jueves, 25 de junio de 2009

Juan Antonio Aguirre












(Madrid, 1945) Pintor español. Su pintura de temas cotidianos se sitúa en el ámbito de la nueva figuración madrileña. En 1980 presentó una de sus exposiciones más significativas (Madrid D.F.). En 1999, fue objeto de una muestra retrospectiva en el Instituto Valenciano de Arte Moderno y realizó una exposición que recogía su obra de los años noventa en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid.

FERMÍN AGUAYO LLEGA AL REINA SOFÍA


FERMÍN AGUAYO LLEGA AL REINA SOFÍA

Escrito por Antón Castro (Antonio Rodríguez Castro)

Fermín Aguado era callado, tímido, delgado, parecía envuelto en un continuo misterio y en el humo huidizo del cigarrillo. Llegó a Zaragoza a finales de la Guerra Civil y aquí iba a participar en una de las aventuras más apasionantes del arte contemporáneo: fue uno de los impulsores del origen del arte abstracto con el grupo “Pórtico”, que al principio fue un colectivo de doce artistas y finalmente, a partir de 1948, quedó reducido a tres: Santiago Lagunas, arquitecto, activista intelectual y magnífico pintor, Eloy Laguardia, delineante, y el propio Aguayo, que se incorporó en 1943 a la escuela técnica de Maquinaria y Fundiciones del Ebro, donde destacó de inmediato por su excelente mano y donde coincidió con Eloy Laguardia, con quien no tardaría en compartir un estudio.


¿Por qué vino Fermín Aguayo a Zaragoza? No fue nunca demasiado explícito en las razones, porque detrás había una experiencia traumática e imborrable. Los partidarios del general Franco habían fusilado a su padre y sus dos hermanos mayores, y él y su madre, huyendo del espanto, se instalaron aquí. Curiosamente, vivió un tiempo con ella, pero tras su marcha a París en septiembre de 1952, la huella de la madre se extravía en un laberinto de niebla. Concha Lomba -que participa en el libro catálogo que se va a publicar en París, en francés y español, y que será la comisaria de la exposición antológica que se inaugura este martes en el Centro de Arte Reina Sofía- dice que aún está investigando el destino de su madre. El pintor tampoco ha sido demasiado pródigo en testimonios: una consulta a cualquiera de sus cronologías desconcierta porque los datos se reducen al nacimiento, al grupo Pórtico (algo menos de cinco de inspiración permanente), a la marcha a París y al inventario de sus exposiciones en España y en Europa, y a su fallecimiento prematuro en 1977. En una entrevista con Claude Esteban de ese mismo año, aparecida en el catálogo de La Lonja de 1985, se confiesa autodidacto, dice que nunca sintió la necesidad de pintar al natural –“la primera reproducción que vi de un cuadro cubista me pareció más natural, más lógica que un cuadro clásico”, explica- y que su inclinación hacia el arte abstracto nació “como una especie de pequeño desafío”. Agrega que cuando empezó a abrazar el pincel apenas conocía cuadros ni clásicos ni modernos, aunque sí había visto “expuesto un libro sobre la pintura moderna. Me gasté todo el dinero que tenía, para comprarlo. Constaba de una diez reproducciones, un Picaso, un Juan Gris, un Léger, un Archipenko, un Braque, etc. Pero, en fin, en blanco y negro, nada más. A partir de esto, empecé a pintar”.


Al principio, y hablamos de 1947 o incluso antes, Fermín Aguayo frecuentó por poco tiempo el café Niké, que daría nombre a un grupo de poetas más que artistas encabezado por Miguel Labordeta, y más tarde pasó al café Espumosos, donde se reunían otras gentes como Lagunas, José Orús (que se convertiría en uno de sus mejores amigos), el médico José Uriel, amigo inseparable aquí y luego en París, el librero José Alcrudo, cuya librería “Pórtico” dio nombre al grupo, o Laguardia, entre otros. Lagunas pronto se convirtió en el adalid de un nuevo movimiento, en el líder e incitador, en el hombre que mejor asimilaba las nuevas estéticas. Y con él trabajaron Aguayo y Laguardia. En una entrevista de 1991, nos decía Santiago Lagunas: “Los pintores, como las estrellas, somos astros vivos que lanzan sus destellos. El pintor es un ser humano que obedece a su propia intuición y a su inconsciente. Al final, el grupo lo componíamos tres artistas: Aguayo, Laguardia y yo. Aguayo era un tipo inteligente, dotado para el color y la forma; Laguardia era el más hondo de los tres, quizá porque había sufrido mucho. Su pintura era triste, muy triste”. Ese nuevo trío se presentaría sucesivamente en el Centro Mercantil de Zaragoza en 1947, en la galería Bucholz en 1948 en Madrid, en la galería Alerta de Santander en 1949 (en cuyo catálogo había un entusiasta prólogo de Mathias Goeritz) y en La Lonja en 1949; esas muestras y una obra rica en colorido un tanto tenebrista, en signos, en geometría y en riesgo significaron una revolución artística, que fue incomprendida y vilipendiada en la ciudad, salvo algunos apoyos incondicionales como el del profesor Federico Torralba especialmente.


