miércoles, 24 de septiembre de 2008

Winslow Homer





Winslow Homer (24 de febrero de 1836 - 29 de septiembre de 1910) fue un pintor naturalista estadounidense, considerado junto con Thomas Eakins como uno de los más grandes artistas de su país en el siglo XIX.

Homer nació en Boston el 24 de febrero de 1836 y su formación como pintor fue, en su mayor parte, autodidacta. En 1857 comienza a trabajar como ilustrador de revistas, convirtiéndose en un colaborador asiduo de la conocida Harper's Weekly.


Sus ilustraciones, sobre todo los grabados, se caracterizaron por sus contornos nítidos, formas sencillas, acentuado contraste de luces y sombras y por sus grupos de personajes llenos de vida. Tales características se convirtieron en una constante de su producción a lo largo de toda su carrera artística.

Durante la Guerra Civil, Homer visitó en repetidas ocasiones el frente de Virginia donde habría de pintar su primer cuadro al óleo importante, Los prisioneros del frente (1866, Museo Metropolitano de Arte de Nueva York), obra notable por su fría objetividad y su vigoroso realismo.


En 1856 se traslada a Francia durante un año pero, aunque su interés en las posibilidades pictóricas de la luz natural se desarrolla de forma paralela al de los primeros impresionistas, nunca sufrió la influencia directa del impresionismo o del arte francés.


En 1873 comenzó a utilizar la acuarela, medio de expresión tan importante en su obra como el óleo. Durante la década de 1870 los temas predominantes de sus obras fueron los de inspiración rural o idílica: escenas de la vida agrícola, niños jugando y escenas de lugares conocidos poblados de mujeres elegantes. De estas últimas el ejemplo más conocido es Long Branch, Nueva Jersey (1869, Museum of Fine Arts, Boston).

El año transcurrido en Inglaterra (de 1881 a 1882), durante el cual Homer vivió en un pueblo de pescadores, provocó un cambio definitivo en la temática de su obra. A partir de entonces se concentró en escenas de la naturaleza a gran escala, en particular escenas marinas, de pescadores y sus familias. Después de fijar su residencia en solitario en Prout's Neck, en la costa de Maine (donde moriría el 29 de septiembre de 1910), produjo obras maestras del realismo tales como Eight Bells (1886, Addison Gallery, Andover, Massachusetts). En esta obra el dramatismo de la escena marina está imbuido de una cualidad épica y heroica que representa el tema dominante de su madurez: la lucha del hombre con las fuerzas de la naturaleza.

A partir de 1884, Homer pasó muchos inviernos en Florida, en las Bahamas y en Cuba. Gran parte de las muchas escenas que pintó del trópico son acuarelas ejecutadas con un estilo muy avanzado para su época: fresco, suelto, espontáneo, casi impresionista, pero sin perder jamás su relación básica con el naturalismo.



De 1899 es una de sus obras más impactantes, La corriente del Golfo (Museo de Arte Metropolitano de Nueva York), en la que un solitario marinero negro navega en una pequeña y destrozada embarcación, rodeado de tiburones e incomunicado en medio de un mar encrespado con fuerte oleaje.

La grandiosidad de su temática y la fuerza expresiva de sus obras ejercieron una influencia dominante en la pintura realista de Estados Unidos.

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