Francisco BoresMadrid, España, 1898 - París, Francia, 1972 Su formación artística tuvo origen tanto en la academia de pintura de Cecilio Pla, donde conoció a Pancho Cossío, Manuel Ángeles Ortiz o Joaquín Peinado, como en las tertulias literarias madrileñas afines al ultraísmo. En esta época realiza grabados y xilografías para un gran número de revistas como son Horizonte, Cruz y Raya, Índice, Revista de Occidente. En 1922 participa en la Exposición Nacional de Bellas Artes.
En 1925 participa en la primera exposición de la Sociedad de Artistas
Ibéricos. El escaso éxito de esta exposición le empuja a ir a París. En
esta ciudad comparte estudio con el pintor español Pancho Cossío y conoce también a Picasso y Juan Gris. En 1927 celebra su primera exposición individual en París. A partir
de este momento Bores se integra en el ambiente artístico parisino donde
va a vivir prácticamente toda su vida. En 1928 primera exposición en
una galería de Estados Unidos, en 1930 vuelve a exponer, dentro de una exposición colectiva en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
En los años siguientes sigue exponiendo en diferentes galerías de
París, como son la Galería Georges Petit, la Galería Bernheim y la
Galería Vavin Raspail. Participa también en varias exposiciones
colectivas destacando la Exposición de Arte Español Contemporáneo en el Museo de Jeu de Paume de París , también ilustra libros y revistas de arte como Minotauro. Contratos con la Galerías Zwemmer de Londres y Galerie Simon de París. Exposiciones en Estados Unidos, en la Buchholz Gallery de Nueva York. Pasa la Segunda Guerra Mundial en San Juan de Luz donde reanuda la amistad con Matisse. En 1947 el Estado francés adquiere, por primera vez, una obra de Bores, en 1949 será el Museo de Arte Moderno de Nueva York el que adquiera sus cuadros. Se reanuda su actividad expositiva por toda Europa: Francia, Alemania, Dinamarca, Italia.
Destaca su inclusión en los pintores de la Galería Louis Carré una de
las más prestigiosas de París, y por tanto del mundo, en aquellos años
(1954).
Continúa, esporádicamente, ilustrando libros (cinco linograbados "El Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejias" de Federico García Lorca, litografías para ilustrar las obras completas de Albert Camus publicadas por la Imprimerie nationale francesa en 1962). En 1969 expone en la Galería Theo de Madrid
lo que supone su aproximación al público español que, prácticamente,
desconocía su obra salvo en los círculos profesionales donde, en cambio,
era muy apreciada. En 1971 vuelve a exponer en esta misma Galería Theo,
falleciendo en París en 1972.
San Diego de los Barros (Cuba) 20-10-1894 - Alicante 1970 Hijo de emigrantes cántabros instalados en Cuba, al estallar la guerra
por la independencia de la isla, en 1896, toda la familia regresa a
España, volviendo a su tierra de origen. Un accidente cuando tiene cinco
años le provocará una cojera de por vida, signo característico del
artista. Durante la convalecencia se entretiene dibujando. En 1907 la
familia se traslada a Santander, donde Pancho iniciará estudios de
Comercio, pronto abandonados por sus deseos de ser pintor. Las buenas
muestras de su quehacer artístico motivan que su familia apoye su
decisión, recibiendo clases de pintura de un artista local, Francisco
Rivera. Pronto decide ampliar su formación y se traslada a Madrid,
entrando en el taller de Cecilio Pla, donde entablará amistad con Francisco Bores.
En estos años realiza aún obras de tendencia académica, aunque empieza a
mostrar signos de su personal aplicación del color. En 1919 monta su
primer estudio en Madrid y expone por primera vez en público. Las
muestras se hacen cada vez más habituales, en primer lugar en Santander,
donde escandaliza al público, no acostumbrado a un arte tan
"vanguardista". En estos momentos se pone de manifiesto la influencia de
Vázquez Díaz, Solana o Zubiaurre,
sin renunciar a sus signos de identidad, entre los que destaca la
sobriedad en el dibujo.
En 1923 se traslada a París, donde se pone en
contacto con el grupo de Picasso.
