lunes, 21 de septiembre de 2020

Asger Jorn



Humanista en el sentido más amplio de la palabra, Jorn utiliza toda clase de medios para expresarse: pintura, dibujo, arte gráfico, cerámica y escultura, con una actitud conciliadora entre arte y vida.

Alumno de Fernand Léger en la Académie contemporaine de París, Asger Jorn muy pronto se deja seducir por la tendencia surrealista representada por Miró, Ernst y Arp, a la vez que recurre a las imágenes legendarias escandinavas para crear unas composiciones que abarcan desde figuras independientes hasta paisajes polifacéticos poblados de animales. Su paleta de colores se hace deudora de Van Gogh, Ensor, Munch y Nolde.

Con los artistas Appel, Constant, Corneille, Dotremont y Noiret, Jorn funda el grupo Cobra a finales de 1948. Los principios que sustentan este grupo son la experimentación, la transgresión de las categorías y las jerarquías artísticas, y la desaparición de los intereses particulares en beneficio de la obra colectiva. La inspiración en el imaginario popular escandinavo y, en general, en todas las formas de cultura popular, en el surrealismo, en las obras de Klee y de Picasso y en el arte prehistórico se convierte también en un rasgo común. El grupo se deshará a finales de 1951.En diciembre de 1953, Jorn crea el Movimiento Internacional para una Bauhaus Imaginista (MIBI), en oposición a la doctrina funcionalista representada por la nueva Bauhaus de Ulm, dirigida por Max Bill. Jorn pretende retomar el carácter experimental y pluridisciplinar de la antigua Bauhaus y hacer de la industria un medio y no una finalidad en sí misma. Al abrigo de este movimiento, Jorn llevará a cabo una serie de experimentaciones en el campo de la cerámica.El año 1957 es decisivo en su carrera, aunque pasa por un período de depresión que deja una huella hasta cierto punto ácida en sus obras. Jorn combina figuras o fondos saturados con otros más fluidos, que representan parejas unidas apasionadamente, tanto por el amor como por el odio, y composiciones complejas, caracterizadas por la imaginería satírica o de cómic que el propio Jorn había promovido en la época de Cobra. Durante estos años, Jorn también empieza a realizar collages y décollages, técnicas que irá retomando en años sucesivos, 1963-1965 y 1967-1969.Los contactos del MIBI con el grupo de Guy Debord, la Internacional Letrista, conducen a la creación de la Internacional Situacionista en julio de 1957. Este movimiento conjuga la creación cultural de vanguardia y la crítica social revolucionaria. Su propósito es actualizar el marxismo a partir de una nueva dinámica, que incluye la crítica y la burla, e interviene en todos los aspectos de la actividad humana (sociología, urbanismo, arte, literatura, política). La dura politización que impone Debord causa muchas deserciones y expulsiones en el movimiento. Jorn presenta la dimisión en abril de 1961.

Tras abandonar la Internacional Situacionista, Jorn se dedica de lleno al proyecto de presentar el arte antiguo escandinavo, que había iniciado más de doce años atrás. Reúne un archivo de más de 25.000 negativos y fotografías, que quiere convertir en un centro de estudios de arte antiguo escandinavo, que titula Instituto Escandinavo de Vandalismo Comparado. Pero en 1965 tiene que abandonar el proyecto por falta de apoyo institucional.

Durante los últimos años de su vida, Jorn continúa experimentando en el campo de la pintura y la obra gráfica. También trabaja la arcilla, el bronce y el mármol, y obtiene unas esculturas con una textura muy rica y de gran movilidad.

Jorn muere en Aarhus, Dinamarca, en mayo de 1973 a causa de un cáncer.


Fundació Antoni Tàpies

sábado, 12 de septiembre de 2020

Ceija Stojka




 La obra de la artista austriaco-romaní Ceija Stojka (Kraubath, Austria, 1933-Viena, Austria, 2013) supone un testimonio excepcional, tanto por su rareza como por su calidad artística, sobre el porrajmos, la persecución y genocidio de la comunidad gitana a manos de la Alemania nazi.

 Deportada a los diez años junto con su familia, Stojka sobrevivió durante la Segunda Guerra Mundial a tres campos de concentración y dio cuenta de su experiencia cuarenta años más tarde, entre 1988 y 2012, cuando emprendió un intenso ejercicio de memoria mediante la escritura, el dibujo y la pintura. La presente exposición ofrece un recorrido por el conjunto del corpus artístico de esta prolífica y autodidacta creadora organizado a través de una serie de secciones temáticas que permiten reconstruir las distintas situaciones que afrontó.

