jueves, 5 de septiembre de 2013

Betty Goodwin










Montreal, Quebec, 1923, 2008- Canadá



Conocida por sus evocadoras e inquietantes figuras del cuerpo humano.  Despues de estudiar diseño en Valentine´s Commercial School of Art en Montreal, hizo un curso de grabado en Yves Gaucher en la universidad Sir George Williams.  Comenzó su carrera de pintora a finales de la década de 1940  pintando paisajes y bodegones pero descontenta con su obra destruyó la mayoría de sus cuadros en 1968 y decidió dedicarse al dibujo y al grabado.  Al año siguiente dio un paso adelante al poner un par de guantes directamente en  una prensa de grabado y a continuación aparecieron en su obra prendas de vestir regularmente en  su obra.  Goodwin sabía mucho de tragedias en su vida familiar, su padre, un inmigrante rumano murió cuando ella tenía solamente nueve años  y  perdió a su único hijo de una sobredosis en  1976. Por el contrario, su carrera artística siguió progresando, representando a Canadá en la  Bienal de Venecia en 1995 y ganó numerosos premios y  distinciones.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Tarsila do Amaral

Amaral, Tarsila do (1886 - 1973)    




Nacida en Capivari, en el Estado de São Paulo, en 1886, la pintora y dibujante Tarsila do Amaral se inicia en las artes en 1902, periodo en el que frecuenta el colegio Sacré Couer de Barcelona. En la escuela copia imágenes religiosas. En 1904 regresa a Brasil. Poco tiempo después se casa con André Teixeira Pinto, con quien tiene su única hija, Dulce. El casamiento no dura mucho tiempo. Contra la voluntad de su familia, Tarsila se separa. En 1913 se traslada a São Paulo. Aprende piano, copia pinturas y acompaña algunas discusiones literarias, sin saber bien a qué se dedicaría. 


Su contacto con las artes se estrecha a partir de 1916, cuando pasa a trabajar en el taller del escultor William Zadig (1884 - 1952), con quien aprende a modelar. En ese mismo año recibe clases del escultor Mantovani. Su aprendizaje sigue en el curso de dibujo con Pedro Alexandrino (1856 - 1942). Allí conoce a Anita Malfatti (1889 - 1964), quien ya era modernista, abrigada en el grupo del profesor académico. Posteriormente, ella y algunos colegas del curso de Pedro Alexandrino reciben clases de pintura de Georg Elpons (1865 - 1939), que les presenta técnicas diferentes de las académicas, como la aplicación de colores puros, salidos directamente del tubo.


Estimulada por el maestro Souza Lima, parte hacia París en 1920. Quiere tomar contacto con la producción europea y perfeccionarse. Ingresa primero en la Academie Julian, después recibe clases de Emile Renard (1850 - 1930). En ese periodo toma contacto con el arte moderno. Ve lo que Anita Malfatti ya le había contado. Conoce trabajos de Pablo Picasso (1881 - 1973), Maurice Denis (1870 - 1943) y la producción de los dadaístas y futuristas. 

El interés coincide con el fortalecimiento del modernismo en São Paulo. Desde lejos, Tarcila recibe, curiosa, la noticia de los progresos del grupo, en su correspondencia con Anita. En abril de 1922, dos meses después de la Semana de Arte Moderna [Semana de Arte Moderno], vuelve a Brasil para "descubrir el modernismo".1 Conoce a Mário de Andrade (1893 - 1945), Oswald de Andrade (1890 - 1954) y Menotti del Picchia (1892 - 1988). Junto con ellos y Anita, funda el Grupo dos Cinco [Grupo de los Cinco]. Su aprendizaje europeo se digerirá aquí, en el contacto con el grupo. La artista pinta con colores más osados y pinceladas más marcadas. Hace retratos de Mário de Andrade y Oswald de Andrade, con colores expresionistas y gestualidad marcada.



En 1923 vuelve a París y pasa a vivir con Oswald de Andrade. Reanuda las clases, pero con otras bases: se aparta de la educación convencional y académica. Quiere estudiar las técnicas modernas. En ese mismo año se convierte en alumna de André Lhote (1885 - 1962). Junto con él, sus formas se regularizan. En esa misma época, toma contacto con los grandes nombres del modernismo parisiense, como el poeta Blaise Cendrars (1887 - 1961), que la presenta a Constantin Brancusi (1876 - 1957), Vollard, Jean Cocteau (1889 - 1963), Erik Satie y Fernand Léger (1881 - 1955). Llega a frecuentar el taller de este pintor cubista. Además, recibe clases de Albert Gleizes (1881 - 1953). La convivencia con los maestros la influenciará profundamente. 

