viernes, 20 de julio de 2018

Lisa Brice


Lisa Brice nació en 1968 en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Ahora vive y trabaja en Londres, también pasa tiempo en Trinidad después de una residencia en 2000.La práctica de Brice se concentra en el retrato inquietante y emotivo. El trabajo de Brice fue incluido recientemente en la muy aclamada exposición 'Making and Unmaking' comisariada por Duro Olowu, en el Camden Arts Centre de Londres el año pasado.Sus exposiciones individuales notables incluyen: 'Well Worn', Goodman Gallery, Johannesburgo, Sudáfrica (2015); 'Corta tu abrigo', French Rivera, Londres, Reino Unido (2014).Las exposiciones colectivas más destacadas incluyen: 'La Diablesse' Tramps, Londres, Reino Unido '(2016),' Home Truths: Domestic Interior in South African Collections 'comisariada por Michael Godby, South African National Gallery, Ciudad del Cabo, Sudáfrica (2016),' Making & Unmaking ', Camden Art Center, Londres, Reino Unido (2016),' New Revolutions ', Goodman Gallery, Ciudad del Cabo, Sudáfrica (2016),' Puppet Show ', comisariado por Tom Bloor y Celine Condorelli, Gavle Konstcentrum, Kultur & Fritid Gavle, Suecia, realizó una gira por Grundy Art Gallery, Blackpool, Reino Unido (2014).Las obras de Brice están incluidas en importantes colecciones a nivel internacional, que incluyen: el Museo Nacional Smithsoniano de Arte Africano, Washington DC, EE. UU .; Colección BHP Billiton, Johannesburgo, Sudáfrica; SABC Collection, Sudáfrica; Johannesburg Art Gallery, Johannesburgo, Sudáfrica; Galería Nacional de Sudáfrica, Ciudad del Cabo, Sudáfrica; Michaelis Cabinet, Universidad de Ciudad del Cabo, Sudáfrica; Galería Frank Haenel, Frankfurt, Berlín, Alemania; Comisión Superior de Sudáfrica, Londres, Inglaterra; Sindika Dokolo - Colección Africana de Arte Contemporáneo, Luanda, Angola.

martes, 17 de julio de 2018

Patrick Heron


Patrick Heron (1920-1999) fue uno de la media docena de pintores británicos más importantes del siglo XX. Muchas cosas contribuyeron al despertar tardío de este país al poder y la importancia del arte moderno después de la segunda guerra mundial, pero entre ellos el trabajo de Heron como pintor  y crítico fue un factor clave.
 Su pintura y sus escritos fueron fundamentales para acabar con una tradición inglesa de pintura figurativa. Consideraba a Matisse como el mejor maestro del siglo y le encantaría elevar a Bonnard al segundo lugar: estos eran los dos pintores que más le influían.
Nació en Headingley,  hijo de Tom Heron, un empresario que se mudó a Cornualles cuando Patrick tenía cinco años para establecer una fábrica de ropa en tres cabañas de pescadores  con vistas al puerto de Newlyn.  Patrick, que todavía era un colegial, hizo algunos diseños notablemente exitosos para las telas. 

  Su asma crónica lo habría excluido del servicio militar, pero insistió en inscribirse como objetor de conciencia y trabajó como trabajador agrícola durante tres años hasta que los médicos le ordenaron que desistiera. Regresó a Cornualles y trabajó para Bernard Leach durante los últimos 14 meses de la guerra. Uno de sus amigos era el periodista de The Guardian Mark Arnold-Forster, quien, unos años más tarde, le vendió Eagle's Nest, una casa con un famoso jardín sobre Zennor, cerca de St. Ives, donde Heron había pasado sus vacaciones infantiles.
El traslado permanente de Heron a Eagles Nest en 1956 coincidió con su compromiso con la pintura no figurativa y dio como resultado un período muy productivo de su trabajo. Desde ese momento, la casa iba a ser el centro de su existencia imaginativa; fue, escribió mucho más tarde, "casi la mayor pasión de mi vida". Animado por la personalidad de Delia, su esposa, Eagles Nest se convirtió en un centro mágico de hospitalidad para la brillante y en ocasiones turbulenta compañía de artistas y escritores que hizo de St. Ives y sus alrededores un lugar de vitalidad artística extraordinaria durante los años cincuenta, sesenta y setenta. Cuando murió Delia, de repente, en 1979, Heron quedó devastado y durante muchos meses no pudo trabajar.



