domingo, 3 de octubre de 2021

Henri Martin




 Toulouse, 1860-La Bastide-du-Vert, 1943

En 1877, tras convencer a duras penas a su padre, ingresa en la Escuela de Bellas Artes de Toulouse, en el estudio de Jules Garipuy. Dos años después obtiene un premio y una beca que le permiten matricularse en el estudio de Jean-Paul Laurens en la École des Beaux-Arts de París.

Siendo todavía alumno de la misma, el Estado le compra un cuadro. En 1883, le otorgan una medalla de primera clase en el Salon por su cuadro Paolo de Malatesta y Francesca de Rímini en los infiernos y en 1885 le conceden una beca de viaje para Italia, a donde marcha en compañía de Ernest Laurent y de Aman Jean, y donde parece ser que conocieron a Seurat.

Su adhesión a las teorías del Sâr Peladan y su participación en los salones de los rosacruces marcan sus obras de inspiración simbolista. Decora, en colaboración con otros artistas, entre ellos Puvis de Chavannes, el Ho^tel de Ville de París con un Apolo y las Musas. En 1899 Puvis de Chavannes lo felicita por su obra Serenidad. En paralelo a estos encargos, Martin pinta cuadros de caballete, escenas de interior intimistas en las que descubrimos a su mujer, sus hijos y sus amigos, y extraordinarios retratos, tanto a lápiz o a pastel como al óleo.
El año 1900 supone un punto de inflexión en la obra de Henri Martin; se diría que descubre el color y la luz y adopta la técnica más adecuada para plasmarla. Compra la casa de Marquayrol en Labastide du Vert en el departamento de Lot. Esta es la época en que concluye la etapa simbolista y comienzan las grandes decoraciones luminosas, precedidas por incontables dibujos y óleos preparatorios, en los que a veces aplica colores puros y toques de color yuxtapuestos: en 1903 Los segadores para el Capitole de Toulouse y El trabajo para la Caisse d'Épargne de Marsella, en 1906 La ribera de la Garonne para el Capitole de Toulouse.
En 1910 la galería Georges Petit de París organiza una exposición monográfica dedicada al pintor. Durante la guerra, Martin acomete una nueva decoración sobre el tema recurrente del trabajo para el Palais de Justice de París y luego La Francia trabajadora se presenta ante el Consejo de Estado, encargo que no concluirá hasta 1924. Como siempre se mantuvo próximo al poder, a pesar de su carácter autoritario e independiente, a Henri Martin se le nombra en 1917 comendador de la Legión de Honor y se le elige académico de Bellas Artes.
En 1923 compra una casa en Collioure y pinta numerosas vistas del puerto y del pueblo y grandes marinas, que son la continuación luminosa de las oscuras marinas bretonas de sus primeros años.

A instancias de Anatole de Monzie, amigo suyo, ministro y natural de Lot, en 1927 pinta Las vendimias para la escalera de honor de la prefectura de Cahors, y luego un tríptico para la ciudad de Cahors en conmemoración de la guerra de 1914-1918, pretexto para una galería de retratos de todos los seres, familiares y amigos, que le son queridos.

En 1935, a los setenta y cinco años de edad, emprende la última gran decoración, destinada al ayuntamiento del distrito V de París, titulada El Luxemburgo. Ese mismo año, el museo del Petit Palais organiza una exposición retrospectiva de su obra.


En 1939, Henri Martin se retira a Labastide du Vert, donde su vida se extingue el 12 de noviembre.


Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

viernes, 1 de octubre de 2021

Francisco Pradilla Ortiz

 



(1840-1921)

(Villanueva de Gállego, Zaragoza, 1848-Madrid, 1921). Pintor español. Director del Museo del Prado de 1896 a 1898. Sin apenas estudios, entra como aprendiz en el taller zaragozano del pintor y escenógrafo Mariano Pescador, quien le anima para que acuda a las clases de la Escuela de Bellas Artes de San Luis. 
Recomendado por su profesor, Bernardino Montañés, se traslada a Madrid donde combina su trabajo como ayudante en el estudio de los escenógrafos Augusto Ferri y Jorge Busato, con la asistencia a las clases de la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado. Incitado por José Casado del Alisal, primer director de la Academia Española en Roma, que deseaba contar en la primera promoción de pensionados con las mejores promesas del panorama artístico español, opta a la pensión que consigue brillantemente. 
El trabajo correspondiente al tercer año de pensión le supone a Pradilla un éxito rotundo. La obra titulada Doña Juana la Loca consigue la medalla de honor en la Exposición Nacional de 1878 y medalla de honor ese mismo año en la Sección Española de la Universal de París. Este sonoro triunfo le llevaría a recibir el encargo del Senado para la ejecución del cuadro La rendición de Granada, que si bien no resultó tan acertado como el anterior, su difusión le catapultaría a una fama internacional. 
Su nombramiento como director de la Academia de España en Roma, sustituyendo a Casado del Alisal, le hizo fijar su residencia en la Ciudad Eterna, donde, emulando a su admirado Fortuny, abrió un estudio al que acudían los más importantes coleccionistas y marchantes de Europa. Pronto se percató de que las obligaciones burocráticas y docentes que le exigía el cargo de director de la Academia, le apartaban de su verdadero interés por la pintura. 
El abandono de numerosos encargos le llevó a presentar su renuncia ocho meses después del nombramiento. A pesar del desastre económico que le supuso la quiebra de la banca de Ricardo Villodas, donde tenía depositados sus ahorros, Pradilla siempre reconoció que esos diez años vividos en Italia, alternando su trabajo en Roma con los veranos pasados en las Lagunas Pontinas de Terracina, fueron los más felices de su vida. El nombramiento como director del Museo del Prado en 1896 y su obligado ­regreso a España, rompieron esa época feliz a la que nostálgicamente Pradilla regresaría a menudo, no solo en sus pensamientos, sino en sus propias creaciones pictóricas. El 3 de febrero de 1896, Francisco Pradilla Ortiz acepta la propuesta de ocupar la dirección del Museo del Prado.
 El nombramiento venía a colmar las ambiciones del gran pintor aragonés que, pese a su mala experiencia al frente de la Academia de España en Roma, y a las renuncias personales que tal decisión comportaba, no olvidemos que estaba afincado en Roma, desde hacía muchos años y gozaba de un extraordinario reconocimiento artístico entre coleccionistas y marchantes de todo el mundo, afrontaba el nuevo reto con el convencimiento de realizar una brillante gestión al frente de la primera pinacoteca española.
 Lamentablemente, la situación real del Museo, que había amargado los últimos meses de la vida de Federico de ­Madrazo, al recibir fuertes críticas por la relajación y temeridad con que se conservaban las pinturas de la colección, y que tampoco pudo corregir Vicente Palmaroli en su breve paso por la dirección del Museo, iba a afectar también a Francisco Pradilla. Sin «vocación museística», como señalara Alfonso Pérez Sánchez, o «incapaz para el cargo», en opinión de Juan Antonio Gaya Nuño, Pradilla se encontró muy pronto atrapado por las limitaciones administrativas y por un personal elegido por recomendación y a capricho, además de verse envuelto por el escándalo de la desaparición de un pequeño boceto de Murillo. 
Este hecho, medio silenciado en su momento, saltó nuevamente a la luz pública cuando en 1911 el periodista Mariano de Cavia denunció que en la prensa francesa se hacía referencia al asunto y que incluso un conservador de un museo del mediodía francés había recibido en oferta ese cuadro. El periodista pedía a los pintores José Villegas y Salvador Viniegra, director y subdirector del Museo del Prado en ese tiempo, que aclararan definitivamente el tema, pero los aludidos no dieron respuesta alguna. Por otro ­lado, las críticas recibidas por la «pasividad» del Museo ante la quiebra del duque de Osuna y las ventas de algunas de sus mejores obras de arte, fueron la gota que colmó el vaso de la paciencia de Pradilla.
 Efectivamente, el Museo solo pudo adquirir el Retrato del duque de Pastrana, por Carreño, obra importante en opinión de Pérez Sánchez, pero nada barata como indicara Gaya Nuño (15 000 pesetas), dejando que coleccionistas privados se hicieran, por muy poco precio, con series tan bellas como los cuadritos pintados por Goya para la Alameda de Osuna. El 29 de julio de 1898 Pradilla cesó en su puesto, ocupándolo el pintor Luis Álvarez Catalá, hasta entonces subdirector, que, además de contar con el apoyo del ministro, era el candidato predilecto de la reina María Cristina. Meses más tarde, en carta dirigida a su amigo el pintor Hermenegildo Estevan y en su propia autocrítica, publicada en el Heraldo de Aragón, Pradilla escribía de su experiencia en el Prado: «[…] aquello es un semillero de disgustos, porque entre unos y otros queda reducido el tal cargo a una especie de maestro de casa pobre y ruin […], hubiera incurrido en imperdonable irresponsabilidad si no hubiera protestado en distintas comunicaciones y finalmente con mi dimisión, contra un sistema que compromete la seguridad de las obras, pero el Ministro se ha mostrado indiferente con mis demandas […]»; finalmente Pradilla concluye: «[…] por mi parte me considero justamente castigado por haberme considerado comprometido a venir a vivir a semejante letamajo […]». 
A sus cincuenta años, cansado y escarmentado, su reacción ante la nueva situación, impensable veinte meses antes en Roma, es firme: jamás volverá a ser instrumento de intereses oscuros. Pradilla en la soledad de su estudio madrileño se alejaría voluntariamente de todos los actos so­ciales y políticos, entregándose al quehacer que le había reportado bienestar y fama: la pintura. En su magnífico palacio-estudio donde recibía a numerosos amigos como Pérez Galdós, Núñez de Arce, el marqués de Pidal y al mismísimo rey, que solía visitarlo con frecuencia. Aunque su muerte sorprendió a muchos por el alejamiento del pintor de la vida social, la exposición póstuma de sus obras que se instaló en su propio domicilio, fue un éxito de concurrencia, ya fuera para visitar un lugar difícilmente accesible o por ver «los Pradillas» que conservaba su propio autor. 
No parece probable, sin embargo, que en esta exposición figurase alguna de las once obras propiedad del Museo del Prado y entre las que destacan la famosa Doña Juana la Loca, tan reconocida y premiada, el magnífico Cortejo del bautizo del príncipe don Juan, hijo de los Reyes Católicos, legado al Museo por María Luisa Ocharán, junto con La reina doña Juana «la Loca», recluida en Tordesillas, una gran obra de la que el Museo posee otra versión similar, o el extraordinario Autorretrato, legado por Kochler y al parecer el último de los cinco conocidos que se hiciera Francisco Pradilla.

