martes, 23 de octubre de 2012

Balthus





 Francia
París 29-2-1908 - Vaud 18-2-2001
Sus figuras realistas consiguen que sintamos un ambiente frío y a menudo inquietante. El realismo de Courbet le influyó mucho. En Abril de 1934 tiene lugar su primera exposición personal en la Galería Pierre de París. De 1933 a 1938 Balthus hace una serie de retratos en los que los personajes muestran un gesto de una gran reflexión y una gran concentración. Este autor representa la intimidad familiar en muchas de sus obras como en dos retratos Roger y su hijo y en Miró y su hija Dolores. En 1953 Balthus abandona París y compra y restaura el castillo de Chassy, una casa solariega en donde termina de madurar su estilo, evolucionando hacia una gran sencillez representativa, como en las obras Amanecer de 1954, Ginebra, Galería Krugier and C. 
Ref. Arte Historia

Fernando Zóbel






Fernando Zóbel de Ayala y Montojo (Manila, 27 de agosto de 1924 – Roma, 2 de junio de 1984) es uno de los pintores españoles más importantes del siglo XX. Nacido en el seno de una de las influyentes y ricas familias de Filipinas, los Ayala-Zóbel, se dedicó fundamentalmente a la pintura abstracta. Durante la guerra civil española se refugia en su país natal, donde permanecerá hasta el final de la segunda guerra mundial (1945). Finalizada ésta, se licencia en Filosofía y Letras por la Universidad de Harvard, con un estudio sobre García Lorca. En esta época se interesa cada vez más por la pintura, y de hecho comienza a pintar ya en 1942, cuando por una lesión de columna queda inmovilizado durante algún tiempo.



Su primera exposición tuvo lugar en Boston en 1951, y a continuación expuso en Manila en 1952. Una de las principales influencias artísticas de ese periodo fue Mark Rothko, así como la fotografía y sus casi infinitas posibilidades.
En el año 1955 viaja a España (de donde se había marchado al comienzo de la guerra civil), y conoce a los artistas en vanguardia de la época: Luis Feito, Antonio Lorenzo, Gerardo Rueda... No obstante, sigue viviendo en Filipinas, donde la Universidad de Manila le concede un doctorado honoris causa.


A partir de los años sesenta del siglo XX comienza una evolución como pintor, desarrollando un estilo característico, en el que sin duda la caligrafía japonesa representa uno de los influjos más evidentes. Los cuadros de Zóbel son de apariencia simple y espontánea, aunque están creados después de un estudio minucioso y una planificación perfecta.


En 1963 conoce Cuenca de la mano de su gran amigo Gustavo Torner, y junto con él y con Gerardo Rueda fundan el Museo de Arte Abstracto Español en las Casas Colgadas, posiblemente el lugar más emblemático de la ciudad. En él encontramos, además de las obras de los tres fundadores las de Millares, Chirino, Antonio Lorenzo, Sempere, Saura, etc.


El prestigio como pintor de Fernando Zóbel es inmenso, y sus obras cuelgan en los museos más importantes del mundo. Participó en más de 150 exposiciones colectivas, y más de 40 individuales.
Su muerte se produjo en Roma el 2 de junio de 1984, de modo inesperado. Sus restos mortales se encuentran en el cementerio de San Isidro de Cuenca, sobre la Hoz del Júcar.


El 22 de Octubre de 2010, el Presidente de Adif, Antonio González Marín, anunció que la nueva Estación de Alta Velocidad de Cuenca recibiría el nombre de "Cuenca Fernando Zóbel" en honor a la gran aportación del pintor a la ciudad. Esta petición había sido cursada previamente por el Excmo. Ayuntamiento de Cuenca y la Diputación Provincial. También toma su nombre uno de los institutos conquenses, estando también presente en la educación.
Era el medio hermano menor de Doña Mercedes Zóbel de Ayala y Roxas de McMicking (la primera dueña de Sotogrande y muchas compañías multibillionarias en Filipinas), y el hermano menor de la fílantropa Doña Consuelo Zóbel y Montojo de Alger (la fundadora de la Fundacíon Consuelo para mitigar la vida de los Filipinos y Hawaianos) y Doña Gloria Zóbel y Montojo de Padilla (cuyos hijos son administradores del Premio Zóbel, una palanca para apoyar la lengua española en las Islas Filipinas, Don Alejandro Padilla Zóbel y su hermana Doña Georgia Padilla Zóbel de Macrohon).

 

lunes, 22 de octubre de 2012

Alberto Giacometti

 





Alberto Giacometti (Borgonovo, Suiza, 10 de octubre de 1901 - Coira, Suiza, 11 de enero de 1966) fue un escultor y pintor suizo. Carla
Giacometti nació en Borgonovo, Val Bregaglia, en Suiza, cerca de la frontera italiana, donde creció en un ambiente de artistas. Su padre, Giovanni Giacometti, había sido pintor impresionista, mientras que su padrino, Cuno Amiet, fue fauvista.


Tras terminar la enseñanza secundaria, se trasladó a Ginebra para cursar estudios de pintura, dibujo y escultura en la Escuela de Bellas Artes y a París, en 1922, para estudiar en la Académie de la Grande Chaumière en Montparnasse bajo la tutela de un asociado de Rodin, el escultor Antoine Bourdelle. Fue allí donde Giacometti experimentó con el cubismo. Sin embargo, le atrajo más el movimiento surrealista y hacia 1927, después de que su hermano Diego se convirtiera en su ayudante, Alberto había empezado a mostrar sus primeras esculturas surrealistas en el Salón de las Tullerías. Poco tiempo después, ya era considerado uno de los escultores surrealistas más importantes de la época.


Viviendo en una zona tan creativa como Montparnasse, empezó a asociarse con artistas como Joan Miró, Max Ernst y Pablo Picasso, además de escritores como Samuel Beckett, Jean-Paul Sartre, Paul Éluard y André Breton, para el que escribió y dibujó en su publicación Le surréalisme au Service de la Révolution. Entre 1935 y 1940, Giacometti concentró su escultura en la cabeza humana, centrándose principalmente en la mirada. Esto fue seguido por una nueva y exclusiva fase artística en la que sus estatuas comenzaron a estirarse, alargando sus extremidades. En esta época realizó una visita a España, a pesar de encontrarse en plena Guerra Civil.


Durante la Segunda Guerra Mundial vivió en Ginebra, donde conoció a Annette Arm. En 1946 ambos regresaron a París, donde contrajeron matrimonio en 1949. El matrimonio pareció tener un buen efecto en él ya que le siguió el periodo probablemente más productivo de su carrera. Fue su mujer la que le brindó la oportunidad de estar constantemente en contacto con otro cuerpo humano. Otros modelos habían encontrado que el posar para él no era un trabajo fácil, pero Annette le ayudó enormemente, soportando pacientemente sesiones que durarían horas hasta que Giacometti lograse lo que buscaba.

Poco más tarde se organizó una exposición de su trabajo en la galería Maeght de París y en la galería Pierre Matisse de Nueva York, para cuyo catálogo su amigo Jean-Paul Sartre escribió la introducción. Perfeccionista, Giacometti estaba obsesionado con crear sus esculturas exactamente como las veía a través de su exclusivo punto de vista de la realidad.
En 1954 recibió el encargo de diseñar un medallón con la imagen de Henri Matisse, por lo que creó numerosos dibujos durante los últimos meses de vida del pintor. En 1962 recibió el gran premio de escultura en la Bienal de Venecia, lo que le llevó a convertirse en una celebridad internacional.


El 3 de febrero del año 2010, su escultura El hombre que camina ('L'Homme qui marche') fue subastada en Londres por 65 millones de libras (74,2 millones de euros, 104,3 millones de dólares), superando así el récord mundial de una obra de arte vendida en una subasta ese momento, según la casa que se ocupó de la puja: Sotheby's.

La Bola suspendida (1931) es una escultura construida como una jaula abierta de barras de hierro en cuyo interior se encuentra una esfera con una hendidura y colgada de una cuerda que roza, con un vaivén, la arista afilada de una pieza semirrecostada en forma de media luna o de gajo de naranja. Existen dos versiones, una realizada en madera y otra en escayola.
Esta obra inaugura la incursión de Alberto Giacometti en el universo del objeto surrealista. Su descubrimiento causa un pequeño cataclismo en el seno de dicha corriente artística. Será André Bretón quien la descubrirá en la galería Pierre Loeb de París, y su posterior compra será la responsable de la amistad entre ambos.