Patrick Heron visitó Sydney, Australia, entre 1967 y 1973, y expuso en la Galería Bonython. Durante los años sesenta y setenta, dio  conferencias alrededor del mundo que culminó en un libro, 'The Shape of Color', en 1978. 

 En 1989, regresó a Sydney, Australia, y trabajó en la Galería de Arte de Nueva Gales del Sur. Hizo más de 50 pinturas mientras trabajaba como artista residente en la galería de arte de Nueva Gales del Sur en Sydney . En 1996 colaboró ​​con su yerno Julian Feary en la instalación de una obra de arte al aire libre titulada Big Painting Sculpture. Continuó pintando hasta el día antes de morir en 1999 en Cornwall, Inglaterra. Sus obras se pueden ver en museos de todo el mundo.

jueves, 12 de julio de 2018

Niels Reyes


Niels Reyes (Santa Clara, Cuba,1977) Graduado de Nivel Medio en Artes Plásticas en la Escuela Profesional de Arte “Oscar Fernández Morera, Trinidad, 1998 y Graduado de Nivel Elemental de Artes Plásticas en la Escuela Vocacional de Arte (EVA) “Olga Alonso”, Santa Clara en 1992. Graduado en 2006 de nivel superior de la especialidad de Pintura en el Instituto Superior de Arte (ISA), La Habana. Desde el año 2002 ha participado en numerosas exposiciones personales y colectivas en diferentes países como Cuba, Austria, México, Estados Unidos, Alemania, etc. En el año 2012 obtuvo el reconocimiento de K.K.A in residence programme, Viena, Austria.                                

martes, 10 de julio de 2018

Alex Stevenson Díaz



Alex Stevenson Díaz, nació en Codazzi, Cesar, Colombia el 2 de marzo de 1962, viviendo desde muy niño en Barranquilla capital del departamento del Atlántico.
Artista plástico colombiano que desde muy pequeño demostró sus dotes artísticas, estudió Publicidad y diseño publicitario en la Universidad Litoral de Barranquilla 1990. Realizó estudios de Escultura, vitral, escultura y dibujo y pintura. Expuso en: Concejo de Bogota (Bogota 2008), Universidad los Libertadores, (Bogota 2007), Taller de Artes Claudia Olano (Bogota 2005) y Hotel puerta del Sol, (Barranquilla 2002).

lunes, 9 de julio de 2018

ENRIQUE GRAU



El pintor y escultor colombiano Enrique Grau falleció el 1 de abril 2004 en Bogotá a los 83 años de edad tras una corta enfermedad pulmonar. Grau, uno de los artistas plásticos más prolíficos de Colombia, hizo estudios de pintura y artes gráficas en el Art Students League de Nueva York y de Pintura Mural en diferentes técnicas en la Escuela de Bellas Artes de San Marcos, en Florencia, Italia, entre otras.

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Junto a Fernando Botero, David Manzur y el fallecido Alejandro Obregón, Grau integraba lo más destacado de la pintura y la escultura en Colombia, destacándose su comprensión de la anatomía, de las sutilezas del claroscuro, su vitalidad luminosa y su hábil manejo del contraste cromático.
En declaraciones a la radio Caracol, el pintor Manzur -gran amigo del fallecido- dijo que "Grau fue ante todo un maestro que enseñó sin egoísmos". "Fue un artista expresionista figurativo, tenía un contacto directo con la cotidianidad del ser humano, y mezclaba en su obra el humor y la trascendencia", precisó Manzur.
Para el pintor, Grau tuvo a lo largo de su obra tres posturas conceptuales ligadas a la misma tendencia: la manifestación expresionista del medio, un segundo momento que prescinde de la figuración y se acerca a la abstracción, y un tercero en que vuelve a la figuración.