Mientras viajábamos

La artista nace en el seno de una familia gitana lovara, extenso linaje de mercaderes de caballos oriundos de Hungría y afincados en Austria desde hace varios siglos. En las obras que retratan su vida anterior a la guerra, Ein einfaches Rom Leben (Una vida sencilla de gitanos, 1995) o Idylle mit Bauernhof (Idilio con granja, 9.9.2002), entre otras, vemos escenas coloristas, con elementos recurrentes presentes durante la infancia de Stojka como el carromato, las gallinas y caballos, o la omnipresencia de la naturaleza y sus ciclos.

El toque rápido y enérgico de las pinceladas está al servicio de un estilo tan expresivo como narrativo. En ocasiones, la autora espesa el pigmento con arena, reforzando la materialidad de la pintura y de su propio gesto. Algunos cielos rosas, anaranjados o violáceos que aparecen en estas idílicas secuencias parecen anunciar un tiempo crepuscular que, en su sentido metafórico, se alargaría durante largos años.

La caza
En 1941, debido a un recrudecimiento de las políticas nazis —que por entonces ya incluían la discriminación laboral, formativa y de circulación de la población gitana—, el padre de Stojka fue arrestado y deportado al campo de concentración de Dachau. El resto de la familia vivía de forma clandestina en el área forestal de Kongresspark, como nos recuerda por ejemplo en Ohne Title [RS: „Unsere Wiege war der Wohnwagen”] (Sin título [Reverso: “Nuestra cuna era el carromato”], 15.2.2003) y Sin título (15.3.2003), donde apenas se distinguen las miradas aterrorizadas de unas sombras encogidas tras una maraña de hojas y ramas. El reverso de estas obras está cubierto por dibujos a tiza y frases de ortografía insegura, en muchas ocasiones de transcripciones fonéticas de quien tuvo prohibida la escolarización. 

Por otro lado, sus dibujos caricaturescos —Nun. ist. es. aus. mit. euch. Heil – Wir kommen (Ahora. estáis. perdidos. Heil – Allá vamos) 1993—, atestiguan el humor feroz de la artista en sintonía con el estilo de artistas como Emil Nolde y otros miembros de la corriente expresionista alemana.

La experiencia en los campos
La familia Stojka fue detenida en marzo de 1943 y deportada a Auschwitz donde se le destinó a la sección B-II-e, conocida como el “Campo de las familias gitanas”; a este campo le seguirían otros dos: Ravensbrück (de junio a diciembre de 1944) y Bergen-Belsen (de enero a abril de 1945) donde Ceija Stojka y su madre fueron liberadas por el ejército británico. Algunas de las obras que conforman las secciones dedicadas a los tres campos de concentración y exterminio adoptan la perspectiva infantil que tenía la artista en aquel momento: encontramos detalladas escenas que nos muestran primeros planos de botas militares cuya escala sobredimensionada se torna monstruosa, como en SS (1995). También hallamos vistas áreas que bien podrían ser las ofrecidas por los cuervos que sobrevuelan los



recintos, Auschwitz, 2.10.1944 (ca. 2003); o la mirada de un posible fugitivo o testigo impotente que observa desde el otro lado de las alambradas de espino. Como contrapunto, la obra Z 6399 (1994) sorprende por su composición austera y rotunda: en ella puede verse el brazo tatuado de la artista con el número de identificación que le fue asignado a su llegada a Auschwitz.

En la sala dedicada al campo de concentración para mujeres de Ravensbrück, el frío domina las escenas evocadas por Stojka. Aparece la figura del guardián o guardiana del campo, siempre atento en lo alto de la torreta de vigilancia, y que la artista representa con un gran ojo suspendido en el cielo como en Ravensbrück (1994). Entre otros siniestros personajes destaca la Oberaufseherin (vigilante) Dorothea Binz, que bien podría ser la figura rubia y uniformada que aparece en el centro de un pasillo en Sin título (28.1.2001). Frente a estos amenazantes personajes están sus víctimas, retratadas con pinceladas rápidas, como apariciones fantasmales sin contornos definidos.