 La obra llega en un momento de inflexión de la poética surrealista, que evoluciona desde la exploración del universo interior, en los años veinte (los sueños, la locura, las experiencias hipnóticas) hasta el descubrimiento del universo real o inventado de los objetos, hacia 1930. En uno de los primeros números de la revista El surrealismo al servicio de la Revolución, en 1931, Giacometti daba cuenta del magnetismo inquietante con que le hechizaban los objetos: “Todas las cosas… las que están cerca, y lejos, todas las que han pasado y las futuras, las que se mueven, mi amigas, cambian (se pasa junto a ellas, se apartan), otras se acerca, suben, descienden, patos en el agua, aquí y allá, en el espacio, suben y bajan…”


En el curso de los años 30, Giacometti insiste en el hecho de que la escultura que realizaba no tenían las huellas de su manipulación, ni de su impronta física ni de sus cálculos estéticos y formales. “Desde hace años”, escribe en 1933, “realizó solamente aquellas esculturas que se ofrecen a mi espíritu ya perfectamente terminadas”. “La realización es solo un trabajo material que, para mí, en todos los casos, no presenta ninguna dificultad. Es casi aburrido. Se tiene en la cabeza y se necesita verla realizada, pero la realización en sí misma es molesta. ¡Si se pudiera hacer realizar por otros sería todavía más satisfactorio! ”Es por eso que hablaba de sus obras como de “proyecciones” que quería ver realizadas pero que no quería fabricar él mismo.


Sin embargo, el aspecto más innovador es la puesta en juego del movimiento real en la obra plástica hasta entonces estática. Esto se debe al hecho de que la bola puede, efectivamente, hacerse oscilar como un péndulo, lo que determina una percepción del trabajo en su forma física concreta y objetiva y no como forma plástica. Según el propio autor: “A pesar de mis esfuerzos, en aquellos tiempos no conseguía realmente tolerar una escultura que se limitase a dar ilusión de movimiento (una pierna que avanza, un brazo levantado, una cabeza que mira de lado). El movimiento podía concebirlo solamente si era real y efectivo, es más, quería dar la sensación de poderlo provocar.” El movimiento es real, y por lo tanto el medio temporal en el que se inscribe es el tiempo real de la experiencia, despojado de todos los límites y, por definición, incompleto. Este recorrido del movimiento real y al mismo tiempo textual es una función del significado del surrealismo en cuanto que se instala simultáneamente en los márgenes del mundo y en su interior, comparte las condiciones temporales, pero se forma bajo la presión de una necesidad interior.


Al poner la bola y la medialuna en el volumen cúbico de una jaula, Giacometti puede jugar con sus dos registros espaciales. Produce así una ambivalencia: confina el objeto en el campo escénico restringido a la jaula, imprimiendo al mismo tiempo un movimiento real; lo inscribe en el espacio del mundo, separándolo de las cosas que lo circundan. La jaula le permite afirmar la particularidad de esta situación y transformar el conjunto en una especie de esfera de cristal impenetrable, fluctuante en el interior del mundo real. Parte del espacio real y al mismo tiempo se separa de él, la bola suspendida y la medialuna abren una fisura en la superficie continua de la realidad. Esta escultura captura una experiencia que hacemos, a veces, estando despiertos, experiencia de discontinuidad que se insinúa entre las diferentes partes del mundo. 
 File:Karin-schaefer-puppet-museum-modern-art-salzburg.jpg

Esta obra tiene una poderosa capacidad de evocación erótica que se encierra en esa jaula de hierro, en la que el aliciente táctil y pendular es un elemento central, aunque inconsciente. Recluida en un armazón transparente, que acentúa la impresión de aislamiento, la puesta en marcha del objeto produce una violenta emoción que se asocia inmediatamente con la irritante sensación de un deseo incumplido, representando todas las frustraciones des dispositivo amoroso, aunque los elementos masculino y femenino son intercambiables. La descripción de Dalí era muy elocuente: “Una bola de madera horadada por un hueco femenino y suspendida por una fina cuerda de violín pende sobre una media luna cuya arista roza ligeramente la cavidad. El espectador se encuentra instintivamente empujado a hacer deslizar la bola sobre la arista; deslizamiento que, sin embargo, la largura de la cuerda no permite efectuar más que a medias”.