El cubismo será de su interés, tomando algunos elementos para
configurar su obra futura, caracterizada por la presencia de bodegones
con piezas cubistas, transformando las influencias hasta hacerlas suyas.
El expresionismo alemán también le interesa en estos momentos. Una
serie de exposiciones en galerías francesas permiten iniciar al artista
un periodo de seguridad, siendo reconocido por aficionados y artistas.
Cossio se siente integrado en París, participando en las más diversas
actividades de los grupos de vanguardia. Sin embargo, la quiebra de La
Gallerie de la France, con la que Cossio tenía contrato en exclusiva, en
el año 1933, supondrá un grave descalabro para el artista.
El duro
golpe le hace abandonar la pintura e interesarse por la política,
regresando a España para fundar las J.O.N.S. junto a Ramiro Ledesma Ramos.
El estallido de la Guerra Civil provoca su reclusión en su casa hasta
que la ciudad de Santander cae en manos de las tropas del general Franco,
momento en el que es nombrado jefe de prensa y propaganda. Los
enfrentamientos con el nuevo régimen le hacen abandonar la política en
1940, retomando sus actividades artísticas y vinculándose al grupo
PROEL, donde es considerado un maestro por los jóvenes artistas.
Desde
1942 su estilo se hace totalmente personal. En sus cuadros presenta a un
tiempo visiones fuertes y nacaradas, llenas de "sabor pictórico de
cocina", como el propio Cossio decía, cargadas nostalgia y de poesía,
logrando la intemporalidad. De esta época son los retratos sus obras más
destacadas. Empieza a exponer en Madrid y Barcelona, aunque con escaso
éxito. A partir de la década de los 40 serán los bodegones y las marinas
-se declaraba admirador de Turner- sus temas favoritos. Los elementos gozan de vida propia y abunda el color gris, inspirado en Velázquez.
Benjamín Palencia nació el 7 de julio de 1894 en Barrax, Albacete.
En 1909 se traslada a vivir a Madrid,
donde entró en contacto con Rafael López Egóñez, que se erigió en una
especie de protector o mecenas del joven pintor. En Madrid asiste a las
clases de Elías Tormo.
Se mantuvo al margen de la formación
académica y oficial. Nunca quiso estudiar en la Escuela de Bellas Artes
de San Fernando, principal foco de aprendizaje para numerosos artistas
durante aquellos años, ya que la formación académica y tradicional que
allí se impartía nada tenía que ver con su manera de entender el arte.
Realiza durante algunos años copias en el Museo del Prado, especialmente
de Velázquez y El Greco. Empieza a pintar sus primeros óleos y a viajar
por España.
En 1916 conoce al poeta Juan Ramón
Jiménez, que se había interesado por las obras presentadas en una
exposición. Gracias a él entra en contacto con otros escritores y
artistas.
Probablemente en 1917, pinta una serie
de óleos en cada uno de los cuales trata el tema de la figura humana con
cierto carácter arquetípico: El atleta, Futbolista,
etc. En 1918 pinta paisajes en el País Vasco y en Madrid, varios óleos
sobre temas urbanos. Hacia 1920 sus obras tienen una temática propia de
la tradición y cultura española, como son: La celestina, Los toreros.
Entre los años 1920 y 1922 realiza las Series de Pinturas sobre careto
con figuras de muchachos o bodegones, con una vibración del espacio
relacionada con el impresionismo y ya con influencia cubista.
Hacia 1924 realiza bodegones influidos por el cubismo. En estos años
conoce a los poetas Rafael Alberti y a Federico García Lorca, con este
último colaborará realizando acertados figurines para algunas obras
teatrales del granadino. También tratará con artistas como Salvador
Dalí, Pancho Cossío, Bores, Alberto Sánchez y Ucelay. Con Bores y Dalí
acude a la Academia Libre.
En 1925 forma parte del grupo de artistas participantes en la Exposición de la Sociedad de Artistas Ibéricos en
el Palacio de Velázquez del Retiro de Madrid, uno de los
acontecimientos clave para el arte español en la primera mitad del siglo
XX. En esta muestra cosechará un gran éxito de crítica, consolidándose
como parte esencial de la vanguardia del momento.