En el campo Bergen-Belsen, Stojka sobrevivió entre cadáveres comiendo la savia de las ramas y plantas que encontraba. La rama se convirtió desde entonces en símbolo de esperanza para la artista, que elige este motivo para firmar todas sus obras. Asimismo, se aprecian como elementos constantes en sus cuadros, por un lado, el cuervo, cuyo sentido resulta ambivalente, ya que Stojka admira su capacidad de volar sobre las alambradas de los campos, pero no deja de remitirnos al mal augurio con el que se le asocia en muchas culturas. Por otro, el perro, de significado más unívoco, es el brazo despiadado de los torturadores.

Regreso a la vida

Una vez liberadas, Ceija Stojka y su madre regresaron a Viena donde se reunieron con los hermanos de la artista, supervivientes también de la barbarie nazi. Los cielos coloreados de esta última sala recuerdan a los del inicio de la muestra, subrayando el carácter cíclico de su narración. Una estructura con la que tal vez la artista trata de ordenar y dar sentido a lo absurdo y terrible de su experiencia. Tras los años de hambruna y penalidades, la artista pinta frutas, verduras y, sobre todo, girasoles, la “flor del gitano”, como escribe ella, símbolo de esperanza, de vuelta a la vida. En estas obras, está presente la virtud cristiana, esencial para la artista, y a la que alude a través de las numerosas representaciones de la Virgen María.

La decisión de Stojka de romper su silencio y dar cuenta de la experiencia traumática que ella a nivel personal y el pueblo gitano como colectivo habían sufrido tiene un gran valor simbólico que ha servido además como revulsivo para impulsar el asociacionismo de la comunidad romaní de su país. Esta exposición pone en valor el testimonio y la figura del testigo, con su fragilidad y afectación, como recursos esenciales para comprender cualquier hecho histórico en su complejidad, incluso aquellos que por su atrocidad se antojan inimaginables


MUSEO REINA SOFIA

martes, 8 de septiembre de 2020

Greta Freist





Greta Freist 1904-1993

Greta Freist nació en 1904 en Weikersdorf en Baja Austria. Estudió en la Academia de Bellas Artes de Viena en la clase de Rudolf Bacher y Rudolf Jettmar. Durante su aprendizaje conoció a Gottfried Goebel, quien se convirtió en su amante y colega para toda la  vida. Junto con el escritor Heimito von Doderer vivieron en un estudio en Hartäckerstraße (Hartäckerstreet) en Viena. Este lugar fue punto de encuentro de otros artistas y escritores como Elias Canetti y Otto Basil. Antes de la Segunda Guerra Mundial, sus obras se exhibieron en las exposiciones de la asociación de artistas Hagenbund. 

En 1936 emigró a París, donde pudo exponer en el Salon d’Automne y el Salon Indépendants. En 1949 Freist comienza a realizar pinturas abstractas, pero luego vuelve al arte figurativo. Junto con Gottfried Goebel, fundó la sección francesa de la asociación de artistas "Art Club" en París. Después de la Segunda Guerra Mundial expuso algunas obras en el Salón de las Realités Nouvelles en 1954 y 1955.

 En 1961 la oficina cultural de Viena dedicó una exposición a Greta Freist y como miembro de la asociación de artistas "Der Kreis" (el círculo) mostró sus pinturas también en las exposiciones. En 1991, el Museo de Baja Austria organizó una gran exposición individual de Greta Freist.

lunes, 7 de septiembre de 2020

Tetsuya Ishida

Tetsuya Ishida, el pintor japonés que retrató el capitalismo más brutal como un mundo kafkiano

que retrató el c

(Yaizu, Shizuoka, 1973 – Tokio, 2005)
La obra del artista japonés Tetsuya Ishida  pone rostro a la experiencia del sujeto contemporáneo, indagando en la incertidumbre y la desolación de la sociedad japonesa radicalmente alterada por el desarrollo tecnológico y por las sucesivas crisis que han afectado a la economía y a la política a escala planetaria.

 En concreto, Ishida retrata con precisión descriptiva el estado de ánimo de su generación, marcada por el estallido de la burbuja financiera e inmobiliaria y los despidos masivos que en 1991 sumieron a su país en una profunda recesión.

Durante los escasos diez años de su trayectoria, Ishida produce un formidable corpus de trabajo centrado en la incomunicación y alienación en un mundo dominado por fuerzas incontrolables. La imaginería recurrente del escolar/oficinista le sirve para realizar una crítica acerada de los sistemas educativos y laborales regidos por los imperativos de productividad y competitividad. 

