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jueves, 19 de mayo de 2016

Robert Ryman



 Cuenta Stefan Sulzer en un libro, la historia de la madre de Ryman el día que fue a ver las pinturas de su hijo. Al principio se sintió ofendida por la elegancia y simplicidad de los cuadros, pero poco a poco dejo deslizar la mano por una de las pinturas


La posibilidad de una pintura realista donde no hay mito ni ilusionismo, sino pintura asumida como contenido y medio, constituye el presupuesto práctico del trabajo de Robert Ryman (Nashville, Tennessee, 1930). De formación autodidacta, su primer y decisivo contacto con el arte del siglo XX se produce durante los años en los que trabaja como vigilante en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (1953-1960). De todo lo que allí ve, Rothko le aporta la lección definitiva acerca de la consideración del cuadro como una entidad integrada. “Lo radical de Rothko -afirma el artista en 1986- era que no hubiera alusión a ninguna influencia representacional. Había color, había forma, había estructura, la superficie, la luz -desnudez sin más”. 


Ryman irrumpe con una obra fundamentada en el color blanco en el panorama artístico norteamericano en la segunda mitad de los años cincuenta. En seguida queda definida su deriva pictórica como una forma estricta de realismo, alejándose del radicalismo analítico de los artistas Minimal, rechazando cualquier contenido simbólico o metafórico en sus cuadros y centrándose en las cuestiones matéricas relativas a la pintura y la superficie pictórica. Esta línea de investigación perdura en su obra más reciente, 


como ejemplifica la serie Versions (1991-1992), en la que emplea un color de interferencia que es opalescente y varía según la luz.



Ryman reconoce 1965 como el año en el que alcanza la madurez como pintor. A partir de esa fecha su trabajo se estructura en series: Winsor (1967), Standards (1967), Classico 5 (1968), General (1970); las cuales manifiestan la voluntad experimental del artista ya no sólo con la naturaleza del pigmento (y su disposición componiendo bandas), sino que su investigación se amplía a los medios y los soportes (láminas de acero, cinta de pintor, esmalte, acrílico, tiza, enamelac, cobre, plexiglás, fibra de vidrio y acrylivin) y a la noción de agrupación y dibujo, visible en Lugano (1968).

La serie Surface Veil (1970) significa el inicio de la revisión crítica de la relación plano pictórico y muro, al incluir la cinta adhesiva como elemento de fijación. El siguiente paso a este respecto lo supone la inclusión de pernos en las esquinas, insistiendo en la visibilidad del sistema de sujeción como parte consustancial de la obra: Embassy I (1976), Phoenix (1979), Access 1983) o Range (1983). Cotas máximas de esta crisis de la pintura como objeto son Pace (1984), en el que coloca una plancha de madera en el plano perpendicular a la pared (contraste entre el canto y las superficies inferior y superior pintadas) y Expander (1985), cuyo pernos asoman en el interior en la pintura.

 Museo Reina Sofía

domingo, 12 de junio de 2011

Robert Ryman





Nashville, 1930) Pintor estadounidense. En 1952 se traslada a Nueva York, llevado por su interés por la música (tocaba el saxofón), pero enseguida se desarrolló su afición a la pintura; durante los años cincuenta realiza diversos trabajos para mantenerse, entre ellos vigilante de las salas del Museo de Arte Moderno de Nueva York y en la sección de arte de una biblioteca pública; estos dos trabajos y su matrimonio con la crítica de arte Lucy Lippard constituyen su formación artística.

En sus primeros cuadros y collages de mediados de los cincuenta experimenta con el material, el color y la pincelada, embarcándose en una investigación del proceso pictórico que constituye el tema central de toda su producción. A finales de los años cincuenta opta por el cuadrado como formato ideal para evitar cuestiones de proporción. Aunque su paleta es al principio muy extensa, hacia mediados de los sesenta se reduce al blanco.


La reductividad monocromática de Ryman desemboca en una sutil complicación que proviene de la sensibilidad del artista; los matices de esta monocromía sugieren todos los demás colores. A partir de entonces las variaciones en la transparencia, consistencia, tono y luz se producen en función del soporte y la pincelada utilizados. En 1965 adopta un método de trabajo sistemático y temático; empieza a titular sus series con nombres referidos al fabricante de la pintura que usa. Comparando al pintor con el investigador científico, Ryman investiga todos los efectos visuales posibles que pueden obtenerse a partir de las variaciones de texturas, de bordes, de soportes y brillos.

Biografías y vidas