En ese periodo hace una pintura de inspiración cubista, sin embargo, se interesa cada vez más por la figuración típicamente brasileña, de temas nacionales, como en A Negra [La Negra] (1923) y A Caipirinha [La Pueblerina] (1923).
Regresa a Brasil con su interés dirigido hacia las cosas de aquí. Viaja para conocer el carnaval carioca y las ciudades históricas de Minas Gerais. Tarsila utiliza las técnicas aprendidas en el exterior para figurar cosas de su tierra. El enfoque geométrico de la iconografía brasileña originará la pintura Pau-Brasil [Palo Brasil] en 1924. Sérgio Milliet (1898 - 1966) describe esos trabajos como "la captación sintética de una realidad brasileña sentimental e ingenua, de la que se habían avergonzado antes los artistas de nuestro país". En su primera individual, en 1926, en la Galerie Percier, en París, la artista muestra esos trabajos.



En 1928 ella le regala a Oswald de Andrade el cuadro Abaporu (1928). La pintura le incita al escritor a fundar el movimiento antropofágico. En este periodo la geometría se ablanda. Las formas crecen, se hacen orgánicas y adquieren características fantásticas y oníricas. Lienzos como Urutu [especie de serpiente venenosa] (1928), Sono [Sueño] (1928) y A Lua [La Luna] (1928), conformados por figuras salvajes y misteriosas, se acercan al superrealismo.

A partir de la década de 1930 la vida de Tarsila se modifica bastante. En el primer año de esa década se separa de Oswald. En esa misma época, ocupa durante un corto periodo la dirección de la Pinacoteca del Estado de São Paulo - Pesp. Viaja a la Unión Soviética al año siguiente y expone en Moscú. A partir de 1933 su trabajo adquiere una apariencia más realista. Influenciada por la movilización socialista, pinta cuadros como Operários [Operarios] (1933) y Segunda Classe [Segunda Clase] (1933), preocupados por las pobrezas sociales.


En 1935 se traslada a Río de Janeiro. Su vida es atribulada. La artista tiene una situación doméstica confusa, repleta de quehaceres, y se aparta de la pintura. Se ocupa de la disputa por la posesión de su hacienda y trabaja mucho como ilustradora y columnista en la prensa. A partir de 1936 colabora regularmente como cronista en el periódico Diário de São Paulo, función que ocupa hasta los años de 1950. En esa época sus cuadros adquieren un modelado geométrico. Los colores pierden la homogeneidad y se hacen más porosos y mezclados.

 En 1938 recupera su propiedad rural, regresa a São Paulo y su producción vuelve a la regularidad. Vuelve a acercarse a cuestiones que animaron el periodo heroico del modernismo brasileño. A partir de la segunda mitad de los años de 1940, las inquietudes del periodo palo brasil y de la antropofagia son reformuladas, los temas rurales vuelven de manera sencilla. En algunos lienzos, como Praia [Playa] (1947) y Primavera (1946), las figuras agigantadas evocan el periodo antropofágico, pero ahora aparecen bajo una forma más tradicional, con pasos tonales de color y modelado más clásico.



En 1950 se hace la primera retrospectiva de su trabajo en el Museu de Arte Moderna de São Paulo - MAM/SP [Museo de Arte Moderno de São Paulo]. La exposición le da más prestigio a la artista. En ella las pinturas de la fase "neo-palo brasil" se muestran por primera vez. El regreso a temas nacionales anima a Tarsila a pintar dos murales con fuerte sentido patriótico. En 1954 termina Procissão do Santísimo [Procesión del Santísimo], encargado para las conmemoraciones del 4º Centenario de la Ciudad de São Paulo. Dos años después, entrega O Batizado de Macunaíma [El Bautismo de Macunaíma] a la Editorial Martins. En 1969 la crítica de arte Aracy Amaral organiza dos importantes retrospectivas del trabajo de Tarsila. Una en el Museo de Arte Contemporáneo en São Paulo - MAC/USP y otra en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro - MAM/RJ. Las muestras consolidan su importancia para el arte brasileño. Tarcila muere en São Paulo, en 1973.



martes, 3 de septiembre de 2013

Miriam Schapiro





Pintora y grabadora, nació en 1923.  Es una artista canadiense residente en Estados Unidos, pionera del arte feminista que revaluó el papel asignado a la mujer en el arte y en  la sociedad.
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Se convirtió en artista profesional en 1955. Originalmente pintaba en el estilo impresionista abstracto pero cuando fue desarrollando su arte creó su estilo personal al que llamó "femmage". Utilizando elementos comunes como encajes, trozos de tela, botones, lentejuelas, paños de cocina, etc, los trasforma en composiciones sofisticadas. 


