estar viendo no fotografías sino crudos fragmentos de la vida. Con un artista de su estilo es fácil ser injusto, porque la naturalidad del resultado puede tomarse por el simple azar de la observación, y porque el suyo es un arte que no quiere llamar la atención sobre sí mismo sino sobre los seres humanos y los lugares de los que se alimenta. Hay que fijarse un poco más para reparar en el cuidado de una composición que finge ser una escena captada arbitrariamente: una agrupación piramidal de cabezas de abuelos coronada por una niña vestida de hada o de princesa que lleva un gorro cónico; una novia de los años ochenta que sonríe delante de un paisaje aldeano dividido por la mitad por un camino que va a perderse en la lejanía, y que es el camino simbólico en la vida de esa mujer joven entre ilusionada y asustada, con su belleza agreste, con su peinado que imita el de las estrellas de las series de televisión; una niña que sostiene una vela y mira a la cámara con fijeza y desafío, contra un fondo tenebrista en el que se insinúa la mano adulta que se le posa en el hombro, protegiéndola y a la vez imponiéndole el peso de una tradición sombría; un bosque incendiado de noche en el que resaltan contra el fuego troncos de árboles y una silueta humana; una mujer que sostiene entre las manos un largo cuchillo afilado y una cabeza recién cortada como de tiburón, como una Judith proletaria que acabara de decapitar a Holofernes; unas cabezas de mujeres penitentes adornadas por las cabezas de cera de unos exvotos.

La cámara de Cristina García Rodero es un túnel engañoso del tiempo: veo una foto que me parece de mi infancia y resulta ser de los años ochenta; alguna otra es del año pasado y resulta idéntica a las de hace treinta años. Las figuras y máscaras de carnaval, los penitentes arrodillados sobre una tierra estéril que les martirizará la piel, coexisten con los signos de los nuevos tiempos, con las ventanas de marco de aluminio en las casas de pueblo, con las espantosas fachadas modernas cubiertas de mosaicos de piscina, con los tejados de uralita sobre los cobertizos y las puertas metálicas de las cuadras convertidas en garajes. En el reverso de las romerías con ataúdes blancos y con cristos y vírgenes de vestimentas barrocas y melenas de pelo natural están las fiestas modernizadas en las que ya tocan conjuntos pueblerinos de rock o en las que hay desfiles de caribeñas opulentas con zapatos de plataforma y bikinis de lentejuelas. La prestigiosa transgresión del carnaval, tan celebrada por concejales y consejeros de Cultura, culmina en la meada mular de un borracho que ríe desnudo en medio de la calle, a pleno día, rodeado de gente, alzando una botella con gesto de triunfo. La lluvia ha desbaratado una procesión pero una mujer sola continúa cumpliendo su penitencia de rodillas, debajo de un paraguas. Al final del túnel que conecta el presente y el pasado hay una foto de Cristina García Rodero.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Amelia Peláez






De la casa paterna en Yaguajay espirituano, donde transcurrió toda su adolescencia, conservó Amelia el purismo de los colores, la reverberación insolente de la luz del trópico, el cromatismo de la intemperie; después habría de domeñar el talento, poner bridas a la exuberancia desmedida del barroquismo criollo, civilizar aquella fiebre retiniana que signaría para siempre su paleta.

La academia le brindó un impás de cordura a la sombra de Romañach, pero Europa la esperó segura de sus presagios; ella misma supo siempre lo que quería, hizo siempre lo que pensó y entonces vinieron los des-encuentros con la Escuela de París, con la geometría del espacio cubista, que caló hondo en su poética de principiante y trascendió toda su obra de madurez.

Regresó con la vehemencia de quien está listo para la simbiosis en un mundo de significaciones múltiples: la maestría de gran disciplina europea domeñando el sensualismo desbordado del trópico, la luz espejeante, las vivencias de su raíz provinciana, de su medio insular.

