miércoles, 15 de septiembre de 2010

Aurelio Arteta



Aurelio Bibiano de Arteta y Errasti (Bilbao, 2 de diciembre de 1879- México, 10 de noviembre de 1940) fue un pintor vasco.


Nació en la bilbaína calle Ascao, hijo de Eusebio Arteta y labrador, de profesión ferroviario, y de Petra Errasti y Zabala.

Comenzó sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao. En 1894 toda la familia se trasladó a Valladolid. Posteriormente viajó a Madrid, estudiando en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. No queriendo ser una carga para su familia, Arteta simultaneó sus estudios con los más diversos trabajos, tales como pintor de brocha gorda, ilustrador, dibujante de bordados, litógrafo e incluso como aplaudidor en teatros.


En 1902 obtuvo una beca de la Diputación vizcaína, junto con Ángel Larroque, Echevarría, Nemesio Mogrobejo y Quintín de Torre. La beca le fue concedida por la obra Accidente de trabajo en una fábrica de Vizcaya. Este hecho le permitió viajar a París, donde completó su formación. En la capital francesa recibió la influencia de las revisiones de la pintura impresionista a través de Gauguin y Toulouse-Lautrec. Un posterior viaje a Italia permitió a Arteta conocer el Renacimiento italiano, y más específicamente, con la pintura mural.


En 1906 se estableció en Bilbao, abriendo estudio. Alternó la labor puramente pictórica con el diseño de carteles y labores litográficas. Realizó su primera exposición en la bilbaína galería Delclaux.

En 1911 fundó, en compañía de otros insignes artistas la "Asociación de Artistas Vascos". Con ocasión de la nueva decoración de la sede de la Sociedad Bilbaína, Arteta realizó una de sus obras más recordadas, la conocida como Eva arratiana, en 1921.


En 1921 comenzó en los frescos del Banco de Bilbao, en Madrid. En 1924 fue nombrado primer director del recién creado Museo de Arte Moderno de Bilbao. Esta labor no estuvo exenta de polémica ya que el ayuntamiento de Bilbao censuró a Arteta las adquisiciones realizadas. La dimisión de Arteta provocó una oleada de apoyos de intelectuales de toda España, que acabó por convertirse en una crítica a la política de la dictadura de Primo de Rivera desde el campo del arte.

En 1930 recibió el Premio Nacional de Pintura.


Guerra civil y exilio

El inicio del conflicto sorprendió al pintor en su domicilio madrileño. El primer día del mes de diciembre del año 36 sale hacia Valencia en compañía de entre otros, Gutiérrez Solana. En esa ciudad realizó un cartel de colaboración con el gobierno de Euzkadi. De Valencia se trasladó a Barcelona, primero, para pasar luego definitivamente a Francia. Allí realizó un periplo por varias ciudades (Biarritz, Burdeos), librándose de los habituales campos de refugiados. Finalmente, y a bordo del velero Sinaia se trasladó a México. Una de sus últimas obras fue la decoración del comedor de la residencia de Indalecio Prieto en la capital mexicana.


El 10 de noviembre de 1940 falleció a causa de un accidente de tranvía cuando se dirigía, en compañía de su esposa a Coyoacán. Según el testimonio posterior de Indalecio Prieto, Arteta y su mujer se dirigían a pasar una temporada en el campo, para reponerse de la noticia recibida del fusilamiento el día anterior de Julián Zugazagoitia.


Su pintura, un tanto idealizada, y teñida de una gran melancolía, cultiva con preferencia el tema vasco, tanto el eminentemente rural como la transformación de esa sociedad a la industrialización, con paisajes urbanos centrados en el entorno de la ría del Nervión. El crítico Juan de la Encina dijo de él, en relación al cuadro Pescadores, enviado por Arteta a la exposición de la Asociación de Artistas Vascos, realizada en Madrid en 1916: «En tiempos en que el charlatanismo y la vanidad son y han sido haciendas en explotación, por una parte, no podemos por menos de aplaudir el recogimiento de Arteta; pero por otra parte, lamentamos que artista de tanto talento huya temeroso de darse al público dictamen». También se dedicó a la ilustración de libros, como en el caso de la obra Divagaciones de un transeunte de Alejandro de la Sota.


Entre los años 1917 y 1923 Arteta realizó varios paisajes urbanos, en los que la influencia de Lautrec es patente. La inclinación realista del pintor le hizo elegir en numerosas ocasiones barrios obreros de ese Bilbao industrial, o rincones deprimidos. Obras como El puente de Burceña, Barrio obrero o La calle son buenos ejemplos de ese realismo social de Arteta que tuvo como escenario la ciudad de Bilbao.

También abundan los lienzos en los que Arteta se limitó a reflejar rincones más burgueses de la ciudad, como El Campo Volantín desde mi estudio.


Según la crítica moderna. la pintura de Arteta, entre épica, melancólica y silenciosa refleja el paso y el tránsito de una sociedad agrícola a una industrial, de una sociedad rural a una sociedad urbana, el comienzo de la construcción del Gran Bilbao como espacio urbano señorial y proletario.


Tras la bonanza económica experimentada por la burguesía bilbaína a caballo de la Primera guerra mundial, los accionistas del Banco de Bilbao decidieron establecer en Madrid una nueva sede.

En 1921 Arteta recibió el encargo más importante de su carrera profesional, cuando le fue encomendada la decoración del vestíbulo.

3 comentarios:

enric batiste dijo...

Vasco vasco universal y de Bilbao
como en el chiste último contado.

besarkandia andia

enric batiste dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ines dijo...

Besarkada handi bat!