La metamorfosis del cuerpo humano fusionado con ciertas especies de insectos, dispositivos tecnológicos o medios de transporte; las situaciones claustrofóbicas en las que el cuerpo se halla físicamente atrapado en agujeros y construcciones, o forma parte de una cadena de montaje como si de un engranaje más se tratara; la búsqueda de la identidad ligada a la necesidad primaria del retorno a la niñez y al componente escatológico reprimido; el lustro perdido de los parques de atracciones y la tristeza que invade los terrenos baldíos funcionan como telón de fondo para la apatía de una sociedad que ha sucumbido a la maquinaria de la producción y del consumo infinitos. 

MUSEO REINA SOFÍA


viernes, 28 de agosto de 2020

Wolfgang Paalen



México, 1905–1959  
Cierto velo denso cubre a la figura taciturna de Wolfgang Paalen: a pesar de ser uno de los mayores exponentes del surrealismo, poco se sabe de su obra y de las aportaciones estilísticas que trajo al movimiento.


Nacido en Austria en 1905, las presiones políticas y las precariedades que acarrea la guerra lo obligaron a cambiarse de continente. Después de estudiar en París y formar parte del grupo Abstraction-Creation, decidió que el exilio podría vivirse mejor en México, y fue ahí donde pudo expandir los límites de sus horizontes creativos.


Etnógrafo, pintor, curador y ensayista, fue una de las mentes creativas más activas y más prolíficas que vio el siglo XX: a pesar de que se conserva relativamente poco de su producción pictórica, estuvo involucrado muy de cerca con los círculos intelectuales y artísticos mexicanos, en quienes encontró un refugio para explorar las vanguardias. Es por esto que en su obra puede verse la huella indiscutible de Leonora Carrington, así como la influencia biomórfica de Max Ernst.


Sin embargo, las inquietudes de Paalen rebasan los estándares de un único movimiento, e incluso de una sola forma de expresión. Si bien es cierto que se le reconoce más que nada por sus lienzos surrealistas, fue de los pioneros del arte de instalación, así como el inventor del fumage, que en crítica de arte, se refiere a aquella técnica que utiliza el trazo que genera la exposición a una flama para generar trazos etéreos, esfumados, como vahos de noche.


Además de las aportaciones formales y estilísticas —siempre tendientes a figuras naturales-psicoanalíticas— que este artista produjo a lo largo de su carrera artística, también dedicó una parte importante de su vida para escribir sobre teoría del Arte. En este ámbito, se interesó en las luces surrealistas de los precolombinos, y siguiendo esta inquietud, viajó por la provincia mexicana durante varios años.


Paalen murió en Taxco, a los cincuenta y cuatro años, en 1959. Wolfgang Paalen es un trazo de fuego en el discurrir del surrealismo.


Historia Arte (HA!)

lunes, 24 de agosto de 2020

GUILLERMO MONROY






Vigo-1954 - Vigo, 1982




BIOGRAFÍA

Tenía un aspecto de joven caballero de los tiempos de Van Dick. Vocacionado por la pintura, de manera absorbente, abandonó las actividades universitarias tras haber alcanzado la licenciatura en Ciencias Económicas en Compostela. Amigo de escritores y artistas, comenzó a exponer en la Bienal de Pontevedra, en 1974. También estuvo presente en las muestras al aire libre de la Plaza de la Princesa, en Vigo. 


Viaja a París, para conocer la pintura europea, y vuelve, con los ojos llenos de color y de poesía. Pasa una corta temporada en Madrid, entre 1976 y 1977, para hacer el servicio militar. Retorna a Vigo. Lee, escribe, dibuja, pinta. Participa en otras colectivas. Sus primeras exposiciones individuales datan de 1978. Concluye, sin ningún interés, la mencionada carrera universitaria. Se vincula a la joven generación de pintores que viven en Vigo. En ese ambiente siente inquietud por las nuevas corrientes plásticas y viaja a Nueva York para conocerlas. Participa en la primera edición de Atlántica, en Baiona, en 1980, y en las subsiguientes de Compostela y Madrid. También estará presente en los últimos ciclos de las sucesivas exposiciones que organiza Caixavigo con motivo de su centenario, en 1980. Instala su estudio en San Paio de Navia, parroquia viguesa periférica, y en él trabaja, sueña, inventa, poetiza con trazos y formas. Su vida concluye, trágicamente, una tarde de marzo de 1982, víctima de accidente de circulación. 