Deconstruyó entonces, como se resuelve un problema geométrico, todos los motivos que le ofreció el entorno: frutas, flores, arquitectura, ornamentos, y los ciñó mediante una línea, gruesa, negra y poderosa. Así, se hizo paso hacia la posteridad inaugurando lo cubano en la pintura, abriendo las puertas de lo moderno desde su paleta abigarrada y criolla.

Quienes han querido ver en su obra epígonos baldíos del decorativismo olvidan la complacencia que un público ganado por la redundancia le impuso, ven en la línea sensual del barroco, en la riqueza ornamental y el purismo de los colores un signo equívoco de ese primer encuentro con lo cubano, olvidan cómo "lo cotidiano pierde su carácter accidental, efímero, para erigirse en monumento autóctono. Así se restablece en ocasiones el equilibrio entre el pudor, la contención y el desbordamiento sensual".

Amelia Peláez del Casal, espirituana y universal, pintora, ceramista, ilustradora y cultora de la técnica mural, no hubiera podido pintar en cualquier otra parte del mundo por una razón imponderable: la acendrada luz de su cubanía.

Tomado de Escambray

martes, 6 de septiembre de 2011

Peter Blake





Peter Thomas Blake (Dartford, Inglaterra, 25 de julio de 1932), pintor inglés contemporáneo.

Perteneciente a la primera generación de artistas pop británicos, estudió en el Gravesend Technical College, en la School of Art (1946-1951) y en el Royal College of Art de Londres (1953-1956).

Desde su época de estudiante su obra refleja un gran interés por el arte popular y el folclore. Sus primeras obras, realizadas en la década de 1950, sobre todo en paneles de madera envejecida, retratan niños con cómics y chapas, como por ejemplo, Niños leyendo cómics (1954, Museo y Galería de Arte Carlisle), con un estilo deliberadamente naif. La fascinación por el coleccionismo y la preocupación por lo “efímero de la vida moderna” siguen presentes en su obra de finales de la década de 1950, en la que empezó a hacer collages y composiciones con tarjetas postales, fotografías e ilustraciones de actores y artistas pop contemporáneos, combinándolas con formas geométricas de brillantes colores.

A diferencia de otros artistas de vanguardia de la época, como Richard Hamilton y Eduardo Paolozzi, que utilizaban recortes de imágenes de anuncios y revistas, Blake presentaba imágenes ready-made sin alterar en obras como Fragmento de arte (1959, Tate Gallery, Londres) y Tengo novia (1960-1961, Galería de Arte Whitworth, Universidad de Mánchester).

En Autorretrato con chapas (1961, Tate Gallery, Londres) se retrató como coleccionista. Diseñó también la cubierta del disco de The Beatles, Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (1967). Desde la década de 1970 abandonó los motivos de la cultura popular para dedicarse a temas tradicionales del siglo XIX, como las hadas y otras figuras del mundo de la fantasía, sobre todo entre 1975 y 1979, época en la que vivió en Bath. Continuó trabajando en la misma línea durante las décadas de 1980 y 1990. La exposición retrospectiva de su obra, Ahora ya tenemos 64, que organizó la National Gallery de Londres en 1996, puso de relieve el interés que su obra sigue despertando.


Sylvester ENGBROX




La pintura de Sylvester Engbrox, figurativa y anclada en el mundo de hoy, muestra personajes, a menudo sólo parcialmente vestidos, pasando por las atmósferas extrañas. Estas imágenes sacadas de nuestra vida cotidiana y los ajustes sobre la base de imágenes de nuestra vida diaria, prensa e Internet, como referencias personales Andy Warhol y el cine de David Lynch resultando una realidad reinventada por el artista. Engbrox no hace juicios o declaraciones en sus pinturas, y es ahí donde radica su fuerza, sino que están en perfecta sintonía con la era digital, donde las realidades son múltiples y polimorfas. Engbrox nació en Cleves, Alemania y se trasladó a Francia en la década de 1980. Comenzó su carrera como fotógrafo, experimentó con la pintura en la década de 1990, dirigió un sello discográfico independiente y volvió a pintar a tiempo completo. Alimentado por todas esas experiencias, Engbrox nos ofrece un arte inclasificable.

