Charles Sheeler nació en Filadelfia y se educó en la Escuela de Arte Industrial de Pensilvania y en la Academia de Bellas Artes de Pensilvania. A pesar de estar desanimado en sus intentos iniciales de estudiar en la Academia, obtuvo certificados de reconocimiento en dibujo industrial, pintura decorativa y arte aplicado. Mientras Sheeler estaba en la Academia, la personalidad carismática del artista y maestro William Merritt Chase lo influenció enormemente. Más tarde, sin embargo, Sheeler rechazó el estilo impresionista de Chase por uno de realismo austero. En 1908, Sheeler viajó a Europa, donde vio obras modernistas de Braque, Picasso y Cézanne que transformaron sus ideas sobre el espacio y la estructura. De vuelta en los Estados Unidos, Sheeler compartió un estudio de Filadelfia y una casa de campo en el condado de Bucks, Pensilvania, con su amigo cercano y artista, Morton Schamberg. Cuando quedó claro que ninguno de los dos artistas podía apoyarse adecuadamente pintando solo, tanto Sheeler como Schamberg recurrieron a la fotografía comercial. Los temas de Sheeler en esta época solían estar relacionados con el arte y la arquitectura, aunque en las décadas de 1920 y 1930 aceptó asignaciones periodísticas y de moda de prestigiosas revistas como Vogue, Vanity Fair, Life y Fortune. En 1919, Sheeler se mudó a la ciudad de Nueva York, donde se asoció con artistas de vanguardia en los salones de los coleccionistas de arte Louise y Walter Arensberg y en el Whitney Studio Club. Uno de los encargos más importantes de Sheeler se produjo en 1927, cuando se le pidió que fotografiara la planta River Rouge de la Ford Motor Company en Detroit. El éxito del proyecto River Rouge avanzó la carrera de Sheeler e indicó que la fotografía estaba ganando aceptación como una forma de arte. El proyecto también proporcionó temas para algunas de las pinturas más significativas de Sheeler.
A lo largo de su carrera, Sheeler se destacó como fotógrafo y como pintor. Sus rígidas interpretaciones de temas arquitectónicos, industriales y tecnológicos reflejan su amor por las formas geométricas precisas y su fuerte sentido del diseño abstracto.
Wols, seudónimo de Alfred Otto Wolfgang Schulze (Berlín, 27 de mayo de 1913- París, 1 de septiembre de 1951) fue un pintor y fotógrafo alemán. Fue uno de los pintores influyentes del movimiento tachista.
La figura que mejor encarna el mito -la imagen romántica- del artista de posguerra, representante de la angustia, el absurdo, la náusea... es Wols. Alemán afincado en Francia, Alfred Otto Wolfgang Schulze-Battmann (1913-1951), amigo de Sartre y Simone de Beauvoir, murió alcohólico a los treinta y ocho años en París, pintando en la cama del cuarto destartalado y sucio de un hotelucho de la Rive Gauche y bebiendo en los antros del existencialismo. Violinista, interesado por la antropología y la etnología, estudió en la Bauhaus de Berlín y se instaló en París en 1932 como fotógrafo. Prisionero en 1939 por alemán, se quedó en el sur de Francia hasta el final de la guerra, sin medios de subsistencia, y entonces volvió a París.Como fotógrafo Wols era un experto en la visión inmediata y algo semejante sucede en su pintura. Su visión es una visión muy cercana -como tomada con una lente de aproximación- de un mundo íntimo, que después se somete a una ampliación brutal, como Ala de mariposa, de 1947 (París, Centro Pompidou), que mide medio metro o Pájaro, de 1949 (Houston, Fundación Menil), que alcanza el metro. Wols tiene la capacidad de transfigurar objetos cotidianos en otros misteriosos e inquietantes, como en una metamorfosis de Kafka, en un mundo poblado de ojos, sexos, vísceras... absurdos y angustiosos.El primitivo o el pionero del informalismo como se le ha llamado, comparando su papel al de Gorky en Estados Unidos, expuso por primera vez en 1945, en la galería de René Drouin, a quien le presentó H. P. Roché -el autor de Jules et Jim- y fue el galerista quien le proporcionó los medios para seguir pintando, y pasar al lienzo. También entonces conoció a Sartre, que encontró muchos puntos de unión con el Roquentin de "La náusea". Para él la pintura de Wols era la representación plástica de la angustia y revelaba la lucha continua del artista por definirse a sí mismo. Para un crítico de otra orientación como Pierre Restany, se trataba de pintura existencial.