Es inevitable asociar Bola suspendida con un recuerdo infantil del propio Giacometti, a propósito de una gran piedra perforada que se hallaba en los alrededores de su pueblo, un “monolito de color dorado”, que le atraía magnéticamente y cuyo agujero, “hostil y amenazante”, se abría en su base a una húmeda gruta en al que apenas si cabía el pequeño Alberto tumbado. Como él mismo contaba de adulto, la idea de esta abertura se le hacía intolerable y atractiva al tiempo, y ocupó su atención y sus juegos durante varios veranos.


 

Stanisław Ignacy Witkiewicz


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 Stanisław Ignacy Witkiewicz (conocido como Witkacy; 24 de febrero de 1885-18 de septiembre de 1939), escritor, fotógrafo, filósofo y pintor polaco.
El 24 de febrero de 1885 nace en Varsovia Stanisław Ignacy Witkiewicz, hijo de Stanisław (pintor y critico de arte) y Maria Pietrzkiewicz (profesora de música).
 Cinco años más tarde la familia de los Witkiewicz se traslada a Zakopane. Su padre —contrario a la pedagogía de la época—, decide que el pequeño Witkiewicz sea educado en el hogar. Stasio comienza a escribir sus primeras obras teatrales, entre otras "Las cucarachas", y "El rey y el ladrón". En 1903 supera el examen de bachillerato en Lwów.

Hacia 1904 viaja a Viena, Munich, Venecia, Roma, Palermo, etc. Posteriormente inicia estudios en la Academia de Bellas Artes de Cracovia en el taller de Józef Mehoffer; visita la exposición de Paul Gauguin en Viena y estudia pintura con Władysław Ślewiński.



En torno a 1908 viaja a París y prosigue los estudios de bellas artes que había interrumpido. 
Da comienzo en 1910 a la novela "Las 622 caídas de Bungo".

En 1913 se promete con Jadwiga Janczewska, la cual acabará por suicidarse un año más tarde.

Witkacy (como dibujante y fotógrafo) forma parte con Bronisław Malinowski de una expedición etnográfica a Ceilán y Australia.

Al estallar la primera guerra mundial viaja a Petersburgo.

Su padre muere en Lovrana en 1915.

Tras su regreso a Polonia en 1918 se une al movimiento formista y finaliza el texto "Nuevas formas en la pintura".

En 1919 participa en la exposición de los formistas.



Pone punto final en 1921 a sus obras teatrales "En la pequeña mansión", "La gallina acuática" y "Gyubal Wahazar".
 En 1922 Witkacy publica "Esbozos estéticos" y escribe los dramas: "La sepia", "Jan Maciej Karol Wścieklica", "Dandys y petimetres". A continuación escribe "La locomotora loca", "Janulka, hija de Fizdejko" y "La Madre".
Se casa con Jadwiga Unrug.

Crea en Zakopane en 1925 el Teatro Formista y escribe la novela "Adiós al otoño". 
Dos años después escribe la novela "Insaciabilidad" y dirige en el Teatro Formista la obra de August Strindberg "Sonata de espectros". 
Hacia 1928 publica las "Normas de la Firma de Retratos". Bajo el control médico de Teodor Białyniecki y Stefan Szuman, experimenta con drogas como el peyote.



Conoce en 1929 a Czesława Oknińska.
Escribe -junto con Bohdan Filipowski-, un trabajo científico sobre los narcóticos.

En 1931 muere Maria Witkiewicz, madre del artista.
Witkacy escribe "Los Zapateros". Es galardonado con el "Laurel de Oro" de la Academia Polaca de Literatura en 1935. Finaliza el texto "Narcóticos, o las almas impuras".
El 18 de septiembre de 1939 Witkacy se suicida en Jeziory.
Las primeras pinturas de Witkacy eran, sobre todo, paisajes de los Tatras. En los años 1904-1909 compuso el ciclo "Ante-Primavera", influenciado por la pintura nostálgica del periodo de la "Joven Polonia".




En los años 1908-1914 Witkacy realizó una serie de dibujos en los que deformaba la figura humana de manera grotesca, creando personajes demoníacos.