Temas realistas: la gente, retratos y personajes
, técnica óleo
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Información recogida de la propia página del artista
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lunes, 5 de septiembre de 2011

Cafiero Filippelli


Lo siento, el vídeo está repetido, han cambiado la forma de editar y no se como quitarlo






Cafiero Filippelli (Livorno, 1889 – 1973) es un pintor italiano.

Estudió en la Facultad de Bellas artes de Florencia, donde conoció a Giovanni Fattori y a liberty Galileo Chini.

Fue alumno del escultor Lorenzo Gori y del acuarelista Lorenzo Cecchi, lo que le llevó a seguir la tradición de la escuela post-macchiaiola.

Especializado en interiores con luz artificial, evidencia una inclinación intimista, aunque tambien pintó al aire libre.

Sus marinas y sus paisajs, llenos de figuras, especialmente femeninas, revelan una buena aptitud para el retrato.

Cafiero Filippelli participó en varias ediciones de la Biennale di Venezia y en la Quadriennali romana. Fue miembro del Gruppo Labronico.

Bibliografia

  • Mauro Barbieri, "Arte a Livorno... e oltre confine", vari servizi sul periodico dal 2000 al 2010.
  • G. Razzaguta, Virtù degli artisti labronici, editrice Nuova Fortezza, 1985.

André Mare














Pintor francés, diseñador, y fundadlor de la compañía de Art Deco (la Compagnie des Arts Français)- André Mare, mientras estaba en el ejército francés durante la Primera Guerra Mundial, desarrolló técnicas de camuflaje militar cubista para ocultar la artillería. Mantuvo una revista ilustrada completa de sus experiencias-"cubismo y camuflaje, 1914-1918".

Mare (1885-1932), nacido en Argentan y amigo de la infancia de Fernand Léger, se trasladó a París en 1904 para estudiar en la Escuela de Artes Decorativas y, más tarde, en la Académie Julian. Dos años más tarde, expuso con los independientes y el Salon d'Automne, convirtiéndose en un líder del grupo junto con Roger de la Fresnaye y Raymond Duchamp-Villon. El grupo adoptó el cubismo, aunque el estilo personal Mare ya se había convertido fácilmente len una marca con una mezcla de rigor del clasicismo, modernidad e ingenio. A pesar de que se veía a sí mismo como una especie de bohemio, surgió como un "dandy moderno", prestando especial atención a su rígido sentido del estilo, su arte, y su predilección por los adornos.

En 1912, como una contribución a la gran exposición anual del Salón, diseñó una "casa cubista", posiblemente precursora de la casa del diseñador de hoy ... junto con Duchamp-Villon, Marie Laurencin, y de la Fresnaye. Elaboró ​​muebles , los unió a los accesorios adecuados, y los juntó con obras de arte representativas y escultura. Aunque el resultado meticuloso fue por supuesto una exposición novedosa e interactiva, los esfuerzos de Mare le marcaron como diseñador de interiores innovadores, una noción que siempre dirigió su carrera profesional y desafió su aceptación como un verdadero artista por sus colegas.

Su fama, junto con la de otros artistas franceses, hizo de él un artista en tiempos de guerra ya que se mantenía diez diarios de narrativa, prosa, garabatos y dibujos con atención a los horrores y la dinámica de los conflictos, la muerte, y la inhumanidad. Fue su éxito con el cubismo que le dio ideas para adaptar el camuflaje militar, su intención era doble: mezclar las imágenes de la artillería con las de los paisajes, una forma innovadora, para desorientar y engañar al enemigo.

Después de la guerra, junto con el arquitecto Louis Sue, fundó la Compagnie des Arts Français en 1919. Los dos diseñaron muebles, papel pintado, y revestimientos para el suelo. En el plazo de ocho años, a la pareja ya le habían encargado que diseñaran más de 2.000 viviendas particulares y treinta establecimientos más importantes, incluyendo embajadas, teatros de ópera, y transatlánticos de lujo.

