jueves, 11 de octubre de 2012

Cândido Portinari





Cândido Portinari (1903-1962)



 Nacido en el seno de una familia de inmigrantes italianos, Cândido Portinari es el gran cronista de la realidad en las explotaciones cafeteras, donde los pies deformes de los labradores, “semejantes a mapas, son siempre capaces de contar historias".

 


Tenía 16 años cuando marchó a Río de Janeiro para estudiar en la Escuela Nacional de Bellas Artes, dejando atrás a once hermanos que aún no eran capaces de comprender el grandísimo talento de quien llegaría a ser uno de los más grande pintores de la historia de Brasil.

Con 18 años vendió su primer cuadro y poco después obtuvo la medalla de bronce del Salón de Bellas Artes, la primera de una larga serie con cuya dotación pudo viajar a Europa, donde conoció la efervescencia plástica de principios de los años 30, y donde se casó con María Victoria Martinelli. Ese viaje marcó el rumbo de una carrera artística que, de regreso en Brasil, lo convirtió en todo un referente del Arte iberoamericano.

Su pintura llega a ser descarnada en la denuncia de la injusticia social, aunque siempre resulta cálida y vibrante gracias al lirismo que destilan sus composiciones y a la riqueza de su colorido. Portinari capta la vida y sus angustias a través de tipos humanos a los que suele retratar en movimiento.
Gracias a ello destacó pronto en el panorama internacional, convirtiéndose en el primer pintor suramericano que expuso en el MoMA de Nueva York (1940). La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos también le encargó un mural, aunque lo que realmente lo hizo mundialmente conocido son los dos frescos pintados en la sede neoyorquina de las Naciones Unidas, titulados ‘Guerra’ y ‘Paz’.
 
Militante del Partido Comunista del Brasil, Cândido Portinari tuvo que exiliarse durante un año en Uruguay, y tuvo serias dificultades para que algunas de sus obras más importantes fueran aceptadas por los estratos más conservadores de su país. Eso es lo que ocurrió con el mural dedicado a San Francisco en la iglesia de Pampulha, diseñada por el arquitecto Oscar Niemeyer. Su estética fue considerada demasiado profana y las autoridades eclesiásticas se negaron a consagrar el templo durante dos décadas.

Cândido Portinari murió con 59 años, intoxicado por el plomo de las pinturas con las que trabajaba. Sus obras se encuentran en lo principales museos del mundo, habiendo recibido reconocimientos tan importantes como la Legión de Honor en Francia o el Premio Guggenheim en los Estados Unidos. Ningún otro artista brasileño había sido objeto antes de una admiración tan generalizada en el extranjero.

Ref-  Arte Selección

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