Museo del Prado

Halfdan Egedius

 


  
(1877-1899)Halfdan Egedius es uno de los artistas noruegos que murió bien joven - tan sólo 22 años de edad - pero cuyo talento artístico ya había sido evidente desde los cinco. Comenzó a estudiar en una escuela de arte en Christiania a los nueve años y su formación incluyó un período con Harriet Backer en 1891-1892, así como el danés Kristian Zahrtmann en la primavera de 1896. Egedius fue a Telemark por primera vez en 1892 para pintar con algunos amigos, y encontró un paisaje y un ambiente a los que volvió casi todos los veranos. Pintó varios paisajes ambientales y se estrenó en la Exposición Estatal de Arte en 1894.

En el verano de aquel mismo año, pintó en Vågå, pero al verano siguiente volvió a Telemark, haciendo obras tales como el retrato de un amigo, El soñador; el Retrato de Mari Clasen y Muchachas bailando. Al año siguiente, Egedius pintó varios cuadros tanto dramáticos como líricos, entre ellos Nubes de tormenta, un estudio de las condiciones atmosféricas; Verano, que describe unos muchachos que llegan a un cerezo desde el lomo de un caballo, y, finalmente, Música y danza (1896), en el que deseaba expresar cómo la música y el baile podían producir éxtasis. (Todas esas obras están en la NasjonalgEgedius no volvió a pintar después de 1896.