El grupo realizó en el verano de 1949, durante 104 días, la remodelación del cine Dorado, que fue un proyecto ambicioso y sugerente, muy bien estudiado por Manuel García Guatas. Pero de las consecuencias de ese trabajo y de la cerrazón de la crítica y de parte de la ciudadanía, derivó la desaparición de Pórtico. “A la crítica sólo le interesaba lo que cabía en una mente convencional: solían llamarnos el ‘tercio extranjero”, dijo Lagunas. Aguayo y Laguardia trabajaban en el estudio de Lagunas e incluso dormían en su propia casa. Aunque luego se produjo una crisis depresiva de Santiago Lagunas –“el mismo me reconoció en una ocasión que se sentía desquiciado”, recuerda Concha Lomba. Se juntaron la falta de éxito, la muerte de su madre, la ausencia de clientes y también una crisis que derivó hacia una suerte de misticismo, y dejó de ser el “compañero, amigo y mentor” de sus dos compañeros-, Laguardia partió a San Sebastián y Fermín Aguayo se quedó por aquí. Consiguió un estudio en el Paseo La Mina y resistió hasta septiembre de 1952, pintando extraordinariamente, midiendo su evolución. José Ayllón, otro amigo de entonces, diría recordando aquel lustro: “Su periodo zaragozano, en particular su obra abstracta de estos últimos años, se circunscribe más a una realidad presentida, palpitante y trémula a un tiempo. Su gama acordada de color, sus libres construcciones formales, consiguen un dramatismo pocas veces igualado. Son testimonio de un pasado que nunca debe volver”.



Durante algún tiempo, sobre Fermín Aguayo circularon dos historias que se han convertido casi en leyendas urbanas de Zaragoza: la historia de los cuatro cuadros murales de la taberna “La parrilla” (calle Pedro Joaquín Soler, esquina con calle Verónica) y el episodio del desahucio de su estudio. José Orús ha vivido de cerca esas dos experiencias. “Fermín Aguayo era muy parco, sólo hacía un comida al día y fumaba constantemente. Cuando yo iba a París me pedía que le llevase cuarterón y papel de fumar de aquí. Cuando le encargaron esas obras, le dijeron que podía hacerlas por la noche, una vez que habían cerrado el local, y que sus copas y las de sus amigos estaban pagadas hasta que acabase. Fue curioso: hacía las obras en el sótano y no le importaba que estuviésemos con él. De ahí, las obras fueron a un bar gigantesco de la zona de los Madrazo, en la carretera de Logroño, y luego al Bar Trébol, en San Ignacio de Loyola, esquina con Paseo de la Constitución”, recuerda Orús. Aguayo realizó cuatro obras, “Tú y yo” (1952, que adquirieron las Cortes de Aragón), “A las cinco de la tarde” (1952) y “Semana Santa” (1952), que compró el Gobierno de Aragón, y falta otra pieza cuyo paradero se desconoce. José Luis Lasala y su novia entonces, Angelines, iba a menudo en los años 60 a ver los murales con una linterna a aquel bar atestado de clientes y de las prostitutas que lo frecuentaban; “algunas se quedaban estupefactas de ver a una chica joven, rubia y frágil, allí apuntando con la luz de una linterna a la pared”, dice Lasala.



