martes, 14 de junio de 2011

Teh-Chun CHU

Aunque es un pintor de lo abstracto, Chu nunca ha sacrificado sus raíces artísticas, que están profundamente plantadas en las tradiciones de la pintura china. De hecho, su respeto al arte tradicional chino fue en gran parte producto de su educación.


Nacido en 1920, Chu creció en una familia de entusiastas del arte. Su padre y abuelo eran doctores, pero también tenían talento para la pintura. Llenaron la casa con creaciones propias y muchas pinturas chinas famosas, así como con obras caligráficas que habían coleccionado.Cuando tenía 15 años, Chu entró a la Academia Nacional de Artes en Hangchow, en la provincia de Chekiang, en donde recibió las enseñanzas de artistas e intelectuales famosos de China y de otros países. Cuando la guerra civil estalló en China, Chu y su familia se trasladaron a Taiwan en 1949. Se convirtió en profesor asistente de arte de la Universidad Nacional Normal de Taiwan.

Mientras que vivió y trabajó en Taiwan, Chu desarrolló un estilo de pintura que tenía una apariencia menos improvisada que el estilo abstracto que le dio fama internacional. Seguidor de Cézanne, pintó los paisajes y las flores de Taiwan así como bodegones y retratos empleando técnicas similares a las incorporadas por el impresionista francés.


En 1955, Chu fue a París. Dado que entonces el abstractismo era la principal corriente artística en París, él se introdujo en esta escuela de pintura. Una exhibición en particular se convirtió en el puente que transportó las inclinaciones artísticas de Chu del reino postimpresionista de Cézanne, al impetuoso mundo del expresionismo abstracto.

Celebrada en París en el Museo Nacional de Arte Moderno, la muestra retrospectiva de obras realizadas por Nicolas de Staël representaron una gran oportunidad para que Chu apreciara el trabajo del pintor nacido en Rusia.


La inspiradora exhibición dio al artista chino la oportunidad de observar de cerca las obras de De Staël –desde las primeras pinturas objetivas, hasta los experimentos con lo abstracto y luego a una etapa posterior en la cual retorna al estilo objetivo. Aunque De Staël centró sus pinturas en objetos reales, su estilo no puede ser llamado necesariamente objetivismo. Virtió sus sentimientos en el lienzo, embelleciendo las imágenes básicas con florituras emocionales. Pero su estilo no fue dominante dado que dio a sus obras una calidad estética generalmente sensible.

Todo ésto conmovió a Chu. Debido a que la tradición artística china tiene sus raíces en una búsqueda de lo ideal, Chu fue fácilmente abrumado por dicha exhibición y ansiosamente empezó a seguir el expresionismo abstracto.


Chu reconoció que la muestra de De Staël fue una gran revelación para él. “Antes de esa exhibición, pintaba objetivamente”, dijo en cierta ocasión. “Pero ya no estoy interesado en esa forma de pintura porque he llegado a darme cuenta de que para mí, la libertad del expresionismo abstracto está muy por encima de cualquier otro estilo”.

Para 1960, Chu se había establecido firmemente entre los círculos artísticos parisienses. Fue elogiado por su estilo fuertemente individualista. Durante este período de su carrera, la mayoría de sus pinturas consistían de fondos monocromos embellecidos con frenéticos trazos en las orillas.

En algunas ocasiones, sus obras abstractas sugieren nubes matizadas de color, cataratas descendiendo de montañas, y formaciones rocosas que se yerguen sobre extensos llanos.

Los críticos del arte franceses observan una relación natural entre las obras de Chu y las pinturas chinas de paisajes. Ambos son sumamente poéticos, explicaron.

Los intelectuales han observado la misma relación. “Chu está altamente influido por las técnicas de la pintura china y la fuerza de los paisajes chinos”, dijo Lee Chu-chin, profesor de Historia del Arte de la Universidad de Kansas, Estados Unidos.

“Aunque las pinturas de Chu son abstractas, no objetivas y sin formas reales de arroyos, montañas, rocas y árboles, él comprende el eterno encanto de la naturaleza”, dijo Lee. “Permite que la gente sienta la bruma que envuelve las montañas en una pintura”, recalcó el profesor.

Para la década de los setenta, el estilo artístico de Chu había alcanzado un alto nivel de madurez. Sin embargo, ésto no quiere decir que no continuó expandiendo su gama de técnicas artísticas. Fue más o menos en esta época que se vio influido por un método usado con gran maestría por el pintor holandés del siglo XVII, Rembrandt.

