viernes, 18 de octubre de 2013

Winifred Nicholson





 (1893-1981)
Pintora británica nacida en Oxford. Estudió en Byam Shaw School of Art y más tarde continuó estudiando en Paris, India y en las Islas Hébridas.  Participó en numerosas exposiciones a lo largo de su vida, primero como Winifred Roberts y a partir de 1920 como Winifred Nicholson cuando se casó con el pintor Ben Nicholson.

Nicholson fue en principio una pintora de flores y paisajes pero sus ultimas obras son mas prismáticas y hace experimentos con el color 

Despues de separarse de su marido, que había conocido  a la artista Barbara Hepworth, se trasladó con sus tres hijos a París, donde conoció a muchos artistas como Naum Gabo, Kandinsky y Piet Mondrian.

 En 1938 volvió a Gran Bretaña.  Viajó mucho con la poetisa Kathleen Raine, visitaron las Hébridas y Escocia en muchas ocasiones. Tambien visitó Sicilia Orkney y Cataluña y durante la década de 1960-70 hizo muchos viajes a  Grecia   

En 1972 el Scottish Arts Council organizó una exposición retrospectiva que viajó por Glasgow, Edimburgo, Carlisle, Newcastle y Cornwall

Murió en  Bankshead en 1981

3 comentarios:

José Luis de Tomás dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
José Luis de Tomás dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
José Luis de Tomás dijo...

Obertura
Siempre Lugrís me depara sorpresas y hace un tiempo te descubrí gracias a él. Hoy, ya no me puedo resistir más a tus derroches plásticos y me permito:

Aficionado a las musas y los encantos,
curioso de fulgores que cautivan,
amante de delicias y talento,
hostil a farsas sumergidas,
con locuras en las palmas de las manos,
con esbozos coloridos de confianza,
con un plaustro de emociones desbordadas,
con cuadrante de intenciones altruistas…
Qué estupendo es no creerse,
sentirse el personaje,
bogar entre las olas,
buscar acompañantes,
zarpar hacia la ínsula
de hespérides, de embrujos,
de dichas, de destellos,
de sones tan armónicos,
de lienzos expresivos,
de especies creativas,
de lozanos deseos…
Marchar a la deriva,
rasgando derroteros,
hablando a los mutismos,
oyendo tus silencios
sin miedo, sin recelos…
Y cuando digan volver,
replicar, ¡no puedo!


Disculpa mi atrevimiento.