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Su última serie de 22 obras entre óleos, dibujos a lápiz y carboncillo, y cuatro piezas tridimensionales, muestra una sociedad en conflicto y expresa una denuncia contra la violencia, que alude más a las víctimas que a los verdugos. Sobre dicha obra, Grau decía que "la vida humana es sagrada".
El maestro Grau fue velado en la sede del Congreso de la República, y luego llevado al puerto caribeño de Cartagena, en donde vivió durante toda su vida y a la que consideraba la ciudad de sus entrañas, a pesar de haber nacido en Panamá. El presidente Álvaro Uribe ofreció un breve homenaje a Grau en el colonial teatro Heredia. El presidente invitó a las autoridades del departamento de Bolívar y su capital, Cartagena, a que junto al Gobierno central unan "voluntades para cumplir el doble deseo del maestro: tener ese gran museo y convertirlo en un sitio de concurrencia de toda la patria".
Grau anunció a mediados de 2003 que donaba sus colecciones privadas de arte y arqueología, además de su biblioteca, para un museo en esta ciudad. Unas 350 piezas, incluidas de creación propia, y más de 4.000 libros conforman el legado del pintor y escultor. El claustro de la Merced, edificación colonial propiedad de la Universidad de Cartagena, había sido señalado por el artista como el edificio más adecuado para la nueva entidad cultural.

Información, EL PAIS

miércoles, 4 de julio de 2018

JUAN ANTONIO RODA

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Juan Antonio Roda (1921-2003): Nació en Valencia, España, y se formó en París, el artista vivió en Colombia desde 1955. Sus primeros trabajos fueron figurativos y su tema preferido fue el retrato del cual dejó numerosos ejemplos en pintura y dibujos. Entre 1961 y 1963 realizó una serie de cuadros no figurativos, dentro de los cuales sobresalieron los denominados “Tumbas”. Estas obras, con grafismos y muchas texturas, pueden considerarse expresionistas, próximos a las pinturas de la segunda escuela de París. Roda tuvo en cuenta para la elaboración de las “Tumbas” la idiosincrasia de los personajes a los cuales estaban dedicados. En esta forma, a base de colores y de manchas, el artista nos presentó una sutil referencia de escritores como Shakespeare o Miguel Hernández y de reyes como Agamenón o Felipe II. En 1964, Roda retornó a la figuración con la serie de doce óleos de Felipe IV, tema que realizó no por Velázquez que lo retrató muchas veces, sino por el personaje triste y solitario. Vinieron los “autorretratos” de 1967 y los “Cristos” de 1968.
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 En 1970 inició su producción gráfica de la que existen numerosos ejemplos realizados en series: “Retratos de un desconocido”, “Risas”, “Delirios de las monjas muertas”, “Amarraperros” y “La tauromaquia”, sin duda algunos de los mejores grabados del arte colombiano. Sin haber abandonado la pintura, el artista presentó los óleos “Los objetos del culto” en 1979, en los que con visos surrealistas hizo referencia a su vida y a su relación con personajes cercanos. Luego de muchos dibujos y óleos con más “autorretratos” de 1979 a 1983, Roda volvió a los grabados, y cuando estaba en España, en 1984, hizo la serie “Flora”. Estas técnicas mixtas de aguafuertes y aguatintas abrieron el camino a numerosos cuadros semifigurativos: “Flores” –1987–, “Montañas” –1989-99–, “Ciudades perdidas” –1990-91–, “Tierra de nadie” –1992-1993– y a numerosos óleos abstractos como “La lógica del trópico”, de 1998, y la hermosa serie “El color de la luz” de 2001, los lienzos no figurativos más bellos del arte colombiano de comienzos del nuevo milenio.
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martes, 3 de julio de 2018

Pedro Nel Gómez



Pintor, muralista, escultor, ingeniero civil, arquitecto y urbanista antioqueño (Anorí, julio 4 de 1899 - Medellín, junio 6 de 1984). Realizó sus primeros estudios de dibujo y pintura en la Academia de Bellas Artes de Medellín, con los profesores Humberto Chávez y Gabriel Montoya. Cursó el bachillerato en el Liceo de la Universidad de Antioquia y realizó estudios de ingeniería civil en la Escuela de Minas de Medellín, graduándose en 1922.
 Viajó a Europa (Francia y Holanda) para continuar los estudios de pintura. Regresó a Colombia en 1930 para dirigir la Escuela de Bellas Artes de Medellín.