Los bodegones y las naturalezas muertas que Palencia realiza durante
estos años muestran reminiscencias cubistas. No obstante, esta tendencia
hacia la geometrización se combinará con signos inequívocos del nuevo
realismo que se estaba produciendo en la obra de numerosos artistas
adscritos a las primeras vanguardias y se conoce como retorno al orden.
Es a partir de su estancia en París cuando la obra de Palencia adquiere
tintes surrealistas, mostrando progresivamente una mayor libertad
expresiva. En 1926 pinta los decorados y figurines para La pájara pinta,
obra teatral de Alberti. También durante este mismo año se traslada a
Alicante y más tarde a Altea, donde pintará importantes paisajes.
Durante su estancia en París realiza largas escapadas a España que se
prolongarán hasta 1928. Allí comparte algún tiempo el estudio con
Cossío. En él se reúnen algunos de los artistas de la Escuela Española
de París relacionados con Picasso: Bores, Ortiz, Peinado, de la Serna,
Ucelay, etc. Asiste a las clases de dibujo con modelo de la Grande
Chaumière. Conoce, entre otros, a Picasso, Miró, Braque, Cocteau,
Gargallo, Manolo, Tériade y Zerbos.
Hacia 1927 introduce una progresiva abstracción en los bodegones, además
de trabajar, entre otros temas, el desnudo, y de pintar paisajes con
una modernidad derivada del cubismo. Ese año, gracias a las escapadas
desde París, inicia con Alberto Sánchez las salidas al pueblo de
Vallecas, a las afueras de Madrid.
En 1928 se asentó en Madrid, donde se relaciona sobre todo con los
poetas que ya conocía, como Alberti y Lorca, Gerardo Diego, Dámaso
Alonso, Jorge Guillén o Salinas, entre otros.
Entre 1929 y 1930 inicia una nueva etapa
marcada por el surrealismo. En las pinturas abstractas emplea
materiales nuevos, sobre todo arenas. A principios de los años treinta
Palencia escribe el ensayo Giotto, raíz viva de la pintura, trabajo que publicará en 1934.
Sindesligarse en ningún
momento de la figuración, Palencia comienza a introducir en sus
composiciones ciertas referencias abstractas como el empleo de signos o
ideogramas de inspiración surrealista que nos remiten a mundos
prehistóricos imaginados, lo que pone de manifiesto su pasión por lo
primigenio y lo primitivo.
En julio de 1932 comienza la itinerancia del grupo teatral La Barraca,
creado por García Lorca e inserto en el proyecto de las Misiones
Pedagógicas impulsado por el gobierno de la II República. En 1934
Palencia es nombrado director artístico de la mítica compañía teatral y
realiza decorados y figurines para diversos estrenos. Entre los años
1936 y 1939, durante la Guerra Civil, permanece en Madrid: primero en su
casa de la calle Martín de los Heros, pero la proximidad al frente le
obliga a trasladarse al estudio de la calle Sagasta, 19. Consigue
transportar sus obras, aunque un incendio provocado por un bombardeo
había quemado algunos dibujos. El piso de Martín de los Heros queda
precintado, protegido por el Ministerio de Instrucción Pública.
Tras la Guerra Civil, Palencia inicia un periodo que culminará en la
dedicación al paisaje, con un cromatismo casi fauvista y sin elementos
figurativos más que de forma eventual. Hacia el año 1939 su obra deriva
definitivamente hacia un realismo caracterizado por los paisajes
castellanos.
Entre los años 1939 y 1942 se desarrolló la segunda Escuela de Vallecas,
de la mano de un grupo de jóvenes artistas: Álvaro Delgado, Gregorio
del Olmo, Enrique Núñez Castelo, San José y Carlos Pascual de Lara.
Salían dos o tres veces por semana y pintaban en Vallecas y sus
alrededores. De este modo, Palencia se convierte en uno de los artífices
del resurgimiento del paisaje castellano.
Ahora el paisaje es representado con una
estética próxima al surrealismo, a lo que se unirá una novedad: el
empleo de materiales extraídos del propio paisaje, un tanto inusuales en
la práctica pictórica hasta el momento, por lo que esta tendencia se ha
calificado como surrealismo telúrico.
En 1946 inicia una nueva época en su obra, caracterizada por una mayor libertad formal y un color encendido de raíz fauve.