Encontró el origen de sus composiciones casi imaginarias en las fantasmagorías de Goya, Rops y Beardsley —los más eminentes, según él–, "demonólogos" del siglo XIX. 
Los principales héroes de estas escenas sin narración clara son una mujer demoníaca y su víctima un hombre desesperado, sin voluntad, condenado al fracaso. Esas composiciones tenían títulos enigmáticos, a veces irónicos, que, como los comentarios de Goya en el ciclo de "Los Caprichos", debían despertar asociaciones de ideas y crear una metafórica compleja. En sus dibujos Witkacy hizo un travestismo de los motivos sacados de la pintura expresionista de Edvard Munch. Estos trabajos estaban en el origen de la concepción del pastiche, la parodia y lo grotesco que el artista va a desarrollar más tarde en sus creaciones más maduras, ya como dramaturgo, escritor y pintor.


Durante sus estudios en Cracovia la imaginación de Witkacy se vio influenciada por el arte pleno de expresión de Witold Wojtkiewicz, la creación literaria de Roman Jaworski y Tadeusz Miciński. Se unió al grupo de los "Expresionistas polacos" (denominado en 1919 "Formistas") con el que participó en exposiciones en Cracovia, Varsovia, Poznań y Lwów.


En 1919 publicó una disertación sobre la teoría del arte: "Las nuevas formas en la pintura y sus malentendidos".


Durante el periodo formista Witkacy desarrolló su teoría del arte, cuya noción principal era "la forma absoluta", que existe de una manera única y singular; introdujo la categoría estética de la Forma Pura que constituye la sustancia de la obra de arte como una unidad compuesta de diferentes elementos cualitativos.




Para Witkacy —contrariarmente a los demás formistas—, la misma tenía una significación simbólica. Reflejaba, por analogía, la estructura del universo — el Misterio de la Existencia.


Según la teoría de la Forma Pura, en la creación artística se expresan la inquietud metafísica de las "existencias particulares" que se debaten contra el sentimiento de soledad creando obras de arte. 


En 1924 Witkacy declaró su renuncia a la creación artística para hacer retratos por encargo. La idea de la Firma de Retratos debía subrayar los riesgos que comportaba la cultura deshumanizada y tecnicista que se avecinaba, la cultura donde el arte pierde su razón de ser.


El reglamento de la Firma distinguía 5 tipos principales de retratos A, B, C, D y E y cinco convenciones correspondientes de presentarlos.

Los tipos A, B y E suponían la objetividad máxima del autor y constituían imágenes verídicas de los modelos.
 Otro tipo más eran los retratos dobles, que comportaban, en general, figuras contrastadas por oposición y deformadas de una mujer y un hombre. Del contrato de compra-venta estaba excluido a priori el tipo C, considerado como un espacio de búsquedas de la Forma Pura.



Genio múltiple, St.I.Witkiewicz cultivó diversos ámbitos de expresión artística. Además de la pintura, el arte gráfico y la novela, el drama ocupa un lugar importante en su obra.

En los años 1918-1925 Witkiewicz escribió unas treinta piezas teatrales, lo que representa casi la totalidad de su creación dramática, comprendidas dos obras tardías "Los Zapateros" -acabada en 1934 y con la que Witkiewicz alcanzará uno de sus mayores logros-, y su última pieza, hoy desaparecida, "La humanidad en delirio", que data de 1938.




Witkacy comenzó pronto a elaborar su propia teoría del teatro, tan original como controvertida. Conteniendo los principios
 que rigen su dramaturgia, esa teoría constituye ante todo un testimonio de la profunda reflexión del artista sobre el arte dramático y el teatro. Witkiewicz subraya que las escenas de la época están dominadas por rugidos de pasión y un exceso de vida.


El artista preconiza la teoría de "la forma pura", definiendo el teatro como un arte principalmente formal: los elementos constitutivos del drama no deben implicar ninguna referencia al mundo real; indispensables a la acción, sólo pueden tener sentido desde el punto de vista de la totalidad de la obra. Cualquier dramaturgo tendrá derecho a romper las relaciones de causa y efecto, deformar, a su gusto, no sólo la psicología, sino también los hechos y gestos de sus personajes: el artista únicamente puede encontrar la forma pura al precio de la deformación de la vida y la naturaleza.

 

La dramaturgia de Witkiewicz se caracteriza por una continua recurrencia de motivos que se encadenan y entrelazan. Los temas recurrentes de la creación de Witkiewicz, que sobrevienen en sus dramas con una reiteración a veces obsesiva, están inseparablemente unidos a la filosofía del artista, que expuso no sólo en sus escritos teóricos, sino también en sus novelas.