El artista griego Apostolos Georgiou (nacido en 1952), tiens una larga carrera de éxito. . Georgiou a menudo representa a personas atrapadas en acciones dinámicas en sus lienzos; discutiendo enérgicamente en los sofás, moviendo sillas, mirando por la ventana o bailando en una habitación. Las pinturas tienen un fuerte efecto emocional, ya que las figuras parecen haber sido interrumpidas en lo que sea que estaban haciendo, poniendo en suspenso cualquier narrativa y dejando al espectador con el ejercicio para reconstruir el pasado y el futuro de los actores. La tensión específica entre lo que vemos y lo que podría haber ocurrido trae consigo un diálogo entre lo figurativo y lo abstracto, y esto es lo que caracteriza la forma de pintar de Georgiou.
Sus exposiciones recientes incluyen la Fundación DESTE de Arte Contemporáneo, Atenas, Grecia (2014); la 4a Bienal de Tesalónica, Grecia, (2013); el Museo de Arte Contemporáneo de Macedonia en Tesalónica, Grecia, (2012); el Centre Regional d’Art Contemporain du Languedoc-Roussillon-Midi-Pyrénées, Francia (2009); y muchos otros lugares internacionales
Destacado pintor cubano. Nace en La Habana, el 15 de marzo de 1904, en el seno de una familia acomodada. A los 12 años gana por oposición, una plaza en la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, siendo su maestro Leopoldo Romañach. En 1919, cursando su tercer año como estudiante de pintura gana una beca de cinco años para estudiar en Europa. Permanece allí durante siete años donde comparte estudios en París, Francia e Italia, con el escultor cubano Juan José Sicre. A su regreso a Cuba, en 1927, se instala en la barriada capitalina de Pogolotti (Marianao), donde vive y trabaja junto a su primera esposa, la actriz francesa Llilianne Cointepax.
Se desempeña en esa época como Instructor de Arte en la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro. Realiza una exposición personal que resume su fructífera estancia en Europa e incluye obras pintadas en Cuba. Esta muestra, precedida por la de Víctor Manuel y la del escultor Juan José Sicre, preparan el camino para la gran exposición de Arte Nuevo, en mayo de ese mismo año, donde exhibe Mujeres junto al río. Pionero de las imágenes del criollismo, a esta tendencia le aporta el mural realizado en los años 30, Guajiros en Nueva York, el que provocaría una de las más bellas crónicas escritas por Pablo de la Torriente Brau. En la etapa comprendida desde1927 hasta 1939, perfecciona su técnica plástica, mientras explora temas tradicionales cubanos de una manera no convencional. Su obra, en esta época, influye de forma notable en la generación de pintores cubanos conocida como La Vanguardia, que incluye a Wilfredo Lam, Víctor Manuel y Amelia Peláez. Miembro del Grupo Minorista, Realiza un retrato a Rubén Martínez Villena, en fina plumilla. Autor de diversos murales en los edificios públicos en La Habana, en viviendas particulares, que se hace extensiva a la decoración teatral en toda Cuba. Desafortunadamente muchos de estos murales ya han desaparecido. Su monografía, escrita y publicada por Ernest Hemingway en abril de 1935, contiene reproducciones de 36 obras en óleo, acuarelas, lápiz, tinta y lápiz.
El propio Hemingway patrocina la primera exposición individual de Gattorno en los Estados Unidos de América en la Galería Georgette Passedoit, en Nueva York, a inicios de 1936. A finales de la década del 30 decide radicarse en los Estados Unidos de América. Allí abandona la pintura de inspiración campesina y se aplica, bajo la influencia de Dalí, a la escuela surrealista. Realiza dos exposiciones personales en la Galería Marquié. Asiduamente viaja de vacaciones a Cuba, cada dos años. En 1959 viaja a su patria por última vez. En ese año pinta El héroe caído, dedicado a Pablo de la Torriente Brau y su lucha en España. Este cuadro ha desaparecido. Fallece el 5 de abril de 1980, en su casa de Massachussets, Estados Unidos.