¿Qué ocurrió exactamente con los cuadros de Aguayo cuando éste se marchó a París, incitado al parecer por Alfonso Buñuel? Su amigo José Uriel explica: “Se marchó en septiembre y me dijo que dejaba los cuadros para que hiciese una selección para el II Salón de Otoño de Artistas Aragoneses en la Lonja”. Pero de repente, se produjo el desalojo con una orden del juzgado. Federico Torralba jugó aquí un papel determinante. Conocedor de que Aguayo se había ido para siempre a París, quiso realquilar su “precioso” ático como estudio en el paseo La Mina. El dueño no lo aceptó y forzó el desalojo. Vinieron los empleados del juzgado y algunos empleados del ayuntamiento de Zaragoza. Como algunos cuadros grandes no se podían bajar por la escalera, se arrojaron a la calle desde arriba, con el bastidor y todo. “Y los pequeños se bajaron a la calle. Un alumno mío que vivía por allí les llamó la atención a los funcionarios y me llamó. Cuando llegué, habían dejado algunos cuadros en el garaje que había en la planta baja y los grandes se los habían llevado. Fui al almacén, municipal, que estaba cerca del canódromo y me dijeron que habían arrojado a las calderas los cuadros y los bastidores. Creo que debían ser dos o tres piezas. Las otras, gracias a un funcionario municipal, llamado Zaldívar, conseguí la autorización para llevármelos a casa. Yo había costeado algunos arreglos y algunos meses de alquiler del estudio. Conocía bien a Aguayo y sabía que sus obras estarían en importantes museos tarde o temprano. Al final, tras nuevas gestiones, pudimos enviar las cuadros enrollados al pintor”. José Orús lo recuerda perfectamente: “Creo que le llevé en torno a 16 cuadros”, dice Orús, que recuerda otra anécdota: “Fermín Aguayo tuvo suerte en París. Lo contrató muy pronto la galería Jeanne Bucher de París, que le daba un sueldo mensual. Tuvo dificultades pero vivió de la pintura. Se casó en ‘articulo mortis’ con su compañera Marguerite, y yo creo que vivió casi toda su vida allá sin papeles. Era un lector empedernido: le apasionaba la ciencia ficción, la novela policíaca, y en música el flamenco. Le gustaba Velázquez. Era un excepcional artista que evolucionó hacia un mundo intimista y poético. Es una vergüenza que no esté en el lugar en que debiera estar”.
Fermín Aguayo vino poco a Zaragoza y apenas cinco veces a España. A Cuenca, a Madrid, a su pueblo de Burgos. Se sentía próximo a Nicolas de Stäel, y triunfó a su modo y sin estridencias. “Yo hago una pintura muy pobre, extremadamente pobre de medios”. Pepe Cerdá, que vivió en París y a quien le contaron muchas anécdotas del artista, dice: “Fermín Aguayo es un pintor de raza. Es el pintor. Como Morandi, Velázquez o Goya, tiene el gusto por la untuosidad”.

miércoles, 24 de junio de 2009

Montserrat Caballé - O mio babbino caro



O mio babbino caro
Mi piace è bello, bello
Vo' andare in Porta Rossa
a comperar l'anello!
Sì, sì, ci voglio andare!
e se l'amassi indarno,
andrei sul Ponte Vecchio,
ma per buttarmi in Arno!
Mi struggo e mi tormento!
O Dio, vorrei morir!
Babbo, pietà, pietà!
Babbo, pietà, pietà!

Ferdinand Cheval


Ferdinand Cheval (1836 - 19 de agosto de 1924) fue un cartero francés que invirtió 33 años de su vida en construir un Palacio ideal. Se le considera por esto uno de los máximos exponentes del arte marginal.


Ferdinand Cheval vivió en Châteauneuf-de-Galaure, en el departamento del Drôme . Comenzó su construcción en abril de 1879. Según declaró, se tropezó con una piedra y encontró inspiración en su forma. Al día siguiente volvió al mismo lugar y empezó a recoger piedras.


Durante los siguientes 33 años Cheval aprovechó su ruta postal para recoger piedras y llevarlas a su casa. Transportaba su material en los bolsillos, luego en una cesta y finalmente en una carretilla. Sus vecinos lo consideraban una especie de tonto del pueblo.

Cheval pasó las dos primeras décadas levantando los muros exteriores. El castillo muestra una mezcla de estilos con inspiraciones bíblicas y de la mitología hindú .


Cheval deseaba ser enterrado en su castillo pero cuando las autoridades francesas lo prohibieron pasó los siguientes ocho años de vida construyéndose un mausoleo en el cementerio de Hauterives.

