Abandonó sus estudios de Derecho para dedicarse a la pintura. Con influencias de los ideales del expresionismo abstracto,
desde principios de los setenta mantuvo una propuesta figurativa
inconfundible que resultó de la integración de una construcción espacial
compleja y ambigua, una recreación distorsionante de las figuras y de
los objetos y una inundación cromática.
Su primera exposición individual tuvo lugar en la Galería Amadís de Madrid en 1971.
Como preparación de sus óleos y como técnica de obras independientes de enorme frescura realizó innumerables dibujos partiendo de las premisas del automatismo; de su contacto con el psicoanálisis deriva también la recurrencia en sus obras de referencias personales de oscuro significado. Sus trabajos son de una frialdad enigmática que superpone a un proceso paralelo de dibujos y escritura donde se manifiesta más claramente su característico sentido de la ironía.
Recibió el Premio Nacional de las Artes Plásticas póstumamente, en 1992. El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y el Centro Galego de Arte Contemporánea organizaron exposiciones antológicas de sus obras en 1998. Además de pintar, publicó algunas obras sobre teoría pictórica, como Aprender a nadar (1980).
Imeldo Corral es uno de los más importantes paisajistas del regionalismo gallego, preocupado, como casi todos los miembros de su generación, por lograr plasmar el paisaje con un acento propio y diferenciador, capaz de reflejar el alma de Galicia; para su consecución partirá de la tradición del paisaje flamenco, y particularmente de Patinir, en lo que hace referencia al tipo de luz e, incluso, de paleta, pero visto a través de las novedades que, tanto en concepción de la imagen como en técnica, había introducido el paisaje modernista a partir de la influencia del grabado japonés y del impresionismo.
A causa de su endeble salud, Imeldo tuvo que abandonar muy joven los estudios, matriculándose, corriente el curso 1907-1908, en la Escuela de Artes y Oficios de Ferrol; a continuación, decidido a ser pintor, se trasladó a Madrid, donde llevó a cabo una formación autodidacta, trabajando como copista en el Museo del Prado, al tiempo que entró en contacto con los artistas y escritores gallegos, como los también ferrolanos Bello Piñeiro y Prudencio Canitrot, los cuales serán los principales impulsores de la Primera Exposición de Arte Gallego que, auspiciada por el propio Centro Gallego, se celebró primero en Madrid y luego en La Coruña (1912) y que supuso el punto de partida para la pintura regionalista galaica; en esta exposición Imeldo participó con más de treinta obras.
Asimismo, el artista concurrirá con nueve óleos y catorce apuntes a la II Exposición Regional de Arte Gallego, que, celebrada en La Coruña en 1917, supuso la consagración definitiva del regionalismo y de lo que entonces se pensaba como la creación de una escuela pictórica gallega. Precisamente, en el marco de la exposición individual que Imeldo Corral realiza dos años después, concretamente el 25 de octubre de 1919, en La Coruña, Castelao pronuncia, bajo el auspicio de las Irmandades da Fala, la conferencia Arte e Galeguismo, en la que señala que la posesión de un medio de expresión propio, como es el idioma, permite la afirmación nacional, de ahí que también en pintura sea muy importante lograr un idioma propio, que reside fundamentalmente en el estilo, formando una “escuela nacional”.
A partir de aquí, Imeldo Corral no sólo participó en la mayoría de las exposiciones regionales celebradas en la década de los veinte y de los treinta, sino que son numerosas las exposiciones individuales que llevó a cabo, mereciendo destacarse la realizada en Buenos Aires bajo el patrocinio del Centro Gallego, así como la de Barcelona; por el contrario, nunca envió obra a la Exposición Nacional.
El pintor fue un autor prolífico, realizó más de dos mil obras, la inmensa mayoría en pequeño formato, aquel en el que se encontraba más a gusto y el que creía que mejor se adecuaba a su estilo de pintura ejecutada directamente sobre el motivo y realizada con una técnica suelta conseguida con pequeños instrumentos de hierro que se hacía él mismo y que utilizaba a modo de diminutas espátulas o palillos
.Personaje esencial de la cultura ferrolana de su tiempo, Imeldo Corral fue miembro de honor de la Sociedad Artística Ferrolana y, unos meses antes de su muerte, recibió la Medalla al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Ferrol; asimismo, fue miembro numerario de la Real Academia de Bellas Artes del Rosario de La Coruña.
( A Coruña, 1866 - 1937 ) Cursó estudios en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, donde tuvo como maestros a Menéndez Pidal y a Ferrant. Se estableció en Madrid, donde tuvo estudio y realizó numerosos retratros. Compartió su dedicación a la pintura con su afición a la música, en la que llegó a ser notable pianista. Viajó por toda Europa y en Portugal fue maestro del rey Don Carlos.