Dos años después el Ayuntamiento de Vigo le dedica uno de sus cuadernos de Arte Xoven Galego, editado por el Museo Quiñones de León. Su consagración le llega en 1993, con motivo de la amplia explosición antológica, acompañada de un excelente catálogo, que acoge la Casa de las Artes del municipio. La pintura de Monroy es puro sentimiento estético. Adscrito a tendencias vagamente neo figurativas, tiene relación con Matisse, con los modos más líricos del expresionismo germano y, ocasionalmente, con los grafismos de Raoul Dufy, aunque siempre es un lírico personal que se expresa con armonías de gran delicadeza cromática y un deliberado intimismo. 


Muchos de sus cuadros parecen ideales ilustraciones o imágenes para acompañar a determinados poetas. Azules, verdes, grises, carmines, amarillos, están con frecuencia en su paleta. Jamás se preocupa por la perfección formal. Muy al contrario, y por complejo alejado de la minuciosidad en la ejecución, toda su obra parece la impronta de un instante de inspiración. Cada uno de sus cuadros semeja la vibración fugaz de un instrumento musical de cuerda, ensayando melodías de cámara. Cuando se aproxima a la figura humana, nunca la completa. Se limita a insinuarla, con un trazo rápido, escueto y nervioso, en el que late la autenticidad. 


Da la impresión de que siente de modo permanente y pinta únicamente en momentos, en instantes. La obra de Guillermo A. Monroy ha interesado mucho en los años posteriores a su muerte, y hoy figura en museos de Galicia y en importantes colecciones institucionales y particulares. Imposible es historiar la plástica gallega contemporánea, aunque sea muy restringida la reseña, sin incluir su nombre. Contemplando esta pintura parece que asistimos a un concierto de Vivaldi.


Afundación

sábado, 22 de agosto de 2020

RINA LAZO




Nació el 23 de octubre de 1923 en Ciudad de Guatemala.
Su infancia transcurrió en Cobán, una ciudad guatemalteca, donde mantuvo contacto con el pueblo maya, de ahí que esta cultura se encuentre presente en sus obras.

En 1945, el entonces presidente Juan José Arévalo, le dio una beca para estudiar arte en México en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado, en la capital.





Entre los profesores con los Lazo se formó en la famosa escuela de arte “La Esmeralda” fueron: Carlos Orozco Romero, Jesús Guerrero Galván, Alfredo Zalce, Federico Cantú y Manuel Rodríguez Lozano.

No obstante, uno de sus principales maestros, y de quien más tarde se convertiría en su discípula, fue Diego Rivera, ​siendo a través de este último que conoció a la también pintora Frida Kahlo.
Sus primeras obras están ligadas con la estética y temáticas presentes en los murales de Rivera. Además, debido a su relación con la pareja de artistas, se unió como militante del Partido Comunista Mexicano.

Esta misma cercanía con los Rivera-Kahlo la llevó a conocer a su futuro esposo, Arturo García Bustos, quien era uno de los estudiantes de Frida Kahlo, también conocidos como “Los Fridos”.
Lazo y García se casaron en 1949 cuando ella tenía 24 años. La pareja se trasladó a Coyoacán en una casa ubicada en el barrio de La Conchita, la cual es conocida como “La casa colorada”.​ Esta residencia fue adaptada como galería en 2006, misma que es gestionada por la familia de los artistas.

En 1947, Diego Rivera la contrató como su asistente para trabajar en el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central en el Hotel del Prado. El muralista la consideró como su brazo derecho y su mejor estudiante.
Dentro de este período, su trabajo se vio reflejado en los murales: El agua, origen de la vida sobre la tierra (1951), ubicado en Chapultepec; La Universidad, la Familia Mexicana, la Paz y la Juventud Deportista, en el Estadio Olímpico Universitario (1952); El pueblo en demanda de salud (Historia de la medicina en México), en el Hospital La Raza (1953), y La gloriosa victoria (1954) en el Palacio Nacional de la Cultura de Guatemala.