Poco tiempo después de su muerte, su obra comenzó a llamar la atención de personajes como André Breton y Pablo Picasso.

En 1969 André Malraux, en calidad de Ministro de Cultura declaró el castillo Patrimonio Cultural y aseguró su conservación

Jules Adler







Jules Adler nació en Luxeuil en 1865 y murió en 1952 en Nogent-sur-Seine es un pintor académico francés, llamado por Luis Vauxelles "el pintor de los humildes."



Ses parents, modestes négociants en textile décident de déménager à Paris ayant remarqué son talent et ses prédispositions très tôt. Il est admis à l'École des Arts décoratifs puis en 1884 à l'École des Beaux-Arts. Il suit des cours aussi à l' Académie Julian sous la direction de William Bouguereau et Tony Robert-Fleury. En 1892 il expose avec succès : La transfusion du sang de chèvre par le docteur S.Berheim ( faculté de médecine de Paris) et signale comme son maître Pascal Dagnan-Bouveret. Il peint de grands formats et représente le peuple à taille humaine. En 1895, il reçoit une subvention de l'État et continuera à exposer avec succès ses représentations naturalistes du monde ouvrier et de sa misère. Son oeuvre se situe dans l'ombre de Théophile-Alexandre Steinlen, et certaines compositions font penser à Eugène Learmans et son triptyque Les Emigrants de 1896 le prolétariat y est traité comme une masse anonyme, il opte cependant pour un réalisme à tendance populiste sans pour cela réussir ou vouloir être un artiste engagé.

Adolph Frederick Reinhardt





Estados Unidos. (1913-1967)

Nacido en Búfalo, centró su actividad en los años 50, época en el que desarrolló unas pinturas geométricas. Siguiendo los esquemas más radicales de Malevitch, reduce la imagen a mínimas variaciones de tonos de una misma gama y recrea el espacio mediante una repetición modular de las mismas.

En 1956, R.Wollheim empleó por primera vez, en la revista Arts Magazine, el concepto "Arte Minimal" para referirse a las obras de Reindhart, incorporándose desde este momento a la terminología artística.

Falleció en Nueva York en el año 1967.

SEVERO ACOSTA









Severo Acosta, Las Palmas de Gran Canaria (1959)

Licenciado en Bellas Artes. Universidad Complutense de Madrid, 1985.

Doctor en Bellas Artes. Universidad de La Laguna, 1996.

Profesor e investigador de la Universidad de La Laguna, Facultad de Bellas Artes,1990.

Franz Ackermann










Franz Ackermann (nacido en 1963 en Neumarkt-Sankt Veit) es un pintor e instalador artístico alemán establecido en Berlín. Realiza dibujos abstractos.

Asistió a la Academia de Bellas Artes de Múnich entre 1984-1988 y a la Escuela de Bellas Artes de Hamburgo entre 1989-1991, donde estudió bajo la tutela de Bernhard J. Blume. Sus estudios le llevaron a Hong Kong gracias al Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD). Desde 2001 es profesor de pintura en la Academia de Arte de Karlsruhe.

Los temas de sus obras se centran en cuestiones de viaje, la globalización y la estética de las grandes áreas urbanas. Cabe destacar la serie de pinturas sobre viajes en pequeñas composiciones llamada Mapas mentales.

En 2004, Ackermann fue nominado para el Premio Hugo Boss. En 2005 recibió el "Premio de las IFM Kunst am Bau 2005" por su diseño mural con el título ‘El gran viaje’ en la estación de metro de Munich Georg Brauchle-Ring.

Su obra se ha mostrado internacionalmente en numerosas exposiciones incluida la Bienal de Venecia de 2003, Dibujo ahora: 8 proposiciones en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, Híbridos en el Tate de Liverpool, Sistema Mundial de Navegación en el Palacio de Tokio en París y Temporadas en el Sol en el Museo Stedelijk de Ámsterdam. Está representado por la empresa Gavin Brown en Nueva York, la Galería Meyer Riegger en Karlsruhe, Galería Fortes Vilaça en São Paulo y Gio Marconi de Milán.

Muchas de sus obras se encuentran en la colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Ramón Acín Aquilué


Ramón Arsenio Acín Aquilué (Huesca (España), 30 de agosto de 1888 - Huesca, 6 de agosto de 1936) fue un pintor, escultor, anarquista y periodista español.

