Expuso en el Salón de otoño en 1927 y a partir de 1929 en el Salon de Independientes y en el de las Tuileries.
Fascinado por la pintura del renacimiento y del siglo XVII, fue defensor de la tradición clásica. Creó bodegones y paisajes. Viajó mucho, tanto por Europa como por America. Recibió el Premio Carnegie en 1938




