domingo, 19 de octubre de 2008

Anthony Penrose: «La única forma que tuve de conocer a mi madre fue a través de sus fotografías»


LEE MILLER

ENTREVISTA AL HIJO DE PENROSE





Dos exposiciones sobre Lee Miller y Roland Penrose protagonizan desde hoy el XXI Octubre Picassiano «Mi padre estuvo a la sombra de amigos suyos que eran más famosos, como Miró o Max Ernst», sostiene
ANTONIO JAVIER LÓPEZ / DAVID ANDREWS

VISITAS HABITUALES. Anthony Penrose acude con frecuencia a España con motivo de las exposiciones que se organizan sobre sus padres. / FERNANDO GONZÁLEZ

Anthony Penrose: «La única forma que tuve de conocer a mi madre fue a través de sus fotografías»


De pequeño mordió a Picasso y el pintor le devolvió el mordisco hasta arrancarle las lágrimas. Años más tarde, ya adulto, busco en su cuerpo la cicatriz. Quería «presumir de tener un 'picasso' en la piel». Pero no había marcas en la carne, se quedaron todas en la memoria de un niño cuya infancia pasó junto a varios de los mayores creadores del siglo XX.

Para él sólo eran amigos de sus padres, la fascinante pareja formada por Lee Miller y Roland Penrose. Ella, corresponsal de guerra, modelo de las mejores revistas, amante de varios artistas y musa de todos ellos. Él, embajador del surrealismo, agitador intelectual, creador insurrecto y biógrafo de fama mundial. Ambos protagonizan desde hoy el XXI Octubre Picassiano con sendas exposiciones organizadas con los fondos cedidos por su hijo Anthony Penrose, que revive para SUR sus recuerdos de aquellos años.



La primera pregunta es casi obligada, ¿cómo recuerda su infancia rodeado de grandes artistas?

Mi infancia fue un poco inusual porque mi familia era muy amiga de muchos artistas muy famosos y los invitaban a su casa, pero como era un niño no me daba cuenta de que eran personas famosas, sólo sabía que eran personas interesantes. No me daba cuenta de que estaba con personas tan importantes como Picasso. Recuerdo de él que olía a colonia y a cigarrillos Gauloise. Era muy bueno jugando con los niños, sobre todo a las corridas de toros; aunque era mayor, porque ya tenía 60 ó 70 años, era una persona muy cálida y cercana. Una de las veces que estábamos jugando juntos le mordí y él me devolvió el mordisco y cuando dejé de llorar, Picasso le dijo a mi madre 'Es el primer inglés al que muerdo'. Fuimos muchas veces a su casa en Cannes y siempre eran visitas muy alegres. Tenía muchos animales, una cabra que bebía al lado de mi habitación, hacía cajas para meter las palomas... Siempre era un sitio muy alegre y Picasso disfrutaba mucho jugando con los niños. La última vez que lo vi, yo tenía 14 años, él ya era un hombre muy mayor, pero mantenía intactos ese calor y esa gran simpatía que yo recordaba de cuando era pequeño.


¿Y qué le parecían los otros amigos de sus padres?

Me caía muy simpático Miró, a lo mejor no era tan divertido como otros, pero era una persona muy atractiva. Max Ernst no era una persona tan fácil, tenía una personalidad más dura, más germana, por eso me parece tan interesante que aquí, en el Museo Picasso Málaga, haya una exposición sobre él, porque me parece una manera estupenda de conocerle mejor. Sin embargo, el que más me gustaba era Man Ray. Era un hombre muy divertido y contaba chistes muy buenos. Se le daba muy bien inventar cosas. Una vez inventó un artilugio para matar moscas y al final mis padres me castigaron porque dejamos la casa llena de moscas muertas.

Su madre dejó al morir un archivo con más de 40.000 documentos que ahora usted administra, ¿le ayudaron esas fotografías a conocerla mejor?

Absolutamente. La única forma que tuve de conocer a mi madre fue a través de sus fotografías, de lo que dejó escrito. Cuando era niño, mi madre estaba muy afectada por sus experiencias en la II Guerra Mundial, durante los primeros 20 años de su vida permaneció en un estado de depresión; aunque se recuperó nunca llegué a conocer bien a mi madre y fue cuando descubrí aquellas fotos cuando pude acercarme a ella.

Precisamente, en esos documentos se confirmó la relación amorosa que su madre mantuvo con Picasso, algo que no molestó demasiado a su padre.

Como niño me daba cuenta de que los tres se tenían mucho cariño. Fue después de la muerte de mis padres cuando encontré pruebas de que Picasso y mi madre habían sido amantes en 1937. Sin embargo, el sentimiento de mi padre era que él y su amigo Picasso lo habían compartido todo, incluso a mi madre. En ese momento y en ese ambiente no era nada raro. Ellos creían que eso hacía la amistad más fuerte... ¿Aunque a mí no me gustaría comprobarlo! La prueba más fehaciente de la relación que mantuvieron Picasso y mi madre son las seis pinturas que hizo, en las que el erotismo es evidente. Además, la última pintura que Picasso hizo de mi madre la empezó cuatro días después de que ella se marchara de la casa en la que estaban todos, lo que demuestra que debió dejarle cierta huella.

La fascinación que causaba su madre procedía de su extraordinaria belleza, pero también de una biografía muy intensa. ¿Por eso tituló su libro sobre ella 'Las vidas de Lee Miller', en plural?

Así es. Al principio era frustrante presentar al público la obra de Lee Miller porque todo el mundo se quedaba únicamente con que era muy guapa y en que tuvo una vida muy espectacular. Eso también hacía más difícil que la gente se interesara por la obra de mi padre, que aunque fue un extraordinario pintor no tenía esa parte extraordinaria en su biografía. Lo que más me gusta es que la gente empieza a interesarse por Lee Miller como artista. Poco a poco están reconocimiento también el trabajo de mi padre, que hasta hace poco se limitaba casi a la biografía que escribió sobre Picasso. Mi padre estuvo a la sombra de amigos suyos que tenían más fama como Max Ernst o Miró. Ahora me aporta mucho que reconozcan internacionalmente la pintura de mi padre y a eso contribuirá la exposición con sus obras que se ha organizado en Málaga.

¿Cree que tanto la obra de su madre como de su padre ha sufrido un olvido injusto?

Es cierto, por eso para mí exposiciones como estas son muy importantes, porque demuestran que los dos eran grandes artistas que tuvieron vidas apasionantes.

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Exposición. Lee Miller y Picasso: evocación y recuerdo
Fecha: 2 octubre 2008 al 15 febrero 2009
Lugar: Sala de Exposiciones de la Casa Natal
La exposición recoge medio centenar de fotos de Picasso realizadas por su amiga la fotógrafa y reportera norteamericana Lee Miller (1907-1977) procedentes de The Lee Miller Archives en las que se recoge la vida cotidiana del artista a través de imágenes tomadas en Francia e Inglaterra. La muestra recoge 36 años de amistad y complicidad entre Lee Miller, su marido Roland Penrose y el artista malagueño. Los años de las vanguardias históricas, la ocupación nazi y la consagración internacional de Picasso recorren esta exposición, con el añadido de cuatro fotografías hechas por Miller en Málaga durante una visita en los años cincuenta del pasado siglo. Esta muestra es la primera dedicada a Lee Miller en nuestra ciudad.
Inauguración: 2 octubre, 20 horas.

sábado, 18 de octubre de 2008

Nikolaj Alexejewitsch Kassatkin









Nikolai Alekseyevich Kassatkin (ruso Николай Алексеевич Касаткин; * 1859 Moscú, 1930 Moscú) pintor ruso.



Estudió desde 1873 a 1883 con Vasily Perow en Moscú en la Escuela de pintura, escultura y arquitectura y enseñó allí desde 1894 a 1917- Fue miembro del Grupo de los Peredwischniki , y en la segunda mitad del siglo 19 Se incorporó a la Asociación de artistas de la Rusia revolucionaria "

Pintó imágenes de género en primer lugar y luego se dedicó a imágenes de la vida de los trabajadores y mineros de la Donezbecken. Estas obras estaban bajo la impresión de algunos viajes a la Donezbecken y los Urales, que en los años 1892 a 1897 llevó a cabo. Entre las impresiones de la Revolución de 1905 / 1907 creó imágenes tales como las las luchas obreras de 1905; los trabajadores asaltando una fábrica en 1906. Con sus obras, fue un pionero del estilo del realismo socialista.

En el período 1906 a 1910 viajó a países europeos, visitando Finlandia, Noruega, Suecia, Italia y Turquía. Después de la Revolución de Octubre participó en la transformación cultural y social del país. Murió en 1930 en Moscú.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Eduardo Naranjo








Eduardo Naranjo nace en 1944 en Monesterio (Badajoz).
Conoce en 1957 a su maestro Eduardo Acosta e ingresa en la Escuela de Artes y Oficios, donde estudia hasta 1960. Ese mismo año ingresa en la Escuela de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría.
En 1961 se traslada a estudiar a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, y es allí donde termina con sus estudios de pintura. Pero su inquietud le obliga a estudiar pintura mural y grabado calcográfico, y a asistir a clases en el Círculo de Bellas Artes. Inicia en este momento su etapa expresionista. Figura en la Exposición Nacional repetidas veces, consiguiendo grandes éxitos.


Es becado para la formación de Profesorado por el Ministerio de Educación y Ciencia, al igual que por Castellblanch, teniendo que marchar a París durante un tiempo. Allí conoce a los impresionistas y el arte de vanguardia, pero esto no le influye tanto como lo hizo el cubismo y el neoclasicismo de Picasso.

En 1971 comienza su etapa realista que perdura hasta nuestros días.


En 1986 inicia los grabados del libro "Poeta en Nueva York" de Federico García Lorca, que terminará en 1991. Estos serán expuestos por primera vez en la Feria del Libro de Madrid en 1987.

Es distinguido en 1991 como "Extremeño de Hoy" y con la Medalla de Oro de Extremadura, y en 1995 es condecorado con la Cruz al Mérito Militar por su contribución a las Artes y al Ejército.

Su obra es inquietante, compleja. Su dibujo es perfecto, trascendente e ilusorio al que contribuyen una luz especial y un colorido austero. Se trata de un realismo metafórico, fantástico e imaginativo.


1956/60 Estudia en las Escuelas de Arte y Oficios de Sevilla. Desde 1960 reside en Madrid, donde realizó los estudios de Bellas Artes.