Mare fue ampliamente reconocido, junto con Émile-Jacques Ruhlmann, como uno de los líderes más importantes dentro del ampliamente aceptado movimiento Art Deco. En 1927, fue nombrado Caballero de la Legión de Honor, durante la Exposición de Artes Decorativas.

En 1932, Mare murió de tuberculosis y fue enterrado en el Auge Lignerits.


Ref-http://tartuffesfolly.posterous.com/cubist-camouflage-andre-mares-wwi-diary

domingo, 4 de septiembre de 2011

Dimitris Milionis



Dimitris Milionis nacio en 1960 en Sydney, Australia. Vive y trabaja en Atenas, Grecia. Desde 1972 estudia dibujo técnico y trabaja y explora con la madera y metal en Tempe Languages High School (Sydney, Au.). Desde 1974-78 estudia en American Community Schools (ACS) Academy School in Athens. Investiga en B&W photography, 8mm film y video y realiza estudios de dibujo y arquitectura. En 1979-80 trabaja en varias películas griegas en post producción. Durante este periodo se dedica al estudio de trajes y escenografía para peliculas y teatro, relacionados con la Grecia Clásica así como reexplora la iconografía Bizantina, grabado y escultura.

En la pintura reciente de Dimitris Milionis' vesigios de la cultura griega son más que evidentes; aparecen referencias al arte bizantino y a las miniaturas de la Edad Media. Al mismo tiempo son simples composiciones geométricas con una fuerte carga surrealista







Francisco Toledo


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Francisco Benjamín López Toledo (Juchitán, Oaxaca,17 de julio de 1940) es un pintor mejicano.

La experiencia artística de Francisco Toledo nunca
ha estado exenta de prolíficos periodos. Desde muy joven, su interés y gusto por el dibujo y la pintura lo llevaron a explorar lo que su entorno le tendía en mano. Con compañías que han sido su complemento, Francisco Toledo ha desarrollado su arte, uno muy suyo, que ha sufrido una transformación exponencial; su arte que es pulimento de su talento rebosante, enérgico. Su padre, que fue uno de los cómplices, le cedió las paredes de la casa para que experimentara con el color. A los once años, Toledo estaba lo bastante motivado para ir a la Escuela de Diseños y Artesanías en el D.F. a continuar con una formación formal, complementaria de sus primeras experiencias con el grabado en un taller oaxaqueño.

El ir y venir al y del exterior proporcionó a Toledo la habilidad para mezclar técnicas y conceptos. Cinco años vivió becado en París, en donde trabajó y estudió en el taller de grabado de Stanley Hayter. Rápidamente, Toledo presentó la primera de la cadena de exposiciones que daría tanto en Francia como en Inglaterra y posteriormente en Nueva York. La puesta de su obra en sociedad produjo una espontánea aceptación y un singular reconocimiento. Toledo comenzó a ser recibido como un artista peculiar, que expresaba en su obra un “desarrollo de lo mítico” y canalizaba en ella “un sentido sagrado de la vida”

La obra de Toledo es nacimiento de la exploración de técnicas de pintura, cerámica y escultura. Es un artista que indaga entre técnicas antiguas y contemporáneas, para crear un arte híbrido, una conjunción de vivos colores de Oaxaca, de sus expresiones étnicas, de su biodiversidad. Francisco Toledo ha logrado tematizar en su obra aspectos diversos de la sociedad mexicana, mediante la transformación y reinterpretación de elementos y simbolismos zoomórficos, religiosos y étnicos.

fuentes-
mexicotop

Alfredo Zalce








Alfredo Zalce Torres (Pátzcuaro, 12 de enero de 1908 - Morelia, 19 de enero de 2003), fue una de las figuras líderes del arte moderno mexicano. Sus más recurridos temas son los paisajes, mercados rurales, mujeres indígenas y animales de la región. Es autor de múltiples obras localizadas en Michoacán, México, entre las que destacan los murales ubicados en el interior de Palacio de Gobierno, en los que plasmó diferentes aspectos de la vida de los indígenas michoacanos. Sus padres, Ramón Zalce y María Torres Sandoval, fueron fotógrafos de profesión.