Es la tónica que, con las variaciones introducidas hacia 1955,
mantendrá en su obra: el uso del paisaje, aunque también a veces
representará pueblos, casas, castillos, vistas de ciudades de Castilla,
así como la figura de campesinos o el bodegón.
En el año 1954 muere Rafal López Egóñez, hecho de gran trascendencia ya
que estaba muy unido a el, tanto por haber sido su mecenas desde la
adolescencia, como por lo que había vivido junto a él desde niño. Hacia
1955 acentúa la composición mediante el uso de grandes elementos y el
color se intensifica, tornándose más fogoso e incluso violento. Pierde
importancia visible el dibujo y las formas adquieren valores que podemos
llamar escultóricos. Durante la segunda gran etapa de su vida, hasta su
muerte, Benjamín Palencia llevará a cabo numerosas exposiciones en
España y en el extranjero.
Igualmente, se sucederán los homenajes y
el reconocimiento público a su larga carrera en todo el mundo. Habrá
alcanzado una gran madurez, expresándose con total libertad y
trasladando al paisaje logros y hallazgos de etapas anteriores. Su
preocupación por la luz, el abandono de los convencionalismos, la
distorsión de los planos reales para elaborar un juego de volúmenes y
colores explosivos, serán el reflejo de una obra de gran imaginación,
que llega a alterar la concepción clásica del paisaje. Sus
últimos trabajos completan el lienzo con gran rotundidad, parecen
reflejar la huida a un vacío o abismo inevitable, algo que
acabará convirtiéndose en una característica común en sus últimas
pinturas.
En el año 1974 ingresa en la Academia de
Bellas Artes de San Fernando y, unos años después, forma parte de la de
San Jorge de Barcelona. Finalmente, recién inaugurada la que será su
última exposición en la Galería Biosca de Madrid, Benjamín Palencia
muere un 16 de enero de 1980, a los ochenta y cinco años de edad.
Victor Servranckx se convirtió en uno de los
primeros artistas belgas en defenderla la abstracción. Estudió en la
Académie des Beaux-Arts de Bruselas entre 1913 y 1917 y, tras finalizar
sus estudios, comenzó a trabajar en la fábrica de papel pintado
Peters-Lacroix, donde ya diseñó motivos abstractos. La larga
colaboración con esta empresa (hasta 1925), en la que conoció a René Magritte,
hizo que Servranckx también se interesase por la decoración de
interiores o el diseño de mobiliario. Paralelamente expuso sus trabajos
pictóricos por primera vez en 1917 en la galería Giroux de Bruselas
En. 1918 comenzó a colaborar con la galería L’Effort Moderne de Léonce
Rosenberg en París, que desde la Primera Guerra Mundial se había
convertido en punto de encuentro de los miembros del movimiento cubista.
Conoció a Filippo Tommaso Marinetti, Theo van Doesburg, Fernand Léger
y Marcel Duchamp, y, a partir de entonces, su obra estuvo presente en
numerosas exposiciones tanto individuales como colectivas. En 1926,
gracias a Marcel Duchamp, participó en las exposiciones de la Société
Anonyme en Estados Unidos y recibió la invitación de László Moholy-Nagy para dar clases en la New Bauhaus de Chicago, oferta que rechazó
Servranckx. realizó esculturas abstractas y collages y fue un activo colaborador de las revistas Sept Arts y Opbouwen.
Entre 1932 y 1935 impartió clases en la École des Arts Industriels et
Décoratifs d’Ixelles y, aunque la aceptación de su obra en Bélgica fue
mayoritariamente hostil, su influencia fue relevante en posteriores
generaciones de artistas. Fue seleccionado en las Bienales de Venecia de
1948 y 1954 y en 1965, poco antes de su muerte, el Musée d’Ixelles
celebró una exposición retrospectiva de su obra
Pal Szinyei Merse (1845-1920, Hungría) Estudió en la Academia de Munich. En 1973 ganó una medalla en la Feria Mundial de Viena. Su obra empezó a ser conocida a partir de 1896 y ganó varias medallas en Budapest, París, Munich, Saint Louis, Berlin y Roma. Fue miembro del Parlamento hungaro y luchó por la modernización en la enseñanza del arte. En 1905 lo nombraron Director de la Academia de Bellas Artes de Budapest.