Schapiro abarca oficiones tradicionalmente asociados a las mujeres y los utiliza como base para su arte, en un intento de dar mayor credibilidad  al papel que las mujeres han desempeñado en la historia del arte, convirtiendose en una de las primeras artistas  en la historia que hace frente a la experiencia femenina. En la década de 1970 un nuevo capítulo en el campo de la mujer en el arte empezaba a escribirse y ella fue una de las mujeres que creó este nuevo capítulo.


  Con Judy Chicago utilizó su asombrosa energía y talento para animar el arte consciente de su condición feminista.  En 1972, este nuevo arte quedó de manifiesto en una instalación que transformó una mansión de Hollywood, de 17 habitaciones, demostrando con esta performance un punto de vista abiertamente femenino. Bajo el titulo de Womanhouse, estaba llena de imágenes femeninas en audaces posiciones sexuales, consideradas tabú hasta ese momento.

Ha recibido premios de prestigio. Sus cuadros cuelgan  en las colecciones permanentes de museos en todo el mundo, incluyendo el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Su obra representa una continuación de una serie de colaboraciones que empezaron hace muchos años. Estas colaboraciones imaginarias combinan sus propias ideas con conceptos e imágenes derivadas parcialmente  de pinturas realizadas por mujeres célebres del pasado

jueves, 29 de agosto de 2013

Dorothea Rockburne

Born 1932

Contemporary artist Dorothea Rockburne, part of an influential 1960s circle of artists and performers, became known for austere, yet complex and referential works.
While bouts of pneumonia often confined her in early childhood, Rockburne soon became an avid attendant of weekend art classes at Montreal’s Ecole des Beaux-Arts. Her formal art training continued at Black Mountain College in North Carolina, where Rockburne found her work influenced by peers Robert Rauschenberg, Cy Twombly, and modern-dance pioneer Merce Cunningham.

In New York City, Rockburne participated in various dance classes and joined innovative performing artists Steve Paxton, Carolee Schneemann, and former classmate Rauschenberg in the Judson Dance Theater Collective. Rockburne's first one-woman exhibition, held in New York in 1970, launched her career as a full-time visual artist.

Since then she has produced numerous series of largely monochromatic works known as painted structures, inspired by such diverse sources as the Golden Section, Italian Renaissance frescoes, and Mandelbrot's ideas about fractals. Rockburne’s body of work is unified by her desire to reveal processes; her creations are neither drawings nor paintings nor sculptures, but reside amid these categories.

Rockburne has taught in New York, Maine, and Rome; won awards from the Guggenheim Foundation and the National Endowment for the Arts; and had important solo shows in Europe, Canada, and the United States, including a major 1989 retrospective at Brandeis University.
- See more at: http://www.nmwa.org/explore/artist-profiles/dorothea-rockburne#sthash.WYiFOSdT.dpuf




Dorothea Rockburne

Nació en Montreal, Canadá, en 1932. Vive y trabaja en Nueva York.  Estudió en Montreal Museum School y en Black Mountein College.  Cuando estaba en Black Mountain College, la enseñanza de Max Dehn, un famoso matemático y amigo de Abert Einstein, causó un gran impacto en la obra de Rockburne.  Dehn le enseño la geometría de Pitágoras y de Euclides, teoría y topología, y los conceptos de los intervalos armónicos. La enseñaza de Dehn emergía del mundo matemático y llevó a Rockburne a complejos acercamientos a la astronomía, cosmología y a una fascinación por el uso de los antiguos egipcios de la proporción y de la luz . Trabajó con distintos materiales, incluso con pintura industrial, papel carbón, metal y varios materiales naturales como lino, papel, etc.

