martes, 23 de marzo de 2010

Alexis Leyva Machado (Kcho)





Alexis Leyva Machado (Kcho)

12 de Febrero de 1970, Nueva Gerona, Isla de la Juventud, Cuba






Tomado de la entrevista realizada por el periodista Mario Jorge Muñoz a Alexis Leyva Machado Kcho.

....Con veinte años, el muchachote tenía más apariencia de un jugador de baloncesto que de artista plástico......Kcho .....tuvo la suerte de llegar al mundo con una musa por madre. Martha, la promotora cultural, dispuesta a brindarle una mano a toda la gente buena de la Isla,(Isla de la Juventud).. se encargó durante años de ir modelando a su hijo. Sin embargo, no imaginaba que el niño grande, siempre risueño, con quien escuchaba en las noches las inolvidables voces de Ella Fitzgerald y Louis Armstrong, llegaría a convertirse en ese artista de hoy, cuya obra comparte espacios con Wifredo Lam en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.....en el 95 ...su Gran Premio de la Bienal de Kwang-Ju, de Corea del Sur, y con el Premio del Fondo de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) para la Promoción de las Artes....... la invitación en el 99 para trabajar en el reconocido Atelier Calder, en Francia.


.-¿Quién es Kcho?-

En estos tiempos que son para mí de autorreafirmación, de revisión de muchas cosas, te digo que soy y seguiré siendo el hijo de Martha. Eso es Kcho, nada más que eso. Me parió, pasó mucho trabajo para criarme, somos varios hermanos. Murió hace ocho años. Y siempre he tratado de luchar para que viera que su batalla, tanto esfuerzo no fue en vano. Lo más importante de mi carrera, de todo lo que he hecho, es haber logrado poner en alto, honrar el nombre de mi madre.

La primera clase de dibujo que me cambió la vida me la dio mi mamá cuando tenía 13 años. Así que yo dibujo hoy gracias a esa clase. Aquel día le tuve miedo al acto de crear, pero me gustó. Mi mamá me cogió la mano, me hizo lo que yo quería dibujar, e inmediatamente lo rompió. Y me dijo: ahora hazlo tú. La influencia de mi familia ha sido total. Cada cosa que define mi trabajo tiene que ver con mi casa. Y es que en ella se respiraba arte. Para una de las cosas que me sirvió la escuela fue para darme cuenta que mi entorno familiar era único. La escuela me ayudó a mirar más a mi casa.


-¿Por qué prefieres trabajar con materiales de desecho?-

Me gusta trabajar con los materiales usados por la energía concentrada que emana de ellos, tienen mucha luz. Yo no trabajo con desechos, sino con vida pasada. Ha sido fundamental en mi obra. Esos materiales tienen una historia anterior. Mis piezas se concentran en esa energía, que además le da participación al otro.

-¿Por dónde comienzan tus obras?-

Regularmente por el título. Ya tienen nombre antes de existir. Siempre la primera motivación es una idea. Puede ser una palabra o una oración. Todo parte de ahí

-Gran parte de tu trabajo lo conforman instalaciones, sin embargo, le dedicas mucho tiempo al dibujo. ¿Por qué?-

El dibujo me gusta por su intensidad. Es como la poesía. Es el pensamiento, es la idea clara y precisa, sin tanto recorrido. Es la esencia


-¿Tienes lugares de preferencia para la creación?-

Todos los lugares me sirven. Es una necesidad demasiado fuerte. Nunca he tenido un estudio en Cuba. Y eso fue un gran aprendizaje. Porque siempre estoy creando, y lo hago en cualquier lugar. En mi cabeza convierto un pequeño papel en estudio. Me adapté, puedo hacer una instalación para una sala de un museo con cientos de metros cuadrados en una servilleta. Todo en la cabeza cabe. En ese sentido, tal carencia me hizo fuerte.

-¿Por qué la temática de las migraciones es una constante en tu obra?-

En el mundo contemporáneo los temas se han disuelto. Y más bien lo que uno ve son problemáticas. La vida moderna, por ejemplo, la rodean fenómenos tan disímiles que no puedes clasificarla dentro de una temática única. Entonces cada obra es un mundo diferente, es portadora, además, de una idea diferente.


