lunes, 1 de octubre de 2012

Enric Cristofol Ricart





Enric C. Ricart (1893-1960) ocupa un lugar destacado en el arte catalán del segundo tercio del siglo XX, en el cual es considerado uno de los mejores grabadores en madera o xilógrafos; por esta especialidad también es conocido en el panorama internacional.
Enric Cristòfol Ricart (nacido en Vilanova i La Geltrú en 1893), desde la infancia manifestó predisposición a ser artista. Hacia el 1911, su padre, para satisfacer la que parecía la única predisposición clara, le matriculó en la Escuela de Arte que en Barcelona dirigía el pintor Francesc d'A. Galí, quien atento y permeable a la modernidad de su tiempo, pretendía crear en la Escuela un clima que contribuyese a la formación global de los alumnos: dando más importancia al hombre, al artista total, que no a inculcar el conocimiento de determinadas técnicas de un oficio.
En la Escuela Galí, Ricart conoció otros jóvenes con vocación artística, que más tarde se convertirían en primeras figuras del arte catalán ( Joan Miró, Josep Llorens Artigas, Rafael Benet, Marià Espinal, etc.).


La acción pedagógica de Galí representó una aportación positiva a la conformación del movimiento artístico catalán del primer tercio del siglo XX.
Los contenidos teóricos de su escuela son fundamentales para comprender el estilo de Ricart: la pulcritud, la insistencia en la simplicidad de la forma, la ausencia de interpretación expresiva.
Una estancia en Florencia, durante los seis primeros meses de 1914, fue la primera salida de Ricart al extranjero. El contacto con el mundo exterior tuvo para él unos efectos claramente positivos, tanto por el conocimiento de los clásicos italianos en las visitas a iglesias y museos, como por el hecho de sumergirse en un ambiente de más mundano, bien distinto del que vivía en Vilanova. En Florencia asistió a una academia y tuvo la compañía permanente de Rafael Sala, prácticamente de la misma edad, que ya había hecho antes una estancia de dos años en Múnich, que sabía ir por el mundo y que estaba al corriente de los movimientos artísticos del momento.

Y un hecho trascendental para el futuro: en Florencia, Ricart descubrió el grabado.
Ricart y Sala volvieron a Vilanova a finales de junio de 1914, pocos días antes del estallido de la guerra europea, que les imposibilitó a salir al extranjero. Estos años de la guerra iniciaron la revista "Themis", donde Ricart publicó los primeros grabados, y tanto él como Sala realizaron las primeras exposiciones individuales en Barcelona.
Acabada la guerra, el mismo año 1918, Ricart marchó una temporada a París; en el año siguiente, Rafael Sala embarcó hacia Nueva York.

Con Joan Miró compartió un taller en la calle Baixa de San Pere. Se hicieron en esa época, un retrato mutuamente, Ricart a Miró vestido de recluta que se conserva en la Fundación Miró de Barcelona.
El retrato que le hizo Miró a Ricart se conserva en el New York Metropolitan Museum of Arts.
Ricart aparece ataviado con un pijama de seda rayado, a un lado al fondo una paleta de pintor y al otro, a manera de collage, una estampa japonesa auténtica. 


Nacidos los dos en el mismo año, Enric Cristofol Ricart y Joan Miró compartieron aprendizaje, taller y viaje a Paris. Pero eran tan distintos, temperamentalmente y tan distinta su actitud ante la vida, y por tanto ante el arte, que después de años de estrecha relación, sus caminos estéticos y existenciales fueron divergiendo.
Ricart formó parte de la Agrupació Courbet, junto a Miró, Francesc Domingo, Rafael Sala y el ceramista Josep Llorens i Artigues,… además de muchos otros artistas. Este grupo aspiró a representar la tendencia pictórica que respondía a la irrupción del impresionismo.
En 1918 Torrents, Sala, Ráfols y Ricart mantenian viva la llama contra el modernismo y la exaltación de lo que sería el novecentismo.


Un año más tarde la "Courbet" desaparece y muchos de sus miembros pasan a "los Evolucionistas", agrupación formada por jóvenes que habían cursado estudios en la Escuela de la Llotja.
Ricart fue un excelente grabador. Él y Josep Obiols son considerados los artífices principales, no sólo de la recuperación de la técnica del grabado al boj, sino de su elevación a la categoría artística. Ricart intensificó la dedicación al grabado al boj, alternándola con la pintura. 


En una estancia en París en 1920 entró en relación con editores y bibliófilos y recibió encargos, hecho que señala la consagración definitiva como grabador.
Después de otros viajes, en 1926 se estableció definitivamente en Vilanova, donde residió el resto de su vida y donde ejecutó siempre su obra.
Ricart destacó también como ilustrador, colaborando en más de ochenta libros ; así como revistas.
Por otra parte, Enric C. Ricart es un artista notable del Penedès, no sólo por haber nacido y haber realizado allí la mayor parte de su obra, sino porque ésta contiene los elementos característicos del Penedès.


Muchas imágenes de sus xilografías, y también de las pinturas, están inspiradas en aspectos propios del Penedès, del paisaje, de los trabajos de campo y de las costumbres populares; de alguna manera Ricart ha contribuido a la configuración de una iconografía del Penedès.
Fue uno de los promotores de las Exposiciones de Arte del Penedès, celebradas en Vilafranca.

Ref. Ciudad de la pintura

No hay comentarios: