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sábado, 8 de agosto de 2015

Enzo Cucchi



Enzo Cucchi- provincia de Ancona, 1949- es uno de los principales representantes del movimiento de la Transvanguardia italiana, junto con Sandro Chia, Francesco Clemente, Nicola de Maria y Mimmo Paladino. El grupo empezó a trabajar en un momento en que había desaparecido la obligación de optar por lo novedoso, en que el ritmo productivo de las economías había empezado a ralentizarse y el mundo se encontraba atenazado por una serie de crisis, incluida la llamada crisis del arte, que dejaron al descubierto el frenesí productivo de todos los sistemas ideológicos.
Cucchi considera que la función del arte consiste en la posibilidad de derribar esa barrera, de abrirla a la descomposición vital de otras imágenes que, como cajas chinas, son dinámicas, impredecibles e inimaginables. El artista, debido a su naturaleza, debe empezar en un paisaje de ruinas; sólo ahí puede también crear un proyecto constructivo. Cucchi es de la opinión que el arte necesita una catástrofe previa para eliminar las estructuras preexistentes y reducirlas, en la cordialidad de los descubrimientos nocivos, para posteriormente manipular los elementos de una obra que luego se mueva con libertad entre la pintura y la escultura. La fuerza creativa no puede inventar algo a partir de la nada, pero sí unir humanamente elementos que antes estaban enfrentados

guggenheim-bilbao

viernes, 23 de mayo de 2008

ENZO CUCCHI



Le montagne in guerra

L'albero santo


Quadro Santo



Sottunghia

Trasporto lento




Cucchi, Enzo
Morro d'Alba, 1950
Pintor italiano. De formación autodidacta es uno de los artistas más representativos de la transvanguardia. Pinta sobre lienzos monumentales paisajes oscuros y esquemáticos, de amenazantes atmósferas y personajes en donde vemos la huella del último Malevitch. Hacia 1985 pinta obsesivamente vistas de ciudades-cementerios, de trazos delicados o enteramente ennegrecidos con hierro y resina, de donde emergen gotas, cráneos y óvulos fecundados que recuerdan a las pinturas negras de Goya. Achile Bonito Oliva, su principal mentor, afirma a propósito de su obra que "radicaliza la práctica pictórica considerando el cuadro como instrumento y no como fin". La pintura se convierte en un proceso de agregación de distintos elementos, figurativos y abstractos, mentales y orgánicos, explícitos y alusivos, combinados entre sí sin solución de continuidad. Materia pictórica y extrapictórica se entrecruzan en la superficie del cuadro. Todo responde a una dinámica, a un movimiento imparable que arrastra figuras pintadas y líneas de color más allá de cualquier ley de gravedad."