miércoles, 20 de abril de 2016

Enrique Albizu



(Valencia, 1926 -  Fuenterrabía, 2014) 
 Enrique Albizu nace circunstancialmente en Valencia, el 15 de julio de 1926.
Finalizada la Guerra Civil, en 1939, la familia Albizu se instala en Irun, donde
estudia en la Academia Municipal de Dibujo hasta 1944, siendo su profesor Gaspar
Montes Iturrioz.
 En 1944 ingresa en la Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Este año se
presenta por primera vez al Certamen de Artistas Noveles, celebrado en San Sebastián y
organizado por la Diputación de Guipúzcoa, obteniendo el primer premio.
Dos años después, en 1946, concurre a la VII Exposición de Arte Universitario de
Valencia, donde le conceden una mención de honor.
 
 En 1947 logra cierto reconocimiento artístico, al obtener de nuevo el primer premio
en el XIV Certamen de Artistas Noveles guipuzcoanos. Es ahora cuando decide
matricularse en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid para
completar su formación artística. Durante su estancia en Madrid es premiado por las
Fundaciones Carmen del Río y Molina Higueras.
 
En 1951 y una vez licenciado en Bellas Artes, la Diputación de Guipúzcoa le concede una beca para ampliar sus estudios en Roma. A su regreso de Italia en 1952, continúa presentándose a certámenes como el Concurso Nacional de Pintura celebrado en Alicante en 1954, en el que obtiene medalla de plata, y realizando exposiciones en Barcelona, Madrid, Bilbao o San Sebastián. En 1954, el Instituto Francés le concede una nueva pensión para ampliar sus estudios de pintura en París y, dos años más tarde, traslada su residencia a Caracas, donde rápidamente adquiere gran relevancia. Durante la época venezolana pintó a numerosas personalidades ilustres como el Retrato de José Antonio de Aguirre, colocado en los salones del Centro Vasco de Caracas.
 En 1960 retorna a Fuenterrabia y a partir de este momento, expone de forma individual
y participa junto a otros artistas, en numerosas muestras celebradas tanto en San
Sebastián, como en el resto de Gipuzkoa. Esta etapa se corresponde con su momento de
mayor esplendor artístico.
En 1982, como premio a su merecido reconocimiento, la Real Sociedad Bascongada de
Amigos del País, le nombra Miembro de Número. Tras su ingreso y como muestra de su
trayectoria, se inaugura en el Museo San Telmo una exposición antológica que reúne sus
obras más significativas.
En 1994 se publica la primera monografía sobre este artista, editada por la Fundación
Social y Cultural Kutxa, con motivo de la exposición que se celebra en dicha entidad.
En 1995 realiza el Retrato de Julio Caro Baroja a petición del Ateneo de
Madrid.