martes, 28 de junio de 2016

Miquel Villà


(1901-1988)

Nacido en Barcelona en febrero de 1901, Villà, que pintaba desde 1912, asistió ocasionalmente a las escuelas de Bellas Artes de Bogotá y de Paris, así como a diferentes academias libres. En 1924 participa en los Salones de Otoño y de los Independientes de París y, comienza una estrecha amistad con Fautrier, Duchamp, Cossío, Gargallo, Peinado, etcétera, que le vinculará a la intelectualidad artística de la capital francesa.
En 1927 expone en las Galerías Dalmau, animado por su director, quien propició también las exposiciones die Miró, Dalí, y García Lorca. A partir de 1930, y a su regreso de París, se instala en Barcelona, interesando vivamente a los núcleos de vanguardia.
Regularmente exponía en la Sala Parés, de Barcelona, donde, en 1985, la Generalitat de Cataluña le organizó una exposición antológica, formada por un centenar de obras que permitieron seguir el hilo conductor de su dilatada trayectoria. Este mismo año le fue otorgada la Creu de Sant Jordi.
Villà siempre reconoció que sus grandes maestros fueron Cézanne, por su técnica constructiva; Gauguin, Van Gogh y Vlaminck, por su libertad colorística, y muy especialmente Rembrandt en su última etapa, cuando pasa del claroscuro al color. La pintura fue para él una disciplina, una razón de ser y una vía de entendimiento sensible con la naturaleza.

Información- El País