Este joven artista fue encargado de dibujar las ilustraciones para la obra de Snorri Sturluson, Sagas de los reyes nórdicos. Consiguió terminar 37 dibujos antes de morir, y, junto con un puñado de pinturas, serán su aportación más significativa al arte noruego.alleriet, Oslo).

 Aurora Boreal 2002

miércoles, 29 de septiembre de 2021

Henriette Barety






 Henriette Barety 1934-2017, pintora de la Nicosia, compañera del pintor Sylvain Vigny  y amiga del pintor Bernard Damiano (

Henriette Baréty  se inspiró principalmente en la década de 1950. En el período de la posguerra,  pone en escena a los miembros de su familia y traduce sus recuerdos en imágenes en la ciudad de Nueva York. La Segunda Guerra Mundial había traído a la ciudad a muchos artistas destacados en el exilio de Europa, lo que dio lugar a una importante puesta en común de talentos e ideas. 

Los europeos influyentes que llegaron a Nueva York y proporcionaron inspiración a artistas estadounidenses incluyeron a Piet Mondrian, Josef Albers y Hans Hoffmann, quienes sentaron las bases de gran parte del explosivo crecimiento cultural de los Estados Unidos en las décadas posteriores. Los artistas influyentes de la Generación Expresionista Abstracta incluyeron a Jackson Pollock (quien innovó sus famosas técnicas de pintura por goteo, salpicadura y vertido), Willem de Kooning, Mark Rothko, Frank Kline, Barnett Newman, Clyfford Still y Adolph Gottlieb.

Era un entorno dominado por los hombres, aunque la reevaluación necesaria de este período ha subrayado las contribuciones de artistas femeninas como Lee Krasner, Joan Mitchell y Louise Bourgeois, entre otras.



miércoles, 22 de septiembre de 2021

Elías Cochón Rei-



Elías Cochón Rei, nacido en Vilagarcía de Arousa (1966). En 2003 saca sus primeras obras a escena en la Primera Exposición en Vilagarcía de Arousa, Santiago de Compostela, Barcelona y A Coruña son algunas de las ciudades donde muestra a sus paisanos este volumen con sentimiento, hasta que irrumpe nuestro artista, saltando fronteras, a ese mundo que le arropa y donde su obra es muy valorada.

2009 es un año de nuevos horizontes tanto a nivel creativo, como a nivel de expansión... Desembarcó en Alemania, momento y país que introdujo dentro de su alma fugas artísticas.

También se atreve con el mundo de la joyería, lo que hasta ahora era una joya para convertirla en esculturas íntimas. La fuerza del desbroce y la talla de la plata...

lunes, 20 de septiembre de 2021

Francisco Asorey




 Cambados, Pontevedra, 1889 -  Santiago de Compostela, 1961

Francisco Asorey González fue el impulsor de la revitalización de la escultura gallega durante las primeras décadas de este siglo y el escultor de la Xeneración Nós. Atraído desde muy joven por este oficio, su padre lo envió a la Escuela de Artes y Oficios de Sarriá en Barcelona, donde se formó junto al escultor Parellada. Este periodo le servirá para vivir de cerca el noucentisme y las inquietudes renovadoras frente al modernismo imperante. Posteriormente, se trasladó a Baracaldo como profesor de dibujo; montó un taller de imaginería en Bilbao; y atendió numerosos encargos de personalidades vascas. En 1918 se asentó definitivamente en Santiago de Compostela al obtener la plaza como escultor anatómico de la Facultad de Medicina.

En sus inicios adopta un lenguaje clásico que se transforma, bajo la influencia rodiniana, en una búsqueda de la rotundidad de los volúmenes claramente expresionistas (sirva de ejemplo su interpretación de los Burgueses de Calais, de Rodin, en Os Cabaleiros Negros del año 1915).