Pedro Nel Gómez no sólo se dedicó al arte de la pintura, sino que sus trabajos se extendieron a la ingeniería y a la arquitectura. Planteó soluciones inmediatas y proyectos futuros tales como la construcción de su casa-museo localizada en el barrio Aranjuez, y diseñó y dirigió la construcción de los edificios de la Escuela de Minas. Suyos fueron los proyectos para la Cooperativa de Vivienda del barrio San Javier y para el Cementerio Universal. También realizó la planificación del sector de Laureles, obras llevadas a cabo en la ciudad de Medellín. En el municipio de Medellín ocupó diversos cargos, tales como: Presidente de la Casa de la Cultura (1949), Miembro de las Empresas Públicas (1935), de la Junta de Valorización del Municipio (1936) y del Consejo Directivo de la Facultad Nacional de Minas (1951). Fue arquitecto del Departamento de Antioquia (1934) y miembro del Consejo Administrativo (1955). Internacionalmente, Pedro Nel se desempeñó como cónsul de Colombia en Florencia (1930).
Como docente, fundó en 1946 la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Medellín y fue varias veces su decano. La gran empresa mural de Pedro Nel Gómez cubrió buena parte de la historia en la búsqueda de la identidad y el rostro del país. En sus obras reflejó la historia de la raza antioqueña, sus símbolos, sus leyendas y su interpretación literaria.


En sus murales late constantemente la presencia humana en todas sus dimensiones, donde plasmó la angustia de la existencia humana, tanto en el plano material como espiritual. Particularmente, importa en las obras de Pedro Nel la presencia de la mujer, pero no la mujer como figura decorativa, ni la mujer como personaje aleatorio en los problemas del ser humano. En sus obras, la mujer está en el centro luchando hombro a hombro con su compañero, el hombre. Algunas de sus obras escultóricas son: Mujeres emigrantes (1950-1955), El cacique Nutibara (1954), La barequera (1955), Diógenes (1983) y Desnudos (1984). Complementan sus obras escultóricas los siguientes murales: Historia de la Química a través de la humanidad(en el Colegio Mayor de Antioquia, 1954), Historia del desarrollo económico e industrial del Departamento de Antioquia (Banco Popular del Parque de Berrío, 1956), Victoria contra la enfermedad, la ignorancia y la miseria (Clínica León XIII, 1961), Espíritu Creador del pueblo antioqueño (Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, 1962), Raíces económicas y biológicas del desarrollo del Departamento de Antioquia (Cámara de Comercio de Medellín, 1976). Pedro Nel Gómez realizó trabajos de campo hasta sus últimos días.




lunes, 2 de julio de 2018

Marevna Vorobev-Stebelska


Una de las exponentes originales del cubismo. Vorobev se movía en el círculo íntimo de  Modigliani, Ilya Ehrenburg y Picasso, así como a poetas y escritores como Maxim Gorki, que le dio el apodo de Marevna sarina, que significa princesa de mar. Nacida como hija natural de un funcionario forestal polaco expatriado, los primeros años de vida de Vorobev parecen una repugnante versión rusa, primero de lolita, luego de Pryton Place, ya que a menudo la dejaban a cargo de adultos desagradables. Se esforzó por avanzar en su educación artística en Italia y Francia, apenas pudo sobrevivir a los rigores de la pobreza en una época en que los artistas dependían en gran medida de la nobleza y  de los ricos. Con el tiempo, se convirtió en la amante de Diego Rivera, antes de que sus frescos alcanzaran fama internacional. A pesar de la naturaleza patética, a menudo sórdida de su existencia, Vorobev de alguna manera ha dotado a su historia de un esplendor interior al describir a los genios que conoció. 

A los veinte años  llega a la estación de Lyon, en París. Allí, inicialmente se aloja en “La Ruche”, una hostelería para artistas inmigrantes que más tarde la inspirarán para escribir su libro 'Life with the Painters of La Ruche'.


Frecuentaba mucho a los inmigrantes rusos, como el pintor Chaim Soutine, el escultor Ossip Zadkine y el escritor Iliá Erenburg, así como a los pintores de Montparnasse, como Marc ChagallMoise KislingAmadeo ModiglianiFernand LégerGeorges BraqueHenri Matisse, Fougita y Pablo Picasso, quienes se reúnen en el café 'La Rotonde'. Se hace amiga también de los poetas Max JacobGuillaume Apollinaire y Jean Cocteau. Picasso que la admiraba mucho y que se convertirá en un fiel amigo dirá de ella: 'Haremos de ti una artista aún más célebre que Marie Laurencin'

Ella pinta a estos personajes ilustres en grandes cuadros reproduciendo sus rasgos y expresiones con una impresionante semejanza.

