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martes, 29 de mayo de 2012

Berthe Morisot




Se le negó el ingreso en la Academia de Bellas Artes por el simple hecho de ser mujer. Tan solo le quedaba acudir al Louvre y hacer copias de obras de los grandes maestros. Así lo hizo junto a su hermana Edma. Pero Berthe Morisot (Bourges, 1841-París, 1895) estaba llamada a hacer grandes cosas en el mundo del arte. Y de ello tuvieron gran parte de «culpa» dos pintores. Por un lado, Corot, que en 1860 se convirtió en el nuevo maestro de las hermanas Morisot, y gracias al cual abandonaron el museo y salieron a pintar al aire libre.


Pero, para Berthe, más importante aún que Corot fue Manet, a quien conoce en 1868. Fue Manet quien sacó de ella la gran pintora que llevaba dentro. Pronto se convirtió en su modelo preferida. Posó para él en una decena de cuadros, algunos tan célebres como «El balcón», del Museo d'Orsay. En cierta manera estaba obsesionado con esta bella, culta e inteligente mujer, nacida en 1841 en una familia de la alta burguesía. La obsesión parece mutua, a tenor de las cartas de Berthe a su hermana: «Jamás olvidaré los antiguos días de amistad y de intimidad, cuando posaba para él y el encanto de su espíritu me mantenía muy despierta durante largas horas...» Siempre se rumoreó que hubo una relación sentimental entre ellos, pero nunca se pudo confirmar. Berthe acabó casándose con Eugène Manet, hermano del pintor.

  Fue la primera mujer que entró a formar parte del grupo impresionista. Expuso con Monet, Renoir, Sisley, Pissarro, Degas y compañía en la mítica Primera Exposición Impresionista de 1874, y recibió mejores críticas que algunos de sus compañeros. Fue Degas quien convenció a la madre de Berthe para que la dejase unirse al grupo: «Su nombre y su talento son demasiado importantes para nosotros como para que podamos prescindir de ella». «Yo valgo tanto como ellos», escribía la artista.


 Independiente y rebelde, fue, además de una gran pintora, una activa animadora cultural. Mantuvo una estrecha amistad con intelectuales como Mallarmé y Valéry. Este último, casado con una sobrina de Morisot, decía que ella «vivía su pintura y pintaba su vida»; consideraba su pintura como «el diario de una mujer expresado a través del color y el dibujo». Y es que, mientras sus compañeros impresionistas pintaban en calles, bares y teatros, Berthe Morisot hacía lo propio en interiores domésticos: mujeres en casa leyendo, cosiendo, meditando... o paseando en parques.

En la mayoría de las ocasiones pinta su propia intimidad. Muchas de sus pinturas tienen como escenario su casa, con sus muebles y sus objetos personales. Es el caso de «El espejo psiqué», de la colección Thyssen. Son su casa, su dormitorio y su espejo los que aparecen en el cuadro. También sus modelos suelen ser familiares y amigos: su marido, su hermana Edma, sus sobrinas y, muy especialmente, su hija Julie, que desde que nace, en 1874, se convierte en casi protagonista absoluta de su producción.

Berthe visita a Monet en Giverny y pinta flores. También trabaja en el Bois de Boulogne, cercano a su casa, y en una casa de campo en Mézy donde veraneaba. Allí retrata, vestida y desnuda —como las Majas de Goya—, a una pastora. Sus compañeros impresionistas adoraban y admiraban a Berthe Morisot. Tras su muerte, en 1895, escribe Pissarro a su hijo: «Fue un honor para el grupo impresionista».

Ref. ABC cultura

domingo, 2 de noviembre de 2008

Berthe Morisot


(Bourges, (Francia); 14 de enero de 1841 - París; 2 de marzo de 1895), pintora impresionista francesa

Nacida en Bourges, en el seno de una familia burguesa, fue precisamente su familia quien animó a Berthe y a su hermana Edma a iniciarse en el arte. Morisot demostró la posibilidades de las mujeres en las artes a fines del siglo XIX.

A la edad de 20 años, Berthe Morisot conoció a Camille Corot, importante paisajista de la Escuela de Barbizon. Éste la admitió como su discípula y la introdujo en los círculos artísticos.

Pronto adquirió la técnica impresionista de pintar al aire libre, donde creaba pequeños cuadros y esbozos para grandes obras que terminaba en el estudio. Su primera participación en el Salón de París fue en 1864 con dos paisajes y continuó exhibiendo continuamente en el Salón hasta 1874, año de la primera exposición impresionista.

En 1868, conoció a Édouard Manet y en 1874 se casó con Eugène Manet, su hermano menor. Ella fue la que convenció al maestro de pintar al aire libre y lo atrajo al grupo de pintores que sería posteriormente los impresionistas. Manet sin embargo, nunca se consideró como impresionista, ni estuvo de acuerdo con exhibir junto al grupo.

Morisot, junto a Camille Pissarro, fueron los dos únicos pintores que tuvieron cuadros en todas las exposiciones impresionistas originales.

Al igual que Mary Cassatt, Eva Gonzalès o Marie Bracquemond, Berthe Morisot fue relegada a la categoría de "artistas femeninas" por su temática de la vida cotidiana (mujeres, niños y escenas domésticas). Sin embargo, como mandaba la doctrina impresionista, Morisot pintaba la inmediatez, lo que veía en su vida normal. Como una mujer de la alta burguesía, estaba habituada a escenas domésticas, deportes campestres y un amplio círculo de mujeres y niños, ya que el mundo masculino les estaba vetado.

Sin excepción, sus cuadros muestran unos temas equivalentes al de sus colegas masculinos. Edgar Degas, también de clase burguesa, pintaba ensayos de ballet, carreras de caballos y desnudos femeninos. Claude Monet pintaba su jardín, sus hijos, etc. Las mujeres impresionistas pintaban su entorno social bajo el enfoque impresionista. A pesar de esto, la figura de Berthe Morisot, junto a las de otras maestras de la pintura, quedó ensombrecida por el conjunto del movimiento y en especial de los pintores masculinos.

A partir de 1880, la influencia de Renoir se refleja en su obra. La frescura luminosa de su paleta, la factura libre y vigorosa, así como, la atmósfera poética de sus lienzos, son reconocidas y admiradas. En 1892 la galería Boussod-Valadon le dedica una exposición que tuvo un gran éxito.

La vida de Berthe Morisot se vio ensombrecida por la muerte de Édouard Manet en 1883, la de su esposo, Eugène Manet, en 1892, y la de su hermana. Educó sola a su hija, Julie Manet, con quien mantuvo siempre lazos muy fuertes. Al morir a los cincuenta y cuatro años, confió su hija a sus amigos, Edgar Degas y Stéphane Mallarmé.

Berthe Morisot murió en 2 de marzo de 1895 en París y está enterrada en el cementerio de Passy en París.

jueves, 31 de julio de 2008