Belkis Ayón nació el 23 de enero de 1967 en La Habana y se suicidó a
los 32 años después de haber legado una importante obra dedicada al
estudio de las sociedades Abakuá. En sus trabajos siempre aparecían
mujeres con la boca tapada porque carecían de posibilidades de
insertarse en estas sectas reservadas solo para hombres.
Ayón dio señales de su afición por el arte desde pequeña. Con solo 5
años, su madre la matriculó en la biblioteca Máximo Gómez de La Habana
para que cursara estudios de arte y más tarde comenzó a ganar sus
primeros premios y reconocimientos tanto en su país como
internacionalmente.
La artista habanera se distinguió por usar la
técnica de la colografía, la cual consiste en imprimir materiales sobre
una matriz en lugar de tallar la superficie, un trabajo con el que viajó
y se dio a conocer en todo el mundo como exponente de las vanguardias
artísticas de la nación caribeña.
Graduada del Instituto Superior
de Arte de Cuba, donde también ejerció como profesora, Ayón siempre
mostró una gran curiosidad por la religión afrocubana y las sociedades
Abakuá, que siempre recreó en tonalidades negras, blancas y grises.
Su
obra gráfica se distingue por darle prominencia a los ojos de los
personajes, los cuales dibujaba en blanco para contrarrestar con el
color negro de sus figuras. Sus obras han sido expuestas en las galerías
más prestigiosas de Cuba y de países como Estados Unidos.
Ella
explicaba su interés en la religión Abakuá a partir del hecho de que le
interesaba cuestionar el espíritu humano que tiene más que ver con la
vida. “Tiene más que ver con la vida que con la religión (…) Me
interesa sobre todo el cuestionamiento de lo humano, ese sentimiento
fugaz, lo espiritual”.
Su
suicidio removió el mundo del arte cubano y todavía sigue envuelto en
el misterio. Algunos se preguntan si encontró un secreto dentro de estas
sociedades que no podía revelar y no pudo afrontarlo. La escritora Wendy Guerra en su columna Habáname en el diario español El País
explica que el suicido o la muerte van de la mano cuando existe una
relación muy cercana entre los artistas y algunas sectas y religiones
que se practican en el Caribe. “En el matrimonio del arte y
ciertas sectas o religiones que se practican tanto en Cuba como el
Caribe, residen la muerte, el suicidio o el azar nefasto que asalta a
los hacedores sobre estos filosos límites, signados por siglos y temidos
por siglos. En este matrimonio de tópicos sagrados la mayor perjudicada
es la mujer, que avanza y calla, que anota y comprende con su agudo
sentido lo que el entorno le intenta negar". “En 1999 la pintora y
grabadora Belkis Ayón pone fin a su vida, tenía 32 años, ya era una de
las artistas visuales más queridas, visibles y connotadas de la Isla.
(La Habana, 1902-1988) De madre norteamericana y padre italiano, su infancia transcurre
entre Cuba y Europa, principalmente Italia. En 1919 comienza estudios de
ingeniería en el Rensselaer Polytechnic Institute de Troy, que abandona
para dedicarse por completo al arte y matricula en The Art Students
League de Nueva York. Después de un breve viaje por Europa regresa a la
Isla y se dedica a diversas actividades, sin abandonar la pintura. Por
entonces se afana por “redescubrir Cuba” en una pintura que oscila entre
el impresionismo y el fauvismo. Participa en la Exposición de Arte
Nuevo. Ansioso de nuevos recursos, reembarca a Europa en 1928 y se
establece en París. Primeramente le atrae el surrealismo y después de
conocer al pintor Fillia, se incorpora al movimiento futurista;
Marinetti lo incluye en uno de sus manifiestos; expone en Turín, Savona,
Cuneo y otras ciudades.
En 1932 integra un grupo de pintores futuristas
que exponen en la galería Laxer-Normand de París. Por esta época
comienza a alejarse del “maquinismo” y a experimentar con formas
abstractas, en tanto realiza imultáneamente la serie de dibujos Nuestro
Tiempo, que inicia su nueva orientación pictórica, dentro de la que
producirá obras antológicas de la pintura social cubana. Entre 1934 y
1935 expone con la Asociación de Escritores y Artistas Revolucionarios
(AEAR) en París, junto a Léger, Pignon, Lipchitz, Masereel, Jean Lurçat,
Ozenfant, Delaunay, Lhote y otros. Colabora en la revista Commune. La
galería Carrefour le organiza en 1938 una exposición personal presentada
por Jean Cassou. En ese año pierde por completo la visión. De regreso a
Cuba participa en importantes exposiciones personales y colectivas. A
partir de entonces comienza una importante labor como ensayista y
novelista.