El mundo está hecho de migraciones. Del sur al norte, sobre todo, la gente viaja tratando de mejorar sus condiciones de vida. Los grandes movimientos humanos son cada vez mayores. Y sean cuales sean las razones de esos desplazamientos, siempre hay alguien cercano que es parte de eso. Por ejemplo, cualquier familia cubana tiene a alguno de sus miembros lejos o que se ha lanzado al mar, tratando de llegar a Estados Unidos.

Eso lo tenemos cerca en la casa, en el barrio, en la escuela... es parte de la vida diaria. Y el cubano es muy familiar. Toda la felicidad y la tristeza de su gente le es cercana. Y esas personas que se separan no desaparecen. No pueden ser obviadas. Porque marcan la vida, también marcan la historia. Me gusta tener la posibilidad de dedicarle un espacio a esa gente, a esa problemática tan universal. Es mi manera de aportar un poco de luz en algunas partes de esa historia que hay que respetar. Porque ninguna sociedad justa puede olvidar a alguien.


-¿Y tocar ese tema, tan sensible para los cubanos, no te ha traído problemas?

Mi obra ha sido atacada por consideraciones horribles, superficiales, demasiado banales. Algunos la han aprovechado para hacer especulaciones políticas. Y la mayoría de estas opiniones -no puedo llamarle análisis ni reflexiones, porque no son serias- son de cubanos que no viven en nuestro país. Gente oscura, que enseguida te preguntan si eres cubano de aquí o de allá. No entienden que se es cubano de un solo lado. Con todo eso choco bastante cuando estoy fuera de la Isla. Cuando hice "La Regata", mucha gente me tildó de contrarrevolucionario, apátrida, antisocial... y yo solamente había hecho una obra. No era más que eso.


Nunca le he pedido permiso a nadie para crear. Y por eso he hecho una pila de obras sobre las cuales la gente ha dicho que debo ser o gusano o agente de la Seguridad del Estado. Sin embargo, la crítica y el público extranjero enfrentan mi trabajo con otros ojos. Y es que el tema de las migraciones, de los constantes flujos de personas buscando trabajo y formas de vivir mejor es preocupación en todo el mundo. Pero yo no me preocupo mucho por eso. Lo fundamental es que mi trabajo obligue a la gente a ver las cosas de otra manera, que sea capaz de provocarte. Y, sobre todo, que me provoque a mí, que sea capaz de impresionarme.

No soy un depredador de la cultura de mi país. Soy parte de su vida. Siempre estaré para lo que haga falta. Cuando no suceda así, mi arte dejará de tener sentido.


-¿El mar es otra de tus obsesiones?

Nunca he entendido por qué en Cuba, siendo una isla, el mar se ve como un peligro cuando debe ser algo tan cercano, tan querido. Es cierto que a la vez es hermoso y riesgoso, pero todo lo que define a Cuba llegó por el mar. El descubrimiento, el Granma, la invasión de Girón... son muchas las cosas vinculadas a la historia de Cuba que están relacionadas con el mar. Hemos olvidado que esa es la puerta de nuestra casa. Entonces hay que cuidarlo y vigilarlo. Es la frontera invisible. Y lo único permanente en Cuba es que siempre será una isla.




Para mí el mar es algo muy importante. También sé cuánto significa para todos los cubanos, las historias que hay en él. Intento con mi trabajo ayudar a pensar, a reflexionar sobre estos temas. Los artistas movemos ideas, esa es una gran responsabilidad. Por eso debemos saber bien hacia dónde mirar y cómo hacerlo.

-¿Por el título de algunas de tus obras, como "La Jungla" y la serie "Kanaima", es evidente que la obra de Wifredo Lam ha sido muy importante para ti?