Fue la primera mujer que adoptó el estilo cubista, inspirándose en el  puntillismo de Seurat y asociará las dos técnicas. Expone en Tuileries en 1912, en Independientes en 1913 y en el “Salon d’Automne” en 1919.

En 1915 conoce a Diego Rivera, quién se convertirá en el amor de su vida y con quien tiene una relación apasionada y turbulenta, de la cual nacerá en 1919 una hija: Marika. El alquila para ellas una casa en Chatillon a donde va a ver a su hija hasta la edad de 2 años.
Diego Rivera la dejará en 1921 para regresar a México donde su padre está gravemente enfermo. En cuanto a ella, gracias a los mecenas como el subastador Zamaron y Zborowsky a quienes les vende sus pinturas, puede educar y mantener a su hija Marika.

En 1979, publica “Memorias de una nómada”. Muere el 4 de mayo de 1984 a la edad de 92 años.


jueves, 28 de junio de 2018

Carlos Jacanamijoy


Carlos Jacanamijoy (Santiago, Putumayo, 1964) es Maestro en Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia. Ha tenido exposiciones individuales en el Museo Smithsonian de Nueva York y Washington, Casa de América de Madrid, España, el Palacio de los Trabajadores de China, Palacio de las Naciones Unidas de Ginebra, Suiza, el Museo de Arte Moderno de Cartagena, la Tertulia de Cali, Museo de arte de Pereira, y en galerías de Colombia y del extranjero. En el año 2013 el Museo de Arte Moderno de Bogotá presentó su primera retrospectiva. Sobre su obra se han publicado varios libros y está en colecciones públicas y privadas en Colombia, Francia, Alemania, Inglaterra, Venezuela, México y Estados Unidos.

miércoles, 27 de junio de 2018

Alejandro Obregón


Pintor nacido en Barcelona (España) en 1920, muerto en Cartagena de Indias (Colombia) en 1992. Hijo de padre colombiano y madre catalana, Alejandro Obregón Rosén vino a vivir a Barranquilla siendo muy niño. Estudió en la Escuela del Museo de Bellas Artes de Boston y en la Llotja de Barcelona. Marta Traba, quien fue la mejor crítica de su obra, escribió en 1961: “La llegada a la pintura colombiana de Obregón nos coloca ante el primer pintor de talento con que cuenta Colombia en este siglo [...] La obra del artista es de desarrollos claros y su evolución está llena de pautas que muestran de manera inequívoca la alianza del talento y del trabajo”.  
Recién llegado de Europa en 1944, hizo su presentación en el arte colombiano en el V Salón Nacional, con los óleos Naturaleza muerta, Retrato del pintor y Niña con jarro. Desde entonces su nombre estuvo siempre en primer plano y sus obras siguen exhibiéndose con gran éxito comercial. La pintura de Obregón se caracteriza por el expresionismo y la impronta mágica. En cuanto a lo primero, vale la pena recordar estas palabras de Vincent van Gogh: “En lugar de tratar de reproducir exactamente lo que tengo ante mi vista, uso el color de la manera más arbitraria para expresarme con fuerza”. Esta definición puede aplicarse a la obra de Obregón, en la que predominan la fantasía creadora y los elementos emotivos. Obregón recreó la realidad en la mayoría de sus cuadros, transformó armónicamente el paisaje, modificó la figura humana, siempre en función de la pintura como tal, y empleó el color para manifestar sus emociones.

En cuanto a la impronta mágica, es indudable que buena parte de la pintura de Obregón alcanza la representación de lo "real maravilloso" de que habló Alejo Carpentier para referirse al ámbito de creación que tiene el artista latinoamericano. El arte del siglo XX descubrió la realidad tras las apariencias y se puso en contacto con ella. A esa naturaleza más profunda, más esencial, apunta la pintura de Obregón, que en ningún momento se limita a reproducir el paisaje tropical, sino que lo trasciende hasta alcanzar estructuras evocadoras, formas singulares e imágenes cargadas de fuerza.

