jueves, 1 de octubre de 2020

Taro okamoto




 Taro okamoto  fue un polifacético artista ya que pintó, esculpió, escribió, fotografió y filosofó, pero se le conoce sobre todo por sus cuadros abstractos, murales y esculturas. Taro era hijo de la escritora japonesa Kanoko Okamoto y del dibujante de manga Okamoto Ippei. Esta circunstancia de su familia le llevó a estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Tokio, posteriormente, debido a su interés por lo oculto, se marchó a estudiar Etnología de las tribus oceánicas a la Sorbona de París. Allí entró en contacto con las vanguardias artísticas, con los surrealistas como André Bretón y Kurt Seligmann. Permaneció en París durante unos años y expuso en el Salon des Surindependants. Cuando miras sus obras se aprecia una notable influencia de Miró y de Picasso




Su arte se caracterizaba por la abstracción, de hecho perteneció al grupo “Abstracción-Creación” en el que estaban todos los capitostes de la abstracción como Kandinsky y Mondrian. Su pintura evolucionó junto con Seligmann hacia un barroquismo donde predomina el colorido llamativo, la figuración irreal y elementos abstractos y surrealistas.



 Su obra más conocida es la escultura gigante La torre del sol“, recuerda a las figuras de Miró, pero también, como veremos después, muestra una influencia de esculturas antiguas. Se puede visitar en Suita (Osaka). Otra obra muy famosa es la pintura mural “Asu no Shinwa” – Mito del mañana en español – , ella refleja los horrores de la bomba de Hiroshima, por eso se la compara con el Guernica de Picasso. La sombra de Picasso es alargada.



Como decía al comenzar este texto, Taro también fue escritor. Tras una visita al Museo Nacional de Tokio, en donde quedó maravillado por unas figuras misteriosas llamadas haniwa, se dedicó a investigar la etnografía y sobre todo los misterios de la vida, el ocultismo y lo religioso. Bajo este influjo publicó el libro “Shinpi Nihon” (Misterios de Japón, Á•ûÁßòÊó•Êú¨).



Curiosidades : Fue miembro de la secta Acephale, fundada por Georges Bataille, que estaba obsesionada con los sacrificios humanos (de ahí el nombre acephale, “sin cabeza”). Su casa-museo se puede visitar en la ciudad de Aoyama. “La torre del sol” mide 70 metros de altura y se convirtió en el emblema de la Expo del 70. En esta escultura la cara de la parte de arriba representa el futuro, la entre los brazos el presente y la cara de la espalda el pasado.Taro era un poco marciano.


Fuentes: Diccionario Akal de Arte del Siglo XXWikipedia, Irukina.comKirai; un geek en Japón.

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