Su producción evoluciona al ritmo de las nuevas tendencias. El expresionismo germánico y el primitivismo son las influencias que, junto a las reminiscencias medievales compostelanas, pone al servicio del tema costumbrista, imperante en sus obras de los años veinte. A este periodo pertenecen sus piezas más conocidas y características de su estilo, todavía influenciado por Rodin y el arte social de Meunier. Naiciña (1919) y O Tesouro (1925) son dos ejemplos de esta época. Se trata de tallas de madera policromada que recogen la tradición de la imaginería; mujeres con indumentaria y rasgos galaicos que configuran la llamada “esencia racial” y hablan de una realidad y unos valores propios de la identidad de Galicia. Esta temática entronca con la tendencia coetánea hacia los “nacionalismos hispánicos” y se convierte, en la obra de Asorey, en un auténtico canto a la raza galaica. El realismo de los rasgos dota las figuras de vitalidad, y esta forma de entroncar tradición y vida se reinterpreta en una nueva escultura gallega. El artista trata de sacar el mayor partido expresivo del material en el que trabaja, ya sea madera, granito o bronce. En las tallas polícromas llega a introducir objetos prefabricados como las placas de latón de los zuecos aldeanos.

En 1930 se trasladó de Caramoniña ─junto al monasterio compostelano de Santo Domingo de Bonaval─ a su nuevo taller de Santa Clara, más alejado de la vida compostelana y con más posibilidades espaciales. A esta época pertenece la Virxe do Tanxil, ubicada en Rianxo, y el Monumento de Curros Enríquez, en A Coruña, donde introduce la poética de la oquedad. Asorey juega con la materia, que produce volúmenes evocadores de formas arcaizantes. Las obras posteriores se decantan hacia este modo de trabajar los materiales. Las líneas esquemáticas tienden hacia una concepción arquitectónica de la escultura y un intenso expresionismo que caracterizan este periodo relacionado con el poscubismo.

Después de la Segunda Guerra Mundial  y la guerra civil española, surgió en el mundo del arte una concepción neohumanista que Asorey planteó a través de imágenes de la vida popular gallega. El material se convierte en un símbolo de la tierra y cobra un protagonismo inusual en su obra. Ahora trabaja la madera sin empastes, permitiendo percibir su presencia incluso después de ser pintada. Una de las últimas obras del autor es La Piedad (1944), destinada al Panteón de Gallegos Ilustres de Buenos Aires, donde retoma el mundo románico y los acentos primitivistas de sus primeras obras. En este periodo se intercalan los encargos de esculturas conmemorativas en donde su estilo se tiñe de acento grandilocuente y monumentalidad tan al gusto de la época.




sábado, 18 de septiembre de 2021

FRANCISCO PAZOS

 


( Cobas, Meaño, Pontevedra, 1961 )

El tiempo, sobre la naturaleza, también talla y modela. Este escultor, deliberadamente elemental en apariencia y sin embargo, tan razonador, comenzó a ver formas de sus futuras obras en cuanto le rodeaba en el ámbito rural: en las rocas, en los vestigios de culturas ancestrales, tan frecuentes en la tierra gallega. 

En el apero de labranza o el herramental de la artesanía más modesta. Seleccionado en Novos Valores, de la Bienal de Pontevedra de 1983, obtuvo un segundo premio, que fue primero en la edición del año siguiente, y medalla de Bronce en la XXI Bienal de 1990. Su obra participó en otras colectivas importantes, en Compostela, A Coruña, Lalín, y llegó a Francia, en la que conjutaba el arte de las regiones de Europa.

 Su consagración le llegó con la participación en la muestra celebrada en la Casa de Galicia, de la Xunta autonómica, en Madrid. Ha celebrado exposiciones individuales, a partir del año 1984, en Pontevedra, Santiago y Vigo. Actualmente es profesor de Escultura enla Escuela de Canteiros de Poio. Está representado en los Museos de Pontevedra, Carlos Maside de Sada, A Coruña, y en las colecciones de Ayuntamientos y Diputaciones de diferentes provincias españolas, así como en otras instituciones de importancia. 