Los dramas ponen de relieve el motivo de la insaciabilidad frente a la vida: en un mundo donde la vida espiritual es aniquilada por la crisis profunda, y hasta por la degeneración de la cultura y la civilización, el hombre víctima del tedio y del marasmo tanto intelectual como emocional, se obstina en perseguir su búsqueda desesperada de respuestas a las cuestiones fundamentales sobre el sentido de su existencia, intenta penetrar el Misterio de la Existencia.


Las piezas de Witkacy evocan con asombrosa intensidad la angustia suscitada por el proceso de mecanización, que despoja a la sociedad de su carácter humano. Los dos rostros de esa angustia son el miedo a la dictadura de las masas y el temor de la nivelación social.


«Es como profeta comprometido, augurando el declinar de la civilización, como Witkiewicz se deja abordar más fácilmente. Apoyándose en argumentos originales, predijo, como muchos otros, el declive del arte, la supresión de la individualidad, la extinción del sentido metafísico, que serán suplantados por la democratización de la vida y la llegada de una sociedad de robots, tan felices como intercambiables» (Jan Błoński: "Stanisław Ignacy Witkiewicz como dramaturgo", Cracovia 1973).
Witkacy aborda en sus piezas, entre otros, el tema de la transformación social y política en "La obra sin nombre", "Ellos" o "Los Zapateros". Está considerado como un precursor de las vanguardias europeas.


Como escritor destacó en su producción teatral, calificada como superexpresionista y precursora del teatro del absurdo (Beckett, Ionesco, Adamov).
Entre los años 1918-1926 escribió unas 30 piezas de teatro. Entre ellas, cabe destacar "Los pragmáticos" (1919), "La nueva liberación" (1920), "La gallina acuática" (1922), "El loco y la monja" (1923), "La locomotora loca" (1923), "La Madre" (1924), "Sonata de Belcebú" (1925) y "Los Zapateros" (1934).

Como dramaturgo, hace tiempo que forma parte del repertorio mundial; sus escritos hasta ahora han sido traducidos a 16 idiomas; en varias universidades ha habido cátedras dedicadas exclusivamente al estudio de su obra, e incluso en Suiza se ha publicado una revista especializada sobre la problemática witkaceana.


 St.I. Witkiewicz es autor de ensayos como "Las nuevas formas de la pintura", (1919); "Escritos estéticos" (1922); y novelas: "Las 622 caídas de Bungo", "Adiós al Otoño" e "Insaciabilidad" (1930), siendo considerada esta última como su obra maestra.
Además de reinventar el teatro, Witkiewicz, que ante todo se consideraba filósofo, trató de cambiar la novela justamente en el momento en que en Europa se publicaban -encarnando todas una nueva idea de la novela–, las obras de Marcel Proust, Thomas Mann, Robert Musil, James Joyce o Virginia Woolf. Nacidas del sentimiento de crisis cultural provocada por la modernización, organizadas en torno a la cuestión del lugar y el sentido del arte en el mundo moderno, tentadas por la metafísica a la vez que elaboradas con una sospecha profunda respecto al lenguaje, las obras de Witkiewicz participan asimismo del debate europeo sobre la novela característico de los años 1910-1920. 

Pero, a las cuestiones europeas, Witkiewicz ofrece respuestas que le son propias, más violentas, tanto en su discurso como en su forma. Dinamitan la forma novelesca desde el interior y la llevan a experimentar sus propios límites.
En 1927, publicó "Adiós al Otoño" y en 1930 "Insaciabilidad", novelas de factura muy original donde la psicología y la filosofía ocupan la mayor parte, pero cuya intriga político-social es también una sátira feroz de la Polonia nacionalista y populista de entreguerras.
De modo general, está considerado como un autor especialmente difícil. En su obra se funden muchas tendencias comunes a las diferentes vanguardias de la época. Escribió numerosos dramas, novelas, artículos y ensayos filosóficos.

 

Nils Gustav Wentzel






Nils Gustav Wentzel (7 Octubre 1859 - 10 Febrero 1927), pintor noruego.