Rembrandt tendía a añadir luces a sus imágenes sólidas y sumamente pigmentadas, logrando fuertes contrastes en sus pinturas. Incluso si Chu es un pintor de lo abstracto, en una ocasión admitió que Rembrandt le brindó gran inspiración e influyó “directa e indirectamente” en sus pinturas.

Pero el trabajo de pincel de Chu siguió respetando la técnica del “espacio en blanco”, tan popular en la pintura tradicional china. Este método consiste en dejar áreas del lienzo sin pintar; con frecuencia estas masas blancas son empleadas para representar el cielo o el mar. En una referencia a sus pinturas que incorporan esta técnica, el historiador del arte Lee las llama “paisajes del corazón de Chu”.

El año de 1979 fue importante en la vida personal y carrera artística de Chu. Ese año, las autoridades en Pekín declararon la apertura de China continental al mundo exterior. Ello permitió que por primera vez en tres décadas Chu visitara China continental. Más tarde ese año, Lin Fengmien, maestro de Chu en China continental y presidente de la academia en Hangchow, viajó a París para realizar una exhibición. Esta fue seguida por una visita de una delegación de arte de China continental a la capital francesa. Fue encabezada por el escultor Liu Kaiqu, otro profesor de Chu en Hangchow durante los años treinta.

El restablecimiento de estos contactos permitió a Chu aprender acerca de los cambios en China continental desde los turbulentos tiempos de la Revolución Cultural. En 1983, Chu fue invitado a visitar la Universidad China en Hong Kong y un museo de bellas artes en Pekín. Tres años más tarde, Chu celebró una exhibición en Hong Kong. Y en 1987, una importante retrospectiva de sus obras se llevó a cabo en el Museo Nacional de Historia de Taipei.

La reciente muestra en el Museo de Bellas Artes de Taipei es un ejemplo más de cómo las pinturas de Chu cobran mayor popularidad entre los aficionados al arte chino en Taiwan, Hong Kong y China continental. Quizás, como resultado de ésto, durante los últimos años el artista ha incrementado continuamente el uso de elementos artísticos chinos en sus obras.

Cuando era niño, Chu invirtió una considerable cantidad de tiempo practicando caligrafía china. Sus últimas pinturas revelan un retorno nostálgico a este arte dado que en ellas se utilizan enormes caracteres escritos o representan paisajes en que el pasto está pintado en un estilo que sugiere trazos realizados por un pincel de caligrafía.

Igualmente importante es la relación que Chu establece entre la caligrafía y el arte abstracto occidental. La conexión es que las dos formas de expresión exigen excelencia en la técnica.

Una observación de sus óleos revela que los trazos de los pinceles, ya sean anchos o finos, están estrechamente relacionados con la caligrafía china. De hecho, muchas técnicas de caligrafía china –tales como el orden vertical de las imágenes y el efecto de ascenso, descenso y movimiento de los trazos– han sido adoptados por Chu en sus pinturas abstractas.

Desde principios de los años ochenta, las pinturas al óleo de Chu se han acercado más a la tradición china. Algunas de sus obras fueron creadas en formatos que recuerdan los rollos chinos. Ejemplos de ésto incluidos en la muestra de Taipei son: Cosmo azul, Tierra, Después de la lluvia y Pleno invierno.

Las técnicas de pincel de Chu, sus colores y sus formas en la composición a veces recuerdan las pinturas chinas de aves y flores, paisajes chinos u obras caligráficas con gran espíritu”, dijo Lee.

El mismo Chu explica que una base sólida es crucial para el éxito de un pintor. “La profundidad de esa base influye en la habilidad del artista de poner su talento en plena práctica y pintar eficazmente”, dijo.

Para Chu, el cimiento artístico está profundamente arraigado a la tierra china.

Taller del Prado

domingo, 12 de junio de 2011

Tsuguharu Foujita


Leonard Tsuguharu Foujita (1886, 1968) fue un pintor nacido en Tokio que aplicó las técnicas de la tinta japonesa a un estilo de pintura occidental.