Se trasladó a Nueva York en  1955 donde conoció a muchos artistas y poetas -

Ha dado clases  en Nueva York, Maine y Rome y ha recibido premios de la Guggenhein Foundation y de National Endowment for the Arts-  Ha expuesto en Europa, Canada y en los Estados Unidos

  Es miembro de la American Academy of Arts and Letters y de la National Academy of Design


Dorothea Rockburne

Born 1932

Contemporary artist Dorothea Rockburne, part of an influential 1960s circle of artists and performers, became known for austere, yet complex and referential works.
While bouts of pneumonia often confined her in early childhood, Rockburne soon became an avid attendant of weekend art classes at Montreal’s Ecole des Beaux-Arts. Her formal art training continued at Black Mountain College in North Carolina, where Rockburne found her work influenced by peers Robert Rauschenberg, Cy Twombly, and modern-dance pioneer Merce Cunningham.

In New York City, Rockburne participated in various dance classes and joined innovative performing artists Steve Paxton, Carolee Schneemann, and former classmate Rauschenberg in the Judson Dance Theater Collective. Rockburne's first one-woman exhibition, held in New York in 1970, launched her career as a full-time visual artist.

Since then she has produced numerous series of largely monochromatic works known as painted structures, inspired by such diverse sources as the Golden Section, Italian Renaissance frescoes, and Mandelbrot's ideas about fractals. Rockburne’s body of work is unified by her desire to reveal processes; her creations are neither drawings nor paintings nor sculptures, but reside amid these categories.

Rockburne has taught in New York, Maine, and Rome; won awards from the Guggenheim Foundation and the National Endowment for the Arts; and had important solo shows in Europe, Canada, and the United States, including a major 1989 retrospective at Brandeis University.
- See more at: http://www.nmwa.org/explore/artist-profiles/dorothea-rockburne#sthash.WYiFOSdT.dpuf

Dorothea Rockburne

Born 1932

Contemporary artist Dorothea Rockburne, part of an influential 1960s circle of artists and performers, became known for austere, yet complex and referential works.
While bouts of pneumonia often confined her in early childhood, Rockburne soon became an avid attendant of weekend art classes at Montreal’s Ecole des Beaux-Arts. Her formal art training continued at Black Mountain College in North Carolina, where Rockburne found her work influenced by peers Robert Rauschenberg, Cy Twombly, and modern-dance pioneer Merce Cunningham.

In New York City, Rockburne participated in various dance classes and joined innovative performing artists Steve Paxton, Carolee Schneemann, and former classmate Rauschenberg in the Judson Dance Theater Collective. Rockburne's first one-woman exhibition, held in New York in 1970, launched her career as a full-time visual artist.

Since then she has produced numerous series of largely monochromatic works known as painted structures, inspired by such diverse sources as the Golden Section, Italian Renaissance frescoes, and Mandelbrot's ideas about fractals. Rockburne’s body of work is unified by her desire to reveal processes; her creations are neither drawings nor paintings nor sculptures, but reside amid these categories.

Rockburne has taught in New York, Maine, and Rome; won awards from the Guggenheim Foundation and the National Endowment for the Arts; and had important solo shows in Europe, Canada, and the United States, including a major 1989 retrospective at Brandeis University.
- See more at: http://www.nmwa.org/explore/artist-profiles/dorothea-rockburne#sthash.WYiFOSdT.dpuf

miércoles, 28 de agosto de 2013

Yvonne Jacquette









Ivonne Jacquette, nacida en Pittsburgh, Pensilvania, en 1934, es una pintora y grabadora conocida por sus paisajes aereos, especialmente tomados a baja altitud, vistas de ciudades, pintadas normalmente con una distintiva técnica puntillista

Se crió en Stamford, Conneticut y estudió en Rhode Island School of Desigh. Dio clases en el Moore College en Arland. en la Parsons School of Design y  en la universidad de Pensilvania

En 1969, durante un vuelo a San Diego, las imágenes aéreas despertaron en ella un enorme interés, así que empezó a volar en aerolíneas comerciales. Pronto empezó a hacer diseños para pinturas desde el aire, como los veía desde arriba y así empezó a desarrollar el definitivo elemento de su arte. 

Durante las décadas de 1980 y 1990 alquiló vuelos charter desde New Jersey para sobrevolar la ciudad de Nueva York y poder hacer bocetos de lo que veía. Tambien trabajó desde el Empire State Building y desde 2001 uso a menudo oficinas vacías

Ha pintado escenas aereas  de  San Francisco, Chicago, Minneapolis, Filadelfia, Vancouver, Tokio y más recientemente Nueva Orleans etc.