Alfredo Zalce Torres nació en Pátzcuaro, Michoacán el 12 de enero de 1908. Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de 1924 a 1927, bajo la guía de Mateo Saldaña, tanto en la de escultura como en la talla directa. Fue asimismo alumno de Diego Rivera.

En 1930 recibió el encargo de fundar la Escuela de Pintura de Tabasco. En ese año junto con Isabel Villaseñor ejecutó un fresco al exterior de una escuela primaria de Ayotla, estado de México. Fundador de una escuela de pintura en Taxco, en 1932 presentó su primera exposición en la Galería José Guadalupe Posada y pintó frescos en la escuela para Mujeres, en la calle Cuba de la ciudad de México. Enseñó dibujo en las primarias de la Secretaria de Educación (1932-1935) y se incorporó a las misiones culturales de 1936 a 1940); fue miembro fundador de la LEAR (Liga de Escritores Artistas Revolucionarios) y del taller de la gráfica popular.

Fue también profesor en la escuela de La Esmeralda y en la Academia de San Carlos en 1944. Ganador del premio del Salón de la Plástica Mexicana en 1978. Fue ganador del Premio Nacional de Bellas Artes en 2001.1

Ejerció, junto con Guadalupe Posadas, Leopoldo Méndez y los artistas del Taller de Grafica Popular, una gran influencia sobre otros movimientos artisticos. Un ejemplo de ello, es el Grupo Espartaco de Argentina. El Museo del Dibujo y la Ilustración de Buenos Aires atesora una importante colección de sus obras de estos artistas, algunos de los cuales fueron expuestos en la muestra "Resistencia y Rebeldía", realizada en el año 2008 en el Centro de la Cooperación.

Fallece una semana después de celebrar su cumpleaños 95, por la tarde del 19 de enero de 2003, de una insuficiencia cardíaca, en su casa de Morelia, Michoacán.



sábado, 3 de septiembre de 2011

Lajos KASSAK



Pintor, escritor y poeta, entre otros muchos perfiles, son los rasgos que dibujan a Lajos Kassák como un gran humanista del siglo XX. Paladín de la modernidad en un territorio ávido de reformas, Lajos Kassák (Ersekujvar 1887-Budapest 1967) supo liderar la avanzadilla de toda una serie de transformaciones que, desde las manifestaciones artísticas, arraigarían en Hungría cimentando un tiempo nuevo. Obrero metalúrgico, de formación casi autodidacta, Lajos Kassák proyectó sus vastos intereses artísticos en la pintura, la arquitectura, el teatro, el diseño y la tipografía, manteniendo al mismo tiempo una intensa actividad en la política y el mundo empresarial.
En sucesivos viajes por toda Europa Lajos Kassák entró en contacto con Apollinaire, Picasso, Modigliani, Marinetti, Moholy-Nagy y gran parte de los artistas que peregrinaron a la Bauhaus, conformando una fluida vía de penetración de la vanguardia en Hungría y procurando a su vez el salto de los artistas húngaros a Berlín, Moscú y París.

EL CULTURAL

Ceri Geraldus Richards



Ceri Geraldus Richards nació en 1903 en el pueblo minero de Dunvant, cerca de Swansea, en una familia de habla galesa. Su padre era hojalatero, músico y poeta. Dirigía un coro local y Ceri aprendió a tocar el piano . Despues de acabar la escuela secundaria fue aprendiz electricista. Asistía a clases nocturnas de dibujo y pronto se dio cuenta que el dibujo era lo que mas le interesaba así que se matriculó en Bellas Artes en Swansea en 1921.

En Londres, conoció el arte moderno europeo y quedó muy impresionado con Picasso, Matisse y Ernst. Mas tarde tambien le impresionarían Rubens y Delacroix.