En 1910 cuando tenía 24 años se graduó en la Universidad Nacional de Tokio en arte y musica


Tres años despues se fue a Montparnasse en Paris. Cuando llegó allí conoció a Amedeo Modigliani, Pascin, Chaim Soutine, y Fernand Léger y se hizo amigo de Juan Gris, Pablo Picasso y Henri Matisse. Foujita dijo en sus memorias que había conocido a Picasso a menos de una semana de su llegada, pero un reciente biógrafo, leyendo las cartas que Foujita había enviado a su primera mujer en Japón, claramente se demostraba que fue a los pocos meses. Tambien fue a clases de danza con la mítica Isadora Duncan.

Foujita tuvo su primer estudio en el numero 5 de la rue Delambre en Montparnasse donde fue la envidia de todo el mundo cuando ganó dinero suficiente para instalar un baño con agua caliente. Muchas modelos venían a su estudio para disfrutar de semejante lujo, entre otras la liberada amante de Man Ray, Kiki, quien posaba desnuda para Foujita en el jardin. Un retrato de Kiki titulado "Reclining Nude with Toile de Jouy," en el que se la ve desnuda recostada sobre un fondo marfileño fue la sensación del Salon de Otoño de París en 1922.

Su vida en Montparnasse está documentada en varias de sus obras, incluyendo el dibujo de la Rotonde o el Café de la Rotonde de 1925/7, parte del Tableaux de Paris serie publicada en 1929.



El primer matrimonio de Foujita se celebró en Japón, cuando el era tovavía un estudiente. Cuando se fue a París para trabajar en la pintura se divorció.

En marzo de 1917 en el Café de la Rotonde , Foujita conoció a una joven que se llamaba Fernande Barrey. Al principio ella lo ignoró totalmente, sin embargo a la mañana siguiente Foujita subió al apartamento de Fernande con un ramo de flores. Ella le ofreció una taza de te y a los trece días estaban casados.

En pocos años, en particular despues de su exposición de 1918, se hizo muy famoso principalmente como pintor de bellas mujeres y de gatos con una técnica muy original. Fue uno de los pocos artistas de Montparnasse que ganó gran cantidad de dinero desde sus comienzos. En 1925, Tsuguharu Foujita había recibido la orden del monarca belga Leopold y la Legión de Honor francesa.


En 1918, el poeta polaco Leopold Zborowski que había tenido la idea de que sus amigos artistas podrían vender cuadros a los turistas ricos, organizó un viaje al sur de Francia. Foujita y su mujer fueron, tambien Soutine y Modigliani con su amante, Jeanne Hébuterne. El viaje no tuvo exito y el grupo tuvo que vivir del dinero que Foujita había conseguido de sus ventas en París.Con el tiempo el dinero se acabó y la patrona se negó a que le pagaran con arte así que les confiscó el equipaje.

En 1921, conoció a Lucie Badoul, a quien el llamaba Youki, o "Rose Snow". Se convertiría en su tercera mujer. La relación se acabó cuando ella se hizo en amante y despues esposa del poeta surrealista Robert Desnos.


Despues del fracaso de su tercer matrimonio se fue a Brasil con su nuevo amor, Mady. Foujita viajó y pintó por toda la America latina, realizando exposiciones de éxito. En Buenos Aires, Argentina, vieron la exposición 60.000 personas y mas de 10,000 hicieron cola para pedirle un autografo. En 1932 realizó una obra para Pax Mundi, producido por la ONU para la paz. En 1933 volvió a Japón y realizó propaganda militarista durante la guerra. Abandonó Japón despues de la guerra. Su obra se puede encontrar en el Bridgestone Museum of Art y en en Museo de Arte contemporaneo de Tokio, tambien en Hirano Masakichi Art Museum en Akita.



Su última obra fue la decoración de la capilla de Reims, Francia, que acabó en 1966, poco antes de su muerte.

Tsuguharu Foujita murió en 1968 en Zürich, Suiza.

ART AND POPULAR CULTURE

Robert Ryman





Nashville, 1930) Pintor estadounidense. En 1952 se traslada a Nueva York, llevado por su interés por la música (tocaba el saxofón), pero enseguida se desarrolló su afición a la pintura; durante los años cincuenta realiza diversos trabajos para mantenerse, entre ellos vigilante de las salas del Museo de Arte Moderno de Nueva York y en la sección de arte de una biblioteca pública; estos dos trabajos y su matrimonio con la crítica de arte Lucy Lippard constituyen su formación artística.