Hijo de  una familia de vidrieros, que se asentaron en Noruega en 1750. Asistió a la escuela de arte Knud Bergslien y  a  la Real Escuela de Diseño de Christiania, hasta 1881, y en 1883 se preparó con Frits Thaulow. Viajó a París en 1883 y se mariculó en la Académie Julian. Entre 1888 - 1889 fue alumno de Alfred Roll y León Bonnat en la Académie Colarossi.

Sus temas principales son  interiores con figuras, escenas de la vida cotidiana de la clase media, lrepresentaciones de  estudios de  artistas. Era un apasionado de los detalles, especialmente los triviales, pinturas reproducidas sin igual en el naturalismo noruego. Más tarde se vería influenciado por la pintura francesa contemporánea, y en la última parte de su vida pintó principalmente paisajes y escenas rurales. Por desgracia estos últimos no mantienen el nivel de sus primeras obras.

sábado, 20 de octubre de 2012

Washington Barcala






 Apenas nada. Unos finos listones de madera, unos fragmentos de cartones, unos trozos de tela de algodón pespunteada, unos recortes de figuras geométricas tomadas de libros de matemáticas y algunos rasgos, muy breves y circunstanciales, de pintura. Es decir, apenas nada y, sin embargo, la obra de Washington Barcala (Montevideo, 1920-1993) emerge con una poderosa presencia que obliga al espectador a demorarse en su contemplación. Efectivamente, sus obras suelen estar construidas con pocos y seleccionados elementos materiales que carecen de valor intrínseco, pero estos insignificantes restos, al ser tratados por la mano del artista, muestran una coherencia y un orden que convierte a los ocasionales residuos en imágenes poéticas del mundo.


Lo que hace el artista para conseguir esta metamorfosis no es más que ordenar el supuesto caos que reina en el estado habitual del conjunto de los materiales que emplea, componer aquello que convencionalmente calificaríamos como basura. Las ideas de composición y de orden están en la base del arte clásico y fueron requeridas por Barcala en su obra recurriendo a la geometría: las figuras primarias, la división en cuartos, los ritmos evidentes, la ortogonalidad...
Pero estos conceptos clasicistas han sido aplicados con criterios vanguardistas, recurriendo al collage de Schwitters, al constructivismo de Torres García, a la abstracción lírica, al accionismo expresionista y a los recursos plásticos del arte matérico y povera.
 
Dicho así, cualquiera puede llegar a pensar que se trata de un arte ecléctico que toma de aquí y de allá. No es así. Lo sorprendente de estas obras es comprobar cómo Barcala ha sabido asimilar y digerir los principios del arte en sus fuentes para realizar una obra que, sirviéndose del acervo del mundo artístico, responde a un universo personalísimo, a unos impulsos particulares que hacen que sus trabajos de la etapa madura, a partir de 1967, sean inconfundibles por el empleo de un lenguaje plástico particular. De esta manera, el conjunto de los impulsos estéticos se materializa y refleja en una poética intimista y rigurosa que muestra el orden de lo casual y dota de valor estético a lo despreciable.


Información- EL PAIS

viernes, 19 de octubre de 2012

Fúlvio Pennacchi







Nace en 1905 en la Toscana, Italia. Estudia en Florencia y se diplona en pintura en la “Academia Real de pintura de Lucca”. En  julio de  1929  llega a  Brasil,  estableciendose en   São Paulo. En 1930/35 crea las obras   “Cenas da Vida de São Francisco”  y  la serie  “Obras de Caridade Corporais e Espirituais”. En   1935, realiza sus primeras exposiciones  en Brasil.   A partir de ahi ejecuta varios trabajos, murales, frescos, ilustraciones y obras al óleo, empezando con la cerámica en  1952. En 1951 participa   en la  I Bienal de São Paulo.



En  1973 realiza una exposicion, una gran restrospectiva en el MASP,  de su obra hecha entre 1965 - 1972,  y se hace una pelicula documental sobre su vida,  junto al lanzamiento del libro “Pennacchi – 40 anos de pintura”. A la vez se muestran sus obras en Milan, exposición  organizada por Itamarati y recibe la  Medalla de Oro de  la ciudad de Lucca, Itália.




En 1975, recibe del Presidente de la República Italiana la Orden “Al Mérito Della República Italiana”con  grado de Comendador. Artista ya consagrado, participa en numerosas exposiciones recibiendo muchos premios




Tematicamente, la obra de Pennacchi  se  divide entre temas sacros y  escenas de pueblo