Hice "Trabajo de clase" en 1983, fue el resultado de un ejercicio que se hace en todos los niveles de enseñanza en Plástica. Tienes que seleccionar la obra de un maestro de la pintura y realizarla de otra manera. Hay que tratar de desentrañar su técnica. Yo escogí a Wifredo Lam, porque desde hacía mucho tiempo me había llamado la atención una viñeta suya que salió publicada en la revista Isla -todavía la guardo-, que me gustaba mucho. Entonces no tenía la más mínima idea de cómo Lam había hecho esas cosas, y lo que hice fue tratar de llevar al papel, de imitar, cómo yo creía que pintaba.
Tenía 13 años. Lo que te daban entonces para pintar era tempera, acuarela, básicamente. Tenía óleo porque me lo había dado mi mamá. Utilicé sobre cartulina aceite linaza para lograr una transparencia.Conocí a Lam por su obra "Tercer Mundo". La vi en la revista Revolución y Cultura, que me mantenía informado sobre lo que estaba pasando en el país. Además, su trabajo le gustaba mucho a mi mamá y ella me acercó a él. Con el tiempo Lam se me fue haciendo más cercano, su obra se me aparecía en todos lados. Sin embargo, en la escuela me lo enseñaron como uno más entre los pintores cubanos. Y no se valora la figura que realmente es. A mí Lam y su "Jungla" me dieron a conocer el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA).


En enero del 96 -ya el museo tenía una obra mía, pero no la habían expuesto-, cuando tuve la oportunidad de visitarlo, fui expresamente a ver su obra. Y lo que más me gusta de ese lugar es que lo estoy acompañando. "La Jungla" (2001) es el resultado de todo ese conocimiento y admiración por el trabajo de Lam. En cuanto museo he expuesto, él ya estaba ahí, había hecho algo. Hace un tiempo, en el Museo de Israel, al llegar lo primero que hice fue preguntar dónde estaba el Lam de su colección. Y allí estaba, lo encontré al otro día. Es lindísimo. "Canaima" es el título de una serie de telas y papeles pequeños que realizó Lam cuando vivió en Venezuela, donde existe un parque nacional con ese nombre. Él pintó un oso, con espinas y colmillos. El título me llamó la atención como punto de partida para un grupo de trabajos. Yo les llamo Objetos Peligrosos, les dejé el nombre de "Kanaima", aunque con K, por la referencia a Lam. "Los peligros del olvido" (instalación) también tiene que ver con la mirada del Lam interesado en profundizar en la cultura de nuestros pueblos. Mientras los grandes maestros de la pintura europea seguían viendo al resto del mundo con los ojos del colonialismo, Lam tenía todo ese acervo de mezclas de culturas como parte de su historia natural, su propia vida. Él trabajó mucho con las máscaras. A mi mamá le encantaban.


Hace poco, en Sao Paulo, estuve en contacto con un coleccionista belga que estaba liquidando su colección de máscaras y se las compré, son muy buenas. Lo que pretendo es recordarle a la gente que es imposible olvidar tu cultura, tus raíces. Es lanzar un llamado de SOS a lo que puede implicar el olvido de lo que somos, a la importancia del suelo. Es imposible olvidar a Lam, él abrió las puertas al mundo del arte cubano y las mantuvo abiertas. Facilitó las cosas al dar a conocer nuestra cultura, el potencial que tenemos. Fue un gran pintor, uno de los más grandes que ha dado este continente. Respetado por los grandes, Picasso, Bretón... Eso ha permitido que nos respeten. Y esa puerta es por la que entré yo y otros artistas cubanos."La Jungla", la serie "Kanaima", eran cosas que tenía desde hacía mucho tiempo dándome vueltas en la cabeza y que quería dedicárselas a Lam, como una especie de agradecimiento por su indiscutible papel dentro de la cultura cubana y como divulgador de ella en el mundo. Él es una luz sobre la Isla.


-Muchas de tus instalaciones, precisamente por estar realizadas con materiales viejos, pudieran correr el riesgo de destruirse. ¿No le temes a eso que llaman la imperdurabilidad de la obra?

Creo que las obras perduran por la idea. No soy Dios. No duraré mil años. Soy un ser humano común y corriente interesado en hacer las cosas lo mejor que puede. Si existe verdaderamente un juicio final, preguntarán si fuiste buena persona, qué hiciste por tus semejantes en la vida, si aprovechaste tu talento. Lo más importante es el lugar que lograste ocupar en el corazón de la gente. El pueblo es quien te pone en el cielo o en el infierno.-



-¿Qué haces con tu tiempo libre?