1970 Inicia su andadura realista.
1981 Participa en la ilustración del libro "Constitución Española", al lado de artistas como MIró, Genovés, JoséCaballero, etc., y reanuda su faceta de grabador. Sus grabados figuran en colecciones de todo el mundo.


1984 Realiza la escenografía de "La Casa de Bernarda Alba" para el Teatro Español de Madrid, y recientemente es el creador del decorado, ambientación, vestuario y cartel de "Hazme de la noche un cuento", en el Bellas Artes, obra de Jorge Manrique

lunes, 13 de octubre de 2008

William James Glackens






1870
1938
EE.UU.


William James Glackens nació en Filadelfia. Comenzó su carrera como ilustrador para la prensa de Filadelfia y otros periódicos, mientras estudiaba en la Academia de Bellas Artes de Penssylvania.
Glackens viajó a París durante un año en 1895 y a su regreso su pintura recordaba a Daumier, a los principios de Manet, y a los románticos lienzos de Cezanne.

Después de mudarse a Nueva York continuó trabajando como ilustrador para varias revistas y periódicos

En 1898, visitó Cuba con George Luks y a su regreso comenzó a pintar sus temas de calles y multitudes de la ciudad cada vez más coloridas haciendose muy conocido por sus escenas de multitudes de vacaciones pintadando sus personajes de una forma animada.

Regresó a Francia en 1906, y visitó España . Participó en la exposición de 1908 de los Ocho ( Escuela de Ashcan ), en el que se destacó como el mas colorista y mas mundano del grupo

Glackens siguió trabajando en Nueva York hasta 1925 cuando regresó a Francia para permanecer hasta 1932

Su pintura durante y después de estos años en Francia está fuertemente influenciada por Renoir, aunque su paleta es más tenue, sus fondos más oscuros, y sus desnudos menos sensuales que los del maestro francés.

Ganador de muchos premios en sus últimos años, Glackens fue elegido para la Academia Nacional en 1933, cinco años antes de su muerte.

ANNA LOU MATTHEWS


Anna Lou Matthews (1882-1962) U.S.A.

(lamento no tener mas datos sobre esta artista)

domingo, 12 de octubre de 2008

COSTA BRITES

Nasci em 1942 em Cernache do Bonjardim, na enorme casa de meu Avô Sebastião, cujas memórias de juventude e passagem pela América profundamente me sugestionaram. Pouco conheço dessa pequena localidade da baixa Beira Baixa. Foi lá, contudo, na Quinta da Salgada, onde bebi pela voz meiga e sussurrante da minha Avó “Mariana” as repetidas e sempre empolgantes histórias do “compadre corvo” e da “comadre raposa” que me puseram a correr no sangue aquele sentido automático de justiça que nelas sempre acabava por vencer: o mais fraco leva sempre a melhor, com manha, perante a força bruta do mais forte! E a justiça vem, quando menos se espera, por aquele golpe de asa que só um amor puro entende e só a ingenuidade de um menino aceita.



É portanto desse lugar sem tempo, ou desse tempo sem lugar, que guardo as preciosas recordações dum país com cheiro, cor e sentimento a que chamo a minha verdadeira “memória do paraíso”.

Desse período de sonho distante mas substancial, como tudo o que é mágico, acordei dolorosamente em Leiria, num dia de Dezembro, tinha eu sete anos, por ter falecido meu pai.

A única peça de vestuário de luto a que minha Mãe conseguiu sujeitar-me, e que eu rejeitava com uma aversão que raiava o medo, eram umas meias pretas, visíveis abaixo dos calções de meia perna que usavam nessa altura muitos rapazes da minha idade. Com elas ia caminhando para as lições de instrução primária da Senhora Dona Lucinda Carvalho, esposa dum médico e activista democrático que estivera em Macau muitos anos e que me contava episódios magníficos da sua experiência na China, e para o outro lado da Rua Tenente Valadim, para as lições de piano da Senhora Dona Maria Alva, que tão pouco prazer me davam pela dureza dos exercícios que me propunha.

Comecei, não obstante, a ser um melómano regular, com os concertos da Juventude Musical, que iria perseguir um pouco por todo o lado; como orfeonista, no célebre período do Orfeão de Leiria das gravações para a Emissora Nacional e em Lisboa como espectador de teatro lírico, gosto que continuei a alimentar nos diversos países por onde viajei e onde essa forma de arte se cultiva com o maior brilho.

Adolescente, fui aluno insipiente do pintor Jorge Valadas e do escultor Narciso Costa, meu vizinho e amigo de longas conversas serenas, cujos gestos de artista e superioridade cultural me abriram as portas de um elevado sentido da arte e do bom gosto.

Fui colega do António Caseiro, amigo que nos seus inícios era portador dum inegável talento criativo no desenho e na música, que não soube aproveitar, e frequentador de saborosos serões com Margarida e Augusto Mota, professores e intelectuais cuja cultura criativa e informação, muito avançadas para a época, largamente me influenciaram.

Serviço militar obrigatório, vida profissional
Fiz trinta e seis meses de serviço militar obrigado pelo regime fascista, na Força Aérea Portuguesa, classe de 61, tendo tirado o curso de mecânico de radar na Escola Militar de Electromecânica de Paço de Arcos, e servido dois anos de especialista de radar balançando angustiado entre Monte Real e a Base Aérea de Bissalanca (Guiné), onde nunca cheguei a permanecer senão episodicamente, não me livrando com isso do “stress” de guerra, longe da contabilização dos heróis.

