domingo, 28 de noviembre de 2010

Jesús Rafael Soto


Jesús Soto (Ciudad Bolívar, 5 de junio de 1923 - París, 14 de enero de 2005) fue un artista venezolano. Es un importante creador del arte cinético, que inicia y desarrolla a finales de los años 50.

Jesús Rafael Soto nace el 5 de junio de 1923 en Ciudad Bolívar. Es el hijo mayor de Emma Soto y de Luis García Parra, que tendrán otros cuatro hijos. Trabaja desde niño para contribuir con el mantenimiento de la existencia material de su familia, pero frecuenta al mismo tiempo la escuela primaria y, hacia la edad de doce años, empieza a aprender guitarra. Su padre, por cierto, era violinista.
En esa misma época copia reproducciones de cuadros que encuentra en revistas, libros y almanaques. A los dieciséis años, consigue un trabajo como pintor de afiches para los tres cines de Ciudad Bolívar.


Entra en contacto con un grupo de estudiantes que escribe en la prensa local —quienes lo animan a que emprenda una carrera de artista— y se interesa por el surrealismo.


En Ciudad Bolívar Soto obtiene una beca para estudiar en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas, adonde llega en septiembre de 1942. Sigue el Curso de Arte Puro y el de Formación Docente en Educación Artística e Historia del Arte.


En torno a su director, Antonio Edmundo Monsanto, liberal y estimado, se forma un círculo de estudiantes de distintas edades: Omar Carreño, Carlos Cruz-Diez, Narciso Debourg, Dora Hersen, Mateo Manaure, Luis Guevara Moreno, Pascual Navarro, Mercedes Pardo, liderados por el más avanzado, Alejandro Otero (1921-1993); la mayoría de ellos se irá a vivir a París a finales de los años cuarenta. Monsanto lleva a la escuela revistas y libros extranjeros, así como reproducciones y grabados, que se convierten en la principal fuente de información para los estudiantes.

Al entrar en la Escuela de Bellas Artes hubo algo que me maravilló: una naturaleza muerta de Braque que se encontraba montada sobre un caballete a la puerta de la escuela. En ese momento sentí el mismo interés que cuando me hablaron sobre poesía surrealista en Ciudad Bolívar. Mi preocupación entró directamente dentro de ese campo. Todo comenzó a girar sobre ese centro: ¿por qué aquello era una obra de arte? Lo primero que hice fue hablar con Alejandro Otero por ser uno de los alumnos más brillantes de la escuela y dado que era de mi propia tierra, Ciudad Bolívar.

Me aconsejó que tomara el tiempo necesario para ambientarme con la nueva pintura diciéndome que aquello era muy difícil y que lo iría aprendiendo poco a poco. Desde luego que no quedé satisfecho, y seguí investigando e informándome como pude.

A partir de 1943 y hasta 1949, Soto expone cada año en el Salón Oficial de Arte en Caracas. Conforme a la enseñanza de Monsanto su pintura de esa época denota diversas influencias, particularmente la de Cézanne, decisiva a finales de la década.


Al fin del primer año en la escuela, yo estaba tratando ya de hacer del paisaje o de la naturaleza muerta una composición muy diferente, queriendo integrarme en el cubismo o acercarme a Cézanne. Nunca me interesó hacer una obra impresionista; me interesaba más lo constructivo. Yo no pinté paisajes como casi todos mis compañeros, paisajes que recordaban a Sisley, Monet. Yo veía el paisaje venezolano con grandes planos. (…) Los cinco años que pasé en Caracas no fueron más que una etapa de formación o, si se quiere, de información.

Hasta mi llegada a Europa, mi labor fue eminentemente de investigación, de conocer posibilidades nuevas, [de averiguar] dónde estaba el nivel máximo de la pintura moderna para ver si yo podía añadir algo. La Escuela de Artes Plásticas no era una academia; era como un gran taller donde había artistas con quienes discutir, fueran alumnos o profesores. (…) Para mí el cubismo era entonces un ejercicio de construcción, de ordenamientos de planos, un medio que me era más útil para tratar la luz del trópico, que no podía entender, como ya he dicho, a la manera impresionista. Más tarde, cuando llego a Europa, puedo comprender el impresionismo. En Venezuela, nunca me fue posible comprenderlo a causa de la violencia de la luz.


Termina sus estudios y obtiene el título de Maestro de Arte Puro y de Formación Docente. Es nombrado director de la Escuela de Bellas Artes de Maracaibo, que era entonces una pequeña ciudad provinciana. Enseña también en el Liceo Baralt y en la Escuela Normal.

En Maracaibo me di enteramente, dentro de la Escuela de Bellas Artes, como director y profesor, y fuera de ella. Enseñé a quienes querían y a quienes no querían reconocer a Picasso. Una labor terrible, porque los profesores que me acompañaron en la escuela o los liceos estaban contra mis ideas y destruían mi labor con los alumnos en ese sentido. (…) Durante ese tiempo se me iba haciendo cada día más necesario salir de Maracaibo, de Venezuela, buscar otra información sobre lo que pasaba en el mundo en el plano del arte.

Fue también en Maracaibo donde oyó mencionar por primera vez, despectivamente, el Cuadrado blanco sobre fondo blanco de Malevich.

FUENTE- su propia pagina

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