La escultura de Pazos es de una paradójica modernidad, puesto que se inspira, como decimos, en las culturas castreñas. Combina piedra y madera y a veces elementos metálicos, para sugerir formas y objetos en los que la referencia queda trascendida de abstracción considerable, de extraña y fascinante belleza dentro de su apariencia tosca. Respeta un imperfección engañosa, puesto que si el cincel parece que únicamente esboza la obra sobre el bloque de granito, en realidad todo está pensado, medido, aquilatado. 

Ensambladuras caprichosas entre piedra y madera, roturas deliberadas, lañas innecesarias y, sin embargo, de finalidad irrenunciablemente estética están en sus piezas, a veces antropomórficas, como si hubieran sido el viento, la lluvia, la humedad del ambiente, y no la mano del artista, quienes las hubieran conformado. 

Fuerza arrolladora, imposición rotunda y, siempre, un arrebatador lirismo hay en este escultor inconfundible, de los que están llamados, con muy pocos más, a dejar verdadera huella en la historia del arte gallego contemporáneo. Qué sabia mano de aparente restaurador de restos arqueológicos; qué inteligencia sutil para remendar desechos que no lo son. Qué valor plástico, en fin, tienen esas oquedades, esas incrustaciones que hay en sus superficies como sin acabar, de inefable tosquedad.

Afundación

jueves, 16 de septiembre de 2021

JEFFERY T. LARSON




 Jeffrey T. Larson nació en 1962 en Two Harbors, Minnesota y se crió en Twin Cities. Comenzó sus estudios de arte a los 17 años en el estudio de Richard Lack en Minneapolis. Despues de los cuatro años de formación en el taller, estudió la obra de los grandes maestros clásicos, en los Estados Unidos y en el extranjero.

Estos ejercicios incluyeron la escultura, que le otorgó a Larson una comprensión superior del volumen y la forma que es evidente en sus pinturas de hoy. Larson también trabajó como director asistente e instructor principal en Atelier LeSeur en Minnesota (1984-1986).

En contraste con su pintura al aire libre donde su enfoque está en la impresión de la luz del sol, sus pinturas de estudio se enfocan en una luz atmosférica más contemplativa creada por cambios sutiles y pinceladas delicadas.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

Otto Ludvig Sinding

 


1842 -  1909. Pintor, ilustrador, poeta y dramaturgo noruego.

Nació en  Kongsberg. Hermano  mayor del escultor Stephan Sinding y del compositor Christian Sinding.

Estudió en la escuela de Christiania donde realizó la carrera de derecho y desempeñó  un cargo como funcionario. Consiguió una beca para pintar y se trasladó a Karlsruhe en  Alemania. Estudió arte con Hans Gude en la Escuela de Arte de Baden.

En 1876 regresó a Noruega y luego pintó el retablo de Cristo en la cruz para la iglesia de Pablo en Christiania (Oslo) y varios cuadros de cuentos populares noruegos. En 1880 realizó un viaje a italia y luego se instaló en MunichDurante el invierno de 1886, realizó un viaje de estudios a las islas Lofoten donde realizó algunas de sus obras más conocidas. En 1891 estableció su residencia en LysakerA partir de 1903, el artista vivió en Munich donde fue profesor en la Academia de Arte de Munich.

Murió en Munich en noviembre de 1909.

sábado, 11 de septiembre de 2021

JOSÉ SOLLA




 Bueu 11-09-2021

Bueu está de luto por la muerte de JOSÉ SOLLA


DIARIO DE PONTEVEDRA- 

O pintor de Marín José Solla vén de falecer, aos 93 anos, en Mar del Plata (Arxentina). O creador, que alternaba estadías nesa cidade e en Bueu, mantiña unha forte vinculación coa provincia de Pontevedra, onde nos últimos anos chegou a protagonizar ata dúas grandes exposicións: a primeira, en 2006, no Pazo da Cultura; a segunda, en 2018, no Museo de Pontevedra.


José Solla. Castro. Marín (España),1927. Desde 1950 reside en Mar del Plata,(Argentina). De España nunca se separó por completo..Sus frecuentes viajes, exposiciones y un cambio fundamental en su pintura a partir de la década de los setenta, lo vincula por completo con sus raices. Ultimamente trabaja y vive una buena parte del año en Galicia.