Em 1964 obtive diploma de guia intérprete, para o que tive de estudar História da Arte, Arquitectura e Artes Decorativas (azulejaria, entre outras).

Exerci essa profissão vários anos, com viagens e visitas que alicerçaram o meu gosto pelas Artes. Essa foi a parte mais garrida do meu curriculum técnico-profissional, complementado com dois anos de “import-export” numa grande fábrica de produtos alimentares.

Não esqueço, contudo, que trabalhei muito duramente desde os 17 anos como empregado de escritório numa garagem (onde era normal o patrão agredir os operários…) e escriturário num movimentado armazenista de malhas e miudezas. O horário de trabalho normal era nessa altura de 55 horas semanais, e eu jantava de corrida para ir à noite terminar estudos comerciais.

Açores, largos horizontes, novos encantamentos…
Acabado o curso liceal iniciei, nos Açores, em 1968, a carreira de funcionário do Banco de Portugal, local onde passei dois anos e meio de sonhos oceânicos e luas-de-mel com Maria da Conceição e onde nasceu o nosso primeiro filho!...

Inserido nesse meio cultural, por essa altura particularmente estimulante e aberto, começa aí a parte interveniente de um grande entusiasmo artístico que se estendeu às artes plásticas e ao jornalismo. Guardo como recordação alguns exemplares dessas colaborações, entre as quais avultam as que saíram no suplemento de artes “Glacial”, coordenado pelo poeta Carlos Faria no “A União" de Angra do Heroísmo, no “Açores” de Ponta Delgada e até no “Açoriano Oriental”, o primeiro jornal que se publicou em Portugal. Com João Carlos Couto Macedo fui activista cultural no GRAC (Grupo de Animação Cultural) da Fajã de Baixo.

Tive a felicidade de saber encontrar amigos interessados, valiosos e activos, tal como o poeta e activista cultural Carlos Faria, os pintores Tomás Vieira e Rogério Silva, o jovem Emanuel Carreiro, o notabilíssimo Escultor Ernesto do Canto da Maia, escritores como Armando Côrtes-Rodrigues (amigo de Fernando Pessoa e participante do movimento da revista Orfeu) e Dias de Melo (para quem fiz uma capa),o casal Santos Barros e Ivone Chinita (que mostrou trabalhos meus em Grândola em 1970), que a morte tão jovens levou, entre outros. Pela mão destes amigos expus individual e colectivamente em várias ilhas do arquipélago, numa cavalgada de sensações atravessadas pelo imenso ar azul do atlântico e por um inesperado sentimento de aventura.

Coimbra, anos 70, a aurora da liberdade e os seus tantos ocasos…
A partir de 1971, já em Coimbra, cujo clima físico, emocional e cultural em nada se parecia, ou se parece, com o dos Açores daquele tempo, relacionei-me amistosamente com a pintora Túlia Saldanha, dirigente do CAPC, com quem prossegui a aprendizagem de técnicas e teorias da pintura.

Em regime livre e ao sabor de convívios culturais diversos fiz artes gráficas e ilustrações, cenografia e pinturas para o teatro declamado, teatro de fantoches (Ateneu de Coimbra) e ballet (CNM), numa sucessão de experiências interessantes, às quais as obrigações da vida, a assiduidade inflexível no Banco de Portugal, na Portagem, desde antes das oito e meia da manhã, alguma dispersão de esforços e as próprias características do meio não conferiram a necessária continuidade.

Em 1973 fiz exame de aptidão à Universidade (curso de Filologia Germânica) tendo sido aprovado pelo próprio Professor Dr. Paulo Quintela, que cheguei a conhecer em relacionamento de cordial distanciamento. Por motivos de saúde, cruzados com uma clara predilecção pelas artes plásticas, desisti desse curso, o que me causou grande pena, dado o imenso interesse que tinha pelas matérias cujo estudo, contudo, não abandonei, cursando e frequentando o British Council (Casa da Inglaterra) e o Goethe-Institut (Casa Alemã).

Tendo colaborado, antes de 25 de Abril de 1974, com algumas acções do MDP/CDE, desde a militância de base a tarefas de índole artística, fui-me envolvendo com várias entidades, sobretudo no sector artístico, sindical e político. A ingenuidade mais absoluta caracterizou esse envolvimento, já que nunca pertenci, nem fui sequer candidato, a posições que oferecessem importância pessoal, benefício institucional ou contrapartidas de poder.

Militei no MDP/CDE, do qual fui representante eleitoral no primeiro escrutínio cívico depois do 25 de Abril, inscrevi-me com o mais honesto desejo de participar no Partido Socialista, onde fui dos primeiros activistas bancários a fundar o núcleo respectivo na área de Coimbra, adesão que teve curta duração, por motivos que não merecem qualquer lugar na história. Fui delegado sindical durante cerca de 11 anos, tendo aderido, exactamente depois de 25 de Novembro de 1976, ao Partido Comunista Português, decisão largamente incómoda dado que (para quem já não se recorda…) esse foi um ponto de viragem à direita na história portuguesa que não cabe aqui documentar.

O meu activismo teve lugar nos sectores sindical e artístico, tendo produzido obra gráfica e variados elementos de representação visual, cartazes, cenários, painéis, etc.