Manuel Alfredo Sosabravo (Sagua la Grande, 25 de octubre de 1930). Pintor, dibujante, grabador, ceramista, considerado como uno de los artistas cubanos más importantes de las artes visuales y el diseño. Su constante afán de perfeccionamiento y el riguroso trabajo desarrollado se ha convertido en uno de lo más originales artífices de las expresiones bidimensionales de la plástica cubana. En los años 50, el contacto con la obra de Wifredo Lam, expuesta en el Parque Central de la capital cubana, le abre las puertas del arte moderno y comienza a pintar de manera intuitiva. Para la medianía de la década ingresa en la Escuela Elemental de Artes Plásticas Aplicadas, anexa a la Academia San Alejandro. Estos cursos serían el único entrenamiento académico del artista, a la par de su relación con el artista Ángel Acosta León. Pocos años más tarde realiza su primera exposición personal en la Sala Atelier, que le abre las puertas a múltiples exhibiciones nacionales y colectivas, incluyendo el Salón Anual del Museo de Bellas Artes.
JORGE ARCHE (Santo Domingo, Las Villas, 1905- Cádiz, España, 1956).
Su aprendizaje formal transcurrió en dos academias habaneras: la Fundación Villate (hacia 1918) y la Escuela San Alejandro (muy irregular, desde 1921, donde se gradúa más tarde). Su verdadera formación como artista moderno es prácticamente autodidacta, a través de la amistad y el trato con otros colegas. Se le considera discípulo informal de Víctor Manuel. Amigo cercano de Arístides Fernández, frecuenta las tertulias de Emilio Rodríguez Correa, en donde coincide con Ponce, Mariano, Portocarrero y otros. Se da a conocer en 1935, con uno de los premios de la primera Exposición Nacional de Pintura y Escultura por La carta; en la segunda, es premiado su retrato Mi mujer y yo.
En 1937 realizó un mural en la Escuela Normal para Maestros de Santa Clara. En ese año colabora en el Estudio Libre para Pintores y Escultores, animado por Abela. Hace varios viajes a México, donde realiza obras de tema mexicano, incluyendo paisajes. Organiza con otros graduados de San Alejandro la Escuela de Artes Plásticas de Camagüey.
Víctor Manuel García Valdéz (1897-1969) fue discípulo de Leopoldo
Romañach en la Academia San Alejandro, pero se levanta contra estos
mismos preceptos aprendidos en la academia y marcha a París en 1925 en
busca de las técnicas y la información desconocidas en su isla. Allí
comprende que pese a la necesidad de lo novedoso, los temas de su país,
su paisaje, y su gente común son dignos de ser llevados al lienzo.
El post impresionismo marca su obra en la que son evidentes las
influencias. En París crea una colección de paisajes y cabezas de
mulatas en las que la cubanía radica en la intimidad llena de optimismo
con que trabaja sus temas. Su visión de Cuba pasa por el exotismo de
París y el indigenismo en ascenso en Latinoamérica.
En 1926 regresa a Cuba, participa de la exposición de arte nuevo e
impacta su forma de hacer, regresando a Francia tras comprender el
ahogo en que viven las artes plásticas cubanas. Será en París donde
pinte su cuadro definitorio, “Gitana Tropical”.
La “”Gitana Tropical” es una pequeña pintura (46 x 38 cm) pintada
sobre madera y premiada en el Salón de Pintores y Escultores de 1929.
Representa a una muchacha mestiza, más cercana al tipo mexicana que a la
cubana característica teniendo como fondo un paisaje.
Aparece en aquel Salón del 29 en el momento en que decae el
primer impulso del “arte nuevo” en Cuba frente a la “(…) anemia de lo
imitativo, en ausencia de la maduración de lo verdadero autóctono, que
no puede entenderse como deslavado reflejo del paisaje con palma, o de
un folklorismo superficial para el consumo del turismo tonto”
Víctor Manuel fue inaugurador de lo moderno en la pintura cubana,
marcado por la sencillez de su obra, casi monotemática, una gitana
multiplicada en otros cuadros y sus dormidos paisajes. Su pintura parece
detenerse en esos logros, como si se hubiese agotado a sí mismo, pero
la brecha que el abre da paso a otros jóvenes artistas cubanos que
incluso superan su propia obra.