Su  obra figura en colecciones de mas de  40 museos como el Brooklyn Museum, NY Hirshhorn, Sculpture Garden en Washington, the Metropolitan museum of Art, Nueva York, The Museum of Mordern Art, Nueva York, Philadelphia Museum of  Art y el Whitney Museum of American Art, Nueva York, entre otros

martes, 27 de agosto de 2013

Kiki Kogelnik






1935-1997- Pintora, escultora y grabadora. Nació en Bleiburg, Austria. Estudió  en la Academia de Bellas Artes  en Viena. Sus pinturas estaban influenciadas por artistas como Serge Poliakoff y Karel Appel.  Despues de conocer a Sam Francis durante un viaje a Venecia, se trasladó a Nueva York en  1961. Poco despues de su llegada dio un cambio radical a su pintura, renunció a la abstracción gestual y comenzó a hacer composiciones figurativas afines al arte Pop Se movió en los círculos del arte pop de Nueva York y se hizo amiga de Claes Ondenburg y de Roy Lichtestein y fue asidua visitante de la Factory de Andy Warhol. Como muchas mujeres de su generación le resultaba dificil conseguir el respeto y atención en el mundo del arte, dominado por hombres. 

Ademas de este desafío tambien estaba el hecho de que su trabajo  no tenía fácil clasificación. Realizó una serie de pinturas y dibujos hechos con la creencia que el arte "viene de lo artificial" Esto la llevó a explorar las posibilidades formales y conceptuales de la pintura. el dibujo, la escultura y el grabado. Tambien experimentó con materiales sintéticos apropiados para producir efectos sorprendentesEn 1966 se casó con un médico radiologo, George Schwarz en Londres, pero volvió a Nueva York al año siguiente. Su obra, a partir de mediados de la década de  1960,  investiga en la ciencia, tecnología y en el potencial de la era espacial.   En  1969, con motivo del lanzamiento del Apolo 11 hizo un happening lunar en  la galería Nachst St Stephan en Viena, donde realizó una serie de obras "lunares" durante la retransmisión del acontecimiento. sus pinturas y dibujos son complejas meditaciones sobre superficies pictóricas, una estratificación multivalente de imágenes y construcciones sociales de género. En el centro de todo ello está la práctica de una sutil comprensión de como las representaciones dan forma a la indentidad del yo individual.  Este reconocimiento de la espetacularidad de la cultura contemporánea y su impacto en el propia subjetividad encuentra correspondencia en la forma que ella jugó con su propia imagen en un contexto público. De vez en cuando se filmaba en su estudio o en las calles de Nueva York y asistía a fiestas con una variedad de trajes sorprendentes

domingo, 25 de agosto de 2013

JOSE MARIA BARREIRO GOMEZ

«En los años 60 el Eligio era el verdadero centro cultural de Vigo»

Barreiro afirma que sentir nostalgia de vivencias pasadas «es una de mis mejores riquezas». Valora especialmente los cuatro años que compartió piso con Lugrís
Desde edad bien temprana demostró José María Barreiro sus dotes para la pintura. «En el colegio hacía los exámenes de dibujo a los compañeros», afirma. Éstos se limitaban a dar el cambiazo y, claro, aprobaban. Mal se imaginaba él (ni su madre, que solía quejarse de que le dejaba la casa «hecha un cristo»), que un día su obra estaría colgada en instituciones, museos, galerías y casas de coleccionistas de todo el mundo. El último escenario en el que descubrió una fue en el vestíbulo del hotel Sheraton de El Cairo.


Puesto en la tesitura de elegir rincón se decanta por el Eligio, aunque también le gusta la zona de la Travesía de Vigo en la que se levanta una de sus contadas esculturas. Asegura que «en los años sesenta la taberna de Eligio era el verdadero centro cultural de Vigo». Recuerda que allí nacieron iniciativas como la exposición de pintura de la plaza de la Princesa.
Barreiro sigue siendo cliente de la taberna que un día fue escenario habitual de encuentro, entre otros, de Blanco Amor, Celso Emilio, Don Valentín, Don Paco, Oroza, Pousa, Mariño, Lodeiro, Mantecón, Massó, Alfageme... que, en torno a una taza de vino, hablaban (o discutían si se terciaba) sobre lo humano y lo divino.