Participei em várias bienais da festa do “Avante!” como pintor, e colaborei vários anos na decoração do pavilhão das Beiras do referido acontecimento.

Como delegado sindical participei amplamente nos organismos respectivos do Banco de Portugal, tendo feito parte do Secretariado Sindical Nacional, no âmbito do qual participei vários anos nos trabalhos relativos à participação daquelas estruturas no Comité dos Sindicatos dos Bancos Centrais, com presenças em vários dos seus encontros a nível europeu.

Anos 80, a Cidade
Em 1980 abri um ciclo de novas exposições com tema na paisagem urbana, numa formulação próxima do surrealismo, com o intuito de questionar o espaço da cidade como território de interioridade poética.

Durante esse ciclo expus com regularidade (Galeria do Turismo, Galeria Primeiro de Janeiro, Museu Machado de Castro e Casa Alemã – Goethe-Institut – em Coimbra, Grupo Cultural dos Trabalhadores do Banco de Portugal em Lisboa, Teatro José Lúcio da Silva em Leiria, Casa da Cultura em Vigo etc.), editei litografias encomendadas por várias entidades (entre outras da Câmara Municipal de Coimbra) e recebi encomendas diversas de trabalhos de pintura, como a que me foi feita pelo Banco de Portugal e que documenta as suas agências pelo país.


As edições litográficas de pinturas de minha autoria foram propícias a ocorrências pouco felizes, dentre os quais saliento as largas edições ilegais e de muito má qualidade que foram feitas por intermediários desonestos, na sequência do pedido gratuito de direitos para uma edição limitada que me foi feito pessoalmente pelo então presidente da Câmara Municipal de Coimbra, Dr. Mendes Silva.

Cerca de 1986 abandonei totalmente as actividades político-sindicais. Do somatório de experiências averbado resultou um assinalável desgaste e um enorme sentimento de pessimismo histórico. Só recuperei desse grande cansaço físico e psicológico ao fim de outros quase dez anos, graças ao inigualável afecto e inteligência de minha mulher e ao carinho e valor juvenil de meus dois filhos.

Anos 90, uma nova liberdade
Em 1990, altura em que consegui passar à situação de reformado do B.P. passei a dedicar-me exclusivamente às artes plásticas e ao desenvolvimento de interesses culturais, enfrentando agora o esvaziamento de interesse que o meio artístico tem sofrido desde essa altura, consequência das transformações de carácter globalizante que se registaram no mundo e toda a sua envolvente post-moderna.


Em 1991 como bolseiro do Goethe-Institut, condição alcançada graças à receptividade do seu director, Karl-Heinz Delille, na sequência de alguns actos de colaboração artística desenvolvidos naquela instituição, visitei a Alemanha durante alguns meses, tendo exposto no ano seguinte, individualmente, a convite da galeria de artes de uma entidade bancária.

Em 1993 encerrei o ciclo anterior com uma exposição na Galeria da Casa Museu da Fundação Bissaya Barreto em Coimbra, aproveitando para sumarizar algumas ideias ao mesmo subjacentes, num trabalho escrito (“Visualidades”), que aproveita o valioso prefácio redigido por António Pedro Pita.

Iniciei de seguida um longo período de actividades diversas durante o qual me dediquei à reflexão crítica, à escrita, à viagem e vivências artísticas, tendo como objectivo central a reformulação de todo o meu projecto de intervenção cultural.

A primeira exposição depois desse período teve a designação de "regresso aos Açores", por motivos de evocação cultural, e realizou-se na Casa Municipal da Cultura em Coimbra, em fins de 1997, na qual mostrei 72 trabalhos de diversa índole, distribuídos de acordo com uma clara vocação heteronímica.

Efectuei, além de outras exposições individuais: "A diagonal ascendente" nos serviços culturais da Câmara Municipal da cidade da Amadora; “O oiro e o vento” na galeria Minerva em Coimbra; “O olhar pensativo” a convite dos Professores de Filosofia do Distrito de Leiria; “Gestos de silêncio” na Universidade de Aveiro; a convite de Telo de Morais, coleccionador e “connoisseur” que através de doação fundou o Museu da Cidade de Coimbra, no Edifício Chiado, participei na exposição de abertura daquela instituição.


Comecei a frequentar em 1998 o Curso de História da Arte da Faculdade de Letras da Universidade de Coimbra.

Em 1999 recebi um prémio de poesia da Semana da Mostra Cultural da Reitoria.

Colaboro com a regularidade possível no Diário de Coimbra com duas colunas: “Conversas de pintor”, para as artes plásticas e “Coxia Central” para as artes de palco, esta por ser espectador muito interessado e assíduo de teatro desde os primeiros anos da minha adolescência.

Essa actividade corresponde a um acentuado gosto pela escrita e tenta obviar a um certo silêncio de opinião. Faço questão de permanecer atento à evolução das ideias estéticas, e esforço-me por divulgar a obra de outros artistas e criadores em geral, seja de que tendência ou modalidade expressiva for. É uma das actividades de que mais me orgulho, dado que bebe num conceito de arte que transporta consigo um ideal de partilha e aproximação entre as pessoas.


Contra certas correntes actuais rejeito, com essa atitude, o individualismo feroz e “a derrota do pensamento”, coerente com a ideia de que “…La paix est l’état de la différence sans domination dans laquelle les différences communiquent…» (Theodor W. ADORNO, «Sujet et Objet», dans Modèles critiques, Paris, Payot, 1984, p. 263).

