miércoles, 9 de junio de 2010

Juan de Echevarría Zuricalday


Retrato de MR. Pierre Plan, obra de Juan de Echevarría

Juan de Echevarría (Bilbao, 14 de abril de 1875 - Madrid, 8 de junio de 1931) pintor español novecentista.

Nació en el seno de una familia burguesa, mayor de trece hermanos, estudió en diversos países, con una educación artística y cultural exquisita. Dirigió una de las empresas de su padre, hasta que en 1902 se producirá el gran cambio en su vida con la muerte de su madre y decide abandonarlo todo y dedicarse exclusivamente a la pintura.

Viaja a París y las primeras obras que le impactan son las de Gauguin, de ahí la gran influencia en muchos de sus cuadros, específicamente en el tratamiento del cuello y de los ojos hundidos. Poco a poco, en París va aclarando su pintura, alternando la influencia de Van Gogh y Gauguin, sobre todo en línea y color. Pero en la capital francesa también pintara paisajes, la mayoría vistas de Monmatre, que era donde él vivía. Comienza en este período a pintar bodegones y floreros, temas por lo que Echevarría se hará muy conocido.

En 1913, ante el inminente estallido de la Primera Guerra Mundial, se traslada a Granada, buscando una luz más brillante y una nueva temática: Las gitanas, investigando un mundo no contaminado por la industrialización, con personajes auténticos, inocentes y de belleza salvaje.

También realiza una serie de retratos de la Generación del 98. Unamuno, del que decía que era muy mal modelo, nunca estaba quieto posando, todo el tiempo se movía, y escribía en pequeños papeles las ideas que se le iban ocurriendo. Pío Baroja, al que le unía una gran amistad, era el personaje al que mejor representaba y captaba psicológicamente, siempre de muy mal genio y muy serio. A Azorín y a Valle-Inclán les representó a la manera del Greco, con esos rostros enjutos, y las manos alargadas y huesudas.

Después de los floreros, retoma de nuevo el tema de las gitanas, esta vez las Zíngaras o de gitanas del este, con nuevas vestimentas dentro de sus campamentos.

Uno de sus últimos cuadros fue una vista de Madrid, exactamente la Glorieta de Emilio Castelar, donde intenta representar a través de los coches esa nueva etapa de modernización e industrialización.

Muere joven, a los 56 años de un ataque al corazón.


Fundación Cultural Mapfre Vida

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