En sus primeros cuadros y collages de mediados de los cincuenta experimenta con el material, el color y la pincelada, embarcándose en una investigación del proceso pictórico que constituye el tema central de toda su producción. A finales de los años cincuenta opta por el cuadrado como formato ideal para evitar cuestiones de proporción. Aunque su paleta es al principio muy extensa, hacia mediados de los sesenta se reduce al blanco.


La reductividad monocromática de Ryman desemboca en una sutil complicación que proviene de la sensibilidad del artista; los matices de esta monocromía sugieren todos los demás colores. A partir de entonces las variaciones en la transparencia, consistencia, tono y luz se producen en función del soporte y la pincelada utilizados. En 1965 adopta un método de trabajo sistemático y temático; empieza a titular sus series con nombres referidos al fabricante de la pintura que usa. Comparando al pintor con el investigador científico, Ryman investiga todos los efectos visuales posibles que pueden obtenerse a partir de las variaciones de texturas, de bordes, de soportes y brillos.

Biografías y vidas

viernes, 10 de junio de 2011

RAÚL VELLOSO



Cangas de Morrazo (Pontevedra)
Empecé en el mundo de la pintura por casualidad. Cogí un pincel por primera vez hace 11 años en Barcelona cuando tuve que pintar la habitación de mi hijo, y me gustó. No sabía nada del mundo de la pintura, ni siquiera que había varios tipos de pinceles, y mis primeros 20 cuadros fueron pintados todos con el mismo. Además, yo mismo hago mi pintura ecológica con caucho, arena o aceite de linaza.

A Antonio Palacios le debemos un importante número de edificos, y en mi pintura no podían faltar el ayuntamiento de Porriño o el Palacio de Telecomunicaciones en Madrid. Además, también hay pinturas de su entorno social, personas muy características, como son viudas, maestros canteros o incluso Castelao.


- Empecé a pintar en Barcelona y me quedé prendado de la obra de Gaudí. Él ha sabido mostrar el movimiento de la naturaleza en sus edificios, y yo muestro construcciones bailando y con mucho movimiento, por lo que en cierto modo sí se puede decir que los edificios de mis pinturas están vivos. Yo diría que mi estilo es naif figurativo, muy personal y particular. Tengo la suerte de ser muy bien acogido por los críticos y el público en general.

- Me inclino más por la pintura y mi obra se basa en un 99 por ciento en la pintura en varias ramas: serigrafía, grabado, alta costura... Aunque tengo también esculturas, como una de Cangas que pesa 18 toneladas.
- Ahora también se ha pasado al arte en ropa...
- Soy un pintor atípico. Mucha gente me lo sugería y al final he decidido probar suerte en el mundo de la moda. Mi estreno está previsto para finales de 2008 en tiendas de Portugal, y será ropa y calzado exclusivo, principalmente de mujer. Son diseños muy especiales, y el mundo taurino me ha inspirado para jugar con la pedrería y el bordado.

Faro de Vigo

miércoles, 8 de junio de 2011

BELEN PADRON




BELÉN PADRÓN (Oviedo, 1976) Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Vigo y Premio Extraordinario de Fin de Carrera.



La obra de Belén Padrón se mueve en el terreno de abstracción creando evocadoras imágenes hipnóticas que emergen del mundo subconsciente. Su preocupación por la investigación compositiva y cromática se ve materializada en obras complejas y muy equilibradas que cuestionan los referentes y relativizan la mirada del espectador. La amalgama de elementos que componen sus lienzos se superponen en capas a medida que la artista concibe y ejecuta la obra, navegando en los límites de la percepción visual y de lo desconocido, abriendo nuevos horizontes, difíciles de definir y de concretar, y dejándonos una puerta abierta a la libre interpretación.



En la actualidad trabaja y vive en Lanzarote.

martes, 7 de junio de 2011

Nicanor Piñole



Nicanor Pedro Vicente Piñole Rodríguez (6 de enero de 1878, Gijón - 18 de enero de 1978, Gijón) fue un pintor asturiano, su etapa puede adscribirse al post-impresionismo, sufriendo las lógicas variaciones en el tiempo.

Representa junto con Evaristo Valle lo más destacado de la llamada "Escuela de Gijón" que junto con la de Oviedo, es la más importante de Asturias.