Concurrió a certámenes oficiales y realizó numerosas exposiciones. Cuando estalló la guerra civil, en 1936, estaba exponiendo en Alicante, donde los avatares bélicos hicieron que desapareciera buena parte de su obra. Consiguió retornar a su ciudad natal, donde falleció el 27 de agosto del año siguiente. Cersa es, sobre todo, un excelente retratista, captador de la psicología de sus personajes, siempre desde un tono áulico. Se basaba en excelente dibujo.
Fue también un estimable paisajista. Obras suyas se conservan en museos y colecciones de diferentes lugares del mundo. Como consecuencia de su intervención en la exposición de su ciudad natal en 1923, quedaron en ella varios cuadros del artista, que guardan, entre otras instituciones, la Academia de Bellas Artes Nuestra Señora del Rosario, de la urbe herculina, y la Diputación Provincial de la misma ciudad.
Felipe Bello Piñeiro, considerado el iniciador de la llamada Escuela Ferrolana de Pintura, nació en la localidad de O Seixo, concello de Mugardos, en marzo del año 1886. Finalizados los estudios de bachillerato, con catorce años, en 1900 ingresó en la Escuela de Artes y Oficios de Ferrol, donde tuvo como profesores a Eduardo de la Vega y Vicente Díaz, que lo animaron para que, al siguiente año 1901, ingresara en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, en donde fue discípulo de Muñoz Degrain y José Garnelo.
La primera exposición se celebró en 1909 en Santiago. En el año 1912, junto con el ferrolano Imeldo Corral, acudió a la Primera Exposición Regional de Pintura Gallega, celebrada en el Centro Gallego de Madrid. Su primera exposición individual la llevó a cabo el año 1913 en Ferrol. El notable pintor fijó su residencia el año 1918 en O Seixo, donde fundó la Sociedad de Amigos del Paisaje Gallego. Durante un período de tiempo residió en Viveiro, donde escribió “La Cerámica de Sardadelos”, publicada en 1922.
Fue una obra decisiva en la divulgación de la industria de cerámica gallega. Participó en exposiciones colectivas e individuales, celebradas en diversas ciudades gallegas: Segundo Salón de Pintura Gallega el año 1922 en Ferrol y el Tercer Salón en A Coruña el año 1923, además de acudir a exposiciones celebradas en Santiago y Vigo, y enviar obra a exposiciones de Madrid, Buenos Aires y Montevideo.
Obra importante de Bello Piñeiro fue la decoración de la Sala de Conversaciones (llamada la "Pecera") del Casino Ferrolano con unas simbólicas pinturas murales modernistas, únicas en su género en Galicia, realizadas en varias etapas, desde el año 1925 hasta el año 1936. Se trata de un homenaje al paisaje gallego. En una esquina del mural figura esta dedicatoria: “a un nombre de mujer que no diré nunca”. Su última exposición en Ferrol fue la celebrada en el Casino Ferrolano en mayo de 1950.
Felipe Bello Piñeiro fue nombrado miembro correspondiente de la Real Academia Gallega en diciembre de 1928 y académico de número de la Real de Nuestra Señora del Rosario en febrero de 1942.
En su discurso de ingreso en la Academia de Bellas Artes coruñesa trató de la historia y características de la pintura gallega, y en abril de 1951 cedió a la citada Academia su archivo personal de documentos relacionados con su obra pictórica. Falleció donde nació, en O Seixo, el 9 de Diciembre de 1952, cuando contaba 65 años de edad. Una calle de Ferrol lleva su nombre.
El padre de Ricardo Cavolo (Salamanca, 1982) era pintor, y él siempre se recuerda en su estudio, atento a sus enseñanzas y rodeado de colores y pinceles. Dos décadas más tarde, lo sigue estando. “Utilizo tintas caligráficas, que son más intensas que la acuarela. Mi trabajo es clásico: utilizo el pincel y la pluma, y solo recurro al ordenador para digitalizar la obra y ajustar los colores para que queden como en el original”.
Tener al profesor en casa fue una suerte, dice. “Nunca me impuso un estilo, algo que sí hacen en la facultad, sino que me enseñó las herramientas. E hizo mucho hincapié en el color”. Sus inconfundibles ilustraciones son un estallido de colores primarios. “Quizá por eso siempre creen que soy mexicano o brasileño. No asocian ese colorido a un europeo”.
Tras ocho años en Madrid, desde hace uno vive en Brighton, ciudad que nunca había visitado antes, pero reunía tres atributos: “Tiene mar, es tranquila y pequeña”. Aunque aún le quedan multitud de rincones por explorar. “Trabajo de lunes a domingo de 8.00 a 12.00. He aprendido que, al menos en esto, o eres un genio o tienes que trabajar mucho. No soy lo primero, pero lo segundo funciona”. Y viaja mucho. Acaba de regresar de Hong Kong, donde ha pintado un mural, y pronto hará lo propio en Moscú.
