martes, 3 de febrero de 2009

lunes, 2 de febrero de 2009

Angel Ferrant






Angel Ferrant Vazquez, Madrid 1891 - 1961.

Hijo del pintor Alejandro Ferrant, fue un escultor español, de los más importantes de la vanguardia , iniciador de la escultura cinética y surrealista española.

Estudió en la Escuela de Artes y Oficios, en la Academia de San Fernando y en el taller del escultor Aniceto Marinas, ampliando sus conocimientos en viajes por Europa y en una estancia en París.

Por la obtención de una cátedra en la Escuela de Artes y Oficios de La Coruña en el año 1918, reside durante dos años en Galicia, hasta su traslado a Barcelona, donde estuvo hasta el año 1934, en el que se establece definitivamente en Madrid.

En el año 1926 gana el Concurso Nacional de Escultura en relieve.

Expone en diversas galerías y con diferentes grupos como Los Evolucionistas, el Círculo Artístico de Sant Lluc, la Asociación de Escultores y con Amigos de las Artes Nuevas (A.D.L.A.N.), donde ya se empieza con la tendencia del surrealismo, con Angel Ferrant como miembro muy activo de dicho grupo, se celebró la Exposición Logicofobista, entre los que participaron estaba el que había sido su alumno Eudald Serra.

A partir de 1936, continuó con su labor artística, pero con grandes dificultades económicas e ideológicas. A finales de la década de los años cuarenta del siglo XX, se une como artista clave con la Escuela de Altamira, fundada por Mathias Goeritz. En 1960 obtuvo el premio especial de escultura en la XXX Bienal de Venecia.

Subodh Gupta










Subodh Gupta (born 1964) is an artist based in New Delhi. Gupta was born in Khagaul, Bihar, India. His work encompasses sculpture, installation, painting, photography, performance and video.Common images and objects in Gupta’s work are taken from prominent clichés about Indian culture, for example, his prevalent use of stainless steel cooking utensils

domingo, 1 de febrero de 2009

Tono Carbajo Villaverde














Tono Carbajo Villaverde nace en Vigo (Pontevedra) en 1960. Se traslada a Barcelona para aprender rudimentos de pintura en la prestigiosa Escuela Massana, en la capital catalana. Allí va a cursa una carrera europeísta y universal, será su formación estética.

Empezó a exponer en 1982 en Vigo y desde entonces se suceden, casi sin interrupción, en Galicia, en numerosas ciudades españolas y del extranjero, ya que salta a América y reside temporalmente en Nueva York, la ciudad mercado del arte hoy más importante del mundo.

Lleva sus obras a los certámenes de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, así como a la galería más exigente de España en los modos informalistas, Juana Mordó. Ilustra revistas, hace diseño, pinta grandes formatos en los que aún queda mucho, deliberadamente, de los modos del gran cartel publicitario, a partir de una estética muy depurada e innovadora, aunque arranque de modos que serían emparentables con la mejor tradición del género.

Su obra se va imponiendo y consigue, entre otros preciados galardones, una beca de la Fundación Fenosa para residir en Nueva York. Sus últimas muestras en el Centro Conde Duque de Madrid y en la Casa de la Parra en Santiago de Compostela, confirman a un pintor personal, callado, en la vanguardia sin separarse de la mejor tradición. Se le puede considerar figurativo, aunque a veces existan referencias en sus cuadros y siempre sea, al fin y al cabo, un abstracto de la mejor marca y de evidente dinamismo lírico.

Su obra se encuentra en el Centro Gallego de Arte Contemporáneo de Compostela, en museos y colecciones institucionales de Galicia, en diversas ciudades de España.

Maruja Mallo







Maruja Mallo, pseudónimo de Ana María Gómez González (Vivero, Lugo, 5 de enero de 1902 - Madrid, 6 de febrero de 1995), fue una pintora surrealista española.

Fue la cuarta hija del matrimonio formado por Justo Gómez Mallo y María del Pilar González. Al poco tiempo se trasladaron a Avilés, donde comienza a copiar las ilustraciones que aparecían en las revistas de la época. Allí traba amistad con el pintor avilesino Luis Bayón, quien años más tarde también acabaría en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y después tomaría rumbo a París.