O novo milénio, a afirmação do Azulejo e a vertigem do futuro
Tenho-me interessado sempre por todos os factos relativos à mudança de hábitos culturais e à evolução tecnológica, de cujo benefício a construção deste página na Internet é apenas um exemplo.

Dedico-me, desde há anos, à pintura de painéis de azulejos, trabalho que iniciei mediante permanência e tirocínio em fábrica (Alcino Vala, Ldª.), aprendendo com os operários/artistas de uma localidade com notáveis tradições nesse âmbito, o Juncal de Porto de Mós.


Instalei depois o meu próprio atelier, com encomendas diversas já concretizadas para diversas entidades públicas e particulares.

Esse gosto radica na imensa legitimidade artístico-histórica do azulejo, expoente ideossincrático por excelência das vocações artísticas do nosso povo.

Luto por uma renovação da linguagem estética do azulejo, no qual tento verter toda a memória estético-plástica de que disponho, procurando contrariar a desmoralizante falta de coerência com que no país é encarada essa modalidade de criação artística, simultaneamente notável actividade de produção de riqueza.

Aliás, a despeito das mais espampanantes declarações formais, é trágico e contraditório o alheamento de muitas instituições culturais, mesmo as mais directamente relacionáveis com esse imenso sector, actualmente a braços com dificuldades terríveis.

Integrei durante certo período o grupo artístico internacional GALUART, com epicentro na Galiza, e com o qual efectuei certo número de exposições colectivas, tendo tido o imenso prazer de aproximar relacionamentos pessoais, culturais e artísticos com aquele país. Foi com imenso orgulho e prazer que instalei recentemente um painel de azulejos de minha autoria, no Hotel Dugium de Finisterra, a pedido do seu proprietário e meu amigo Ernesto Insua, grande conhecedor e apreciador da cultura portuguesa e homem ligado a toda a presença galega nas Américas.

Os eternos recomeços da pintura (e da vida…)
Encarando com realismo e serenidade a parte restante da minha existência como artista e como homem, reencontro com particular sentido de coerência uma frase que tive a felicidade de escrever no início entusiástico da minha carreira artística, no catálogo duma exposição individual, “Formotemas”, promovida pela galeria de arte “Gávea” no Ateneu Comercial de Ponta Delgada, em Dezembro de 1970:

“…Entre a guerra como forma organizada e institucionalizada de agressão, e um quotidiano conformado e submisso a mil e uma situações contrárias à beleza inspiradora, ao calor da fraternidade e à doçura da benevolência , tem vindo a travar-se um diálogo medonhamente amplificador das mais rebarbativas e tirânicas forças do mal.

Creio nas artes como única eventualidade regeneradora do carácter dos homens, caso as sociedades lhes permitam – nas vésperas muito iminentes do último grande delírio – uma parceria franca com a generosidade, a mansidão e a inteligência…”

Como em entusiástica véspera dum eterno recomeço, empreendo agora um novo ciclo de trabalhos de pintura: aqueles que realizo de parceria e óptima disposição com meu neto Flávio. E não querem lá ver, Meus Senhores, que nesses gestos, nesses achados de figuras, nesses cruzamentos de manchas coloridas, nessa engenharia desprendida de papel e cola, tesoura e tintas e muita água entornada pelo chão, é toda a extensa memória da pintura que desfila perante meus olhos através do labor de quatro mãos bem diferentes, mas felizes no prazer de coexistir e atentas aos mais avançados e genuínos propósitos da arte moderna, seja lá o que for que essa expressão possa significar?!…

COSTA BRITES

Atravesamos o "canal" paseniñamente,
foi unha singradura perfecta
con parada intermitente no xiado
entre aparellos caseiros, olas, potas e tarteiras

Unha conversa etnográfica, antropolóxica
sobre as orixes mais remotas da cultura
que son o cerne da vida
orredor da casa, do tálamo e da comida

Subimos as escaleiras da Almedina,
escoitamos os ritmos adormecidos
de cantigas e fados vellos

-había un run-run no ar de antergas melodías
e proseguimos camiño hata a praza do poeta
baixo unha chuvia fina
peneirada de sol morno abrileño e matinal

Foi unha mañá fermosa
de Santa Cruz ao Mondego
que discurría sereno, fachendoso de si mesmo
reflectindo nos seus espellos as esencias siderais
daquela foto xenial por Ramires artellada.

Nese intre Coimbra estaba sintetizada
era unha forza ricaz, un espacio nobre
de matices completado

¡Atravesamos o "Canal nunha mañá abrileña
que xornada aproveitada,
Costa Brites de patrón
remando a eito todos
que completa tripulación!