Jacint Salvadó (Mont-Roig 1892 – Le Castellet 1983) es una de las
figuras más destacadas de los artistas españoles en el París de las
vanguardias.
Reconocida por numerosas exposiciones su trayectoria como
figura principal de la escuela de París, su obra fue considerada por los
principales críticos del momento –Waldemar George, Uhde y Charensol-
como la más prometedora de aquella joven generación de españoles que
marcharon durante la década de los diez y los veinte hasta la capital
francesa. Pintor expresionista figurativo, inscrito en una de las
corrientes más populares de la Europa posterior a la Primera Guerra
Mundial, su obra fue expuesta en los principales salones –Tulleries,
Automne- y en las galerías más importantes de la ciudad, junto a otros
destacados artistas como Grommaire, Lanskoy, Soutine o Rouault.
De su contacto con Max Bill, Arp, Leuppi, Herbin y tantos
otros nació una pintura geométrica de gran atractivo que le llevó a ser
uno de los primeros participantes en los salones de Realités Nouvelles. A partir de los años ochenta se ha iniciado una lenta pero
constante recuperación de su figura por los más importantes críticos de
nuestro país, con numerosos textos y exposiciones que avalan su
trayectoria, destacando la muestra que le dedicó el Museo Reina
Sofía en 2002 o la más reciente antológica en el Museo
de Arte Contemporáneo de Tarragona.
Ricardo
Sánchez Grande (Ávila, 3 de abril de 1955) es conocido como un pintor
realista de gran reconocimiento en el panorama pictórico español. En sus
orígenes, empezó pintando bodegones, retratos y paisajes. Sin embargo,
el artista se dio a conocer en el mundo artístico por su colección de
estaciones de ferrocarril que inició a sus veinte años, temática con la
que ha conseguido importantes premios a nivel nacional.
En 1974 comienza la carrera universitaria de Bellas Artes en la Escuela
de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla, donde realiza los
cuatro primeros cursos. A continuación, se traslada a Madrid para
estudiar la especialidad de Pintura en la Facultad de Bellas Artes de
San Fernando. Durante su etapa formativa, el artista desarrolla su
propio estilo realista influenciado por las obras de los grandes
maestros de la pintura realista como Velázquez, Rembrandt, Antonio Moro,
Leonardo da Vinci y Vermeer. Como técnicas preferidas por el autor se
encuentran el óleo, las grisallas aplicadas al dibujo y otras técnicas
mixtas. Además en los cursos académicos 1990-1991, 1991-1992 y
2004-2005, fue profesor asociado de Dibujo de la Universidad de
Salamanca.
Pintor burgalés nacido en 1925 en la localidad de Mazuelo de Muñó y fallecido el 18 de mayo de 2010. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde obtuvo el título de profesor de dibujo. En 1962 fue becario de la Fundación March y diez años después consiguió el Premio Nacional de Dibujo Pancho Cossío. En 1991 fue reconocido con el galardón Castilla y León de las Artes. Obtuvo
además el Gran Premio de Pintura de la Bienal de Marbella, el Ciudad de
Burgos, el de la Bienal de Valparaíso y el segundo de grabado de la
Bienal de Alejandría. El pintor, a lo largo de su andadura,
pasó por diversas etapas, que comenzaron con su participación en
movimientos de vanguardia constructiva. Tuvo después una época
informalista y neofigurativa, hasta llegar finalmente a un surrealismo
muy personal. Con antecedentes en el manierismo italiano, sus cuadros se
pueblan de objetos misteriosos y dispares dentro de unos espacios
asfixiantes, de angustia y pesadilla. Desde 1947, Sáez
participó en importantes exposiciones colectivas, que llevaron su obra,
además de por toda España, a Alemania, Bélgica, Finlandia, Holanda,
Japón, México, Puerto Rico y Estados Unidos. En 2009, cedió 400 obras
para una exposición permanente en el Museo de Burgos. Luis
Sáez es uno de los pintores burgaleses más importantes de la segunda
mitad del siglo XX y el que más reconocimiento ha tenido fuera de
nuestras fronteras. Poseedor de una obra artística de dimensión universal que transciende la referencia a una temporalidad concreta.