Ramón Acín Aquilué era hijo de Santos Acín Mulier, ingeniero agrimensor, y María Aquilué Royán. Ramón fue el benjamín de la familia y tenía dos hermanos: Santos y Enriqueta.

Desde muy temprano fue aficionado a la pintura y con apenas diez años recibe clases de dibujo del pintor oscense Félix Lafuente. A los doce años ingresa en el Instituto de Segunda Enseñanza de Huesca donde realiza sus estudios. En 1907 se matricula en Ciencias Químicas en la Facultad de Ciencias de Zaragoza.

A finales de 1908 abandona la carrera de Ciencias Químicas y regresa a Huesca. En 1909 tiene que incorporarse a filas pero se libra del servicio militar por ser hijo de padres sexagenarios. Este mismo año marcha a Madrid para hacer oposiciones de delineante de Obras Públicas, no logra superarlas y retorna a su ciudad donde vuelve a tomar clases de dibujo en la academia particular del pintor Anselmo Gascón de Gotor.

Ramón Acín decide dedicarse exclusivamente al dibujo y a la pintura y es en agosto de 1910 cuando El Diario de Avisos de Zaragoza publica sus primeras ilustraciones en prensa. En agosto de 1911 ilustra la portada del programa de las fiestas de San Lorenzo en Huesca y a finales de este mismo año un dibujo suyo ocupará la portada de la revista humorística madrileña Don Pepito.

En enero de 1912, coincidiendo con la remodelación de El Diario de Huesca, dirigido a partir de ahora por Luis López Allué, se hace cargo de la sección de Notas humorísticas, donde firma con el seudónimo "fray Acín". Durante este año también colabora con otros periódicos más progresistas donde publica viñetas políticamente más comprometidas (El Pueblo, Vida Socialista,...)

En julio de 1913 se instala en Barcelona, a instancias de su amigo Ángel Samblancat, para fundar el periódico semanal La Ira (Órgano de expresión del asco y de la cólera del pueblo), en cuyo primer número publica una viñeta y la que será su primera colaboración escrita en prensa titulada Id vosotros, agresivo escrito contra la guerra con Marruecos. Para el segundo número escribe No riáis, una dura crítica hacia los representantes de la Iglesia. Con motivo de este segundo número son encarcelados los redactores de La Ira y clausurado el periódico.

A finales de 1913 la Diputación de Huesca acuerda conceder a Ramón Acín una pensión para ampliar sus estudios artísticos. Gracias a esta pensión Ramón alternará su residencia, durante 1914 y 1915, entre Madrid, Toledo y Granada.

En enero de 1916 Ramón Acín ocupa la plaza de profesor especial interino de Dibujo de las Escuelas Normales de Maestros y Maestras de Huesca. En octubre de este año marcha a Madrid a preparar oposiciones para su plaza. Durante su estancia en Madrid residirá en un torreón de la calle Velázquez, torreón que años más tarde ocupará Ramón Gómez de la Serna.

En mayo de 1917 aprueba las oposiciones y consigue la plaza de profesor numerario de Dibujo de las Normales de Huesca. El 28 de mayo regresa a Huesca, donde su padre, que está muy enfermo, fallece al día siguiente.

En febrero de 1919, junto con otros compañeros de la Agrupación Libre de Huesca, funda la revista decenal Floreal, que se publicará hasta 1920. Asimismo desde finales de 1919 hasta 1922 Acín colabora con el semanario sindicalista leridano Lucha social, dirigido por su amigo Joaquín Maurín.

En diciembre de 1919 se celebra en Madrid el II Congreso de la CNT, al que acude Acín como delegado sindical del Altoaragón.
Un sueño en la prisión (1929), obra de Ramón Acín.

En el verano de 1920, junto con Maurín y Andrés Nin, desarrolla una intensa campaña de propaganda y organización sindical por los pueblos leridanos y oscenses.


El 29 de junio de 1921, en el Teatro Principal de Huesca, imparte una conferencia en la que proyecta 32 dibujos suyos realizados en cristal y alusivos a cómo serán las corridas de toros en 1970.

En 1922 hace su primer relieve en barro, se trata de un busto de Luis López Allué que años más tarde, en 1928, se fundirá en bronce y formará parte del monumento instalado en el parque de Buenavista de Zaragoza.