Los principales temas de la pintura de Obregón son los retratos de familiares y amigos, además de varios autorretratos, desde el muy cézanniano del pintor sentado que sostiene un pincel (1943), hasta Dédalo (1985), pasando por los Blas de Lezos (1977-1978), los animales (en una fauna interminable que incluye desde cóndores y toros hasta barracudas, mojarras y camarones, pasando por chivos e iguanas), las flores carnívoras y nocturnas, las escenas de violencia y, sobre todo, los paisajes (con claras alusiones al mar, a las playas, a las tempestades, a los eclipses y, especialmente, a los vientos). Estos temas son recurrentes y por lo tanto no tienen una ordenación cronológica. Como bien dijo el artista, más que motivos específicos sus cuadros aluden a “drama, catástrofe, registro de vida, reportaje y un poco de todo".


La carrera artística de Obregón se puede dividir aproximadamente en cuatro períodos. El primero, 1942-1946, es de formación. En él su pintura es contradictoria y llena de titubeos; su producción oscila entre un naturalismo con recuerdos académicos y un expresionismo forzado. El segundo, 1947-1957, es de definición estilística y primera madurez. Con recuerdos del cubismo, Obregón realizó composiciones milagrosamente balanceadas en las que articuló de muchas maneras numerosos planos, a veces transparentes, sobre fondos neutros que también incluyen planos más o menos evidentes. Aquí ya aparecen algunos de sus motivos característicos, así como algunas de sus obras maestras: Puertas y el espacio (1951), Bodegón en amarillo (1955), Greguerías y camaleón (1957).

El tercer período, 1958-1965, es el de la madurez plena. Durante estos años Obregón no solamente fue el pintor más influyente del país, el paradigma de lo nuevo y moderno, el más admirado y galardonado que ganó dos veces, en 1962 y 1966, el primer premio de Pintura en el Salón Nacional, con los óleos Violencia e Ícaro y Las avispas, respectivamente, sino también su máximo representante a nivel continental. Obregón, dueño ya de un estilo muy personal, expresionista y americanista, realizó muchos lienzos en los que en un espacio sin límites instaló sus formas abiertas y vigorosas, que sólo aluden a la grandeza y a la feracidad del continente. Cuadros sobresalientes de este período son, entre otros: Naufragio (1960), La trepadora (1961), El mago del Caribe (1961), Homenaje a Gaitán Durán (1962) [ver tomo 6, p. 125], Violencia (1962), Volcán submarino (1965) y Flor de páramo (1965)
.


El último período comenzó en 1966. Desde ese año y hasta el año de su muerte, la pintura de Obregón insistió en un estilo efusivo y romántico y en temas obsesivos. Como escribiera Juan Gustavo Cobo: “Sus motivos lo persiguen, se esfuman, reaparecen, se funden”. Trabajando por series, Obregón pintó Anunciaciones, Floras, Ángelas, Violadas, Zozobras, Memorias de Grecia, Magos de la Popa, Blas de Lezos, Cosas de la luna, Bachués, Leyendas de Guatavita, Paisajes de Cartagena, Amazonias, Copas y océanos y Vientos, en una lista incompleta. Aunque no lo aceptó (“Creo que el óleo está completamente obsoleto. El acrílico es el medium del siglo XX”), Obregón no pudo cargar sus obras de los últimos decenios con el misterio y la fuerza de sus óleos anteriores a 1966, año en que empezó a trabajar el acrílico.


Sin embargo, en este período no deja de haber obras importantes, porque sin duda Obregón fue un pintor talentoso e imaginativo. Salta a la vista que está en sus mejores momentos cuando controla la efusividad y mantiene el dominio de todas las pinceladas, así como de los colores. Obregón realizó numerosas obras relacionadas con la violencia del país, desde el óleo de 1948, Masacre 10 de abril, hasta el díptico al acrílico de 1982, Muerte a la bestia humana y Victoria de la paz, ejecutado después del asesinato de Gloria Lara, pasando por el óleo de 1962, Violencia, del que Marta Traba dijera: “La sinceridad terrible de Violencia procede de esta circunstancia: de que Obregón la pintó porque ya le era inaplazable y necesario hacerlo. Pero si esto explica el patetismo verídico de su cuadro, no incluye la belleza grave y tensa de sus medios para lograrlo”. Obregón pintó La mujer yacente en mitad de un gran espacio gris: moduló el gris solemnemente, como oficiando un silencioso rito fúnebre, sin permitirle un solo sonido discordante. Lo apretó en la enorme figura grávida y lo fue desmadejando en el paisaje, hasta que la criatura muerta se integró en esa tristeza general, en esa fatalidad inicua, inexplicable” No se sabe dónde abre comillas ni de dónde o de quién es la cita. Además de sus innumerables cuadros de caballete, Obregón realizó diversos murales.  