La vocación de pintor arraigó en el artista desde muy temprana edad, con 14 años, "1892" se trasladó a Madrid para comenzar su formación artística en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde tuvo como profesores a Carlos Haes, Dióscoro Puebla, Antonio Muñoz Degraín, y a Alejandro Ferrant. En 1900 viajó a París y un mes después a Roma donde permaneció durante dos años, para regresar a Gijón en 1902. Más adelante, y de forma esporádica viajará a Londres, París, y Roma. Participa en diversas exposiciones locales y nacionales, como la Exposición Nacional de Bellas Artes. En la década de 1920 también envía cuadros a exposiciones en Estados Unidos.

Su carácter afable le granjeó gran número de amistades, pero este éxito en las relaciones sociales no se correspondió con el de su obra que, a pesar de mostrar una impecable técnica, fue ignorada mucho tiempo, llegando el justo reconocimiento en edad avanzada.

Murió en su ciudad natal a los pocos días de cumplir 100 años de edad. Once años después su viuda donó al Ayuntamiento de Gijón más de 700 obras y objetos del autor, con los que se inauguraría más tarde el Museo Nicanor Piñole en el antiguo edificio del Asilo Pola.

CECILIO CHAVES



Cecilio Chaves (Cádiz, 1972) se crió en el tipismo gaditano, jugando con su primo en las calles del barrio de la Viña donde vivía su abuela. Se le abrió un mundo cuando apenas con 10 años vio a un pariente rotulista pintando. "Yo quiero hacer eso", se dijo. Ahorró lo suficiente para comprar una cajita con óleos que parecía llamarle desde un escaparate de la calle Santiago. Así culminó su primer cuadro. Convertido ahora en uno de los referentes de la pintura en Cádiz, Chaves se ha afincado en Tomiño (Pontevedra) junto a su mujer, la también artista Pilar Alonso. Desde su casa de campo, sacia la morriña por su tierra recordando en sus cuadros las azoteas del cielo gaditano, aunque ha encontrado nuevos paisajes y retos con los que evitar encasillarse. En su estudio gallego ultima una exposición para la Fundación Caixanova de Vigo, en la que Cádiz tendrá protagonismo.

Pregunta. ¿Nació en esas vivencias infantiles la inspiración de las azoteas?

Respuesta. Las azoteas llegaron después cuando ya estaba estudiando en Sevilla la carrera. Tengo favoritismo por ellas. Lo que me motiva para pintar es la ciudad que conozco. Cádiz, Vigo, la que sea. Me recuerdan cosas. Pinto azoteas y recuerdo cosas de la niñez. Y es cuando mejor me siento.

P. Dice que son paisajes llenos de vida pero no aparecen personas.

R. No creo que haga falta la gente. Realmente cuando pinto una azotea lo que pretendo es transportar a la gente. Es como una ventana que se abre a la realidad.

P. ¿Se pueden cerrar esas azoteas?

R. No lo sé. Es todo una evolución. Depende de cómo vaya. De aquí a cuatro años, quien sabe. Yo no fuerzo cambiar de temática.

P. ¿Y esa evolución dónde le está llevando?

R. El problema al que nos enfrentamos los artistas plásticos es que parece que tienes que entrar dentro de un círculo para que se te considere. Es un mundo que va muy rápido, sobre todo, tecnológicamente. Y esa velocidad nos alcanza de pleno. En el arte se confunde la innovación con la calidad. ¿Y eso dónde me lleva? Sé de colegas que se esfuerzan en entrar dentro de un círculo. Yo sigo mi camino y no me planteo hacia donde quiero ir.



P. ¿Es un arte impuesto?

R. Exacto. A veces el coleccionista o el comprador se ve influido por intereses más especulativos que artísticos. Hay mucha urgencia por todo. Y entre esas urgencias está la de generar nuevos artistas. Y no es comparable uno que acaba de surgir con otro que tiene una trayectoria acreditada. No quiere decir que no sean buenos pero habría que esperar a ver su trabajo madurar. Porque hay riesgo de que se conviertan en autómatas.

P. ¿Qué ha encontrado en el campo de Galicia?

R. Los viajes enriquecen siempre. Galicia me ha aportado cambiar de aires. Aunque el verde no lo utilizo en mis cuadros, me gusta mucho el paisaje de Vigo. La distancia con Cádiz me ha hecho mirarla de otra manera, me ha llevado a pintarla con más ganas. Por nostalgia. Por morriña, que lo llaman aquí.

