jueves, 14 de abril de 2011

NAN04814










Nació en Vigo, estudió Bellas Artes en Pontevedra y comenzó a pintar en la calle en 1991. Trabaja como ilustrador y diseñador gráfico cuando le dan libertad y expone en galerías como Ad Hoc (Vigo) y Montana (Barcelona). Se mudó a la capital para currar en la tienda-galería Subaquatica y se quedó para dar color a la calle: "Me resisto a colgar un cuadro y esperar a que se venda. Necesito implicarme físicamente en la obra", dice. En sus dibujos hay influencias del cómic, la animación clásica y la cultura popular. ¿Por qué te da repelús el término street art? Se usa para dar un aire de novedad o modernez a algo que lleva décadas. Desconfío de la etiqueta porque aglutina a gente con planteamientos muy distintos y con su auge se subieron al carro muchos sin nada que aportar, saturando la movida. Cuando empecé no existía el término, era más natural y espontáneo, las referencias venían del graffiti tradicional y pretendíamos darle una vuelta. ¿Las facilidades técnicas propician la creatividad? No necesariamente. Cuanto más fácil, más gente; y cuanta más gente, más te tienes que esforzar. Aunque también permite mayor capacidad de experimentación, menores tiempos de producción o trabajar internacionalmente.

EL PAIS

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