  • Enciclopedia
  • Banrepcultural
  • martes, 26 de junio de 2018

    Fernando de Szyszlo



    Fernando de Szyszlo- 1925-2017- está considerado uno de los artistas latinoamericanos más importantes del siglo XX. El primer pintor abstracto en Perú, amigo de intelectuales de renombre desde la adolescencia, fue cómplice de primer orden en la llegada de la modernidad a su país, a través de la arquitectura y las artes. Junto a su primera esposa, la exquisita poeta Blanca Varela, frecuentó en los años 40 la llamada peña Pancho Fierro, a la que asistían escritores de la talla de José María Arguedas y E. A. Westphalen, lugar de paso obligado en Lima para visitantes del exilio español como León Felipe, Pedro Salinas, Margarita Xirgu, María Casares o Rafael Alberti.
    En 1949 parten a la meca del arte: París. Ahí conocen a Octavio Paz, fundamental para los primeros pasos en el desarrollo de la obra de ambos, y amigo íntimo de ellos hasta su muerte. Y en ese París de posguerra y efervescencia artística, con un exiguo presupuesto mensual de 90 dólares para ambos —30 para cigarrillos—, pinta y se nutre de visitas a los museos de Europa, van haciendo amigos entre otros jóvenes intelectuales y artistas latinoamericanos como Carlos Fuentes y Julio Cortázar, Wifredo Lam y Roberto Matta. Conocen a André Breton, Hans Hartung y Varela hace amistad con Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir.
    De vuelta a Perú, en 1951, Szyszlo presenta en Lima una exposición de pintura abstracta que causa gran polémica. Vuelve a Europa hasta 1955 y decide regresar definitivamente a su país. Para entonces ya está definiéndose su estilo pictórico, fuertemente influido en sus inicios por la obra del mexicano Rufino Tamayo, una conjunción de la abstracción y ciertos rasgos de las culturas autóctonas de América, de poderoso colorido. La modernidad entretejida con la herencia plástica precolombina. El influyente crítico de arte cubano José Gómez Sicre lo invita a trabajar en Washington, en la división de artes visuales. Durante esos dos años expone en México con gran éxito y ahí empieza a despegar su carrera internacional.
    Se van sucediendo las exposiciones en distintos países y con ellas la repercusión de su obra se agiganta. Tiene ya dos hijos, Vicente y Lorenzo, vuelve definitivamente a residir en Lima. Conoce al joven Mario Vargas Llosa, que se convierte en su gran amigo. Junto a él formará parte del movimiento político Libertad, que lanzará al escritor a la candidatura a la presidencia del Perú en 1990. Mientras tanto su actividad tanto en la plástica como en la vida política es imparable. Crítico sin miedo contra las dictaduras, desde la del general Velasco hasta la de Fujimori, se atiene a las consecuencias. No actúan abiertamente contra él. Es un pintor cotizado, un intelectual comprometido.
    Lector voraz desde la niñez, debido a sus afecciones de asma, incorpora el sentimiento poético en sus obras. Y es quizá esa emoción la que lo guía en sus series pinturas como la serie Apu Inca Atawallpaman (1963), inspirada en el poema quechua colonial del mismo título, traducido por Arguedas, o la serie El innombrable, inspirada en el poema en prosa de Samuel Beckett, en 1980. En 1988, divorciado ya de Varela, se casa con Lila Yábar, con quien formó una pareja inseparable, como tristemente sabemos hoy, hasta en la muerte. En lo personal, el fallecimiento en accidente aéreo de su hijo Lorenzo, en 1996, fue un acontecimiento que lo marcó negra y profundamente.
    ref- EL PAIS