P. Está ultimando su próxima exposición. ¿Vuelven sus cuadros a mirar a Cádiz?

R. Sí. Estoy trabajando para una exposición de la Fundación Caixanova de Vigo, en la sala principal. Estoy rematándola. Son paisajes de Vigo y de Cádiz. El 80% son cuadros de Cádiz. Aquí me identifican como un pintor de la luz. Y son ciudades con una luz especial. Siempre hay muchos enfoques. Hay gente que pinta Madrid o Zaragoza. A mí me gusta pintar Cádiz. Si expones en Cádiz, parece un poco oportunista pero no puedo evitarlo. Es lo que pinto. Y me siento bien.


P. ¿Siempre desde la azotea?

R. Algunos sí pero en otros me bajo en la calle. La gente no suele mirar por donde va. Los pintores tenemos otra forma de ver la realidad. Tenemos otros ojos. También espero viajar pronto a Berlín para cargar pilas y salir de la cueva y mantener la relación que tengo con la galería Benot de Cádiz.

P. Usted convive con otra artista, su mujer Pilar Alonso, con la que comparte casa y taller. ¿Cómo influye eso en su trabajo?

R. Tener la suerte de compartir tu estudio, además de tu vida, con una artista como ella, que trabaja distintos soportes, te aporta mucho. Es bueno tener un compañero que te coja por los hombros y te sacuda. Un acicate.

EL PAIS

lunes, 6 de junio de 2011

Jorge Apperley



Inglaterra. (1884 -1960)

De familia aristocrática, nace en Ventnor, en pleno apogeo de la Inglaterra Victoriana. Aficionado a la lectura, su volumen favorito era un libro de mitología ilustrado con grabados de Flaxman. Su familia le hizo pasar por dos internados, con la intención de apartarle de sus inclinaciones artísticas, por desembocar éstas en una profesión bohemia e inestable. A pesar de la oposición de su familia, ingresa en 1903 en la Academia de Herkomer, reputado centro de enseñanza cercano a Londres.

1904 es el año de su ansiado primer viaje a Italia, donde refuerza su pasión por el mundo clásico, que entona a la perfección con el gusto Prerafaelista. A su regreso comienza a exponer sus obras, adquiriendo un rápido reconocimiento que le lleva a ser nombrado, en 1913, miembro del Real Instituto de Acuarelistas de Londres.

1914 marca un cambio de rumbo en la vida del pintor, por un lado, comienza a interesarse cada vez mas por el retrato, en detrimento de su actividad como paisajista, por otro lado, viaja a España, que, pese a una primera impresión algo confusa, será mas adelante, en 1916, el país donde se instale. En Granada desarrollará sus años de madurez como pintor, fascinado por la mujer andaluza y la sensualidad de esa tierra. En 1918 se realiza su primera exposición individual, en el Hotel Palace de Madrid, donde su obra es elogiada por los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Este éxito le proporciona una situación económica desahogada, que hace de su estudio en Granada lugar de cita de pintores y aristócratas de toda Europa.

En los primeros años de la República, la postura tradicionalista de Apperley le lleva a diversos enfrentamientos, que culminan con la colocación de una bomba en su casa. Este hecho hace que se traslade, en 1933, a Tánger, donde fija definitivamente su residencia, permaneciendo allí hasta su muerte, debida a una hemorragia cerebral.

domingo, 5 de junio de 2011

Charles E. Burchfield


Charles E. Burchfield (1893 - 1967)

Carlos Efraín Burchfield nació en Ashtabula Harbor, Ohio, y se crió en Salem, New York. En 1916, se graduó en la Escuela de Arte de Cleveland, donde estudió arte durante cuatro años con Enrique Keller, Frank Wilcox, y William J. Eastman. Keller es conocido por haber sido uno de los primeros defensores y entusiastas de la modernidad, como el post-impresionismo y el expresionismo alemán; Keller Burchfield lo animó a encontrar su propia manera de expresión personal.

La obra de Burchfield es compleja y profunda. Conocido por sus mordaces comentarios visuales sobre el impacto del industrialismo sobre la tierra y la gente de la pequeña ciudad, Burchfield también es conocido por sus retratos panteístas de la naturaleza. Burchfield pronto logró el reconocimiento de la crítica; su primera exposición en Nueva York fue en 1916.

Sus primeras obras son expresiones importantes de lo que sería conocido como American Scene Painting. En 1930, a la edad de 37 años le hicieron una retrospectiva en el recién inaugurado MUSEO DE ARTE MODERNO DE NUEVA YORK (MOMA)


Burchfield se basó, en gran medida, en los paisajes de su tierra natal, Ohio, para evocar un inventario personal de motivos de fuerza expresiva para comunicar su estrecho vínculo con la naturaleza panteísta.