La “”Gitana Tropical” es una pequeña pintura (46 x 38 cm) pintada
sobre madera y premiada en el Salón de Pintores y Escultores de 1929.
Representa a una muchacha mestiza, más cercana al tipo mexicana que a la
cubana característica teniendo como fondo un paisaje.Aparece en aquel Salón del 29 en el momento en que decae el
primer impulso del “arte nuevo” en Cuba frente a la “(…) anemia de lo
imitativo, en ausencia de la maduración de lo verdadero autóctono, que
no puede entenderse como deslavado reflejo del paisaje con palma, o de
un folklorismo superficial para el consumo del turismo tonto”Víctor Manuel fue inaugurador de lo moderno en la pintura cubana,
marcado por la sencillez de su obra, casi monotemática, una gitana
multiplicada en otros cuadros y sus dormidos paisajes. Su pintura parece
detenerse en esos logros, como si se hubiese agotado a sí mismo, pero
la brecha que el abre da paso a otros jóvenes artistas cubanos que
incluso superan su propia obra.
Servando Cabrera Moreno nace en La Habana el 28 de mayo de 1923. Realiza estudios de pintura en la Academia de Bellas Artes “San Alejandro”, donde se gradúa en 1942 con el primer lugar en los exámenes de grado. En 1941 cursó estudios en Filosofía y Letras, Arquitectura y Pedagogía, en la Universidad de La Habana, obteniendo título en la primera de estas carreras; las dos últimas las dejó inconclusas para dedicarse a la pintura.
Su primera muestra personal, Retratos al carbón, se realiza en el Lyceum de La Habana en septiembre de 1943. En los años siguientes expone obras relacionadas a su experiencia académica, en los salones anuales del Círculo de Bellas Artes y en otras instituciones. Por esta época también se vincula al teatro y diseña vestuario y escenografía. En 1946 viaja por los Estados Unidos y toma un curso en el “Art Students´s League” de Nueva York. Allí descubre, entre otros artistas, a Picasso, a quien reconocería como la mayor influencia en su obra.
Viaja a Europa en 1949, donde recorre numerosos museos y asiste a la “Grande Chaumière” de París. Se produce entonces su primera ruptura, con óleos que hace entre 1950 y 1951, en los que una geometrización de referencia cubista lo aproxima a la abstracción. Después, la influencia de Miró y Klee, principalmente, domina su breve pero intensa experiencia abstracta (1951-54), cuyos resultados expone en España y Francia. El rechazo a los mecanismos del mercado del arte, que conoció en su exposición parisina de enero de 1954, provoca un vuelco súbito en su pintura. En España realiza una importante serie de dibujos realistas al carbón, con personajes de pueblo, que continúa ese mismo año en Cuba y culmina en el óleo Los carboneros del Mégano.
De nuevo viaja por Europa a España, Italia, Grecia y visita por primera vez México y América Central. El arte popular, del que se convierte un entusiasta coleccionista, influye poderosamente en la configuración de su nuevo estilo, en el que se integran elementos de la ornamentación arquitectónica colonial y hallazgos de la pintura moderna: Matisse, Léger y el Picasso cubista.
Al triunfo de la Revolución, Cabrera Moreno posee ya una vasta experiencia formal y es dueño de su instrumento de expresión. Los temas revolucionarios entran en su pintura en el propio año 1959, pero su estilo se adecua plenamente a la nueva realidad en 1961. A finales de ese año expone en el Palacio de Bellas Artes obras del primer momento de su gran ciclo de pintura épica, que culmina con la serie de Héroes, jinetes y parejas mostrada en la Galería de La Habana en 1964.
Desde el año 1962 hasta 1965 ejerce como profesor de pintura en la “Escuela Nacional de Arte” de Cubanacán, donde forma numerosas generaciones de artistas. En 1965 viaja de nuevo a Europa y conoce la pintura de Willem de Kooning, quien influiría notablemente en su obra, sobre todo desde el punto de vista técnico. En este momento retoma algunas de las preocupaciones que venían manifestándose aisladamente en su pintura e inicia un período expresionista. Hacia 1970 el expresionismo violento desaparece, y la figuración grotesca cede paso a la estilización de torsos, fragmentos humanos, parejas acopladas, que se inscriben dentro del ciclo de pintura erótica en que trabajara desde entonces.
