lunes, 4 de octubre de 2010

Olivier Lile





Navegando desde un avión, les dejo estas luces para encontrar otras nuevas, sin parar de viajar hasta el infinito, la creando recuerdos ...
Y volviendo a la propia impresión familiar, el propio anclaje, una pasión para empezar; pintar!

Al principio, con un itinerario instintivo, fui en contra de ello con el afán de una búsqueda; tantos estilos diferentes, tantas sustancias sorprendentes se acercaban, se tocaban.

Mi evolución, en el transcurso de un universo pictórico, ha elaborado dos polos atractivos;
Uno de ellos es hiperrealista y el otro abstracto.
Un espacio que llegué a conocer, tratando de utilizar diferentes técnicas como: acrílico, pastel, collage, y más recientemente digital.
Sin embargo, la experiencia, para ser más completo, cambio las propuestas de materiales: tela, madera, yeso, de aluminio ...
La evolución naturalmente me llevó a utilizar los medios informáticos.

Mi ojo se ha enseñado a reducir, no sin encontrar alguna emoción, gracias a la fotografía que traigo conmigo en mi hombro, donde quiera que vaya ... Y así presento mi último trabajo: «la ciudad de Flash»
Una presentación de las grandes ciudades que delatan sus rostros privados y de patentes; retratos urbanos que nos miran.
Todo esto lo convierte en una composición que recuerda una pintura arreglada con tintes de fotos.

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