lunes, 5 de septiembre de 2016

Fernando Álvarez de Sotomayor



(El Ferrol, La Coruña, 1875-Madrid, 1960). Pintor. Director del Museo del Prado de 1921/2 a 1931 y de 1939 a 1960. Fue profesor de pintura y director de la Escuela de ­Bellas Artes de Santiago de Chile, alcalde de La Coruña, comisionado del Gobierno para recoger los lienzos del Museo del Prado depositados en ­Ginebra, director de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, académico correspondiente de las de ­Prusia, La Habana y Lisboa, miembro de las Academias de Bellas Artes de Valladolid, Cádiz y ­Zaragoza, de la Hispanic Society de Nueva York y del Patronato del Museo de La Coruña, así como académico de honor de la Real Academia Gallega. 


Fue galardonado con la gran cruz de ­Alfonso X el Sabio, de Isabel la Católica, de Alfonso XII, de la Corona de Italia y con la encomienda de la Legión de Honor y del Mérito de Chile. Comenzó su formación artística en el taller de Manuel Domínguez, con quien colaboró en la decoración de la escalera y un despacho del Ministerio de Agricultura de Madrid. En 1899 obtuvo una pensión para ampliar sus estudios en la Academia Española de Roma. Posteriormente viajó a Holanda, donde descubrió la pintura de Frans Hals, cuyo fuerte colorido y pincelada empastada marcaría sus obras posteriores. 


En 1908 se trasladó a Santiago de Chile, para impartir clases de color y composición en la Escuela de Bellas Artes chilena, institución de la que fue director en 1911 y en la que creó una importante generación de pintores gracias a sus enseñanzas, denominada «Generación de 1913» o «Generación Sotomayor». Regresó a España en 1918, tras ser nombrado subdirector del Museo del Prado, del que fue director tres o cuatro años después, cargo que ostentó hasta el advenimiento de la República y que recuperaría una vez acabada la Guerra Civil. 


Tuvo un importante papel en la recuperación de los cuadros que se ha­bían depositado en Ginebra durante la contienda y participó en la organización de la exposición que en dicha ciudad se celebró, y que contribuyó a despertar un gran interés por la pintura española en toda Europa. Compaginó sus labores docentes e institucionales con las de pintor, participando asiduamente en muestras y certámenes ­artísticos. En las Exposiciones Nacionales de ­Bellas Artes fue galardonado con segunda medalla en 1904, primera en 1906 y condecoración en la edición de 1912. En la Exposición Internacional de Lieja de 1905 fue premiado con tercera medalla y con el máximo galardón en las de Barcelona de 1907, de Múnich de 1909 y de Buenos Aires de 1910. Asimismo, es destacable la exposición antológica que de su obra se celebró en el Palacio de Velázquez del Retiro en 1975, para conmemorar el centenario de su nacimiento. Fue considerado uno de los mejores retratistas de la época, recibió encargos de la Corona y de familias aristócratas, financieras e intelectuales. Sus paisajes se caracterizan por una pincelada empastada y un colorido vibrante, dentro de una tendencia realista. Donó al Museo de Arte Moderno un retrato de Alfonso XIII que pasó al Prado en 1971.

Ref- Museo del Prado

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