FERNANDO ELORRIETA





navegar é solitário
e cansa-se o navegante à medida do silêncio

da esperança do mar
do ardor da viagem
não se cansa
não




Costa Brites dijo...
Cara amiga Inês,

O texto que remata a publicação no teu blog da minha biografia e que faz parte da carta que me foi endereçada pelo meu especial amigo Fernando Elorrieta Rey depois de uma Vossa simpática visita de boa memória a esta cidade de Coimbra é uma peça das minhas colecções de objectos preciosos que conservo aqui comigo.
Nunca imaginaria que viesses a publicar este meu texto autobiográfico, pelo que fico profundamente sensibilizado com a surpresa.
Descobri este blog por mero acaso, numa rápida deambulação pela internet.
Gostaria muito de ter o teu endereço electrónico, para poder alargar esta mensagem de amizade e reconhecimento.
Peço-te pois o favor de estabelecer um contacto através de um dos meus endereços, por exemplo: costa.brites@netvisao.pt.
Votos de boa saúde e as nossas mais calorosas saudações.
Devo confessar que a tua obra cultural e artística através da internet me parece, para já, excepcional, prometendo que me vou dedicar mais alongadamente à sua apreciação.
Oxalá notes esta mensagem para que possa estabelecer contacto, o que me dará imenso prazer.
José da Costa Brites

14 de noviembre de 2008 3:55


ines dijo...
Que sorpresa amigo meu atoparnos de novo, ja ja, quen nos ía dicir que os blogs valerían como medio de reencontros! Anoto a dirección de e-mail

A miña é ineselo69@hotmail.com

Unha aperta

14 de noviembre de 2008 9:50

URBANO LUGRIS







PARA URBANO LUGRIS Y FREIRE DE ANDRADE (como a el le gustaba decir)

NOTAS Y RECUERDOS VIVOS

En el viento sonaron las notas,
en la noche el pálido azul,
pintadas de hermosos colores
de labios de almas devotas
entre velos de gasa y de tul
sonaron las notas.

Y allá en el otro confín
pulsadas por poderosos timbales,
que supieron de fuerzas, de amores
y de luchas sin fin,
respondieron muy fuertes, las notas,
las notas de URBANO LUGRIS.

¡Que ecos profundos trajeron!
¡Que impulsos vitales lanzaron!
¡Qué arpegios más dulces!
¡Qué notas! Cuantas escalas
en el arte dejaron.

De pronto el aire estremecido,
en feliz ayuntamiento de colores
puebla en su atmósfera diáfana
un surco de pincelada clara,
que cual saeta
recorre el firmamento
fecundando en su lujuria
inquieta, el gaitero satisfecho
de vinos y de amores,
a la joven aldeana, que busca
presurosa, en el éter luminoso
-por desgracia más pagana-
iluminado,
las manos poderosas
que pintan con esmero
¡LAS MANOS PODEROSAS
LAS MANOS DEL TIMBALERO!

Fernando Elorrieta



Urbano Lugrís nace en La Coruña, España en 1908. Hijo del político y escritor Manuel Lugrís Freire, uno de los fundadores de la Real Academia Gallega y la pianista Purificación González, vive su infancia en un ambiente intelectual distinguido en La Coruña.

Cursa estudios de Peritaje Mercantil, que nunca le interesarán a quien ni siquiera supo llevar las cuentas de su propia vida. Al iniciarse la República se identifica, en Madrid, con la juventud intelectual. Tiene amistad con García Lorca, con Rafael Alberti. Fantasea con su vida y se dice compañero de Ismael y del capitán Ahab en la aventura de Mobby Dick. Sabe de memoria La Odisea -él aseguraba que en griego clásico- y sostiene que regresa a la batalla de Pavía, donde ha sido coracero al servicio del césar Carlos, el rubio y melancólico emperador del mundo, a quien de seguro ya ha retratado imaginariamente.

Se vincula a las Misiones Pedagógicas, experiencia cultural inolvidable, histórica, y de la mano de Rafael Dieste recorre España con el Teatro de Títeres, donde hace «cristobitas», imita voces, pinta decorados.

Se casa, y el recuerdo de Paula será siempre una nostalgia beethoweniana. Finaliza la guerra civil y comienza a pintar murales. Nace su hijo Urbano, que será marino inicialmente, viejo deseo paterno incumplido, y al fin pintor, como el padre, y tan próximo al padre en mundo y estilo. Urbano, Lugrís, gigantón, tímido, a veces agresivo, caballero a la vieja usanza generoso de su tiempo, desprendido aun de lo que no posee, vive en Madrid la búsqueda de la gloria. Decora ambientes del rimbombante Instituto de Cultura Hispánica. Su mundo mítico impresiona. Su tarea de pintor «de cámara», como firmaba en broma muchas veces, le lleva, nada menos, que a decorar los camarotes del yate «Azor», unidad de la Armada transformada en barco de recreo para el Jefe del Estado, quien felicita al pintor en un encuentro que ha tenido mil versiones corregidas, por el propio protagonista y por aquéllos que escucharon la anécdota.

Muere su esposa Paula, con la que tuvo dos hijos. La evocará constantemente, en la intimidad de la tertulia de la taberna de Eligio, algo así como su segunda casa, si es que tuviese primera, que nadie le conocía. Pinta poco. Dibuja mucho. Habla más y bebe mucho más, aunque todo era poco para su recia humanidad. Era maravilloso en el arte de perder el tiempo.

Proyecta trabajos que no realiza. Incumple encargos que ha forzado. Arrecia la soledad, pese a reunirse con artistas y escritores. Prefiere la compañía de la juventud, de las nuevas generaciones que ven en él a un maestro absoluto, porque sabe cosas raras y precisas que no están en los libros. Las de los libros las sabe todas.


ANECDOTAS

Yo no voy a contar más que las que he vivido personalmente.