Estudia en la Escuela Superior de Artes Visuales Martín Malharro y con Demetrio Urruchúa. Durante los años 1976 y 1978 trabajó en la península ibérica becado por el Centro Iberoamericano de Cooperación para realizar estudios sobre el arte románico y gótico. En varias oportunidades forma parte del jurado de selección y premios en salones en el país y en el extranjero.

En 1979 se integra como artista exclusivo de la Galería de Arte Internacional Wildenstein. Realizó muestras individuales en Nueva York y Washington (EEUU), Montreal (Canadá·), Buenos Aires, Santiago de Chile, Punta del Este (Uruguay), RÌo de Janeiro y Sao Paulo (Brasil), Seúl (Corea), Bruselas, Madrid y otras ciudades de. Europa, de Estados Unidos y de Latinoamérica. Poseen obras suyas importantes colecciones oficiales y privadas.





domingo, 5 de septiembre de 2021

Franziska Zach




 Franziska Zach (1900-1930)

Franziska Zach nació en 1900 en Losenstein en Estiria en Austria. Su padre, ferroviario, tuvo que trasladarse a Viena y la familia tuvo que mudarse alli. Franziska estudió primero en la escuela profesional de industrias textiles y luego la Kunstgewerbeschule (escuela de artes y oficios). En la Kunstgewerbeschule recibió clases de Oskar Strnad, Alfred Böhm, Alfred Roller, Erich Mallina, Wilhelm Müller-Hoffman y Adele Stark. Durante un taller de pintura de esmalte dirigido por Josef Hoffmann 1923/24 se especializó en cuadros y vasijas de esmalte. Luego compró un horno y comenzó a hacer sus propias vasijas y cuadros esmaltados.

 En 1926 hizo un fresco para una pequeña capilla cerca de Heiligenblut en Carintia. Fue miembro de la asociación de artistas femeninas "Wiener Frauenkunst" y mostró sus obras en muchas exposiciones de Hagenbund, primero como invitada y luego incluso como miembro extraordinario. Entre 1927 y 1928 viajó a Francia e Inglaterra, donde encontró un mecenas. Así pudo viajar nuevamente a Irlanda y París, en 1930 se mudó a un estudio en París. Franziska Zach recibió un premio de la ciudad de Viena por las pinturas que hizo en París. Era amiga de Josef Floch, quien también vivía en París. Franziska Zach tuvo una vida difícil con problemas económicos y desnutrición, murió de un trastorno gástrico en 1930 en París.

La artista Franziska Zach fue, como muchas otras artistas femeninas, completamente olvidada durante muchos años y fue redescubierta lentamente en la década de 1990. Una gran exposición sobre la asociación de artistas Hagenbund en el Schloss Halbturn (Castle Halbturn) en Burgenland en 1993 llamó la atención sobre Franziska Zach. Durante su vida mostró sus obras en muchas exposiciones de Hagenbund y también fue miembro de la asociación de artistas femeninas “Wiener Frauenkunst”. Sus contemporáneos tenían un gran respeto por sus pinturas y cuadros esmaltados, en 1930 recibió un premio de la ciudad de Viena.

viernes, 3 de septiembre de 2021

Carl Thomsen




 1847 -1912) fue un pintor e ilustrador danés.

Nacido en Copenhague,  desde pequeño se interesó por el dibujo, pero sus padres lo animaron primero a estudiar filosofía. Después de graduarse en 1866, comenzó a estudiar arte con Frederik Vermehren y luego en la Real Academia de Bellas Artes con Wilhelm Marstrand, donde se graduó en 1871. Completó sus estudios en Italia a fines de la década de 1870

Thomsen expuso en Carlottenborg desde 1869. . A diferencia de algunos de sus contemporáneos, Thomsen no siguió ninguna de las tendencias modernas de París,  mantuvo su enfoque historicista , a menudo pintando temas literarios. 


Como ilustrador, contribuyó con xilografías a libros y revistas. En 1901, se convirtió en profesor de la Real Academia Danesa.