Junto a sus libros de arte folk y outsider, en su mesa de trabajo todavía reposan las ilustraciones que ha creado para una baraja de tarot —“ya en la carrera, un profesor me decía que, con mi estilo, tenía que hacer unas cartas así”— que veremos este otoño. Además, prepara dos libros —uno en solitario y otro en compañía— y exposiciones en Montreal y en Ámsterdam. “Me froto las manos cuando tengo esperas en aeropuertos: veo películas, temporadas completas de series, leo cómics…”. Cuando llega a destino, solo hay tiempo para el trabajo.
El quehacer, tanto pictórico como literario, de José Gutiérrez
Solana (Madrid, 1886-1945) hunde sus raíces en un profundo conocimiento
de España, de sus tipos y paisajes, de sus costumbres, sus luces y sus
sombras. Coetáneo de las generaciones del 98, del 14 y del 27, Solana es
considerado por los miembros de esta última generación parte de su
paisaje vital, pues el artista fue uno de los pilares de la tertulia del
madrileño Café de Pombo. Esta tertulia fue inmortalizada por el propio
Solana en la que es una de sus obras maestras que se conservan en el
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Solana fue un artista
solitario. Ya en la década de los años veinte aparece como una
personalidad al margen de su tiempo que refleja en sus pintura oscuras
atmósferas populares: tabernas, comedores de pobres, rastros, coristas y
cupletistas, puertos de pesca, crucifixiones, procesiones, arrabales
atroces, carnavales, gigantes y cabezudos, tertulias de botica o de
sacristía, prostíbulos, despachos atiborrados de objetos o ejecuciones.
Partiendo de la obra de Darío de Regoyos y de Ignacio Zuloaga, Solana
lleva la crítica de la situación social en España al extremo, sin
imaginar una posible solución redentora. La paleta de Solana es más
oscura y sórdida si cabe que la de Goya, porque la propia realidad
española se había convertido en tal. Su obra es, en el fondo, una
metáfora de la imposible modernización de España, una España que
recorrió incansablemente y que tan bien reflejó en sus libros. Pese a
que no tuvo discípulos ni apenas imitadores, la fascinación que Solana
ejerció tanto en vida como posteriormente sobre artistas, coleccionistas
y escritores, fue enorme. MUSEO REINA SOFIA
Formado como arquitecto y especialista en artes aplicadas en sus país natal, pero afincado en Barcelona desde hace décadas, tiene un profundo conocimiento del mundo del grabado.
Nació en 1947 en Yamanashi, Japón. Grabador, pintor y escultor. Tiene obra expuesta en las colecciones permanentes del Kushinaga Shunsen Museum of Art de Japón, el Museo Nacional de la Estampa de México, el Museum of Fine Arts de Florida o el Museo de Calcografía Nacional Madrid. Ha ilustrado libros de poetas catalanes como Joan Brossa, Pere Gimferrer o Juan Bufill.
Tras licenciarse en arquitectura en el Chiba Institute of Technology, en Japón, Yama decidió que lo suyo eran las artes plásticas. Hizo las maletas y se trasladó a Paris, la cuna del arte. Allí conoció a Kouji, un pintor catalán que le invitó a pasar un mes en Barcelona. “Me enamoré de la ciudad al momento. Volví a París para recoger mis trastos y decidí matricularme en la Escola d’Arts Aplicades. Era el año 1971”.
P. S. Krøyer Los países nordicos son la cuna de un lenguaje pictórico que a finales del siglo XIX y principios del XX se traducía en obras de extraordinaria belleza poética, de escenas domésticas silenciosas, paisajes de luz blanca y atardeceres tempranos. La armonía también gestaba un estilo que, aunque en consonancia con las corrientes del resto de Europa, comenzaba a ser propio.
Bruno Walpoth es un escultor nacido en Bressanone, Italia, en 1959. Entre 1973 y 1978 fue escultor aprendiz con Vincezo Mussner, y hasta 1984 estudió en la academia “Der Bildende Künste” en Múnich con el profesor Hans Ladner. Entre 1985 y 2008 fue profesor en la escuela vocacional para escultores en Selva Val Gardena. En 1996 fundó, junto con Willy Verginer y Walter Moroder el grupo “Trisma”. Desde 2000 es miembro del “Südtiroler Künstlerbund”.
Proveniente de una familia de escultores de madera, Bruno Walpoth honra simultáneamente una tradición centenaria y la moderniza para el siglo XXI.Walpoth talla figuras humanas de tamaño natural de bloques de madera y termina las esculturas con pintura acrílica.