Yo era muy joven cuando conoci a Lugris. Me impresionaba, un hombre tan alto, grande, con una cara que aparentaba seriedad, aunque conociendolo sabías que bajo aquella careta se escondia nostalgia.

Iba a una taberna que había al lado donde ahora esta la CASA DEL LIBRO, no me acuerdo ahora del nombre. Se tomaba un buen pulpo...un dia apareció un Indiano, uno de esos gallegos que van a America y vuelven ricos. Le dio Un abrazo a Lugris,y este lo interpretó inmediatamente como "prepotente". Invitó a Urbano "a lo que quieras" y comenzaron a hablar. Todo en America era maravilloso, tenía un "haiga" en la puerta, un "pick up" que funcionaba a corriente y a pilas y unos discos con un sonido americano inolvidables. Lugris intentó "meter baza", diciendo que aqui tambien había unos buenos discos "de la voz de su amo", pero el indiano lo interrumpió con un "quita, quita". Lugris mirandolo le dijo: "Sabes que te digo?, por que no me llevas en ese coche tan estupendo y escuchamos esa musica maravillosa en la playa?

El gallego, muy feliz accedió y ambos se fueron a Samil en el "descapotable". Al llegar le pregunto que le apetecía escuchar. Lugris inmediatamente dijo: "la cabalgata de las walkirias"....Cuando sonaron las primeras notas, Lugris en un estado de locura absoluta, gritando: Oh dioses del Olimpo,zeus, Hera, Afrodita, ohhhhh soy el DISCOBOLO, me siento reencarnar y cogiendo los discos los empezó a lanzar por la playa. El "americano" desesperado intentaba detenerlo pero Lugris no paró hasta que vio el ultimo disco en el agua. Pasado el arrebato, mirando la cara compungida del indiano, gritó:

"perdona amigo, no me podido contener, ese sonido americano, ese coche, ese aparato de musica, lo siento me he sentido transportar"

Yo creo que el ambiente de Vigo le iba bien:gente trabajadora y sin tapujos. Con mi padre estableció una fuerte simpatía personal. Mi padre le llevaba croisants por las mañanas y se preocupaba por su salud y lo ganó para que le pintara, cosa que se negaba a hacer para otros.

Cuando fue a buscar el primer cuadro, Lugris le pidió 25.000 pesetas y mi padre le pidió una "rebajita". Lugris levantó el cuadro y con mirada asesina le dijo: "antes de hacerle una rebajita prefiero regalarselo". No hacer falta explicar que mi padre dejó el dinero y salió con el cuadro despavorido.

Años despues me reí con Lodeiro cuando me contó que una vez que le pidieron una "rebajita", acordandose de Lugris hizo lo mismo, puso voz de barítono y gritó:"prefiero regalarselo antes de hacerle una rebajita"- Y el cliente, metió el cuadro bajo el brazo y dijo: "GRACIAS LODEIRIÑO"

En invierno siempre llevaba un PIUMA D'ORO. A veces cuando lo encontrabamos por la calle actuaba según le apetecía en el momento, o bien se ponía a ver un escaparate ignorandonos, entonces mi novio lo saludaba con un "hasta luego Duque" y recibía una respuesta como "que te vaya bien pederasta" o podía tener una reacción peor como una vez que se puso de rodillas en plena Puerta del Sol, diciendo "a sus pies señorita, besandome una mano"

Mis padres vivían en un cuarto piso sin ascensor. Una vez mi padre le había dado un cheque y Lugris aparecio a las diez de la noche en casa, un poquillo "alegre", diciendo que había perdido el talón. Mi padre lo tranquilizo diciendo que lo daba de baja y ya le hacía otro. Mi madre, que lo trababa con mucho respeto le dijo:

-Don Urbano, ya que está usted aqui, quédese a cenar con nosotros
- No vengo vestido de etiqueta señora constestó Lugris
-Mi madre, sorprendida, sin entender nada, intentó convencerlo- Don Urbano, que esta es una casa humilde, aqui no llevamos etiqueta, que esta es una casa para todo el mundo

-Lugris, mirandola de arriba abajo contestó- SEÑORA LA CASA DE TODOS ES LA CAMARA DE LOS COMUNES

- Cuando mi madre lo vio bajar la escalera un poquillo "inseguro" le advirtió : Don Urbano, tenga cuidado que las escaleras estan un poco resbaladizas

-(ahora imagino la escena y me estoy muriendo de risa) Lugris, levantó la vista y gritando dijo: MUY SEÑORA MIA, SOLO HE TENIDO UN RESBALON EN MI VIDA, Y NO VOLVERA A SUCEDER.

En invierno Lugris desaparecía. Nos deciamos "Lugris está hibernando". Se iba al hospital y alli pasaba largas temporadas

Durante su "ultima hibernación", una vez que fueron mis padres a visitarlo, lo encontraron en la cama, con las manos juntas, mi padre le habló y el hizo un gesto poniendo un dedo en la boca. Una monja estaba rezando el rosario en la sala y Urbano lo seguía con cara de devoto. Cuando acabo el rezo, miró a mis padres y dijo: "estas hijas de puta están todo el dia rezando"

Mi madre me contó emocionada como despues de decir eso, le enseño una carterita de la que nunca se separaba, tenía 4000 pesetas para dejarles a las monjas.


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DON URBANO LUGRIS Y FREIRE DE ANDRADE, gracias por haber nacido y por haber tenido la suerte de haberte conocido