Con 20 años, viaja a Madrid en 1922 para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en donde estudió hasta 1926. Allí se relaciona con artistas, escritores y cineastas como Salvador Dalí, Federico García Lorca,Luis Buñuel, María Zambrano o Rafael Alberti, con el que mantiene una relación hasta que conoce a María Teresa León. En 1927 forma parte de la denominada Primera Escuela de Vallecas con Alberto Sánchez, Benjamín Palencia, Luis Castellanos entre otros y, de la mano de Miguel Hernández, descubre estéticamente Castilla la Nueva.



Durante la década de los 20 trabaja asimismo para numerosas publicaciones literarias como La gaceta literaria, El almanaque literario o la Revista de Occidente y realiza portadas de varios libros. Ortega y Gasset conoce sus cuadros en 1928 y le organiza una exposición en los salones de la Revista de Occidente. Exhibió diez óleos que representaban poblados llenos de sol, toreros y Manolas, así como estampas coloreadas de, maquinaria, deportes y cine de principios de siglo. La exposición fue todo un acontecimiento cultural en Madrid, y también punto de partida para que Maruja fuera juzgada por su obra y no por su condición femenina.

Años 30 y Segunda República Española

En 1932 obtiene una pensión de la Junta de Ampliación de Estudios para ir a París donde conoce a René Magritte, Max Ernst, Joan Miró y Giorgio de Chirico y participa en tertulias con André Breton y Paul Eluard. Allí comienza su etapa surrealista. Su pintura cambió radicalmente y alcanzó la maestría, tanto que el mismo Breton le compró en 1932 el cuadro titulado Espantapájaros, obra poblada de espectros que hoy es considerada una de las grandes obras del surrealismo.

Regresó a Madrid y participó activamente en la Sociedad de Artistas Ibéricos. Para entonces había adquirido tal notoriedad que el gobierno francés compró uno de sus cuadros para exponerlo en el Museo Nacional de Arte Moderno.

En 1933, Maruja Mallo comprometida con la República, se dedicó a enseñar dibujo y cerámica en el madrileño Instituto de Arévalo. Un año más tarde, estudió matemáticas y geometría a fin de aplicarlos en su obra, principalmente en la cerámica.

A partir de 1936, comienza su etapa constructiva, mientras que sigue exponiendo con los pintores surrealistas en Londres y Barcelona. En ese mismo año, la Guerra Civil Española la sorprende en Galicia, donde permanece unos meses, de allí, huyó a Portugal. Toda su obra cerámica de esta época es destruida en la guerra. Poco tiempo después, su amiga Gabriela Mistral, embajadora de Chile, la ayudó a trasladarse a Buenos Aires, donde siguió pintando, dando clases y cultivando amistades, entre ellas, Pablo Neruda.

Exilio

En Argentina recibe un rápido reconocimiento, colabora en la famosa revista de vanguardia Sur, en la que también participaba Borges. Es una etapa de su vida en la que se dedica a viajar, vive entre Uruguay y Buenos Aires, y a diseñar, pintar, en definitiva a crear y crear. También se suceden las exposiciones, París, Brasil y Nueva York.

De su paso por Buenos Aires, el Museo del Dibujo y la Ilustración, atesora en su colección dos temperas sobre papel, representando animales mitad real y mitad fantásticos.

A los 37 años publicó el libro Lo popular en la plástica española a través de mi obra (1939), y empezó a pintar especialmente retratos de mujeres, cuyo estilo es precursor del arte pop estadounidense.

Comienza en el exilio su etapa cósmica, dedicada a recrear la naturaleza sudamericana con su serie de Marinas. En cuanto se instaura el peronismo en Argentina, Maruja deja el país y se traslada a Nueva York, para regresar a España en 1965, tras veinticinco años de exilio.

Vuelta al España

La que fuera una de las grandes figuras del surrealismo de preguerra es casi una desconocida en su tierra y su vida pública desaparece. Pero no le importó, se instaló en la calle Núñez Balboa de Madrid, y casi como un símbolo dibuja de nuevo la portada de la Revista de Occidente.

En 1979, comenzó su última etapa pictórica con Los Moradores del vacío, tenía ya 77 años, pero aún conservaba esa frescura y vitalidad que la acompañaría durante toda su vida.

En la década de los 90 le ofrecieron varias exposiciones y premios, como la Medalla al Mérito en las Bellas Artes y el Premio de Artes Plásticas de Madrid.

El 6 de febrero de 1995, muere en Madrid a los 93 años.