miércoles, 23 de mayo de 2012

Modest Cuixart





Modest Cuixart i Tàpies (Barcelona, 2 de noviembre de 1925 - Palamós, 31 de octubre de 2007) uno de los más representativos de la posguerra española, fundador del grupo Dau al Set junto a Joan Brossa, Antoni Tapies, Joan Ponç, Arnau Puig y Josep Tarrarts.
 Cuixart, casado y separado en dos ocasiones y con cuatro hijos, ha sido un nombre destacado en el arte español de la segunda mitad del siglo XX con una trayectoría marcada por unos inicios de influencia surrealista, su paso por un informalismo profundo y rico en los cincuenta y un espléndido periodo en los sesenta en el que hizo una peculiar versión del pop art, más cercano al assamblage neodadaísta que al lirismo del consumismo, con obras oscuras y abstractas en las que, por ejemplo, las cabezas desencajadas de sus muñecas reflejaban las convulsiones de toda una época.
 

Dividió a la crítica
Posteriormente alcanzó fama y gran éxito comercial con unas pinturas de una figuración en ocasiones caricaturesca que dividió a la crítica, si bien mantuvo siempre su presencia y prestigio en el contexto artístico del momento. En sus últimos años de vida, en la que se sucedieron homenajes y retrospectivas, abrió dos fundaciones, una en Palafrugell, donde vivía, y otra en Barcelona, en pleno centro histórico cuixart.org.


Magicismo y periodo abstracto
El magicismo de esta primera etapa de Cuixart dio paso a un periodo abstracto, enmarcado en lo que ahora se conoce como informalismo, en el que destacó por la fuerza de sus materias espesas y trabajadas con grattage. Fue, precisamente, con este tipo de obras densas y barrocas en las que introducía todo tipo de objetos en el cuadro con las que ganó el gran preio de pintura de la Bienal de Sao Paulo de 1959. En ocasiones eran objetos extraídos de la cultura popular, lo que hizo que se le relacionara con el pop art, aunque en su caso eran ensamblajes de raíz más oscura y menos complaciente con el consumismo que suponían una visión más compleja y crítica de la sociedad del momento.

Hacia finales de los años sesenta y durante la década posterior abandona la abstracción y su paleta se vuelve más cálida en unas pinturas en las que suele predominar la figura femenina, en ocasiones distorsionada pero casi siempre sofisticada y un tanto complaciente. "Creo que la obra de Cuixart ha quedado cerrada y esta tercera etapa, que no ha sido tan valorada, acabara reconociéndose en el futuro como una crítica satírica y caricaturesca a la propia sociedad que le compraba estas mismas obras", comentó hoy Arnay Puig, que le definió como "un persona exquisita y excelente, buen amigo, a la que siempre le gusto vivir ver. Era un bon vivant y sabía disfrutar de la vida".

 

 Información EL PAIS (archivo)

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