El 22 de diciembre de 1922 fallece su madre. Días más tarde, el 6 de enero de 1923, contrae matrimonio con Conchita Monrás. En abril de este año publica su libro Las corridas de toros en 1970 y el 15 de octubre nace su primera hija, Katia.

El 11 de abril de 1924 publica en El Diario de Huesca el artículo titulado Por estética y por humanidad, en el que reclama el indulto para su amigo Juan Bautista Acher "Shum", escritor y dibujante condenado a muerte por la dictadura de Primo de Rivera. Con motivo de este artículo Ramón Acín será encarcelado unos días. Este mismo año, por encargo del Ayuntamiento de Huesca, trabaja en un proyecto escultórico para la Fosa Común, monumento que nunca llegaría a erigirse y que en el 2007, parte de él, está colocado en la tumba de Acín.

En mayo de 1925 se inaugura en Huesca un monumento dedicado al geólogo Lucas Mallada realizado por Acín. El 23 de julio de este año nace su segunda hija, Sol.

De junio a septiembre de 1926 viaja a París donde contacta con las vanguardias artísticas.

En mayo de 1927 Ramón Gómez de la Serna da una conferencia en Huesca bajo el título Goya y el Manzanares y en la que Ramón Acín, además del cartel anunciador, hace la presentación del orador.

En 1928 realiza la escultura Fuente de Las Pajaritas instalada en el parque de Huesca.

En diciembre de 1929 Ramón Acín expone por primera vez su obra en las Galerías Dalmau de Barcelona. Unos meses después, en mayo de 1930, volverá a exponer en el Rincón de Goya de Zaragoza.

El 12 de diciembre de 1930 se produce la sublevación de Jaca. Ésta fracasa y Ramón Acín, que está involucrado, tiene que exiliarse a Francia. Con el advenimiento de la II República regresa a España y ocupa de nuevo su cátedra en la Normal de Maestros de Huesca.

En junio de 1931 asiste en Madrid al III Congreso de la CNT y aprovecha la ocasión para exponer sus obras en el Ateneo.

En junio de 1932 expone en el Círculo Oscense, provocando cierto desconcierto entre sus paisanos que por vez primera contemplan su obra. En diciembre de este año obtiene, junto a numerosos oscenses, el premio gordo de la lotería de Navidad. Con parte de ese premio financiará al año siguiente la película de Luis Buñuel Las Hurdes, tierra sin pan.

En 1933 es encarcelado en varias ocasiones por su actividad revolucionaria.

En julio de 1935 participa en la celebración en Huesca del II Congreso de la Técnica de la Imprenta en la Escuela.

El 11 de junio de 1936 muere su hermana Enriqueta y con este motivo Acín publica en prensa un emotivo artículo.

En la noche del 18 de julio de 1936 una multitud de oscenses se dirige al gobierno civil en demanda de armas para hacer frente a la sublevación militar, el gobernador de Huesca se entrevista con Acín y otros líderes antifascistas asegurándoles que todo está bajo control. Al día siguiente Huesca es tomada por los rebeldes. Acín se oculta en su domicilio hasta que el 6 de agosto, al oír como maltratan a su esposa, sale de su escondite voluntariamente y se entrega. Ese mismo día será fusilado en las tapias del cementerio de Huesca.

Su esposa Conchita Monrás será asesinada, diecisiete días después, junto a un centenar de republicanos oscenses.

Eduardo Abela





Eduardo Abela nació en 1889 y murió en 1965.


Aunque su primer trabajo fue de tabaquero manifestó una gran atracción por las artes plásticas y por ello en 1912 ingresa en la Academia de Artes Plásticas San Alejandro.

Publica dibujos humorísticos en los periódicos de La Habana. En 1925 crea su más famoso personaje El bobo que sirvió como instrumento de lucha contra la tiranía de Gerardo Machado.

Se une al trabajo de pintores que introducen lenguajes artísticos más modernos y expone en la muestra de Arte Nuevo. Viaja a Europa y habita 2 años en París adquiriendo el éxito suficiente para exponer en la Galería Zak.


En 1929 se une a la campaña política contra la dictadura de Gerardo Machado a través de las historietas humorísticas hasta la caída del tirano en 1933, lo cual marca el final de su actividad periodística.

Fue cónsul del gobierno cubano en Milán. Entre 1942 y 1952 desarrolla labores diplomáticas en Guatemala y México.