Sus representaciones de la naturaleza a menudo tienen una cualidad inquietante, donde el viento, los árboles y la luz parecen cobrar vida propia. Él capturó la magia de la naturaleza en la misma forma que un niño experimenta su poder - con recelo y temor. Desarrolló una serie de motivos visuales para expresar cosas intangibles, como el sonido y el calor, para transmitir mejor la complejidad y profundidad de la experiencia.

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viernes, 3 de junio de 2011

Jiří Georg Dokoupil


Jiří Georg Dokoupil (Krnov, 3 de junio de 1954) es un pintor checo, adscrito al neoexpresionismo.

Nacido en Krnov, República Checa, tras la Primavera de Praga (1969), emigra junto a su familia a Colonia. Nacionalizado alemán, estudió Bellas Artes en la Fachhochschule Für Kunst und Design de Colonia, en Fráncfort del Meno y en la Cooper Union de Nueva York, donde fue alumno de Joseph Kosuth y Hans Haacke. Miembro del grupo neoexpresionista alemán "Mülheimer Freiheit", junto a Hans Peter Adamski, Peter Bömmels, Walter Dahn, Gerard Kever y Gerhard Naschberger, sus propuestas artísticas tuvieron gran éxito en los años 80, coincidiendo con el debate planteado por el arte postmoderno. Dokoupil ha trabajado como profesor en academias de Arte de Düsseldorf y Madrid, donde dirigió el Taller de Arte Actual del Círculo de Bellas Artes.

La obra de Dokoupil es de difícil clasificación, recurre con frecuencia a la mixtificación, tanto de técnica como de estilos. En él se vislumbra tanto la influencia del arte barroco, el impresionismo, el simbolismo o el surrealismo como el arte de vanguardia y la abstracción, con motivos de corte naïf o primitivista. Asimismo, recurre a la simbología tanto cristiana como judía, mezclado con imágenes eróticas o fetichistas.

En cuanto a técnica, ha trabajado en todo tipo de soportes, desde los tradicionales hasta nuevos métodos de investigación, como el pirograbado, la pintura al humo o incluso con leche materna, o sobre soportes tan dispares como neumáticos o fotocopias.


jueves, 2 de junio de 2011

Vicente Vela



Pintor y escenógrafo español nacido en Algeciras en 1931. Ha participado en exposiciones internacionales: XXIX Bienal de Venecia, Internacional de Tokio, Veinte años de pintura española en Lisboa, V Bienal de Sao Paulo, Trece Pintores Españoles Actuales en París. Primer premio de Dibujo en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1970.


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Vicente Vela, un artista que se consagró muy joven, me hace temer el encuentro con cada exposición suya. Porque el joven que halla enseguida su personalidad, corre el peligro de amanerarse, de acabar en imitador de si mismo. Sin embargo, cada nueva exposición de Vela conjura el temor. Su mundo propio, el que encarnó muy pronto en forma artística, es lo suficientemente sólido y rico para que no se borre cuando sustituye un concepto formal por otro. Vela es, además, de esos pocos artistas que conservan su fisonomía propia cuando utilizan el dibujo.



El dibujo es el esqueleto, el signo mínimo, el torero sin capa, sin efectismo. El dibujo prueba la verdad de un artista, como el rostro sin maquillar prueba la belleza y la lozanía de un rostro femenino. Ahora, en Rayuela, Vicente Vela ha toreado a cuerpo limpio. Ese arte suyo que cada vez aspira más a la luz, alcanza en esta obra todo su refinamineto, su transparencia, su pintor. Alcanza también su más alto nivel de fantasía. La forma celular que fue el origen de su arte se ha ampliado, se ha hecho más vaga, se ha empapado de luz sonámbula. En el equilibrio de las masas, en contenido contraste de tonos, lo que constituye a dar a los esquemas formales la sensación de irrealidad. Y luego, como un grabador que traza con el buril rayados paralelos o entrecruzados, trata los volúmenes con finos rayados blancos que los ponen al borde del desvanecimiento fantasmal.

Arte menor el dibujo (¿pero existen artes menores, o artistas menores?), concebido y expresado como arte mayor: el único arte que -aparte la cuestión del procedimiento- es capaz de producir un artista mayor.

José Hierro- Nuevo Diario, marzo de 1971