Apenas había cumplido los 18 cuando realizó su primera exposición. Su ilusión era viajar a París. Trabajó como escaparatista -«está mal que yo lo diga pero soy un buen decorador»- para poder cumplir dicha ilusión. En la capital del Sena, bajo cuyos puentes durmió más de una vez, pudo pagarse el alquiler de una buhardilla compartida precisamente ejerciendo de escaparatista en Lafayette.
Pasado un año le reclamaron desde Vigo. Los mejores comercios de la ciudad se rifaban su trabajo, así es que siguió compartiendo pintura y decoración. Prácticamente recién llegado conoció en el Eligio a Urbano Lugrís. Éste no estaba en su mejor momento personal, apenas pintaba y prácticamente vivía en la indigencia. «Me lo llevé a casa. Estuvo conmigo cuatro años. Es imposible contar con palabras lo enriquecedor que resulta tener una persona como él a tu lado», asegura.


Otro pintor que influyó en la vida de Barreiro fue Laxeiro. Se conocieron durante un viaje del de Lalín, que entonces residía en Argentina, a Vigo. «Cuando vio mi pintura me invitó a exponer en Buenos Aires». Aceptó la invitación. Para abonar el pasaje a bordo del Pasteur (11.000 pesetas) tuvo que recurrir a un prestamista, al que dejó en prenda un cuadro del propio Laxeiro. «Iba por tres meses y me quedé cuatro años». El cambio de planes empezó cuando nada más llegar tuvo que ponerse a pintar porque se había quedado sin obra durante la travesía. «El capitán me invitó a hacer una exposición a bordo y vendí buena parte de los cuadros», relata.


No lo tuvo fácil en Buenos Aires, cuya efervescencia cultural le fascinó. De la pintura no podía vivir y como no tenía papeles no le daban trabajo. Pidió en Harrods que le dejaran hacer una prueba de escaparatismo mientras preparaba los papeles. Esa misma noche, cuando llegó a casa de Laxeiro, tenía un recado del director para que se presentara en su despacho. «Dos días después tenía el permiso de residencia», cuenta.


Cuando en 1973 regresó de América la mayor tristeza fue encontrar hospitalizado a Lugrís, que murió ese año. «Estábamos en la habitación Antón Patiño y yo. Le enterramos un día lluvioso, triste, en una tumba prestada... Sentir nostalgia de todas las vivencias es una de mis mejores riquezas», dice.
Barreiro, que está preparando la exposición que a finales de año abrirá en A Coruña, no es un artista metódico. Su única rutina diaria es ir al estudio nada más levantarse y encender la luz. Prefiere no poner etiquetas ni a su pintura ni a su escultura, disciplina que empezó a explorar hace unos años. «La obra del artista habla por sí sola y no precisa de representaciones teatrales de su creador», afirma. Añade que la mayoría de los genios pecaron de sencillez y de inocencia.
  • LA VOZ DE GALICIA

viernes, 23 de agosto de 2013

Barbara Hepworth






  • 1903–1975
Escultora británica, una de las figuras mas importantes del desarrollo del arte abstracto en Gran Bretaña. Nació en Wakefield, Yorkshire.  Consiguió una beca por la Leeds School of Art y otra para  el Royal College of Art. Henry Moore fue compañero suyo en ambos centros y se hicieron amigos para toda la vida.  En 1924 se quedó en segundo puesto en el concurso, tras Skeaping,  para el Prix de Rome, pero consiguió una beca y pasó los años 1924  y 1925 en Italia, donde se casó con Skeaping en Roma en 1925, divorciandose en 1933.  Sus primeras esculturas tenían mucho en común con las de Moore pero con una tendencia a simplificar más las formas, y a mediados de la década de  1930 su obra ya era más abstracta. En esta época trabajaba tanto en piedra como en madera, y describió un importante aspecto de sus primeras obras como " la emoción  de descubrir la talla" (había aprendido el corte de piedra en Italia).  En esta preferencia por la talla directa estaba unida a Moore, pero mientras que las abstracciones del él siempre mantenían las formas naturales, las de ella, a menudo, no eran representativas.


Hepwortyh profesó siempre una actitud romántica de afinidad emocional con la naturaleza, al hablar de la talla como "una necesidad biológica"  y  como " una extensión de las fuerzas telúricas que moldearían el paisaje". En 1931 conoció a Ben Nicholson y empezaron a vivir juntos al poco tiempo, se casaron en  1938 y se divorciaron en 1951. A través de  él fue consciente  del desarrollo del arte contemporaneo europeo y el compromiso con la abstracción. Se unieron a "abstraction-Creation" en  1933 y a "Unit One" el mismo año

Fue nombrada Dama en 1965, diez años antes de su fallecimiento durante un fuego en su taller de St Ives en Cornualles, a los setenta y dos años de edad. El taller y su casa forman actualmente el Museo Barbara Hepworth.