Este último trabajo generó polémica porque escenifica la intervención norteamericana por medio de la guerrilla en su ciudad natal, misma que desencadenó la caída del gobierno de Jacobo Árbenz.
Rina Lazo dejó un legado importante de murales, frescos, murales en vinilo y estuco en Guatemala, así como en varios lugares de México.


Infobae América

martes, 18 de agosto de 2020

GASPAR MONTES ITURRIOZ




Montes Iturrioz, Gaspar. Irún (Guipúzcoa), 1901– 1998.
Pintor irundarra, Gaspar Montes Iturrioz es uno de los artistas más representativos de lo que se ha venido denominando como la Escuela del Bidasoa que, aunque más literaria que real, agrupa a un grupo heterogéneo de pintores que dedicaron parte de su producción a la captación del paisaje de la cuenca de este río.


Montes Iturrioz cultivó fundamentalmente una estética depurada y constructiva muy influida por Daniel Vázquez Díaz, del que fue uno de sus máximos seguidores y con el que compartió una misma inquietud renovadora.



Desde una edad temprana se inició en la pintura, teniendo por maestro al paisajista José Salís, quien le envió a Madrid en 1917 a estudiar al taller de López Mezquita y al de Álvarez Sotomayor, por entonces director del Museo del Prado. A su regreso dos años más tarde, se dio a conocer a través de los Certámenes de Artistas Noveles, promovidos por la Diputación de Guipúzcoa, siendo el pintor más veces premiado desde la primera edición en 1920. Animado por Ramiro Arrúe, marchó a París en 1923 en compañía de los también artistas Bienabe Artía y Flores Kaperotxipi. En la capital francesa estudió en las academias libres Colarosi y Grand Chaumière, visitó con frecuencia el Museo del Louvre y sintió una gran atracción por Paul Cézanne. En 1926 regresó a Irún y participó en la Exposición de Artistas Vascongados celebrada en el Museo de Arte Moderno de Bilbao, en la de Artistas Guipuzcoanos en Tolosa y en la Nacional de Bellas Artes en Madrid, donde realizó también una exposición con Bienabe Artía en el Ateneo, tras exponer con él un año antes en el Museo de Bayona.



Al dúo formado por Montes Iturrioz y Bienabe Artía, se les uniría otro de los noveles, Jesús Olasagasti, para exponer juntos nuevamente en el Museo de Bayona en 1927. Durante estos años Montes Iturrioz colaboró estrechamente con el mundo del teatro en calidad de decorador e, incluso, de actor y trabajó como ilustrador entre 1929 y 1965 en el semanario El Bidasoa. En 1928 volvió a concurrir al certamen de Noveles y fue galardonado con el Primer Premio, acontecimiento que fue celebrado con una cena-homenaje.


Al año siguiente, se trasladó a Aranjuez al ser invitado a colaborar con sus diseños en la fábrica de tapices. Aprovechó su estancia en Madrid para participar en el Salón de Otoño en 1931 y en las Nacionales de 1930 (donde presenta El embarcadero y Fuente de Narciso) y 1932, pero decidió regresar a Irún, para fundar su propia escuela de pintura, la Academia de Beraun. En 1932 expuso en la Asociación de Artistas Vascos de Bilbao y en 1934 participó en la exposición que la Asociación celebró en la Galería Emporium de Barcelona. Ese año su lienzo Alrededores de Irún fue reproducido en el Libro de Oro de la Patria publicado por Gipuzko Buru Batzar. Con el estallido de la Guerra huyó a Francia, y en Sara, cerca de la frontera, realizó la decoración mural de la sociedad Sara’ko Izarra.


Meses más tarde regresó a Irún, donde contrajo matrimonio con María Iribarren, con quien tuvo dos hijos. Para sobrevivir colaboró como diseñador en la fábrica de vidrieras de Irún y dio clases particulares de Dibujo, entre cuyos alumnos se encontraba Menchu Gal. Durante la década de 1940 realizó encargos de decoración mural, cuya técnica aprendió de Vázquez Díaz, para el Frontón Euskalduna de Bilbao, la Fábrica de Laborde en San Sebastián, las capillas del Colegio el Pilar y del Hospital Asilo de Irún, etc.

En 1942 fue nombrado profesor de Figura de la Academia Municipal de Dibujo de Irún y dos años más tarde, director. Siguió impartiendo clases en su domicilio hasta pocos años antes de su fallecimiento en diciembre de 1998.

 Real  Academia de la Historia