Desde 1940 hasta 1944 dirigió el departamento de pintura de la universidad de bellas artes de Cardiff ; tambien el Ministro de información le encargó dibujos del sur de Gales para hacer platos de hojalata. Despues de la Segunda Guerra Mundial volvió a Londres y su pintura se inspiró en una gran exposición de Picasso y Matisse en el Museo Victoria and Albert (1945). Richards realizó obras eclesiasticas, diseños para escena y murales para barcos.

Representó a Gran Bretaña en la Bienal de Venecia de 1962, donde fue premiado. Richards fue un consumado pianista y la música fue un tema recurrente en su trabajo de post-guerra. Duranda la década de 1950 y 60 creó oleos, collages y construcciones sobre el tema de la catedral sumergida. Tomó el tema del Preludio de Claude Debussy -La Cathédrale Engloutie. Otro de los proyectos de Richards el tabernáculo, retablos y dos vidrieras para la Catedral de Liverpool. Los cuadros ‘The Cycle of Nature’ (de 1944), con sus poderosos ritmos y metamorficas sexuales formas, quizas lo que le caracterizó mas por lo que el mismo vio como elementos celtas en su obra. Richards murió en Londres el 9 de noviembre de 1971. En 1981 fue objeto de una gran retrospectiva en la Tate Gallery.

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Mieke van Ingen






La artista Mieke van Ingen nació en 1962, en Delft, Holanda Netherlands.Vive y trabaja en
Gard, sur de Francia y en Holanda.

Van Ingen crea el contraste, los campos de color creados con volúmenes horizontales y verticales y una pintura clara, poética.
Ornamentos florales y el motivo de ventanas recurrentes y vida vegetal, agua y nubes aparecen una y otra vez. El uso de de agua y colores de tierra, así como la sensación de que las obras participan en la construcción y destrucción- crea algo nuevo de la nada, todo esto está asociado con evidentes problemas existenciales.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Maurice De Vlaminck





Maurice De Vlaminck
París, 1876-Rueil-la-Gadelière, 1958


Nacido en París, hijo de músicos, Vlaminck se traslada con su familia a Le Vésinet en 1879. A los dieciséis años compra su primera bicicleta de carreras, y decide convertirse en ciclista profesional. Con el dinero que gana en las carreras y con sus clases particulares de violín, mantendrá a su joven esposa -con la que se había casado en 1894- durante dos años, hasta que la fiebre tifoidea ponga fin a su carrera deportiva. Durante esos años empieza a dibujar, pero no será hasta 1900, después de un encuentro fortuito con Derain durante un período de permiso del servicio militar, cuando por fin decida dedicarse seriamente a la pintura. Su amistad con Derain durará toda la vida; desde septiembre de 1900, comparte su estudio de Chatou, en 1913 viajan juntos a Marsella y a Martigues, y en los primeros años cuarenta se reúnen de nuevo en la inauguración de la exposición de Arno Bercker en Berlín. Derain realizó dos retratos de Vlaminck, y se sabe con certeza que fue retratado por éste, por lo menos una vez. La primera aparición pública de Vlaminck como artista se produce en 1905 cuando, junto a Camoin, Marquet, Derain, Manguin y Matisse, su obra se expone en el Salon d'Automne y como consecuencia se une al grupo de artistas conocidos como los fauves. En 1907 le causa una gran impresión la retrospectiva de Cézanne

En. 1911 realiza su primer viaje a Londres. Durante la Primera Guerra Mundial reside en Ruán, época en que empieza a escribir poesía. Había publicado con anterioridad dos novelas, una en 1902 y otra en 1903, ambas de temática más o menos explícitamente pornográfica e ilustradas por Derain. Tras la guerra viajará extensamente por Francia, aunque la mayor parte de sus obras son ejecutadas cerca del Sena, en las proximidades de París. Sus temas predilectos durante el período de la Segunda Guerra Mundial son paisajes y bodegones, caracterizados por una paleta sombría y pinceladas gruesas

Murió. en 1958 tras haber publicado una docena de volúmenes autobiográficos.


INFORMACION-museo thyssen