Dos años después surgen los rostros guerrilleros y poco después comienza la abundante serie de Guajiros, caras jóvenes con sombreros de guano y las cabezas femeninas, un conjunto exhibida en la Galería de La Habana en 1975, como “Habanera Tú”; ella marca el inicio de la serie conocida como Habaneras.
Recibió varias distinciones y premios, entre los que destacan la Primera Mención en el VIII Premio Internacional de Dibujo Joan Miró, en 1969. Exhibió más de 40 muestras personales en Cuba y en el mundo. Participó en más de un centenar de exposiciones colectivas en nuestro país y en el extranjero, y en eventos de gran importancia en el ámbito artístico internacional, como las Bienales de Venecia ´52, México ´58 y ´60, Sao Paulo ´57, ´59, ´60, ´61, y ´63.
Servando Cabrera fallece de un infarto masivo, en su casa el 30 de septiembre de 1981.
Cundo Bermúdez nació el 3 de septiembre de 1914, en La Habana, en el
seno de una familia de clase media alta. A los 13 años inició sus
estudios de bachillerato y poco después entró a la Academia de Bellas
Artes. El mismo pintor contó en una ocasión: "Un familiar mío se fijó en
mis dibujos y me llevó a la academia de San Alejandro para que yo
aprendiera a pintar. Pero me fui de allí enseguida. No me gustó la
enseñanza (...) Las huelgas universitarias del 33, cuando cayó Machado, y
después las protestas estudiantiles contra Batista, alargaron mis años
de bachillerato". En 1938, Bermúdez viajó a México para estudiar dibujo. Allí quedó
impresionado por la pintura mexicana y los temas de sus murales, que
imprimirían a su obra un sentido monumentalista que pronto se nutrió de
la luz cubana.
Su primera exposición individual fue en el Lyceum de La Habana, en
1942. Entonces, se sentía "muy influido por los grandes pintores cubanos
de la generación anterior: Amelia Peláez, Carlos Enríquez y otros",
según reconoció tiempo después. En 1943, a raíz de la exposición de Pintura y Escultura Moderna
Cubanas, realizada en La Habana, David Alfaro Siqueiros escribió: "Cundo
Bermúdez representa audacia en las artes plásticas. Él sabe cómo
construir de una manera sincronizada. Él construye y organiza a veces de
manera milagrosa". En 1944, su obra formó parte de la Exposición de
Pintura Cubana en Nueva York y su nombre empezó a despertar atención
internacional. Es el momento de sus colaboraciones gráficas para Orígenes, entre 1944 y 1956, la revista literaria fundada por el escritor José Lezama Lima. El éxito lo llevó a exponer en varias galerías y museos de Estados
Unidos y América Latina. En 1951 exhibió en el Museo de Arte Moderno de
París y descubrió Europa. "En los años cincuenta fui a Europa a ver los
museos. Pasé nueve meses en España, Italia y Francia. Yo ya estaba
influenciado por lo moderno, pero allí me impresionaron los maestros
españoles, y Velázquez sobre todo". En los años cincuenta su lenguaje visual adquirió mayor abstracción y
se entregó de lleno al tema de la música popular, uno de los grandes leitmotivs de su obra. Uno de los cuadros emblemáticos de esta etapa, Trío,
de 1960, es señalado como un hito dentro de su pintura. Tras el triunfo
de la revolución, en 1967 abandonó Cuba y se afincó en Puerto Rico,
donde vivió cerca de 30 años. En 1996 se instaló en Miami.
Algunas de sus obras importantes se encuentran en exhibición
permanente en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, otras en
el MOMA y en importantes museos de todo el mundo. En la capital cubana
todavía se conserva un soberbio mural en el bar que se encuentra en la
cúpula del Hotel Riviera, pero tras su salida de Cuba desapareció el que
durante años engalanó las paredes exteriores del Habana Libre. Otros
murales se conservan en San Juan, en la sede de la OEA en Washington y
en el Edificio Bacardí de Miami. Murió en Miami a la edad de 94 años EL PAÍS