Cuando no estoy creando me dedico a enamorarme de todo. Consagro mucho tiempo a mis amigos, a la gente que quiero y que me quiere. Eso también es crear. Y crear es amar. También me encanta la pesca, el cine y la música, sobre todo el jazz.

-Has logrado triunfar en un mundo muy competitivo y regido también por las leyes del mercado. ¿A qué se debe tanto éxito?

No escondo secretos: soy hijo de un pueblo exitoso. Este país es genial por sus hijos. No es de ahora, sino de siempre. Por eso ha sido protagonista de muchas cosas bellas. Todavía le quedan muchas por hacer. Por ejemplo, Cuba está llena de bondad. Y eso es endémico de este país, porque la bondad anda perdida en este mundo. Y todo eso no lo inventé yo. Sólo aprendí la lección.

Tomado del Caimán Barbudo

7 comentarios:

Goyo dijo...

A KCHO lo ví una vez en El Malecón. Iba paseando escoltado por dos coches y varios agentes de la seguridad de Castro. ¿Tiene necesidad un artista de esa parafernalia, incluso siendo íntimo del aparato del régimen? Nunca lo he entendido. Ni tampoco quiero, la verdad.

ines dijo...

Yo creo que un artista tiene, o debe, ser UN SER LIBRE, pero bueno, yo soy bastante INGENUA

Bicos

Delian dijo...

Realmente mas allá de cualquier cuestionamiento de tipo político , por afinidad o fanatismo, seria ilógico no reconocer que este joven artista cubano con una tremenda proyección y reconocimiento internacional ha logrado acaparar la atención, de la crítica, coleccionistas y galeristas de los más importantes del mundo, su obra está llena de un tremendo simbolismo y conceptualismo, realizado por lo general con elementos de deshechos y reciclables (arte Povera) valido para las más amplias interpretaciones , en esencia lo que debe significar el arte: la capacidad de ser analizado, e interiorizado según la visión y perspectiva de cada espectador.
Solo hay que revisar los resultados de ventas en subastas de New York y Europa en casas subastadoras más importantes del mundo, y el interés de galerías renombradas por obtener contratos de exclusividad para la comercialización de su obra....ej.
Galería Marlborough de los EU

ines dijo...

Tienes toda la razón. La OBRA prevalece sobre todo. Ahora mismo voy a publicar un artista que los PREJUICIOS POLITICOS afectaron a su vida y a su obra. Yo lo acabo de descubrir y ME ENCANTA.
Bernhard Heisig

Ademas debemos separar la persona del artista.Cuando vamos analizando el trabajo de los artistas y contrastamos con sus vidas, frecuentemente nos preguntamos ¿Como podía hacer esto?...

¡Ay quién pudiera hacer que el sueño fuese
la vida!, ¡Que esta vida fría y vana
que me anega de sombra, fuera ese
sueño que desbarata mi mañana!

ACUARIO dijo...

"Sus botes están dispersos por todo el país, como una especie de símbolo de la idiosincrasia de la Isla, los peligros de sus viajes de encuentro, lo inesperado de sus destinos"
Migracion y exilio, palabras claves en su obra. Es uno de los creadores que ha mirado la Cuba de hoy con más agudeza, sensibilidad y compasión.

Anónimo dijo...

En Kcho podemos apreciar siempre un discurso coherente e internacional valido, inteligente y fácil de interpretar para cualquier individuo este donde este ya sea en Alaska, África, o cualquier país de nuestra América Latina, con muchas aristas interpretativas, su obra no es solo referente de la problemática migratoria a escala mundial, sino de todo lo que rodea a este fenómeno social tan antiguo como la humanidad misma. Sus piezas sean estas dibujos o instalaciones, con toda intención imperfecta, desborda una gran capacidad, tiene en cada trazo de su imaginario creativo lo que los artistas llaman BOMBA, o puro sentimiento que toca y llega a todos los que nos deleitamos con el buen arte.

Delian dijo...
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