Repetidamente cubre y lija las superficies para enmascarar la evidencia del grano de madera y lograr una apariencia translúcida, similar a la piel.Walpoth ocasionalmente recubre sus esculturas con plomo y ha producido obras de bronce y retratos dibujados, pero continuamente se siente atraído por la madera debido a su sensualidad natural.Inspirado en la escultura de madera del gótico tardío y del renacimiento italiano temprano, Walpoth enfatiza la sensibilidad humana sobre la forma.Él elige capturar un solo momento en lugar de contar una historia completa a través de cada trabajo.
Christian Skredsvig ( 1854 - 1924) fue un pintor y escritor noruego. Empleó un estilo artístico que refleja el naturalismo. Es especialmente conocido por sus representaciones pintorescas y líricas del paisaje
Hijo de un molinero, creció
en un ambiente rural noruego en condiciones modestas. A una edad
temprana fue tomado bajo la protección de mecenas benefactores,
que se dieron cuenta de su talento para el dibujo y le enviaron
a una escuela de arte, primero en Christiania y, luego, en Copenhague.
En 1874-1875 estudió con Léon Bonnat en París y despues se fue a Múnich
durante cuatro años.
Skredsvig se familiarizó más
con el incipiente realismo francés que con el esquemático
y pardusco arte del retrato y el paisajismo de la escuela de Múnich.
En consecuencia, de 1879 a 1885 vivió principalmente en
la zona alrededor de París, haciendo breves viajes de estudio
a España e Italia.
Expuso en la Exposición Universal de París en 1878. En 1881, como el único artista noruego, ganó la medalla de oro en el Salón de la Academia de Bellas Artes de París.
Durante esos años realizó
una serie de grandes obras en un estilo que puede ser caracterizado
como de un realismo de Salón. Pintó
estudios de paisajes al aire libre.
En 1885 se estableció en
Noruega. Después del verano en 1886. Su nuevo hogar se convirtió en un lugar de encuentro para pintores, poetas y músicos. A finales de siglo, Skredsvig se instaló en la aislada
aldea de Eggedal, de la que tomó la mayoría de sus
motivos.
Harriet Backer 1845 - 1932) fue una pintora noruega pionera entre las artistas tanto en los países nórdicos como en Europa en general.Conocida por sus escenas de interiores detalladas, con colores vivos y una iluminación exquisita.
Su padre, Nils, era comerciante de barcos, y su madre provenía de una familia acomodada.Su estatus permitió a sus hijas tener una educación culta, con enfoque a la música y a las artes.La hermana menor de Harriet, Agathe (Backer Grøndahl), se convirtió en una conocida pianista de concierto y es considerada la mejor compositora de Noruega.
Harriet inicialmente tenía un gran interés en escribir novelas y cuentos y convertirse en autora.Cuando su familia se mudó a Christiania (Oslo) en 1856, asistió a la Escuela Nissen, que en ese momento era una educación abierta para las mujeres.Asistió a una clase en una escuela de pintura local, que la introdujo al mundo del arte.
Comenzó a acompañando a su hermana Agathe en los conciertos y como acompañante durante sus viajes al extranjero tuvo tiempo de visitar museos. Organizó clases privadas de arte con una variedad de maestros.Poco a poco, este pasatiempo la ayudó a decidir que quería ser educada como pintora.Regresó a Christiania (Oslo) y entre los años 1870-1874, fue alumna en la escuela de pintura de Knud Bergslien.
En 1874 decidió estudiar más formalmente en Munich, Alemania.Su determinación de sobresalir había crecido a medida que continuaba concentrándose en copiar a los Viejos Maestros y los temas históricos.En esos años, Munich era el lugar donde se reunían los pintores de élite noruegos, y aquí se convirtió en amiga de Kitty Kielland.Sin embargo, al ser mujer, no tenía derecho a asistir a cursos regulares, pero recibió instrucción privada.
Después de pasar algún tiempo desarrollando sus pinturas en Munich, se mudó a París, donde continuó estudiando y pintando, principalmente interiores históricos.Muy influenciada por la pintura impresionista, siempre fue considerada como más realista.Su modelo en la pintura era Asta Nørregard, otro famoso pintor noruego.
Harriet pasaba los veranos en Noruega y comenzó a centrarse en el interior de la granja como un nuevo tema.En ese momento muchas ideas nacionalistas se estaban desarrollando.El crítico de arte Andreas Aubert observó que las habilidades técnicas del artista se podían aprender en el extranjero, pero la profunda implicación personal y la comprensión de las formas noruegas solo se podrían lograr si el artista volvía a estudiar en su propio país.
En 1888, regresó a Noruega de forma permanente y se estableció en Sandvika, a las afueras de Christiania (Oslo).Algunas de sus mejores pinturas fueron creadas en los siguientes cinco años.Comenzó a pintar interiores a la luz de la lámpara, lo que daba a las habitaciones una sensación de misterio.
Recibió muchos premios y es considerada una de las más grandes pintoras noruegas, una de las pocas artistas femeninas que logró reconocimiento mientras aún estaba viva.