Mostrando entradas con la etiqueta Xavier Gosé. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Xavier Gosé. Mostrar todas las entradas
lunes, 21 de octubre de 2019
Xavier Gosé
1876 - 1915
Hace 104 años, moría en Lleida a la edad de 38 años el dibujante Xavier Gosé i Rovira, que había sido el ilustrador más destacado de París durante los primeros quince años del siglo XX. Aquella época es conocida como la Belle Époque, periodo histórico de progreso, social, económico, tecnológico y político en Europa, y especialmente en Francia, iniciado a finales del siglo XIX ―superada la Gran Depresión (1870-1895)― y que finalizaría repentinamente con el estallido de la Primera Guerra Mundial (1914). Durante esta etapa, Francia, a pesar de la vulnerabilidad de su economía, había recuperado el papel en el concierto internacional perdido después de la caída de Napoleón (1815) y se había convertido, de nuevo, en una de las cuatro principales potencias mundiales.
Xavier Gosé había nacido accidentalmente en Alcalá de Henares (Castilla) el año 1876. Su padre, que era perito agrónomo del Estado, estaba allí destinado. La prematura muerte del padre llevó a la madre y los hijos a Catalunya; primero en Barcelona y, posteriormente, en la casa familiar de Lleida. Gosé cursó sus estudios en la Escuela de Diseño y Artes de la Llotja, en la calle Balaguer de Barcelona, probablemente entre 1892 y 1895; y entre 1895 y 1898 colaboró con las publicaciones L’Esquella de la Torratxa, Barcelona Còmica, Revista 4 Gats, La Saeta y Il·lustració Llevantina. El año 1899 expuso por primera vez parte de su obra (38 dibujos), y lo hizo en la cervecería cabaré Els Quatre Gats, en la calle Montsió de Barcelona.
El año 1900 Gosé se trasladó a París, que se había convertido en la gran capital artística del mundo. En París desarrollaría la parte más importante de su carrera. Inicialmente colaboró con las publicaciones Cocorico y Le Rire. Pero a partir de 1902, cuando abandona definitivamente la temática conocida como "españolada" (dibujos de personajes y escenas folclóricas españolas), se le abren las puertas de las grandes publicaciones francesas: La Contemporaine, La Vie Illustrée, Sans Gêne, Le Frou-Frou, La Caricature, Le Témoin, Fantasio o La Vie en Rose. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial (1914) volvió a Lleida y murió a causa de una tuberculosis que había contraído en París. Buena parte de su legado está expuesto en el Museu d’Art Jaume Morera, en Lleida.
elnacional.cat
viernes, 1 de febrero de 2013
Xavier Gosé
Xavier Gosé (Alcalá de Henares, Madrid, 1876-Lérida, 1915), uno de los más elegantes y el más internacional de nuestros ilustradores de comienzos de siglo, hasta el punto de ser mucho más divulgado y conocido en París y en Alemania que en la propia Barcelona, ciudad en la que discurrió su infancia y juventud, formándose en su Escuela de Bellas Artes, La Llotja, e iniciando allí su carrera de ilustrador, colaborando desde 1895 -a sus 19 años- en publicaciones tan represen-tativas como “La Esquella de la Torratxa”, “Barcelona cómica”, “La Saeta”, “El gato negro” y “Quatre Gats”.
En aquella etapa catalana, todavía de formación, se produjeron un par de hechos determinantes en la vida de Gosé: por una parte, recibió un impulso decidido de su maestro principal, el conocido pintor e ilustrador Josep Lluís Pellicer, quien lo introdujo en un realismo narrativo de corte naturalista, y quien lo potenció profesio- nalmente al tomarlo de ayudante en su taller. Sería el propio Pellicer quien instara al joven dibujante a instalarse en París, cosa que hizo en 1900.
A su vez, Gosé fue asiduo en el local de la famosa cervecería barcelonesa Els Quatre Gats, donde entró en contacto con el nuevo pensamiento literario y social, así como con las aspiraciones entre simbolistas y “art nouveau” de las últimas tendencias pictóricas. Allí conoció el curioso carácter modernista-prerrafaelista de Riquer, y también -como Picasso y Nonell- el registro simbólico de la temática “miserabilista” de Adolf Mönzer, que tanto influyeron en el doble estilo de la obra de su etapa de lanzamiento, hacia 1899, año en que celebró su primera exposición,
precisamente en la Gran Sala de Els Quatre Gats, obteniendo un éxito completo de crítica y ventas. Las ilustraciones de Gosé gustaban a todos: a los modernistas, por su espíritu de innovación; a los tradicionalistas, por la ortodoxia y excelencia de su realización. Siempre sería así. Ello explica el éxito de su arte y su triunfo social. De toda aquella primera etapa la exposición de Mapfre recoge un muestreo sucinto, en el que destacan piezas tan cuajadas e intensas como “Gente de suburbio”, “Tristeza de suburbio” u “Hombre en la playa”, de temas realistas-sociales y de expresión romántico-simbolista.
El eje de la exposición es, sin embargo, el elegante y bullicioso París de la Belle époque, al que Gosé -hombre brillante, de carácter reservado, gusto exquisito, mirada escrutadora y trabajo minucioso- llegó en 1900.
Allí triunfó muy pronto y allí permaneció hasta declararse en 1914 la primera guerra mundial. Enfermo de tuberculosis, se trasladó entonces a Vichy, siguiendo su camino final a Cataluña, para instalarse en Lérida, en la casa de su madre. En 1915 Gosé murió en la capital ilerdense, en cuyo Museo Morera se conserva el grueso de su obra de ilustrador y también -aunque sea cuantitativamente muchísimo más corta- de pintor.
Al llegar a París en 1900, Xavier Gosé se sintió atraído por la corriente estilística iniciada por las ilustraciones de Daumier y seguida por los carteles de Toulouse-Lautrec. La estructura lineal y el color añadido en manchas luminosas, claramente definidas, se hizo presente en seguida en la obra nueva del catalán, dedicada a una temática de moda: los asuntos foclóricos denominados “españoladas”. ponesas -con su composición en horizontal y con su contraste fuerte entre el blanco y el negro, el espacio pleno y el vacío de la lámina- daría un cambio fundamental a su lenguaje (retrato de “Charlotte Wiehe”, composiciones como “En el skating” o “A las carreras”), al que añade un creciente sintetismo de carácter geométrico (el extraordinario dibujo a lápiz “Fumando o Modelo con sombrero” o las escenas “Promenoir”, “Eriphile”, “Grand Prix”, “Jugando al golf”...). Ese japonesismo, ese sintetismo y ese amor a la geometría configuran las bases del inequívoco estilo Gosé. Se trata de un estilo sofisticado y decadente, de refinado esteticismo -“decorativismo dandy” lo llama Fontbona-, por el que cruzan en ocasiones los esplendores abarrocados de Anglada Camarasa o Klimt y, otras veces, la primitiva formulación cubista-sintética de Juan Gris. La exposición recoge asimismo una muestra interesante de algunas de las revistas en las que se publicaban sus ilustraciones: las francesas “Le Rire”, “Cocorico”, “La Vie Illustrée”, “LAssiette au Beurre” y “Sans Gêne” y las alemanas “Jugend”, “Simplicissimus” y “Ulk”.
Ref
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



mariposa.jpg)
madrae.jpg)
bnbnb.jpg)

5tg.jpg)
ggggggg.jpg)
7t.jpg)

.jpg)